La planta

No tengo huerto ni jardín, como puede ocurrir en una vivienda colectiva, y tampoco un balconcito. O, bueno, no sé si tendré ánimo y tiempo para hacer algo interesante aunque tenga un pequeño espacio para mí al aire libre; puede que, al tenerlo, termine sin aprovechar nada (y soy un gran experto en encontrar mil pretextos y excusas para no hacer nada, cuando lo más lindo sería tener motivo para hacer y no “no hacer” algo… Bueno, esto me hace recordar una frase favorita de una conductora de radio mexicana: los perdedores hacen excusas, los ganadores hacen camino.)

Y…., bueno, si siempre ha sido así, una gran novedad aquí es esta planta

que no estará mal para empezar por algo pequeño para luego… quizá intentar algo un poco más grande. En todo caso, me la regalaron muy de imprevisto el lunes pasado y ya veremos cómo irá creciendo. La verdad es que por el momento no tengo idea de cómo se llama, cómo debo cuidarla: echarle abundante o poca agua, colocarla en espacio soleado o en sombra, etc. Y tampoco sé si es para apreciar su follaje o si luego echa flores.

Se aceptan recomendaciones.

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“Operación de bicicleta”

En los medios de prensa o en las conversaciones diarias, hay expresiones que aquí se usan con toda naturalidad y que, sin embargo, me parecen bien raras y sin sentido, y a veces me intriga saber cuál sería la opinión de los demás al respecto.

De tales formas de expresión citaré esta vez una que dice “operación de bicicleta” (o “jitensha sôgyô“), que es para describir el grado de crisis financiera en que se ha metido un individuo, familia o empresa, que para cumplir con el pago de una deuda inmediata, por ejemplo, no tiene otro remedio que recurrir a algún prestamista o entidad bancaria para conseguir dinero prestado y…., al llegar el momento de pagar esta segunda deuda, recurrir a otro prestamista o banco más para conseguir dinero prestado con que pagar y…., al llegar el momento de pagar esta tercera deuda, recurrir a otro prestamista o banco para contraer la cuarta deuda y así sucesivamente…. O en vez de “contraer una deuda para pagar otra más inmediata”, podría ser venta de artículos hoy para apenas comprar las cosas que vender mañana, etc.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la bicicleta? Muchos diccionarios y sitios web explican que la bicicleta se mantiene de pie mientras que sigues pedaleando pero cae tan pronto como dejas de pedalear, al igual que el individuo o empresa que no puede mantenerse a flote sino por seguir trabajando, trabajando y trabajando… He encontrado una página que además dice que al no ser infinita la fuerza humana, sin excepción llega el momento en que el ciclista deja de pedalear y, de igual manera, quien ha caído en la situación de “operación de bicicleta” está ya condenado a irse, tarde o temprano, a pique.

Y la verdad es que no sé cuántos hablantes del japonés están de acuerdo con estas explicaciones, que a mí no me convencen para nada. A ver, salgo a la calle con la seguridad total de encontrar sinnúmero de bicicletas o ciclistas caídos en el semáforo en rojo, o al lado de expendedores automáticos de bebidas (donde no pocos podrían “dejar de pedalear” para tomar una gaseosita) o bien en el parqueo de supermercados o tiendas de conveniencia (claro, porque todos dejan de pedalear cuando llegan a su destino)… ¿Y? Nada, en absoluto. Todos están bien parados y nadie caído aun cuando no está pedaleando. Ay, ¿¿¿quién me puede explicar esto???

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Mi tercera derrota del 2017

De paso por el Sorprendente Festival participé, al igual que la vez pasada, en la “Maratón de Pansy”, esta vez sin la intención de procurar establecer un buen récord… y es que realmente no estaba en condiciones para eso: después de mi anterior derrota me puse mal y pasé una semana con pesadez generalizada, dolor de cabeza y por unos días con fiebre de hasta 39 grados, con que durante una semana tuve que dejar de correr, y luego empecé a correr de nuevo pero más suavemente, para no volver a caer enfermo primero y para evitar acumular mucha fatiga poco antes de esta carrera. En fin, falta de preparación y esta vez, definitivamente decidí no procurar mejorar mi marca, sino correr más o menos decentemente hasta el final.

Y así fue:

9:30 a. m. del Sábado, 4 de marzo de 2017
20.9km
1:34:54
4:32/km

Altitud 43m
Calorías 1,480
Tiempo transcurrido 1:34:54
Vuelta Distancia Tiempo Ritmo RAP Altitud

  • 1 1,0 km 4:14 4:14 /km 4:14 /km -0 m
  • 2 1,0 km 4:10 4:10 /km 4:06 /km 2 m
  • 3 1,0 km 4:12 4:12 /km 4:13 /km -3 m
  • 4 1,0 km 4:20 4:20 /km 4:15 /km 5 m
  • 5 1,0 km 4:17 4:17 /km 4:16 /km 0 m
  • 6 1,0 km 4:24 4:24 /km 4:20 /km 2 m
  • 7 1,0 km 4:21 4:21 /km 4:24 /km -4 m
  • 8 1,0 km 4:31 4:31 /km 4:31 /km -2 m
  • 9 1,0 km 4:29 4:29 /km 4:27 /km -1 m
  • 10 1,0 km 4:29 4:29 /km 4:18 /km 5 m
  • 11 1,0 km 4:31 4:31 /km 4:28 /km -0 m
  • 12 1,0 km 4:37 4:37 /km 4:35 /km 0 m
  • 13 1,0 km 4:46 4:46 /km 4:41 /km 4 m
  • 14 1,0 km 4:32 4:32 /km 4:30 /km -3 m
  • 15 1,0 km 4:39 4:39 /km 4:33 /km 0 m
  • 16 1,0 km 4:40 4:40 /km 4:39 /km -1 m
  • 17 1,0 km 4:43 4:43 /km 4:44 /km -1 m
  • 18 1,0 km 4:48 4:48 /km 4:53 /km -5 m
  • 19 1,0 km 4:52 4:52 /km 4:45 /km 4 m
  • 20 1,0 km 4:46 4:46 /km 4:47 /km -3 m
  • 21 0,9 km 4:20 4:38 /km 4:39 /km -3 m

Un resultado inesperadamente “no tan mal” para mi condición de convaleciente y me tranquiliza pensar que a pesar de una gran pausa en el entrenamiento, no había, al menos, caído mi rendimiento aun tomando en cuenta la gran sospecha a voces de que la ruta de esta media maratón es demasiado corta (faltan unos 150 metros para la distancia reglamentada)… Bueno.

Y lo malo, malísimo o pésimo, es que esta carrera de viola tricolor no termina siendo el inicio de mi resurrección sino de mi nueva baja. Si el mes pasado fueron los vientos y la baja temperatura, esta vez creo que fue mis shorts que usé improvisadamente (porque las que solía usar hasta el mes pasado quedaron demasiado gastadas e impresentables), que en realidad no eran muy aptos para correr y producían sobre todo mucha rozadura en el lado interior de mis muslos. Supongo que esto me hizo correr de mala forma, que termina provocando alguna lesión muscular, torcedura o qué sé yo que al final es un dolor que aún al siguiente fin de semana no me permite volver a correr, cuando faltan solo dos semanas para mi siguiente carrera, donde de repente tendré que pensar en la posibilidad de mi primer DNS.

¿Será que el 2017 va a ser el peor año de mi vida?

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Sorprendente Festival de Muñecas (2)

Digamos que los japoneses son muy puntuales en cuanto a los eventos de cada temporada, lo cual fácilmente se puede observar, por ejemplo, en el caso de la orgía chocolatera del 14 de febrero, donde nada más pasa la fecha del 14 al 15, desaparece ya desde la faz de la tierra la palabra clave “Barentain” y sus puestitos de oferta de chocolate y sus propagandas y todo, y lo mismo sucede con muchos otros eventos, como la venta del maldito rollo… perdón, el denominado enrollado de la bendita dirección se iba a decir (del 3 de febrero), o no sé si hará falta citar también el otro extremo caso de la torta y pollo frito del 24-25 de diciembre (donde no se me ocurre la menor idea del porqué de su estrictamente obligatoria retirada antes de la hora 0:00 del día 26…

Y sí es así, me parece curioso el otro caso donde, habiendo un claro motivo para la puntualidad, el evento se prolonga hasta días o semanas después de su fecha: es el caso del Festival de Muñecas del 3 de marzo, que supuestamente debe terminar muy puntualmente porque, en otro caso, si no se retiran y guardan las muñecas con rapidez, dicen que las niñas de la familia serán condenadas a quedar solteronas. Ayer, 4 de marzo, estuve de nuevo en el Sorprendente Festival de Muñecas, que durará hasta el 12 de marzo y…. sigue siendo una exhibición bastante impresionante de muñenas

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pero a la vez me intriga lo del plazo innecesaria o indebidamente prolongado… y ocurre que este sorprendete festival no es el único, en muchos otros lugares se realiza su festival de muñecas, que dura hasta el 5 de marzo, hasta el 12, hasta el 20… o incluso hasta abril en algunos casos. Qué tal contradicción, ¿no?

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La edad de desgracias

En este país existe una tabla de edades llamadas “yakudoshi” (algo como “edad de desgracias”), que indican edades en que supuestamente las personas (hombres y mujeres) van a pasar un año difícil, ya sea por enfermedades, accidentes, problemas laborales o, en fin, por cualquier asunto que les complica la vida, y de ahí algunos, al llegar a la edad indicada, acuden a algún templo budista o santuario shintoísta para que les hagan una especie de exorcismo preventivo denominado “yakuyoke” o “yakubarai” para librarse del mal.

En la supuesta tabla figuran las edades delicadas para hombres y las para mujeres, que podrían ser así según una de las tantas versiones que existen con mucha variación según cada región y denominación religiosa:

  • Para hombres: a los 4, 13, 25, 42 y 61 años de edad y
  • Para mujeres: a los 4, 13, 19, 33, 37 y 61 años de edad.

Y aquí hay bastantes detalles…. y para citar algunos, por ejemplo, lo que figuran ahí son los denominados “hon’yaku” (o “yaku” principal) y, además de lo principal, existen “zen’yaku” (o pre-”yaku”, que vendeía a ser el año anterior de cada “hon’yaku”) y “kôyaku” (o post-”yaku”, que vendría ser el año siguiente de cada “hon’yaku”). Algunos dicen que los “zen…” y “kô…” son meramente el antes y el después sin que ellos mismo tengan efectos de consideración, mientras que otros dicen que el mal comienza ya a la edad de “zen…” y termina recién a la edad de “kô…”, con que en realidad es un ciclo de tres años (de zen, hon y kô) en que conviene procurar seguir una vida sumamente prudente y cuidadosa. Otra nota sería que la edad aquí es la denominada “edad contada”, donde las personan pasan a tener “1 año de edad” al momento de nacer, y luego van aumentando un año de edad cada vez que llega el día de Año Nuevo, sin tomar en cuenta la fecha de nacimiento de nadie. Y el Año Nuevo mencionado aquí, podía haber sido el primero del primer mes según el antiguo calendario lunisolar, o podía también haber sido el día de “Inicio de Primavera” (4 de febrero según el actual calendario gregoriano en muchos casos)…. pero no existe una versión oficial unificada y parece que cada templo/santuario adopta su versión preferida.

En cuanto a su origen…. lo que muchos parecen decir es que se trata de ciertas etapas de la vida en que antes se producían muchos cambios: aquí antiguamente un chico podía ser considerado adulto a los 13 años y de ahí gran responsabilidad como tal, o era normal que una chica se casara y tuviera hijos a la edad de 13 años y luego, a los 33 años, terminara ya la crianza de hijos, etc. Cambios así en la vida familiar/social implicarían mucha carga en la vida y el estrés o cosas por el estilo que podían acarrear problemas también y por eso había que tener mucho cuidado… y para eso quizá no estaba de más algún que otro ritual supersticioso para que, con o sin fundamento válido, uno se sintiera más tranquilo. Entonces, quizá se podría considerar que lo de yakudoshi, en su época podía haber tenido cierto sentido pero no, en absoluto, el día de hoy porque el ritomo de vida ha cambiado totalmente, ahora no existe el casamiento a la edad de 13 años, las mujeres dan a luz mucho más tarde o no dan a luz, la mayoría de edad es a los 20 años y … muchos señores de 61 años siguen trabajando normal (para ganarse la vida, a menos que les sobre el dinero para vivir gastando y si es que tienen la suerte aún de encontrar empleo)… pero, en fin, cada uno tiene la libertad de creer o no creer en supersticiones sin sentido alguno, aunque a mí jamás se me cruzó por la mente la descabellada idea de hacerle caso al tema ni mucho menos hacerme el respectivo exorcismo.

En todo caso, aquí algunas tablas de años desgraciados:

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Mi segunda (y peor) derrota del 2017

Desastrosa, vergonzosa y pura pérdida del costo de inscripción.

10:00 a. m. del Domingo, 12 de febrero de 2017

21.1km
1:42:32
4:50/km
Altitud 37m
Calorías 1,491
Tiempo transcurrido 1:42:32

Vuelta Distancia Tiempo Ritmo RAP Altitud
1 1,0 km 4:11 4:11 /km 4:04 /km 5 m
2 1,0 km 4:14 4:14 /km 4:14 /km 1 m
3 1,0 km 4:14 4:14 /km 4:13 /km 2 m
4 1,0 km 4:12 4:12 /km 4:15 /km -2 m
5 1,0 km 4:11 4:11 /km 4:12 /km -1 m
6 1,0 km 4:19 4:19 /km 4:22 /km -2 m
7 1,0 km 4:50 4:50 /km 4:51 /km -0 m
8 1,0 km 5:01 5:01 /km 5:03 /km -1 m
9 1,0 km 5:04 5:04 /km 5:10 /km -5 m
10 1,0 km 5:07 5:07 /km 5:03 /km 3 m
11 1,0 km 5:05 5:05 /km 5:06 /km -0 m
12 1,0 km 4:59 4:59 /km 4:56 /km 3 m
13 1,0 km 4:59 4:59 /km 5:03 /km -4 m
14 1,0 km 5:08 5:08 /km 5:05 /km 3 m
15 1,0 km 5:10 5:10 /km 5:10 /km 1 m
16 1,0 km 5:06 5:06 /km 5:06 /km 0 m
17 1,0 km 5:10 5:10 /km 5:08 /km 2 m
18 1,0 km 5:07 5:07 /km 5:08 /km -4 m
19 1,0 km 5:11 5:11 /km 5:04 /km 5 m
20 1,0 km 5:03 5:03 /km 5:03 /km -3 m
21 1,0 km 5:06 5:06 /km 5:07 /km -2 m
22 0,1 km 52s 4:27 /km 4:10 /km 3 m

record-inzaismile2017

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El barco de Takase

Se trata de un barco que iba por el río Takase, desde Kioto hasta Ôsaka, transportando a los criminales presos y condenados a ser enviados a remotas islas, en la época de Edo (del Shogunato de Tokugawa).

Un día, el encargado de conducir el bote ve que el preso del día, un supuesto fratricida, se mostraba extrañamente tranquilo y feliz. Al oficial le intriga saber el porqué y el preso responde que se siente sereno porque por misericordia no lo han condenado a muerte y, en cambio, lo envían a una isla, donde por fin le dan un espacio para estar, luego de pasar tanto tiempo de su vida sin su espacio, y por más cruel que fuere la vida ahí, nada será comparable con lo que había sufrido hasta entonces…., así que qué gran expectativa para la nueva vida en la isla, a trabajar y vivir con lo que tenga.

Y, al preguntársele por lo del supuesto fratricida, relata que eran dos hermanos que cuando muy chicos, perdieron a sus padres por una epidemia y desde entonces tuvieron que vivir de caridad de los vecinos y luego, a media que crecieron, trabajando siempre juntos, mas, sin embargo, el menor de los dos cae enfermo e invalidado a trabajar. El mayor sigue trabajando sin dejar de cuidar de su hermano pero una noche, al volver a su choza lo encuentra acurrucado bocabajo sobre el futón, con la mejilla y mandíbula ensangrentada. Fue un intento de suicidio, cometido porque se sentía culpable al obligar a su hermano a trabajar solo. Con una navaja había intentado cortar la garganta pero falló y ahora tiene el arma clavada en el cuello, que no deja de hacerle afligir. Le pide a su hermano que se le saque la navaja, acto que acabaría terminando de matarlo pero… el no hacerlo tampoco serviría sino para prolongar más el dolor, seguido de muerte al final de todas maneras. Después de dudar un largo rato, se decide el hermano mayor a ayudar al moribundo a dejar de sufrir y fue precisamente entonces que se abrió la puerta, por donde entró una viejita vecina, a quien se le había pedido que cuide del enfermo durante la ausencia del ahora fratricida. El enfermo no respiraba más, la abuela sale corriendo y vienen los hombres a apresar al autor del crimen…

… más o menos así es el argumento del cuento Takasebune (o El barco de Takase) del escritor japonés Mori Ôgai, que por casualidad tuve la suerte de escuchar en un programa radial de recitación hace unos días. A pesar de ser una historia ambientada en la época de samuráis y publicada hace 101 años, me pareció un tema muy actual. Quienes quieren, pueden encontrar su texto en japonés aquí y también existe una traducción en español junto con otros cinco cuentos del mismo autor.

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