A patear latas (84)

Ha pasado un año desde que entré a trabajar en algo que al principio me parecía imposible y donde de todas maneras sigo hasta hoy.

Aparentemente hay mucha demanda para este trabajo y particularmente la empresa que me está contratando se ve en la necesidad de ampliar el horario de atención para cubrir las 24 horas x 7 días por semana, para lo cual la cuestión sería quién trabajaría fuera del horario laboral de aquí.

Y es que, según los comentarios de mi superior, no es fácil encontrar alguien capaz de atender las consultas de los clientes, sobre temas técnicos y en dos idiomas.  Una forma sería contratar a algún japonés que viva en Europa para que así cubriera las horas que en Japón descansamos…. pero, en fin, no puede ser cualquier japonés en Europa sino que cumpla con los dos requisitos, de conocimiento técnico y de idiomas…

Bueno, escuchando eso me pongo a pensar “Si yo fuese a vivir en Italia, España, México o donde sea… y me ofreciera a trabajar en esto desde allí”.  No sé si será cuestión de saber venderme de la mejor manera…

Mientras tanto,

la semana pasada decidí darle un poco de abono a mis ginkgos y limoneros, y no sé si tendrá que ver con esto pero el hecho es que mis limoneros, después de cierto tiempo en que parecían estar dormidos, decidieron tener unas nuevas hojas más

a la vez que mis tomateras parecen seguir creciendo y pienso que ya tienen suficiente número de hojas para empezar a tener sus primeras flores, tras lo cual pienso darles un poco de abono, más rico en fósforo, y fijar también sus tallos también.

 

 

 

 

 

 

 

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A patear latas (83)

Esta semana entró un nuevo colega más a trabajar con nosotros y resulta que no duró más que una semana.  Porque mis superiores llegaron a la conclusión de que el nuevo señor tenía la habilidad requerida para nuestro trabajo, decidieron terminar su contrato ya, sin esperar hasta el fin del periodo de prueba…

Mientras tanto, el otro nuevo señor que está con nosotros desde la anterior semana sigue, y esperamos que vaya progresando y se adapte bien al trabajo.   Yo estoy ahora, en vez de cumplir solo con el trabajo de atender las consultas de los clientes, enseñando a manejar las consultas, cómo traducir las consultas/preguntas y cómo redactarlas respuestas para los clientes.  Aún sin sentirme plenamente capaz yo mismo para este trabajo, de todas maneas hago lo que puedo y lo que al menos debe ser positivo es el hecho de que ahora no soporto todo el estrés yo solo, sino lo comparto con este nuevo colega y así, un poco me siento aliviado.

De todas maneras, yo ya cumplo un año en este trabajo y dentro de dos años tendría inevitablemente buscar otro trabajo y ahí seré nuevamente un novato y temo que me toque la suerte del señor que no duró una semana…

De todas maneras,

Mis tomates siguen creciendo y pronto tendrán sus primeros capullos.  Ya tendré que pensar en darle abono y también arrancar, quizá, la mitad de lo que ha crecido… porque sembré/planté demasiadas semillas brotadas en macetas tan pequeñas y es demasiada aglomeración.  Me daría pena eliminar la mitad de lo que ha crecido pero ¿qué se puede hacer?

Mientras mis limoneros no muestran signos de mucho crecimiento pero tampoco de debilitamiento.  Mi temor siempre sigue siendo de falta de exposición al Sol, del que no tengo solución (o tendría que comprar una lámpara eléctrica para cultivo de plantas…). Bueno, de momento sigo observando la evolución y espero no tener mayores problemas…

 

 

 

 

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A patear latas (82)

El servicio de nube para cuyo soporte técnico estoy trabajando tiene mucha demanda en estos días y de ahí muchas consultas de los clientes.  La compañía que me contrata ha decidido tener más personal y la semana pasado entró una nueva persona, que trabajaría a veces para la venta y a veces para el soporte técnico.  Es un señor de 60 años, o un poco más, de edad y con experiencias de haber realizado algo parecido en sus anteriores trabajos y vamos a ver qué tal le va a ir esta vez.

Bueno, puedo decir que la edad no importa para este trabajo y solo es cuestión del manejo del lenguaje y el conocimiento sobre el servicio informático que ofrecemos y… Debe ser algo positivo que existe al menos un espacio donde alguien como nuestro nuevo compañero, de 60 años o más, pueda trabajar y a la vez es desesperante y negativo que alguien de esa edad deba seguir trabajando para sobrevivir.  El Gobierno japonés no hace otra cosa que subir cada cierto tiempo la edad mínima para que uno empiece a cobrar la pensión de jubilación y hablar de “una sociedad donde TODOS y cada uno de los 100 millones de japoneses puedan ejercer activamente su rol en la sociedad”, lo cual para la gran mayoría de las personas no es más que una condena perpetua a seguir trabajando hasta la muerte…

En fin, es así esta vida cuyo único objetivo es seguir trabajando de cualquier forma para costear la vida.  Y no sé si aún seguirá existiendo un puestito para mí para seguir trabajando cuando tenga 60 años (si es que sigo existiendo hasta cumplir 60 años).

De todas maneras, nuestro nuevo compañero usa el traductor Google para traducir de japonés a inglés y esperamos que su manejo del inglés no sea insuficiente para trabajar con nosotros.

Mientras tanto, mis limoneros ya tienen su nuevo espacio y mis tomates siguen creciendo también…

(Transplante de limoneros)

(Tomates)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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A patear latas (81)

Últimamente, cada día tomaba una lata de “jugo de tomate” que en realidad debía ser más artificial-químico que natural, y naturalmente llegué a la conclusión de que debe ser mejor tomar un tomate entero en vez de tal “jugo de tomate”, así que el fin de semana pasado compré unos tomates del supermercado para comer un tomate cada día.

Al comer el primer tomate no dejé de sentir curiosidad y, en fin, como sería de esperar, terminé haciendo esto:

a ver qué pasa, sin dejar de limpiar bien las semillas y especialmente quitarles la capa gelatinosa que las cubría, y luego colocarlas sobre un papel húmedo… y resulta que estas semillas despiertan rapidísimo y empiezan a crecer sus raíces primero y luego los tallos y las primeras hojas, para obligarme a pensar en el siguiente paso antes que lleguen hasta el cielo como si fueran las habichuelas de Jack…

Realmente no fue más que un capricho y son semillas que bien hubieran quedado en mi estómago sin más, con que no tendría que sentir pena, pero al ver su crecimiento sí que me da pena truncarlo, así que ya veremos qué hago.

Mientras que mis limoneros… por suerte siguen creciendo.

El mayorcito ya tiene sus hojas y el menor… casi casi.

La verdad es que tengo más condiciones adversas que favorecidas para el cultivo de plantas heliófilas… pero vamos a ver hasta dónde podremos llegar…

 

 

 

 

 

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A patear latas (80)

Mis limoneros están creciendo bien, hasta el momento, y decidí que sería bueno plantarlos en tierra.  Como no sé lo suficientemente qué tamaño de maceta, qué tipo de tierra y abono, etc., ni sé si vale la pena prepararlo todo de una vez, por ahora optaré por plantarlos en cáscaras de huevo y seguir observando su crecimiento hasta que de verdad necesite una maceta más grande.

Así lo hice y esperemos que no lo haya hecho mal.

Bueno, creo que ya debería tener un cuaderno así..

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A patear latas (79)

Se acerca la temporada de flores de hortensia y observo que en la ruta de ciclistas se puede apreciar un poco las flores ya.

Mientras tanto el menor de mis ginkgos, que transplanté la semana pasada, ha crecido hasta aquí

a la vez que mis limoneros, que decidí mantener en cuidado especial durante un tiempo antes de plantar en maceta, han decidido tener y alargar una raíz.  Mi idea sería tenerlos sobre un toalla de papel húmeda hasta que crezcan su raíz hasta algo de 3 centímetros y luego plantarlos en una maceta.

Aparentemente el limonero requiere más cuidado que el ginkgo y no sé hasta dónde podré llegar, pero por ahora seguiremos viendo qué pasa.

 

 

 

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A patear latas (78)

Los días de descanso sigo dando una pequeña caminata por la ruta de ciclistas y estoy intentando aprender el nombre de cada árbol, de a poquitos y comenzando por los árboles a los que colocaron un cartel con su nombre y también los que presentan características más fáciles de distinguir.

Supongo que me convendría tener una enciclopedia de árboles más o menos compacta para llevar, y fui a una librería de segunda pero aún no encuentro una barata que me convenza, así que por el momento me conformo con cierta página de internet dedicada al tema, que ciertamente es conveniente ayuda pero el problema es que no puedo andar siempre viendo una y otra cosa por Internet… porque mi android tiene una batería muy poco duradera.

En estos últimos días también he conseguido dos semillas de limón (de pedazos de limón que vinieron en una comida para llevar del supermercado, que estoy intentando germinar, sin novedad hasta el momento, a la vez que muy inesperadamente encontré que había brotando una más de las semillas de ginkgo, que como no puedo dejar así en una pequeña maceta, inmediatamente transplanté en una nueva macetita improvisada de botella plástica usada.  Esperemos que sobreviva…

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A patear latas (77)

Pareciera estar convirtiéndose en una más de mis rutinas la de salir a dar una pequeña caminata por la vía de ciclistas y peatones los fines de semana por la tarde, para así seguir respirando al menos, en vez de asfixiarme encerrado en mi habitación.

Si antes la vía no era más que mi ruta de desplazamiento para ir al parque y al lago, ahora ando más despacio mirando los árboles, flores y otras plantas que hay, y de momento no dejo de observar, entre otras cosas, las semillas de arce,

que cuando estén lo suficientemente maduras tengo el deseo de recoger unas cuantas, a ver si el año que viene logro tener unos arbolitos míos de arce además del ginkgo.

Caminando por ahí he descubierto que hay convocatorias, aún abiertas, de voluntarios para cuidar los árboles, flores y/o plantas de la misma vía de ciclistas y peatones y del parque, y también de un hospital que queda a unas cuantas cuadras de mi residencia.  Me interesaría sumarme a uno de esos grupos, pero sigo sin tener suerte, porque todos ellos realizan sus actividades los días y en horas en que estoy condenado a trabajar  hasta la muerte.

Bueno…

 

 

 

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A patear latas (76)

De todas maneras decidieron extender mi contrato laboral, con que estoy comprometido a trabajar hasta el 30 de noviembre al menos.

Y mi ánimo permanece densamente nublado, si es que relativamente está en una breve calma la tormenta, diluvio o lo que sea.  Porque sigo sin encontrar un objetivo de vida.  Si me preguntaran “¿Serás feliz si siguieras con tu actual trabajo hasta la muerte?”, mi respuesta sería un rotundo NO; no me siento para nada contento y el trabajo que por casualidad me tocó no es más que un castigo para seguir viviendo, y de verdad me sentiría como un preso condenado a cadena perpetua.  Y me pongo a pensar: si (1) mis días, tal como siguen actualmente, no me hacen sentir para nada bien y (2) no hay posibilidad de cambiar nada para mejor, vivir así no es más que prolongar inútilmente esta infelicidad…

Bueno, mejor dejar de pensar ya, en nada.

Mientras tanto, mis pequeños árboles siguen… creciendo sin el eterno temor a quedarse sin chamba y/o techo ni problemas interpersonales .

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A patear latas (75)

A veces hay libros que empiezo a leer y no aguanto hasta el fin porque no resultan ser interesantes pero que después de tiempo intento leer de nuevo y entonces descubro que eran mucho más interesantes de lo que parecieron ser en el primer intento.

Así fue más recientemente La estrategia del agua de Lorenzo Silva, inspirada en un caso real y, bueno, pienso que estaría bien leer a veces novelas que tratan temas más o menos actuales.  En mis manos aún queda un libro sin terminar de leer, M.C. Un intruso en el laberinto de los elegidos, que definitivamente resulta ser más complicado y no sé si algún día me animo a intentar leer de nuevo.  Mi deseo sería mantener el hábito de leer pero a veces, o muchas veces, me falta la paciencia.

De todas maneras, mi ginkgo, cactus y plantas suculentas siguen creciendo y solo faltaría que germinen los naranjos enanos…

 

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