Archivo mensual: marzo 2014

Compras masivas precipitadas

Falta solo un día para terminar un año fiscal (que aquí es de abril a marzo) y empezar otro, y si el cambio de año siempre trae novedades en el sistema social, político y económico que afectan de una manera u otra la vida de los ciudadanos, se podría decir que esta vez la más grande novedad es la subida del impuesto al consumo, equivalente a lo que en algunos otros países podría llamarse “impuesto al valor agregado”, del actual 5% al 8%, que ya desde antes de su entrada en vigor está provocando grandes quebraderos de cabeza y movimientos inusuales en las actividades comerciales, a ver:

  • Compras masivas precipitadas: de la gente que realizan compras muy adelantadas antes de la subida del impuesto, algo que no solo está ocurriendo con compras de valores muy elevados (y, por consiguiente, con elevado valor del impuesto) como es el caso de automóviles, viviendas, cierto tipo de electrodomésticos (refrigeradoras, aire acondicionado, lavarropas, etc) sino también con cosas de precios menores. Para no dejar escapar esta demanda masiva pero momentánea, no pocos supermercados dan ofertas especiales, como “rollos de film plástico para tres años” en el extremo de los casos, etc.
  • Precios dobles de pasajes de tren: sabido es que Japón es un país de expendedoras automáticos, especialmente en caso de pasajes de tren y bebidas enlatadas/embotelladas, y ahí viene el problema porque las máquinas expendedoras, casi todas, están diseñadas para manejar solamente los billetes y monedas de 10 yenes para arriba, y no las monedas de 1 yen y de 5 yenes, por lo que resulta complicado reflejar el aumento de 3% en los precios manejados en las máquinas. De ahí que las empresas ferroviarias necesariamente redondean sus precios…, pero algunas empresas decidieron aplicar los precios no redondeados a los usuarios de tarjetas electrónicas como SUICA y PASMO, donde no hace falta manejar monedas sueltas. Y así, va a ser por ejemplo, que el pasaje de tren para un trayecto que actualmente es de 130 yenes, puede subir a 133 yenes (en caso de tarjeta electrónica) o 140 yenes (en caso de comprar el boleto de papel),otro pasaje de 140 yenes puede subir a 144 yenes (en caso de tarjeta electrónica) o 140 yenes (boleto de papel, sin cambiar, por el redondeo de la parte correspondiente al aumento). Con esta doble tarifa, no se sabe si los usuarios se pondrán a pensar, cada vez que compren un pasaje de tren, en cuál sería la forma más barata de pago…
  • A la medianoche en punto: tampoco se sabe qué sucede si vamos a una tienda de conveniencia, abierta 24 horas del día, y hacemos alguna compra momentos antes de las cero horas… La cajera, o el cajero, empieza a manejar a caja a las 23:59:59, por ejemplo, y si termina o no termina de calcular el cálculo a las 00:00:00…. ahí se aplicará la tasa de impuesto del 5% (antes del cambio de la fecha) o del 8% (después del cambio de fecha). O, ¿en caso de una llamada telefónica que empezó antes de la medianoche y terminó después del cambio de fecha?
  • Y la economía se hunde: porque se supone que los consumidores ya han comprado todo lo que pudieron hasta el 31 de marzo, muy puntualmente dejarán de hacer compras desde el 1 de abril… Para las empresas, es una gran oportunidad hasta marzo pero va a ser bien difícil enfrentar el gran revés desde abril…

Personalmente, yo no estoy comprando nada muy precipitadamente y actúo normal, pero temo que desde abril será un poco engorroso comprar estampillas para manar cartas/paquetes al extranjero. Y es que aparecen estampillas de valores adecuadas para nuevas tarifas postales (52 yenes para tarjetas postales, 82 yenes para cartas de hasta 25 gramos, 92 yenes para cartas de hasta 50 gramos, etc…), seguirán sin cambiar las tarifas de cartas internacionales (70 yenes para postales, 110 yenes para cartas para España, 130 yenes para Sudamérica, etc.), y como hay menos demanda para cartas internacionales, menos tiendas venderán estampillas de valores redondos… con que en ocasiones creo que tendré que tomarme la molestia de acudir necesariamente a la oficina de correos. Otra cosa que se me ocurre es que…., bueno, en enero compré mi pase de abono de tren para mi diaria ir y venir del trabajo. Resulta que, sin pensar en nada, compré el pase válido para tres meses, que mejor hubiera comprado uno para seis meses, para así seguir viajando tres meses más con la tarifa antes de la subida del impuesto. Bueno, ahora me doy cuenta pero ya es tarde.

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La mala semana

Una semana después de mi primera media maratón y una antes de mi segunda media maratón. Si bien fue una casualidad que decidí tomar ahora una semana de descanso (bueno, el hecho es que en mi oficina existe un sistema denominado “vacaciones flexibles”, que permite a cada empleado tomar, una vez al año, cinco días seguidos de descanso en el momento deseado y que yo, siempre indeciso con estas cosas, vine postergando el asunto y recién ahora estoy ejerciendo “mi derecho” , a última hora de finalizar el año fiscal), pensé que podía ser el momento ideal para reponerme de la fatiga acumulada hasta ahora y para empezar a prepararme para mi próxima carrera…, sin imaginar que la idea se desmoronara por completo, por un severo retortijón estomacal y diarrea.

Las posibles causas de mi desgracia pueden haber sido tres:

  • Leche fresca: es que leyendo alguna revista que tenía que ver con ejercicios, encontré que alguien hablaba del beneficio de tomar un vaso de leche fresca después de realizar un ejercicio; que con la cantidad y la combinación balanceada de proteína y no recuerdo cuáles otros contenidos, un vaso de leche luego del ejercicio era ideal para fortalecer los músculos, así que lo probé el lunes y el martes, a ver qué tal funcionaba… Bueno, hace décadas que no mantenía la costumbre de tomar leche fresca y de repente me podía ir mal, pero pensé que no pasarían cosas demasiado graves.
  • Alfajor caducado: el mismo lunes estuve con una señora conocida, que me pedía ayuda a leer ciertas revistas, folletos y catálogos que tenían que ver con la educación de su hijo. Y… yo no deseé ninguna recompensa pero la señora insistió en mostrar su “agradecimiento” de manera material y me regaló un alfajor de su país… caducado no sé cuánto tiempo porque lo trajo en su último viaje a su país que no se sabe en qué año fue. No quise recibirlo pero ante la insistencia de “No va a pasar nada, porque estaba en la heladera”, lo tomé para no quedar mal y lo comí después. Sentí un sabor ligeramente extraño pero no lo escupí porque no me pareció tan contundentemente hostil…
  • Pastillas vitamínicas: fue hace una semana o dos, que mi madre me comentó que había comprado pastillas vitamínicas, que había comprado más de un bote en lo que aquí viene a ser la tan extendida “compra a última hora (antes de la subida del impuesto al consumo del 5% actual al 8% en este abril)”, con que me podía dar un bote si yo deseaba. Bueno, no tomé por regalado un bote entero, pero desde lunes empecé a tomar del envase de mi madre unas pastillas diarias, que según su prospecto podían servir para calmar, entre otros síntomas, fatiga y dolor muscular, algo que yo precisamente podía ser para mí… Bueno, ahí también decía que podía tener efectos colaterales para provocar malestar estomacal, estreñimiento, diarrea, etc. pero ahí no me fijé mucho al primer momento y de todas maneras eso únicamente se podía ver luego de haberse tomado las pastillas en cuestión.

Y el resultado: un ligero dolor de barriga desde la mañana del martes, luego haber tomado o empezado a tomar las tres cosas, para luego tener más dolor el miércoles y una diarrea bastante severa esa noche. Bueno, ese miércoles tenía planeado descansar desde el principio pero al día siguiente, jueves, pensaba correr 10 km y no pude… Como llovió, fui al gimnasio municipal, subí a la caminadora y no resistí sino solo 5km.

Bueno, ya dejé de tomar leche y la vitamina, mientras que el alfajor caducado ya no existe, y hoy fui a la farmacia a explicar la situación y buscar un remedio para calmar mi dolor. Luego de una semana realmente mala, solo espero recuperarme a tiempo para mi segunda carrera, además de tomar más cuidado desde ahora para jamás volver a comer alfajores caducados de dudosa procedencia ni tomar medicamentos con sospechas de efectos secundarios.

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Por primera vez (2)

Me levanto como a las 5:30, desayuno y me alisto rápidamente para luego salir de la casa a las 6:30.

Bueno, con lo que sobró de arroz hago unos cuantos onigiris, que pienso comer un poco más tarde, para así no tener hambre durante la carrera (y es que la carrera empieza a las 10:00, cuando yo estoy más acostumbrado a terminar de comer dos horas antes de correr en lugar de cuatro horas antes). A algunos les costará empezar a hacer las actividades del día a estas horas, pero para mí no, porque los días hábiles suelo levantarme y salgo aún más temprano. En todo caso, viajo una hora en tren y tras caminar un poco, ya llego al lugar a las 8:00.

Tratándose de una carrera bien pequeña, de apenas 1300 corredores, todo es bien simple. Simplemente se colocaron unos toldos que servirán del centro del organizador y del espacio para cambio de ropa de los corredores.

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Voy al del organizador para registrarme y recibir mi tarjeta de número. Bueno, la tarjeta de número viene con una etiqueta RFID, que servirá para medir y registrar automáticamente el tiempo de cada corredor al cruzar la línea de meta.

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y la verdad es que no tengo nada más que hacer durante casi dos horas. Bueno, me como mis onigiris y luego mato el tiempo yendo repetidas veces al baño y mirando alrededor.  En la carrera, se supone que primero damos una vuelta a esta cancha,

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y luego salimos a correr de frente y siempre en la orilla del río. Tras correr poco más de 10km, creo, llegaríamos al punto de vuelta, para de ahí regresar hasta la misma cancha de donde salimos. La ruta está sin asfaltar y no sé qué tal me va a ir, ya que no tengo experiencia…

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Como sea, transcurre el tiempo y van llegando ya muchos participantes, que se van preparando… y por fin llega la hora.  Nos ponemos en la posición y partimos…

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y llegamos.

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Como se dijo en la entrada anterior, mi objetivo era mantener o mejorar un poquito mi récord personal, y se podría decir que lo logré:

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Bueno, si bien se trata de una mejora bien pequeñísima, de unos cuantos segunditos de diferencia de mi anterior récord de 1:45:11 (simplemente datos de mi android durante mis prácticas, nada oficial), el gran hecho es que en mi primera carrera pude terminar de correr en buena condición y registrar mi mejor récord, lo que me deja bastante contento. Y aquí va mi certificado oficial

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donde consta, además del tiempo, que fui el número 109 entre 338 participantes de mi categoría (por edad) y el número 312 entre todos (1269 participantes en total). Creo que debe ser un resultado bastante satisfactorio para alguien como yo que tan solo corre por gusto, sin pertenecer a ningún club atlético ni realizar programas muy especializados de entrenamiento.

El día fue muy lindo e ideal para correr, sin demasiado frío, calor, lluvia, nieve ni mucho viento.

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Por primera vez

Hoy es mi debut como “mediomaratonista” porque por primera vez participo en una carrera de 21 kilómetros 097,5 metros, aunque de manera informal he corrido ya la distancia de media maratón varias veces.

Bueno, el cuento se remonta a febrero o enero del año pasado, cuando por motivo de trabajo empecé a correr un poco (3km de ida y otros 3 de vuelta cada día), y la verdad es que para nada me imaginaba corriendo tanto pero sí que hubo algunos amigos que, al enterarse de mi nuevo hábito, ya empezaron a decirme: “Tienes que correr una maratón.”, a lo que yo siempre contestaba que no, que correr tan solo tres kilómetros, y nada veloz, no tenía nada que ver con una maratón. En todo caso, sin ánimo de participar en una carrera, seguí con mi rutina, donde desde septiembre pasado, esta vez por la campaña en mi oficina de caminar 10000 pasos al día, empecé a aumentar poco a poco la distancia: 7,4km de ida y 3km de vuelta de lunes viernes y, además, 8km los sábados por la mañana, algo que no comencé sino para ganar más pasos en la campaña de mi oficina pero que luego se fue convirtiendo en un pequeño reto semanal…, porque mis amigos empezaron nuevamente a recomendarme correr una maratón, idea que seguí sin tomar muy en serio porque para hacer algo parecido… no me parecía tan interesante optar por una carrera de 3km, 5km, o una distancia así corta, que serían más para niños y no para adultos como yo; si era para participar en una carrera, pensaba que al menos optaría por una de 10km y que eso sería para cuando, al menos, yo fuera capaz de correr esa distancia en menos de una hora. Bueno, logré esa primera meta de 10km unas semanas después, y en noviembre empecé a correr 12km ya, y en diciembre 15km…. y al final ocurre un sábado de enero, cuando, pensando que al transcurrir un mes luego de empezar a correr 15km, ya sería la hora de aumentar de nuevo la distancia, intenté y encontré que ya era capaz de correr 21,1km, o sea, la distancia de media maratón.

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Al sábado siguiente hice la segunda prueba en otra ruta y de nuevo corrí 21,1km sin mayor problema,

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y….

Bueno, los 21,1km debe ser una buena distancia, al menos para mí, y si es que he llegado hasta aquí, no estaría mal registrar mi récord de manera un poco formal para tenerlo de recuerdo y a ver luego si voy avanzando más o no, así que, bueno, por fin me convencí y empecé a buscar una carrera de media maratón en que pudiera inscribirme y participar lo antes posible. Por suerte encontré dos carreras en marzo, ambas muy pequeñas y muy desconocidas (no para imaginar cosa de la talla de la Maratón de Tokio) pero suficientes para mis primeras experiencias, que ojalá sean más divertidas que amargas. No busco ganar una medalla de oro, plata ni nada, sino simplemente trataré de mantener o mejorar un poquito mi récord personal y, de cumplir con esta pequeña meta personal, sí que estaré muy contento.

Hoy va a ser mi primera vez y ¿qué tal me irá?

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Como hámster en la jaula

Ante las inmensas cifras que aparecen en las noticias sobre los daños causados por las fuertes nevadas de las pasadas semanas (pérdidas que ascienden a 62 mil millones de yenes en el agro en la región Kantô, 5,4 mil millones de yenes en la prefectura de Nagano, 13 mil invernaderos destruidos en la prefectura de Gunma, entre otras muchas informaciones; y son cifras no definitivas aún ya que no se ha terminado de contabilizarlo todo…), debo decir que fue inmensamente pequeño (o prácticamente nada) lo que yo tuve que soportar a causa de la nieve: tan solo fue que no pude salir a pasear por un par de días, participé un poquito en la labor de retirar la nieve frente a mi casa…, además de no poder correr en mi parque habitual porque el circuito de footing ahí también quedó sepultado bajo nieve…, siendo esto último, quizá, la mayor frustración mía (aunque sin dejar de ser inmensamente insignificante ante otras pérdidas socio económicas).

Pero, bueno, esa pequeña frustración resultó, por otro lado, ser una nueva oportunidad para descubrir algo nuevo, y es que, al no poder ir al parque habitual y estar más tiempo en casa, sin tener alguna idea concreta me puse a buscar algo en Internet y termino descubriendo que mi ciudad tiene un establecimiento cultural-deportivo para sus ciudadanos, con salas de conferencias, espacio para intercambios, estudios deportivos…. y gimnasio con caminadoras eléctricas entre muchas otras máquinas para entrenamientos con pesas. Y la gran ventaja era su costo: el gimnasio cuesta tan solo el equivalente de tres latas de Coca Cola (por un día) o treinta latas de Coca Cola (pase de abono válido durante un mes) sin necesitar pagar el registro de membresía ni nada. Bueno, aquí habría que ver que los gimnasios similares de empresas privadas típicamente exigen el registro como miembro y el pago de su cuota mensual (aproximadamente 55-150 latas de Coca Cola, dependiendo del tipo de plan, horarios permitidos, etc.), y es demasiado caro para gente como yo que, por ejemplo, solo necesitaría acudir al gimnasio un sábado al mes, o quizá dos sábados si es que llueve o nieva otra vez… Así es que, por el elevado costo, yo nunca había acudido a un gimnasio mientras que no pocos amigos latinos sí que van o han ido al gimnasio y me han hablado de sus experiencias sin que yo tuviera la menor idea de nada.

No sé quién pagaría el equivalente de 60 latas de Coca Cola para un par de horas de ejercicio, pero me imagino que muchos sí podrían pagar si son tres latas, o al menos yo sí, y ya fui dos veces (una vez en el mes pasado y una vez en este mes), para así poder continuar con mi rutina aun en los días de lluvia y también para curiosear. Para curiosear pruebo un poquito de todas las máquinas y para seguir con mi “rutina” del sábado recurro a la caminadora eléctrica.

Y hoy creo comprender mejor al hámster en su rueda.

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