Archivo mensual: enero 2014

Rifa de las Postales de Año Nuevo 2014

Como tantas veces se ha comentado (en este Meu Quaderno también, desde su primer año), aquí para saludos de año nuevo no se suelen usar tarjetas al estilo occidental sino postales, y suelen ser postales oficiales fabricados por la Compañía de Correos de Japón (ex Corporación Pública de Correos), que llevan un número de rifa, cuyo sorteo se realiza a mediados de enero…

Y, bueno, sin más preámbulos, este año se realizó el sorteo el domingo pasado y aquí reproduciré el listado de los números ganadores y sus premios:

  • Primer Premio: 97085 (los últimos cinco dígitos del número de cada postal). Dinero en efectivo de 10000 yenes.
  • Segundo Premio: 2344 (los últimos cuatro dígitos). Un paquete del producto típico de alguna región, que el ganador tendrá el derecho de elegir de un catálogo.
  • Tercer Premio: 72 o 74 (los últimos dos dígitos). Dos estampillas especiales.

La novedad este año es que por primera vez se ofrece un premio de dinero en efectivo, y que ha aumentado considerablemente la posibilidad de ganar los premios (a ver, si antes era necesario tener un millón de postales para ganar un primer premio, este año bastaría con tener solo 100.000 postales, o sea que ahora tenemos 10 veces más posibilidad de ganar el primer premio… matemáticamente). Bueno, es algo que afecta solo a quienes reciben (o compran y no usan) esa tal cantidad de postales.

Me parece que muchos japoneses “normales” no demasiado modernos típicamente reciben como 30, 50 o hasta centenares de postales y, en tal caso, se podría pensar que esa clase de gente casi tiene asegurado ganar unas cuantas estampillas del tercer premio y, con un poquito de suerte (un poquito, y no demasiado) podría esperar algo del segundo premio… y yo la verdad es que no pertenezco a esa categoría ya que suelo recibir menos de 10 postales y ese número va disminuyendo cada año… Este año recibí solo siete, aparte de una postal más que yo mandé pero luego me devolvieron por no encontrar la dirección del destinatario y otras tres que compré pero terminé sin usar… En fin, con 11 postales en mis manos, lo más probable era no ganar nada. Pero aquí ocurre algo muy improbable y resulta que de mis solo 11 postales, tres tenían números ganadores

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y estas son las estampillas de premio:

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Algo pequeño, pero una suerte realmente inesperada para cerrar el período de año nuevo.

De todas maneras saben ya los números ganadores, así que quienes tienen postales de año nuevo, no dejen de revisar sus números. No hay que esperar tanto, pero es un momento para tener una pequeña ilusión.

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Carámbanos

Siguen días bastante fríos y yo cada día me vuelvo más perezoso e inactivo, en cuanto a las cosas que hacer en casa (a la hora de levantarme, escribir o averiguar algo, sobre todo) pero menos mal, quizá, es que no estoy en la posición social/económica para poder darme el lujo de vivir sin hacer nada, así que de lunes a viernes, siempre a la misma hora por la mañana tomo la obligatoria decisión de levantarme, alistarme y salir a trabajar, algo que de todas maneras se encarga de mantener el ritmo de mi vida.

Y… ¿en los días no hábiles? Bueno, una opción más cómoda y floja sería la de no hacer nada, o nada más que comer y ver la televisión pero, bueno, para no caer en un estilo de vida así flojo, opto por salir casi a la misma hora que en los días hábiles e ir, si no al trabajo, al parque a correr un rato para luego… a ver si hay algo interesante que solamente se pueda hacer en esta época de frío, para así aprovechar el hecho de que la decisión de salir ya se tomó.

Bueno, por ahí se me ocurre un sábado ir a ver las “Carámbanos de Misotsuchi”, de la montañosa zona de Chichibu, prefectura de Saitama. Y es que en estos últimos años, notaba que durante el invierno aparecían afiches y panfletos sobre los supuestos carámbanos (con sus festivales), que de cierto modo me llamaban la atención y aún no había ido a verlos. Bueno, como tengo tiempo libre y sin otra cosa que hacer en particular, hay que aprovechar el día.

Y fue así.

Tras correr los 15 kilómetros habituales en el parque, viajo algo de dos horas en tren y ómnibus

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hasta un paradero provisional (dispuesto solamente durante la temporada de carámbanos) para luego caminar unos 10 minutos

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y… ¡llegamos!

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Se trata de numerosos carámbanos bien grandes formados en el barranco a la orilla de un río, y eso sí, bien impresionantes que no hay que dejar de ver y fotografiar…

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Lo duro ahí es el frío que hace, diría yo que comparable con el frío que pasé cuando visité los glaciares de Argentina, y esta vez resulta que tuve que soportarlo durante más de dos horas porque no había ómnibus de regreso a pesar de que una hora nada más hubiera sido suficiente para apreciar el paisaje mismo. Pero, en fin, no hay manera, porque por una zona tan poco poblada, es imposible mantener tanto servicio de transporte público… Bueno, al menos hubo fuego

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y ya ven que yo regresé con vida.

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Maratón de Año Nuevo para la Salud

Además de las tradiciones/costumbres muy propias de los primeros días del año, esta vez me di cuenta de que en más de una localidad se realizaban algo como “maratón de año nuevo” y resulta que había uno donde yo podría participar. Pensé un buen rato, a ver si sería interesante o no, y sobre todo si podría combinarlo con otro plan mío (el de ir a dar un paseo por Kamakura)… y, bueno, terminé participando.

En otros países no sé cómo sería, pero no estaría demás aclarar que aquí la palabra maratón se usa con un significado amplio, que no necesariamente tiene que ser la carrera de 42,195km, sino de distancias mucho más cortas también; muchas escuelas (primarias, secundarias, y bachilleratos) típicamente realizan una carrera de resistencia, cuyo recorrido puede variar según la edad de los chicos, pero podría ser, por ejemplo, de 3km, 5km, 8km o 10km, etc.). En mi época escolar recuerdo que, por un tiempo, mi madre nos imponía, a mí y a mi hermano, la tarea de dar una vuelta a unas cuantas cuadras alrededor de mi casa cada mañana, y fue la maratón nuestra de cada día, siendo un recorrido de apenas medio kilómetro.

Como sea, la mañana de este primero de enero acudí al lugar, y digamos que se trataba de un evento bastante relajado, más recreativo que deportivo. Se había fijado un circuito de 2,1km, donde cada participante tenía la libertad de correr o caminar, para solamente dar una vuelta o seguir dando dos, tres, cuatro o hasta cinco vueltas. No se trataba de competencia, en absoluto, y tampoco se registraba el tiempo ni ránking de participantes… Lo único que se había fijado era la hora de partida y la hora límite para emprender una nueva vuelta. Tras terminar de caminar o correr, cada participantes podía acudir a la recepción y declarar, sin necesidad de mostrar prueba alguna, el número de vueltas dadas y podía recibir un sencillo certificado… Qué tal sencillez, ¿no?

Fue un evento de nula importancia, pero más o menos concurrido (con cerca de 1000 participantes) y la gente aparentemente se divertía haciendo a su manera su primer ejercicio del año, la verdad es que es bien positivo, cuando, en otro caso, muchas personas aquí fácilmente podían terminar pasando días bastante poco saludables, sin hacer otra cosa que comer-ver televisión-dormir.

Y, bueno, algunas fotos aquí:

Así fue el lugar:

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La gente concurrida:

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Súper héroes que vinieron a animar el evento:

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Yo no dejé de dar cinco vueltas y aquí va mi resultado (datos no oficiales, de mi android):

140101-1

(10.74 km en 48 minutos 39 segundos…. vendría a ser un gran nuevo récord para mí…)

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Suerte sin número

Ha llegado un nuevo año más y, por cuarto año consecutivo, termino acompañando a alguien que conozco a visitar varios templos y santuarios budistas y/o shintoístas (que ya ni recuerdo sus nombres ni cuáles eran cuáles) de la antigua ciudad de Kamakura el primer día del año.

Y mi pequeña suerte esta fue que durante este primer paseo pude realizar mi primer objetivo del año: el de comprar mi omikuji, algo que a veces no consigo… por andar de prisa o por andar mirando otras cosas pensando que luego vendría la oportunidad (esa “oportunidad que muchos casos no llega ese mismo día, sino días después). Bueno, mi “primera compra” (sea, de omikuji) fue algo particular, porque no lo compré en un templo ni santuario como suele ser, sino en una tienda de de galletitas que encontré en camino, y es que ahí mirando sus galletas y dulces encontré que un paquetito de dos galletas de arroz venía con un omikuji, oferta que me pareció económico y a la vez serviría para llevar un poco el estómago. No hubo motivo para no caer en la tentación, y así fue:

El uguisu ha salido del valle a cantar, y el ciruelo del alero de la casa ha empezado a florecer

Como la flor de primavera que viene luego de un prolongado sufrimiento que al final desaparece cuando llega su momento, Tu suerte va prosperando poco a poco, con que seguirás adelante sin preocupación.

KICHI (BUENA SUERTE)

  • Deseos: se cumplirán con la ayuda de las personas. Debes evitar pelear.

  • Persona esperada: llegará. Traerá alegría.

  • Objeto perdido: aparecerá. Entre otros objetos.

  • Viajes: habrá buenos encuentros.

  • Negocios: conviene esperar el momento oportuno sin prisa.

  • Estudios: te irá mejor si te esfuerzas.

  • Compraventa de valores: es el momento de vender, y ganarás.

  • Conflictos: te conviene ceder.

  • Amores: habrá buena persona y felicidad.

  • Mudanzas: conviene. Debes actuar rápido.

  • Partos: sin complicaciones. No te preocupes.

  • Enfermedades: debes ir al médico y cuidarte.

  • Casamientos: se despejarán las dudas entre los dos y se arreglará un buen lazo.

O sea que…. parece que yo nunca voy a tener problemas con los partos.

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