Archivo de la categoría: costumbres

Calzados

Sabido es que en Japón la gente se quita los zapatos al entrar a la casa. Dentro de la casa, generalmente se usan pantuflas de cada uno (en los pasillos y en habitaciones de piso de madera) o pantuflas compartidas (en el cuarto de baño) o se anda descalzo (en habitaciones de piso de tatami o de alfombra). Lo mismo ocurre en los templos budistas y hoteles al estilo japonés llamado ryokan (que suelen tener pasillos de madera y salas de tatami). En caso de restaurantes, al estilo neta o parcialmente japonés, suele haber áreas o salas denominadas zashiki de piso de tatami, donde igualmente hay quitarse los zapatos… Bueno, el hecho de que no entran los zapatos implica cierta limpieza (ya que no entrar barros ni polvo del exterior), que permite que uno se siente o se acueste directamente sobre el piso como si estuviera sobre la cama, y parece que algunos japoneses se sienten muy cómodos así (y por eso no desaparecen los restaurantes con zashiki, por ejemplo), aunque otros no, porque la verdad es que cansa un montón el sentarse sobre el piso sin sillas… diría yo que es una tortura. De todas maneras, el hecho es que si uno vive en Japón o viaja por este país, hay muchas ocasiones en que necesitará andar descalzo en público (visitando a amigos, asistiendo a fiestas, visitando templos, asistiendo a la ceremonia de té, etc.), y de ahí un consejo: tener medias impecables… para no pasar la vergüenza de mostrar un dedo del pie salido del hueco de las medias rotas.

Bueno, en mi oficina no es obligatorio cambiar de zapatos al entrar pero no pocos lo hacen, y eso debe ser bueno ya que así se mantiene más limpio el interior de la oficina y eso, además de higiénico, previene que las computadoras y otras artefactos de precisión malogren por el polvo. Así es que… yo también tengo mis sandalias para el interior de la oficina, que acabo de cambiar por unas nuevas porque las que usaban antes estaban ya bastante desgastadas. Esta vez elegí estas sandalias

sandalias

que me gustaron porque cubren bien la punta de los pies y creo que dan más protección (por si choco o tropiezo con algo contundente, por ejemplo) y…. también creo que con estas sandalias podré andar con más tranquilidad, sin preocuparme por ocultar las medias rotas.

6 comentarios

Archivado bajo costumbres, japón, Uncategorized

Día Naranja

Hoy es el Día Naranja para confirmación del amor.

Pero, ¿qué? ¿Qué es eso…?

Bueno, el cuento sería así:

Se supone que en Japón, las chicas declararon su amor hacia un hombre hace dos meses (el día del chocolate, 14 de febrero) y los hombres dieron su respuesta un mes después (el Día Blanco, 14 de marzo). De ahí que, en caso de ser correspondido el amor, ¿por qué no hacer algo para consolidar la relación de pareja un mes después (sea, el 14 de abril)?

Pero, ¿qué tiene que ver eso con la naranja? Bueno, no sé qué tan cierto será esto pero argumentan aquí que, según el lenguaje de las flores, la naranja representa la “alegría de la novia”, mientras que por otra parte viene lo concretamente cierto y declarado: el afán de aumentar la venta de los cítricos producidos en la prefectura de Ehime, siendo los agricultores de la zona los inventores del supuesto Día Naranja según ellos mismos afirman.

Y ¿qué tal va la cosa?

Bueno, me da la impresión de que el evento no está teniendo mucho éxito, o al menos nada comparable con los otros dos fechas supuestamente dedicadas al amor (el del chocolate y el blanco) porque realmente, nadie a mi alrededor hace nada al respecto ni yo mismo me acuerdo de la fecha si no por buscar un tema más para seguir escribiendo algo en este espacio una vez a la semana. Así que…, bueno, digamos que como evento comercial, no pasa de ser “uno más” entre tantos otros. Seguramente será porque después de las dos fechas parecidas, la gente se aburre ya y no se enganchó, aparte de que el argumento mismo del evento pareciera estar restringiendo el público objeto (solo las parejas correspondidas en las anteriores dos fechas), cuando justamente los dos eventos predecesores han logrado ampliar muy exitosamente su clientela.

  • En caso del día del chocolate, siendo su primer cuento el de declaración de amor, se ha logrado que la repartición del chocolate no se limitara al tema de amor, sino para amistades, compañeros de trabajo y cualquier demás persona, etc, etc. Hasta tal punto que ya no importa el cuento del amor, y de hecho es más en la actualidad la cantidad de chocolate comprado para consumo propio de las chicas y/o entre amigas mujeres.
  • En caso del Día Blanco, aquí viene la forma de pensar de muchos japoneses, que no se sienten muy a gusto si reciben algún regalo y no retribuyen luego el favor recibido. De ahí que, ya tratándose de una muestra de amor/cariño/amistad o de puro formalismo protocolar, ha quedado muy bien que los varones tengan la ocasión para “saldar la deuda” ante las mujeres.

Bueno… según dicen en la red, en la República de Corea hay otro evento para la misma fecha: el Día Negro, para los que no tuvieron suerte el 14 de febrero y el 14 de marzo. Los que no consiguieron pareja se visten de negro y se reúnen a comer cierto tipo de fideos el día 14 de abril…

En el mundo hay tantas “tradiciones” bien raras

Deja un comentario

Archivado bajo costumbres, japón

Primavera 2

Como ocurre aquí en cada primavera, de suroeste para nordeste del Japón avanza el denominado Frente de Cerezo, a cuyo paso se va emitiendo la Declaración del Estado de Floración de Cerezo en las zonas alcanzadas por el frente, algo que de una manera podría parecer cosa de niños pero definitivamente debe ser mucho mejor poder vivir hablando de esas niñerías (y no de un tal Frente Nosécuál de Liberación Nacional o algo por el estilo con sus Zonas Liberadas declaradas a su paso)…

En todo caso, lo inusual de esta primavera ha sido la rapidez del avance del Frente de Cerezo, que, batiendo todo el récord meteorológico en lo que se conserva el registro, recorrió el archipiélago japonés alcanzando muchas zonas antes de que la gente se preparara para la ocasión, lo cual no dejó de afectar a ciertos sectores, los de establecimientos comerciales, municipios y policía, sobre todo, que no pudieron montar a tiempo su oferta para la época de cerezo o no pudieron alistar bien los parques destinados a sus festivales de primavera, ni colocar personal para la seguridad durante los eventos, etc., inconvenientes que al parecer no afectaron demasiado al ánimo de los ciudadanos, con que en estas últimas semanas abundan noticias y reportajes sobre el tema en los medios de prensa, con amplios detalles sobre cómo se divierte la gente haciendo sus fiestas bajo árboles de cerezo en populares lugares para eso, como el Parque de Ueno (que tuvo un millón de visitantes en un solo fin de semana).

Y de esos reportes de prensa, lo que resultó especialmente interesante esta vez fue sobre la vida de los sinhogares que viven en el mismo Parque de Ueno, quienes terminaron siendo los más beneficiados de las fiestas de cerezo. Y es que su fuente de ingreso son las latas (de cerveza, refrescos, etc.) que tiran los visitantes, que los sin techos recogen y juntan para luego vender a empresas dedicadas a reciclaje de materiales, cuyo precio es de 100 yenes por kilo aproximadamente en la actualidad en caso de latas de aluminio. De ahí que con más visitantes al parque, más oportunidades para los sin hogares, aunque su trabajo no es fácil, ya que precisamente cuando hay más oportunidades, hay más rivales (sea, otros sin hogares) también y, por consiguiente, la necesidad de innovación…

  • Uno de esos señores, en vez de recoger solamente las latas ya tiradas, decidió hacer tratos con sus “proveedores”: a la hora que empiezan las fiestas, salió a recorrer el parque a conversar con el líder de cada uno de los grupos fiesteros, para entregarles una cajita de cartón y pedirles que al terminar sus fiestas, dejen las latas en dicha caja para su posterior recogida. El trato es beneficioso para ambas partes ya que el sin hogar asegura así sus latas para luego vender, mientras que la otra parte ahorra el trabajo de llevar las latas hasta el tacho de basura del parque.
  • A otro señor se le ocurrió una brillante idea de colocar una caja de cartón al lado de los basureros del parque. Si de antemano se deja unas latitas en su caja, la gente cree que las latas se depositan ahí y así, el señor ya no necesitará hacer nada más que venir a recoger sus cajas a la hora conveniente; ya no hace falta andar por todo el parque mirando hacia abajo en busca de latas tiradas en el suelo.

Y… ¿qué tal fueron sus resultados? Bueno, lo cierto es que en la vida pasan muchas cosas, no necesariamente como se imaginaba al principio. El primer señor, que sabe entablar conversaciones con gente porque fue taxista antes de ser sin hogar, va consiguiendo sus contratos pero a la vez ocurre que mucha gente alegre lo invita a tomar una lata de cerveza al charlar un rato. Una lata con un grupo se convierte en muchas latas con muchos grupos y el señor, medio borracho al final de su gira de negociaciones, termina a punto de no recordar cuál fue su primer objetivo: lo de recoger sus cajas de cartón después, mientras que los grupos que aceptaron el trato, tampoco es que recuerden siempre con quién fue el trato (y eso sí, porque, además de la borrachera, el sin hogar no les dio tarjeta de identificación ni nada) y a veces terminan entregando la susodicha caja de latas a cualquier sin hogar… Con estos y otros contratiempos, y quizá con algunos sucesos afortunados, algunos logran su objetivo inicial mientras que otros no. Un sin hogar afirmaba al principio que pensaba ganar cien mil yenes, por ejemplo, puede terminar conformándose con unos 5000 yenes, que de todas maneras debe ser una buena ganancia para él y, al pregúntarsele cómo usaría su dinero, contesta que quiere comer algo rico, como gyûdon… Otro sin hogar, que no recuerdo cuánto ganó, quería comprar unos zapatos…

En fin, así va la escena de primavera en Japón.

Deja un comentario

Archivado bajo costumbres, general, japón

Parasoles

Ayer fue shosho (que significaría que la temporada de mayor calor está llegando a su fin) de las 24 estaciones del año del antiguo calendario chino, donde shosho está entre risshû (“inicio de otoño”, 8 de agosto) y shûbun (equinoccio otoñal, que aquí significaría “mitad de otoño”, 23 de septiembre), con que se podría decir que en realidad estamos en otoño ya… aunque siempre con la aclaración de “según el calendario”.

Hagamos caso o no al calendario chino, la contundente realidad es que el calor pareciera no querer irse todavía. Hoy mismo se está registrando temperaturas máximas de 34 grados en mi zona,

36 grados en otra ciudad de Saitama, 35 en algunas otras ciudades etc., además de lo cual, lo raro en este verano es que casi no tenemos las lluvias temporales muy típicas de las tardes de verano, que deberían estar sirviendo para bajar un poco la temperatura pero esta vez no, y solo seguimos soportando el insoportable calor y el intensísimo rayo solar…

Bueno, no sé si será por este verano especialmente caluroso o no, o si será algo espontáneo, por casualidad o quizá por la actual tendencia de procurar alcanzar algún objetivo sin gastar mucha energía, lo que ahora noto es el extendido uso del parasol de los peatones.

Se podría decir que este tipo de parasoles existían desde hace siglos, pero antes (desde que yo tengo la memoria) creo que eran más típicamente mujeres de edad quienes andaban con parasol, y por eso resulta llamativo ver que ahora, cualquier jovencita puede andar con su parasol con toda naturalidad… Y lo más gracioso fue lo que presencié un día en la calle, donde una chica andaba sosteniendo su parasol en una mano, y con un paraguas plegado en la otra mano (bueno, en ese momento hacía sol pero podía llover repentinamente, quizá), qué tal muestra de que son dos cosas diferentes de diferentes usos: el parasol y el paraguas…

Bueno, si hoy en día se habla mucho sobre el cuidado de la piel contra rayos solares, UVA, UVB o UVC y esas cosas (aquí por ejemplo), debe ser una buena práctica el uso del parasol, así que… ¿se animará alguno de ustedes a empezar a andar con un parasol también?

4 comentarios

Archivado bajo costumbres, general, japón

Muñecos

De niño, siempre quería hacer muñecos, grandes y lindos, pero no he podido hacerlo casi nunca, o algunas veces hice… pero unos bien chiquititos y jamás comparables con los que aparecen en las historietas. Bueno, no se habla de muñecos de nenas, de trapos ni nada sino de nieve. Y es que por aquí nieva muy poco y… en las pocas veces que cae nieve, siempre salía a jugar fuera pero por la poca cantidad y la poca duración, nunca lograba hacer bolas tan grandes.

Y… nada. Es solo para comentar que volvió a caer nieve aquí en esta semana, y es algo bien loco ya que un día viene una nevada inusualmente intensa y al día siguiente la temperatura sube hasta 14 o 15 grados, y qué tal la cantidad de nieve que desaparece de la noche a la mañana. Pero, de todas maneras lo divertido fue ver la inusual cantidad y tamaño de muñecos de nieve que de un día aparecieron en la calle; creo que fue la primera vez que encontré tantos en un día.

Bueno, para hablar de los muñecos hoy, lo más indicado sería mencionar que justo hoy, 3 de marzo, se celebra aquí la tradicional Festival de las Muñecas, que es para desear el sano crecimiento y felicidad de las nenas. No intentaré dar mayores explicaciones al respecto porque para eso no faltan numerosos otros, y mejores, blogs, mientras que yo, en vez de eso, agarro el pincel a ver si vuelvo a aprender a pintar algo… con ese pincel electrónico que recibe el nombre de ratón:

Esto se llama tsurushibina (o muñecas colgadas), un tipo de adornos para la festividad que se conserva en ciertas zonas y que a veces encuentro por donde yo vivo también. Bueno, el dibujo no es muy original mío; es solo lo que hice siguiendo las instrucciones de este cursillo.

Deja un comentario

Archivado bajo costumbres, dibujos, japón

Enrollado de la Bendita Dirección

A la hora del almuerzo, en el comedor de mi oficina.

B: …
A: Che, yo jamás vi ni oí hablar de eso cuando era nene.
B: Se supone que fue desde la década del 1990 cuando los supermercados, para aumentar su venta comenzaron a …
A: …

Escuchando la conversación de unos chicos desconocidos que por casualidad se sentaron a mi lado y justo hablan de eso que me llamaba la atención en estos días, noto la presencia de eso en el plato de otro chico, igualmente desconocido y que por casualidad acaba de sentarse a otro lado mío. Y este tercer hombre empieza a conversar con el cuarto hombre…

C: …
D: Dicen que eso existía desde antes en la región Kansai (centro-oeste de Japón)
C: …

Bueno, creo que esta vez ahorro el tiempo de investigación, porque lo escuchado en el comedor es ya suficiente para saber que el común de la gente tiene más o menos la misma impresión y el mismo nivel de conocimiento sobre esta supuesta “tradición” poco tradicional en la zona de Tokio. La única diferencia sería que muy poca gente habría descubierto su existencia a través de un pequeño artículo publicado en febrero de 2007 en el ya desaparecido único periódico en español editado en Japón…

De todas maneras, en estos últimos años está llegando fuerte el ehômaki (algo como “enrollado de la bendita dirección”). A ver, salimos a la calle y lo que encontramos ahí…

Recomendado del día”, en la pizarra colocada en la puerta de una taberna:

En una tienda de comida para llevar:

 

En otra tienda:

Colgado del techo de una tienda tipo SevenEleven:

El Sánguche Ehômaki de la panadería “Vie de France”:

Yo la verdad es que no he probado ninguno de los ehômaki de las fotos, pero… a ver, ¿a ustedes cuál les parece más delicioso?

3 comentarios

Archivado bajo comidas, costumbres, japón

Festivales otoñales

Como cada año, en muchas localidades se están celebrando festivales otoñales, algunos muy grandiosos y otros no tanto, en octubre y noviembre, y pareciera que, en esta época, casi cada fin de semana hay algún evento en alguna parte. Bueno, atraído por los afiches que llenan las paredes de las estaciones y el interior de los trenes, salgo a pasear, a ver dos de esos festivales tradicionales celebrados uno tras otro en dos localidades en la prefectura de Saitama, al norte de Tokio, para compartir aquí unas cuantas fotos:

Las carrozas pueden tener una estructura más compleja y quizá más lujosa (izquierda) o más sencilla (derecha)

pero, de todas maneras, en ambos casos llevan a músicos-danzantes. Por la noche se ven así:

La calle se llena de puestos de comidas y juegos. Algunos puestos de comida indican de dónde son, y es que, aún siendo el mismo tipo de comida, puede haber diferentes variedades… “Okonomiyaki” de Ôsaka o de Hiroshima, “Takoyaki” de Ôsaka o de Tokio, etc.

En este puesto sirven piqueos de pescaditos y mariscos…, y también langostas de tierra, para deleite de los insectívoros.

Bueno, yo comí el “taiyaki”, que vendría a ser un panqueque en forma de tai (pagrus major) con algo dulce dentro.

En la parte de los juegos… aquí vemos el de sacar peces.

Esto es “mikoshi”, o andas en forma de un santuario shintoísta en miniatura, bien típico en los festivales tradicionales de aquí junto con las carrozas alegóricas.

Esta vez también tuve la suerte de ver shishimai o “danza de leones”. No recuerdo muy bien el argumento y puedo equivocarme, pero me pareció algo como… una lucha entre “leones” (que representarían algo terrible, desgracias, poderes indomables de la naturaleza. Aquí pondré la palabra “león” pero en realidad podría ser algún otro animal como “ciervo” o “jabalí”) y “tengu” (una especie de dios que habita en la montaña), donde el tengu termina venciendo a los leones. Bueno, algún día tendré que buscar informaciones más detalladas y correctas, pero por ahora es solo una impresión mía.


Tras la presentación de la danza, los leones se acercan a los espectadores y muerden la cabeza de los niños que así lo desean porque dicen que eso trae buena suerte. Me hubiera gustado tomar fotos de esta sesión pero no pude. Bueno, será para el próximo año…

2 comentarios

Archivado bajo costumbres, japón