Archivo mensual: septiembre 2012

Jerga beisbolera

Porque, para bien o para mal, Japón sigue siendo un país bastante beisbolero y los medios de prensa aquí están plagados de la jerga beisbolera, a ver, solo para citar unas cuantas expresiones:

  • Subir al montículo (tôban): La expresión original se referiría a la acción del lanzador de ponerse en su sitio, pero en Japón se dice que sube al montículo cuando alguien asume un cargo importante (de ministros, por ejemplo).  Dicen por ahí que el ex Primer Ministro Abe está buscando oportunidad para volver a subir al montículo…
  • Seguir lanzando (zokutô): Durante un partido de béisbol hay momentos en que el equipo en su turno de defensa tiene que decidir si seguirá con el mismo lanzador o reemplazarlo por otro. Si se decide que seguirá el mismo, es zokutô. Y…., aunque los políticos no lanzan nada, también se dice “seguir lanzando” cuando se decide que un político sigue en algún importante cargo en momentos en que bien podría ser reemplazado por otro. La prensa japonesa de esta mañana, por ejemplo, dice que el líder del Partido Demócrata, Noda, ha decidido que seguirá lanzando su Secretario General, etc…
  • Lanzador de relevo (rirîfu o kyûen): Si se decide que se reemplazará al lanzador, el que ahora sube al montículo es el lanzador de relevo. Este cambio… a veces le sale bien al equipo y otras, no. En la política japonesa, a ver qué podríamos decir de los cortísimos relevos de AbeFukudaAsô en los últimos días del gobierno del Partido Liberal Demócrata y de HatoyamaKanNoda del Partido Demócrata en peligro de desintegración…
  • Out/Safe (auto/sêfu): En el béisbol se habla del out o safe cuando en una jugada el bateador/corredor llega salvo (safe) a una base o antes queda fuera (out) porque el defensor de la base capturó la pelota antes de la llegada del corredor, etc., y cosas así que no soy capaz de resumir de manera fácil (los interesados pueden buscar las palabras “out” y “safe” en las reglas de béisbol)… Y los políticos japoneses hablan de safe o out cuando discuten si algún desliz verbal, dudoso manejo de fondos o algo por el estilo es tan grave como para que el protagonista del escándalo deba renunciar a su puesto de congresista, ministro, etc. (out) o no tanto (safe)…
  • Béisbol en equipo (zen’in yakyû): El béisbol es un deporte colectivo, donde es importante que cada uno cumpla con su rol en el equipo, contando o no con jugadores muy sobresalientes. Es por eso que el actual Primer Ministro Noda, al subir al montículo el año pasado declaró que procuraría jugar al béisbol en equipo, y ya veremos si su equipo va ganando o perdiendo…
  • Kôshien: Para no solo hablar de la política, podríamos citar la palabra “Kôshien”, que es el nombre de un estadio de béisbol conocido por ser sede de campeonatos nacionales de béisbol entre las secundarias superiores (bachilleratos, preparatorias o como quiera llamarse) cada verano y primavera, acaparando la atención del país entero y ocupando la pantalla de la televisión semi estatal NHK durante semanas sin importar que los demás deportes estudiantiles queden relegados a segundos planos, muy a pesar de que, educativamente hablando, deberían ser valorados de la misma manera los esfuerzos y dedicación de los chicos que practican otros deportes o actividades culturales. Pero, bueno, por su justa o injusta popularidad nacional, la palabra Kôshien pasa a ser un nombre genérico para designar campeonatos nacionales de cualquier disciplina deportiva/cultural entre secundarias superiores. De ahí que… si organizáramos un campeonato nacional de oratoria en español entre preparatorias, bien lo podríamos denominar “Kôshien de español”, aunque no se realice en dicho estadio ni tenga nada que ver.
  • Niño de la pelota (kyûji): Y los chicos que juegan al béisbol en secundarias superiores, especialmente los que aspiran participar o participan en Kôsihien, son denominados “niños de la pelota” en la prensa japonesa, ignorando obviamente a los chicos que practican otros deportes de pelota…

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Historia confidencial

Un día de invierno, a finales de la segunda década de la era del emperador Hirohito, se suicida una joven maestra de piano en Tokio. Aparentemente, nadie sabe por qué.

* * * * *

Semanas después, desde el oeste de Japón despega un avión de caza pilotado por otro joven. Iba a ser una misión para no volver ya que se trataba de un ataque suicida pero, debido a un fallo mecánico que le impidió llegar a su objetivo, vuelve y el joven se salva de su forzado destino.

* * * * *

Semanas más tarde, el joven se suicida debajo de un árbol de cerezo. Aparentemente, nadie entiende por qué se echó a perder la valiosa vida que milagrosamente se había salvado. A nadie se le ocurre tampoco encontrar un vínculo entre los dos suicidios, de la maestra de piano y el joven piloto.

* * * * *

Casi 70 años después, cuenta un señor viejo que fue alumno de la pianista y a la vez amigo del piloto suicida, que se trató de una versión real de Romeo y Julieta, que se quisieron en circunstancias sociales y familiares que no les permitieron tal libertad. El narrador de la historia, que también fue reclutado en la armada imperial japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, afirma por otro lado que entre sus compañeros de guerra solían comentar: “Si por algo he de morir, moriré por mi familia y por mis seres queridos” pero nadie estaba dispuesto a morir por el emperador, jamás, a pesar de la versión oficial de la época de que “el máximo honor de un hombre es morir por el emperador”.

 

Y… confieso que a veces es aburrido ser ayudante de clases baratas de español para principiantes, donde, lingüísticamente hablando, suele no haber mucho avance y, más bien, es una interminable repetición de las primeras lecciones de saludos y vocabulario de lo más básico, etc. pero, más allá del aprendizaje del idioma, hay alumnos con cosas que contarnos y eso sí puede ser un verdadero intercambio internacional, como ocurre con el viejo señor que ahora, a sus casi 90 años, vive solo y asiste a las clases de español para, más que nada, tener con quien conversar.

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Probando

Hace meses que compré este libro de tutoriales de GIMP, que ya no sería una novedad y, además, está basado en una versión bastante atrasada pero es que lo compré atraído como siempre por su rebajado precio de segunda y, bueno, después de un poco de tiempo retomo el tema y me pongo a probar lo que mejor hubiera podido probar hace un mes, en plena temporada de “calor remanente” porque se trata de unos tutoriales para diseñar una postal de “saludos de la temporada del calor remanente” (para mediados de agosto) y otro gráfico que no es tan específica pero que queda mejor en verano igualmente.

Sin más preámbulos, aquí va el primer trabajo:

Creo que no está demasiado mal pero aún falta algo para conseguir el efecto que el libro explicaba, como el efecto de la superficie del agua, etc… Bueno.

Y el segundo trabajo, del cielo estrellado de la noche de verano:

Iba más o menos regular hasta arreglar la imagen del perro pero definitivamente falló la constelación… Y no sé por qué. Yo intenté seguir al pie de la letra las instrucciones del libro, pero los pinceles en mi GIMP respondieron igual y no conseguí los colores, brillos, etc. de las estrellas que deseaba.

Bueno, por hoy es solo una prueba y seguiremos intentando…

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Compras baratas 2

Un día compré una docena de lápices y un pequeño sacapuntas en una tienda de todo a 100 yenes:

Bueno, es una compra cualquiera; no elegí nada especialmente caro ni nada demasiado barato. No pasa nada interesante… o, creía que no iba a pasar nada. Bien.

Pero lo que sucede a la hora de usar el lápiz…

Saco uno y empiezo a afilarlo, y algo falla. La punta de la mina se quiebra y se engancha en el afilador.

Bueno, esto sucede a veces y sucede ahora, quizá porque hace tiempo que no realizaba esta operación y algo hice mal. Así que de nuevo…

De nuevo empiezo a afilar el lápiz, y algo falla. La punta de la mina se quiebra y se engancha en el afilador.

Bueno, esto sucede a veces y sucede ahora, quizá porque hace tiempo que no realizaba esta operación y algo hice mal. Así que de nuevo…

De nuevo empiezo a afilar el lápiz, y algo falla. La punta de la mina se quiebra y se engancha en el afilador.

Bueno, esto sucede a veces y sucede ahora, quizá porque hace tiempo que no realizaba esta operación y algo hice mal. Así que de nuevo…

De nuevo empiezo a afilar el lápiz… y, a veces, aparentemente sale más o menos

pero la mina está quebrada ya dentro y no sirve

Bueno, luego de repetir lo mismo varias veces, llego a la conclusión de que tengo que cambiar de idea. Este lápiz se va a acabar antes de escribir ni una palabra. Algo debe estar mal. O la mina es demasiado frágil, o la madera es de tan mala calidad que no sujeta bien la mina, o qué….

Fue una compra cualquiera; no elegí nada especialmente caro ni nada demasiado barato y pensé que no iba a pasar nada pero sí que pasó algo. Qué gran decepción, o ¿a lo mejor lo tomo como un gran chiste, porque jamás he encontrado un lápiz de TAN mala calidad, que debiera pertenecer al auténtico mundo de mangas?

De todas maneras, decido comprar otra caja de lápiz, de reconocida marca ya.

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