Consejos irresponsables

Alguien conversa con sus amigos y comenta que en el examen de salud de este año ha recibido el diagnóstico de anemia, y entonces no faltan chicos que empiezan a darle recomendaciones tipo “Tienes que tomar mucho hierro en la comida”, “Come guindones”, etc. En otra ocasión, con otros amigos y conocidos, ocurre lo mismo y el chico anémico recibe más consejos, para comer diferente cosa según cada “consejero” con su fundamento: “Porque otro amigo mío, que también tuvo anemia, fue al médico y recibió esa recomendación”, “Es que a mi hija, cuando tuvo que operarse por tal causa, le indicaron comer tal cosa para prevenir anemia”, etc, etc.

El chico anémico sabe que no hay que confiar demasiado en los “consejos de amigos” y no les hace demasiado caso, y de todas maneras acude al médico hematólogo, quien además de realizarle exámenes más detallados, de sangre, del estómago por el rayo X, del intestino grueso por endoscopio y de la médula ósea, etc. para determinar la causa del mal, ante la pregunta de su paciente, “¿Hay algún consejo sobre lo que comer o no comer?”, responde que no hay ninguna cosa para comer muy especialmente, sino que siempre trate de mantener una dieta balanceada. O sea que de vez en cuando no está mal comer un poco de guindones, pero NO hace falta intentar comerlos en cantidades ni para todos los días, y ocurre lo mismo con todas las demás cosas recomendadas por sus muchos amigos, quienes, aunque con sus buenas intenciones, ignoran algo muy importante.

Y es que cada paciente es particular y diferente. Aun teniendo la enfermedad o síntoma del mismo nombre (“anemia”), uno puede tener una causa (“problema en la capacidad de producir glóbulos rojos”, por ejemplo) mientras que otro tiene otra causa (“su médula osea produce bien la sangre, pero tiene hemorragia constante en otra parte del cuerpo y por eso pierde sangre”, por ejemplo), y un tercer paciente una tercera causa, que no necesariamente tiene que ver con “falta de hierro en la alimentación”…, y de ahí hay que saber:

  • Que lo que sirvió para un paciente no necesariamente sirve para otro.
  • Que la anemia, u otra enfermedad/síntoma, puede tener varias causas en diferentes pacientes. Si el origen del problema está en la médula ósea, por ejemplo, hay que tratar esa parte; si está en el aparato digestivo, hay que solucionar esa parte; y antes que nada, lo primero que se necesita es determinar el origen del mal. (Imagínense qué hay que hacer con una fábrica que está produciendo muy poca cosa últimamente. ¿Funcionará la medida de enviarle más materia prima cuando la baja producción se debe a la avería de la maquinaria necesaria, o cuando en realidad no hay problema en el proceso de producción pero alguien está robando los productos para venderlos clandestinamente?).

En fin, creo que en ciertos campos donde se requiere de conocimientos muy especializados (temas de medicina, asuntos jurídicos, etc.), es mejor no intentar dar consejos “de amateurs” (o “irresponsables” aunque suene fuerte) a los amigos, sino simplemente mostrarles una preocupación y solidaridad, e indicarles a cuál especialista hay que acudir.

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Planes para otoño

El fin de semana pasado o antepasado hubiera sido mi última media maratón de esta primavera, si no por la lesión que sufrí en marzo y de la que aún no termino de recuperarme del todo, y que, al final, me hizo decidir abstenerme a programar una última carrera para estos fines de semana. Así, es la primera vez en los últimos años que no participo en una media maratón en fin de mayo o principio de junio, pero no hubo otra manera de precaución para no volver a agravar mi dolor, y lo bueno es que poco a poco me voy mejorando. Aún no empiezo a correr a toda fuerza pero al menos puedo ya trotar, bien despacio, la distancia de hasta 25km cuando, hace dos meses, a duras penas soportaba unos 3km. Dado que es casi verano, momento para más paciencia y entrenamiento de resistencia y no de velocidad (creo), pienso seguir así, sin empezar a intentar correr a velocidad, durante un tiempo más para luego ver el momento conveniente para retomar el entrenamiento completamente normal.

Mientras tanto, es ya momento también para programar las carreras de otoño, de septiembre, octubre y noviembre, etc. Para el fin de noviembre tengo ya la idea fija de participar una vez más en la misma media maratón en que vengo participando tres veces consecutivas y tendré que esperar hasta agosto para su inscripción, cuando para los meses de septiembre y octubre, sí que es momento de decisión. Ya decidí adónde ir en septiembre y octubre y ahora falta arreglar algunos detalles (alojamiento y transporte, y decidir qué cosa voy a ver en cada lugar), sin dejar de empezar, desde ya, a prepararme físicamente para las carreras. Tengo una gran expectativa de conocer un nuevo lugar más, y espero que todo salga bien.

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Mi planta (2)

Lo que se veía así

cuando me llegó hace algo más de dos meses sigue creciendo poco a poco y sus tallos miden ya más de cinco centímetros,

mientras que mi mayor cuidado sigue siendo el de no hacer nada innecesario ni excesivo: lo único que le hago es echarle agua una vez a la semana y parece que funcionó muy bien… hasta el momento al menos. Bueno, si es que ha entrado en su época de crecimiento, supongo que tarde o temprano llegará el momento de empezar a darle abono o algo por el estilo además de agua, para lo que tendré que volver a averiguar un poco más sobre su cuidado a tiempo, y debe ser así ya que aquí es bastante drástico el cambio de temperatura también, que está empezando a subir hasta cerca de 30 grados ya durante las horas de sol.

De todas maneras, me alegra verla convirtiéndose en una planta “hecha y derecha” o algo cercano a eso como las que están en las florerías y espero seguir sin fallar.

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La vuelta en I

Al igual que en otras partes del mundo, aquí también existe el fenómeno migratorio de la gente nacida y criada en el campo que luego se va a vivir a grandes ciudades. Muchos de estos migrantes terminan estableciéndose en la ciudad para siempre y no regresan a su tierra natal sino ocasionalmente, pero ciertas personas toman, al llegar a cierta edad o al tener cierto motivo de cambio en la vida, decide volver a vivir en su tierra. Esto se denomina aquí el fenómeno de la “Vuelta en U”.

 En algunos casos, las personas que dan esa “vuelta” no vuelven hasta su tierra natal, por la poca posibilidad de empleo o por alguna otra inconveniencia de vivir ahí, y entonces optan por vivir en alguna pequeña o mediana ciudad más o menos cerca de su tierra natal.  Esto se denomina aquí el fenómeno de la “Vuelta en J”.

Últimamente también hay gente que, habiendo nacido y criado en la ciudad, en algún momento decide irse a vivir al campo, buscando un estilo de vida más “natural”, saludable, menos ajetreada o algo que no se puede conseguir en la ciudad… y Esto se denomina aquí el fenómeno de la “Vuelta en I”.

Y la gran pregunta:

¿¿¿Dónde está la vuelta en caso de la “Vuelta en I”???

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Fotos del último fin de semana de abril

De mi paso por otras ciudades de la prefectura de Toyama el día anterior de la Media Maratón de Espejismo:

Parque del Castillo de Toyama (muy poco queda de las edificaciones originales de la era de samuráis y la foto de derecha es de un museo construido en hormigón armado, solo imitando la apariencia exterior del castillo tradicional japonés):

Tranvía de Toyama:

La avenida principal de Toyama (a la primera hora de sábado, me impresionó su limpieza… sin nada de basura):

Gran Buda de Takaoka (algunos dicen que es uno de los tres principales Grandes Budas, junto con los de Kamakura y de Nara):

Paisaje del campo (por la ventana del ómnibus):

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Sin título

El último de los feriados nacionales que componen el llamado “puente festivo de gran tamaño” (conocido también como “semana de oro”) fue el 5 de mayo (Día del Niño), que la Ley de Feriados Nacionales de Japón define en su artículo 2 como “día para respetar la personalidad de los niños, procurar la felicidad de los niños y agradecer a las madres” y, si es así, me entra la curiosidad de saber cuántas personas en Japón se acordaron del día y tomaron la acción de dar la gracias a su mamá. Realmente no tengo idea pero supongo, solo supongo, que fueron muy pocos, porque para esa fecha, mientras que se habla tanto y se hace tanto negocio relacionado con los niños, casi nadie se acuerda de agradecer a su mamá y los centros comerciales tampoco hace nada para hacernos recordar agradecer a la mamá…

Y acontece misteriosamente que con una semana de retraso aproximadamente, los comerciantes, muy especialmente los floreros, están ahora poniendo a gran oferta sus flores, especialmente claveles, para que la gente, en otra fecha de la establecida por la ley, ahora sí exprese su agradecimiento a su mamá. No se sabe por qué, pero debe ser muy conveniente tener dos eventos separados, para así tener dos oportunidades de negocio.

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Media Maratón de Espejismo

La que sería mi última media maratón de esta primavera, donde me había inscrito antes de mi lesión, lleva el nombre de “espejismo” no por tratarse de una corrida fantasmagórica o algo parecido sino por realizarse en una localidad conocida por poder observarse ahí el fenómeno óptico, en la costa del Mar del Japón. La ciudad se llama Uozu, en la costa del Mar del Japón, y en su centro de información turística daba la probabilidad del día de observarse el espejismo, que no era alta el día que fui, para mala suerte mía.

Y así fue el resultado de la media maratón (los datos de GPS incluyen unos 300 metros de más, porque esta vez, al empezar a correr desde tan atrás, cometí el error de activar el cronómetro muuuucho antes de cruzar la línea de partida):

10:20 a. m. del Domingo, 30 de abril de 2017
21.4km 1:54:35 5:21/km
Altitud 52m
Calorías 1,504
Tiempo transcurrido 1:55:00

Vuelta Distancia Tiempo Ritmo RAP Altitud

  • 1 1,0 km 6:37 6:37 /km 6:13 /km -1 m
  • 2 1,0 km 5:36 5:36 /km 5:36 /km 0 m
  • 3 1,0 km 5:44 5:44 /km 5:44 /km 0 m
  • 4 1,0 km 5:40 5:40 /km 5:36 /km 3 m
  • 5 1,0 km 5:48 5:48 /km 5:35 /km 10 m
  • 6 1,0 km 5:38 5:38 /km 5:28 /km 6 m
  • 7 1,0 km 5:19 5:19 /km 5:18 /km 1 m
  • 8 1,0 km 5:17 5:17 /km 5:18 /km -1 m
  • 9 1,0 km 5:09 5:09 /km 5:14 /km -5 m
  • 10 1,0 km 5:10 5:10 /km 5:22 /km -10 m
  • 11 1,0 km 5:46 5:46 /km 5:51 /km -3 m
  • 12 1,0 km 5:51 5:51 /km 5:51 /km -0 m
  • 13 1,0 km 5:46 5:46 /km 5:45 /km 0 m
  • 14 1,0 km 5:36 5:36 /km 5:35 /km 0 m
  • 15 1,0 km 5:32 5:32 /km 5:24 /km 5 m
  • 16 1,0 km 5:00 5:00 /km 5:05 /km -3 m
  • 17 1,0 km 4:44 4:44 /km 4:48 /km -4 m
  • 18 1,0 km 4:46 4:46 /km 4:44 /km 2 m
  • 19 1,0 km 4:25 4:25 /km 4:27 /km -1 m
  • 20 1,0 km 4:35 4:35 /km 4:30 /km 5 m
  • 21 1,0 km 4:51 4:51 /km 4:47 /km 3 m
  • 22 0,4 km 1:58 4:42 /km 4:50 /km -3 m

Como aún no me había recuperado de la lesión de estos últimos meses, no pensaba correr en serio sino muy despacio, quizá para abandonar la carrera a los 5 o 10 kilómetros según el estado de ánimo de mi pata derecha, por lo que decidí, al momento de partida, no hacer fila en el penúltimo bloque, “D”, y no en el “B” (segundo bloque de la cabeza, después del “A”) que me correspondía. Bueno, mi primera idea era partir desde el último bloque, “E”, pero cambié de idea pensando que quizá sea demasiado lento el ritmo de los corredores “E”.

Partimos, y empezamos a… correr, trotar, o caminar, porque todo avanza muy lento y en serio llegué a dudar si esto era una media maratón de verdad o quizá un footing súper despacio, aunque seguí con ese ritmo de los demás para evitar volver a agravar mi lesión y de todas maneras resultó ser que el ritmo en realidad no era tan lento como me parecía, porque se demoraba un poco menos de 6 minutos por cada kilómetros, suficiente para llegar a la meta antes del tiempo límite.

Todo parecía ir bien porque pasando los 5km, 6, 7…. y mi pata no volvía a doler. Y se me ocurre que sería interesante correr sacando fotos, algo que nunca antes había hecho pero que esta vez podía ser, por no tener necesidad de concentrarme en correr ni hacer ningún esfuerzo. Y así fue:

La ruta me gustó, por el paisaje y la brisa del mar y por la inexistencia de altibajos, casi, y realmente me hubiera gustado correr ahí pero eso, así que veremos si volveré ahí para mi revancha el año que viene.

Por otra parte, la ruta tenía dos puntos de vuelta: a los 7 km aproximadamente para de ahí regresar al punto de partida, donde no paramos y seguimos corriendo uno 3,5 km hasta el segundo punto de vuelta y de ahí regresar nuevamente, ahora sí para la meta colocada cerca del punto de partida. Al pasar el punto de partida, a los 14 km, creí oír la narración de los organizadores que más o menos decía: “Los que están pasando el punto de partido en estos momentos quizá podrán alcanzar la marca de 2 horas y 5 minutos…” y, bueno, si era así se me ocurre intentar tener una marca un poco más redondeada, sin los 5 minutos de más”, y decidí aumentar la velocidad, pensando que si faltaban tan solo 7 km y si hasta ahora me iba bien, quizá mi pata aguante…

Y así llegué. La verdad es que me empezó a faltar el aliento 1 o 2 km antes de cruzar la meta, y no era extraño, si tomamos en cuenta que durante dos meses no había corrido sino 5 km al día (excepto el día de la media maratón del mes pasado) y era más bien milagroso el poder completar los 21,1km sin parar ni caminar en ningún momento.

De ahora en adelante, por el momento no estoy inscrito en ninguna corrida y ahora sí será el momento para mi recuperación sin prisa, para poder volver a correr plenamente desde otoño.

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