Archivo mensual: febrero 2011

Monólogo de un coordinador

Un jueves, a las 5:30 de la mañana….

Antes de alistarse para ir a trabajar, el coordinador se da cuenta de que hay un nuevo correo. Resulta ser de la maestra de español, que le aclara que por un asunto urgente está de vuelta en su país de origen y le pide cambiar las fechas de sus clases de español…. Bueno, para este trimestre (enero-marzo) tenían programadas cinco clases, de las que quedan dos (para el cuarto sábado de febrero y el segundo de marzo), que la maestra quiere postergar al tercer y el cuarto sábados de marzo.

Tal situación se podría manejar de dos maneras:

  1. Arreglar el asunto solo entre los alumnos y la maestra. Se avisaría a todos los alumnos y si todos se ponen de acuerdo, alguien irá a reservar una sala del Centro Comunitario para las nuevas fechas, y punto. No habrá mayores problemas.
  2. O consultar con la Asociación Internacional y pedir permiso para cambio de fechas de las clases. Bueno, así sería la manera correcta…

Un coordinador nominal y conformista elegiría la alternativa (1), pero esta vez opta por la (2) porque no encuentra el teléfono de todos los alumnos. Así que explica el hecho a la Asociación Internacional y pide avisar a los alumnos y reservar el local, a lo cual obtiene una respuesta no muy favorable… Bueno, la Asociación acusa de irresponsable a la maestra y, en lugar de permitir el cambio de fechas, propone buscar alguien que pueda realizar las clases para las fechas originalmente programadas. Faltando solo dos días para el último sábado de febrero, parecía difícil, pero la Asociación consigue que dos señoras, alumnas de japonés, aceptaran ser maestras de sustituto. Es así que las clases se realizarán sin cambio de fechas, solo que con otras maestras…

En realidad, las dos “suplentes“ son amigas de la maestra titular e incluso habían sido asistentes de las clases de español en anteriores ocasiones, por lo que no tendrían mayores problemas en el aula, pero el asunto es que… A la Asociación no le gustó que la maestra intentara cambiar las fechas unilateralmente. Y es que sería un incumplimiento de contrato el no respetar las fechas anunciadas en el boletín de la Asociación, porque, teóricamente, los alumnos se matricularon viendo esos datos. Así que, en caso de no poder asistir algunos de los días establecidos, la maestra debía pedir a alguien que la sustituyera durante su ausencia. Un argumento quizá válido, si tomamos en cuenta que no se trata de un negocio propio de la maestra, sino parte de las actividades de la Asociación Internacional donde debería haber cierta formalidad. Pero por otra, es que los alumnos están muy contentos con las clases de la maestra titular, que sí sabe enseñar de manera entretenida, por lo que quizá hubieran aceptado esperar hasta que volviera la maestra, aunque eso tampoco quita que las clases de las maestras suplentes sirvan, al menos, para que los alumnos no dejen de estudiar durante varias semanas.

Esta vez… no hubiera pasado nada si la propia maestra, antes de viajar, hubiera pedido a sus amigas que se encargaran de las clases. Pero ahora, ya pasó lo que pasó y el coordinador nominal y conformista presiente que la maestra quedará algo mal con la Asociación Internacional, que en lo peor de los casos podría decidir contratar a otra maestra desde el próximo trimestre. En realidad eso no afectaría a nadie, ya que la maestra y sus alumnos, si quieren seguir estudiando juntos, bien pueden hacerlo sin intermedio de la Asociación: solo es cuestión de que conversen, se pongan de acuerdo y reserven el local (que es gratuito)… solo eso, pero de todas maneras daría pena que las personas fueran quedando mal a causa de ciertas actividades que precisamente se estaban realizando para amistad e intercambio entre japoneses y extranjeros.

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Atrapa tu sueño

Tío: A ver, chicos, ¿qué les gustaría ser cuando sean grandes?
Sobrino1:
Funcionario público.
Sobrino2:
Pues, nada en especial…
. . . . . .
SobrinoX:
Empleado fijo (sea, de contrato directo sin límite de período)..
. . . . . .
Tío:
Este… ¿No querrán ser deportistas profesionales, por ejemplo?
Sobrinos:
¡Ay, no seas tonto, tío! Hay que mirar bien la realidad.


Luego de la conversación con sus sobrinos (de 6-8 años de edad, más o menos) reunidos en la ocasión de Año Nuevo, el tío expresa su decepción en una carta, que sale publicada en el periódico más gran del mundo…

Bueno, lo normal sería que a la edad de los sobrinos citados, aún se guardaran grandes sueños por el futuro, sean fáciles o difíciles (o prácticamente imposibles) de alcanzar, y por eso resulta poco lindo el realismo tan serio de los sobrinos… pero lo cierto es que una vez pasada la edad de soñar, a lo mejor sus propios padres y otros adultos empezarán a inculcarles esa mismísima idea de ser funcionario público o empleado fijo de alguna empresa de renombre para trabajar ahí hasta la jubilación, que vendría a ser la imagen preestablecida de una vida estable y segura (sin temor a quiebras, desempleos, etc.), por más aburrida e insoportable que pueda ser esa manera de vivir, que tan fácilmente puede dejar de ser “vivir” y transformarse en meramente “aferrarse al puesto de trabajo y sobrevivir” quejándose permanentemente de lo fea que es esa monótona y rutinaria vida.

Un día de esos, de esa monótona y rutinaria vida que no es muy linda que digamos, por un brevísimo momento vuelvo a hacer algo que me gusta, participando en un festival internacional al aire libre con mis amigos que venden artesanías andinas…. Momento que de verdad pasamos bien, a pesar de tener esta vez la mala suerte de perdernos los choripanes del puesto albiceleste que tanto esperábamos, y la novedad en esta edición fue la exhibición de un carro de colección, con un gran cartel que dice “Spark your dream” que desafortunadamente no entiendo bien… Por curiosidad me acerco a mirar un poco y sus expositores están conversando con otros visitantes en inglés y también vendiendo un libro del mismo título en inglés, que al parecer habla de un viaje de Argentina a Alaska. ¿Serán unos aventureros norteamericanos? Sin pasar mucho tiempo ahí, vuelvo a mi sitio para no desatender el puesto de artesanías pero, bueno, más tarde tomamos un descanso y salimos a dar una vuelta por el parque… y pasamos de nuevo por ese curioso carro. El que parece ser el jefe está desocupado ahora y al ver mi camiseta me dice “I like your T-shirts”, pero desafortunadamente, yo no hablo tanto inglés, cuando mi amigo, igual empieza a hablarle en castellano y es entonces cuando se descubre que ese hombre era argentino y que tenía su libro en español también… Ahora sí, conversamos un rato sobre su increíble viaje y le compramos su “Atrapa tu sueño”.

Por el poco tiempo que teníamos, no terminé de entenderlo todo, pero luego de la feria empiezo a leer poco a poco el libro, y semanas más tarde, también encuentro un artículo de revista (páginas 12-18) sobre la misma familia y ahora sí, sé de qué se trata… Esa fascinante forma de vivir de verdad la vida tratando de atrapar el sueño, siempre en contacto con las personas y dejando de vivir meramente para sobrevivir dentro de lo preestablecido, con riquezas materiales…

Bueno, hace ya una eternidad que estoy resignado a nunca ser feliz en esta “normal” vida, y sé que para cambiar algo de mi vida, lo primero que necesito es dar el primer paso, como un día lo hicieron los Zapp… Bueno, la verdad es que entiendo y comparto perfectamente su mensaje, pero aún sigo sin tener la valentía para cambiar, no sé hasta cuándo…  Es que soy tan incapaz.

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Nieve

Por el efecto de la templada Corriente de Tsushima, conocida también como la Corriente Negra, se mantiene alta la temperatura del agua del Mar del Japón, que constantemente produce masas de aire húmedo. Y ocurre que, al pasar por la zona, el monzón estacional de noroeste a sudeste adquiere abundante humedad, que luego se convierte en nubes cuando el viento sube de altura por chocar con las montañas que atraviesan la isla y separan la costa del Mar del Japón de la del Pacífico… Bueno, esto sería el mecanismo, bien resumido, de las intensas nevadas en ciertas regiones ubicadas en el lado del Mar del Japón mientras que, en el otro lado, el invierno suele ser la estación más seca.

Así es que, en términos generales, debe ser todo normal que siga nevando en un lado y haciendo sol en el lado del Japón en invierno… pero hasta cierto punto. Este invierno parece que las cosas están llegado a lo extremo y aquí recogeré algunas de las tantas noticias sobre la intensa nieve que está afectando seriamente la vida de los pobladores del país de nieve: (1), (2), (3), (4), etc., mientras que en Tokio siguen días de sol sin nada de lluvia ni nieve durante más de un mes….

La sequedad en Tokio se ha interrumpido ya, porque nevó un poco el miércoles. Y ahora resulta que con un día de pausa, de nuevo nevó ayer y hoy. Bueno, aquí un poco de nieve no haría nada malo, no afectará demasiado la vida de la gente, aunque sí que hace frío. Y me parece curioso que disfrutemos/aguantemos la nieve justo después del “Inicio de Primavera”. ¿Será simplemente un capricho o la regla de “tres días fríos y cuatros días templados” (un dicho que describe el inestable clima de la primavera prematura de aquí)?

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La soja

Si me dijeran que identificara el olor que más impregnó mi infancia, mi respuesta podría ser aquel olor que respiré todas las mañanas y tardes durante los seis años de mi época de primaria. El particular olor del vapor que expedía aquel instalación que existía, y aún existe, en la cuadra contigua a la escuela, por donde, además del olor, había otra particularidad que eran los “granos” de color amarillento desparramados en cierta cantidad en el suelo, como si se tratara de gravillas mal repartidas. Nunca le presté demasiada atención y más bien lo tomaba como cualquier hecho… y ya no tengo la menor idea de cuándo supe que era una fábrica de esa rara comida japonesa, fanáticamente amada por algunos pero no reconocida como “comida para humanos” por otros (sobre todo por los del oeste de Japón), pero con numerosas propiedades beneficiosas para la salud (fortalecer los huesos, prevenir arteriosclerosis, reducir las bacterias malas y aumentar las buenas en el intestino, etc., aunque por otra parte está contraindicada para quienes están tomando cierto medicamento como Warfania) o, en fin, Nattô. No soy muy amigo ni enemigo de esta tradicional comida japonesa pero lo más cierto es que es muy pero muy útil para las personas tan abandonadas que ni se toman la molestia de cocinar, pues teniendo un paquete de nattô, ya se puede formar un mínimo menú sin hacer nada más que cocer una porción de arroz blanco.

Décadas después, ya no ando por esa zona de olor a nattô, pero en su lugar ocurre que ahora, cada mañana y tarde paso frente a una tienda de otra comida elaborada de la misma materia prima: Tôfu, esa comida conocida por algunos como “queso de soja”, tan frágil que requiere años de entrenamiento para sostenerla con palillos, pero su sola presencia podría animar grandemente aquel modestísimo desayuno, almuerzo o cena de arroz con nattô.

En caso de tomar el tôfu crudo, al menos habría que echarle salsa de soja, conocida como siyáu o sillao en algún país latino, variante muy posiblemente de su nombre original en japonés: shôyu. En otro caso, también es bastante popular agregar tôfu como ingrediente más de sopa de miso, cuya preparación no requiere de demasiado esfuerzo, ya que, para no complicarlas cosas, incluso existen paquetes de sopa de miso instantánea. Bueno, en caso de optar por preparar una sopa de miso, no sería una mala idea agregar también aburaage (una especie de tôfu frito) delgado cortado en pequeños trozos…

Y, en fin, en lugar de seguir citando más y más alimentos típicos de aquí, como kinako, okara, etc., simplemente comentar que aquí es realmente impresionante la variedad de alimentos procesados que se elaboran de los mismos granos, la SOJA.

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