Archivo mensual: julio 2011

La cucaracha

¿Qué vas a hacer si, al entrar al cuarto de baño, encuentras una cucaracha en la pared?

  1. Pegar un tremendo alarido, tan poderoso que llegaría quizá hasta el otro continente.
  2. Salir corriendo de ahí a buscar el insecticida en aerosol que seguramente tenías guardado en algún rincón de la casa.

Bueno, quizá no sirve para mucho el pegar un grito, que a lo mejor daría alerta al enemigo y le permitiría escapar, así que podría ser mejor la opción de buscar insecticida.

Y ¿qué vas a hacer si, ahí donde creías tener el insecticida, no lo encuentras y, en su lugar, solo aparecen dos latas de aerosol de otra cosa?

  1. Mini extinguidor de fuego
  2. Detergente para vidrios

Aquí no tengo la respuesta comprobada porque no he probado ninguna de las dos alternativas, pero estoy seguro de que funcionará perfectamente el detergente para vidrios mientras que quizá no el extinguidor. Y es que para matar cucarachas yo suelo usar el detergente de cocina, que es una poderosa y eficaz arma que diluye la grasa de la superficie de la cucaracha y tapa su conducto de respiración, provocándole la muerte casi instantánea por asfixia… sin necesitar nada de veneno. Así que, si funciona tan bien el detergente de cocina, supongo que dará el mismo resultado el de ventanas. Por otra parte, no se sabe qué contiene el extinguidor. En algunos casos, es agua básicamente y así no matará a nadie…

Bueno, el momento llegó hace unos días, con una cucaracha de mediano tamaño, bien quieta en la pared del cuarto de baño, que permanecía ahí aún después de mi búsqueda de armas. Perfecta oportunidad para comprobar la eficacia del detergente…, pero no. Salgo de ahí por segunda vez y busca algo en la cocina, donde encuentro un envase plástico vació, con el que vuelvo al baño y, medio minuto después, logro capturar la cucaracha, sana y salva, sin jamás tocarla directamente.

Con la cucaracha viva en cautiverio, bueno, en realidad no hay nada que hacer… solo observarla con mirada de entomólogo y, de todas maneas, asegurar que está bien cerrado el envase porque para nada quiero que la cucaracha salga a dar un plácido paseo por mi cuarto mientras que yo esté durmiendo.

A la mañana siguiente, todavía está viva la cucaracha y no sé qué hacer con ella. Para un niño sería una gran herramienta para hacer bromas o travesuras, pero esta vez opto por no hacer nada y…., en fin, como cualquier mañana (si no por el hecho de llevar la cucaracha) salgo y, a poco menos de un kilómetro de mi casa, le doy libertad incondicional al insecto.

Pues, nada. Es solo una tontería diaria, pero ahora me viene a la mente “El hilo de la araña” de Akutagawa Ryûnosuke, cuento ambientado en el infierno y cielo, donde el Buda en el cielo, al observar la escena de abajo, del infierno de estanques de sangre, decide darle una oportunidad de salvación a un condenado que, a pesar de haber sido un despiadado ladrón y asaltante, había obrado bien una única vez en su vida (dejando de aplastar una araña porque, porque se dio cuenta de que, por lo insignificante que sea, es un ser vivo y que él no debía quitarle la vida…)…

A ver, si es que uno puede salvarse del infierno por haber dejado de matar a una araña… ¿tendría yo esa suerte, por no haber matado a una cucaracha?

No… no es más que otra tontería mía.

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Cien historias

El verano aquí es la temporada de historias de terror, de fantasmas y otros seres/fenómenos sobrenaturales. No sé si tendrá que ver con el famoso período de Obon (en que se cree que los espíritus de nuestros antepasados nos visitan durante unos días, o sea, es un período de contacto con los no pertenecientes a este mundo), pero otra cosa que dicen es que al escuchar las terroríficas historias de fantasmas, sentimos un escalofrío y así, con ese (escalo)frío y con la sangre helada, nos “refrescamos” y soportamos mejor el calor de verano. No sé qué tan cierta puede ser esta teoría pero es lo que dicen y, de hecho, en verano los canales de televisión suelen (o “solían”, ya que últimamente no sé) trasmitir ciertas series, talkshows sobre el tema o películas de terror.

Recuerdo particularmente que hubo un especial llamado “El mundo que no conoces”, que de vez en cuando trasmitía un canal de televisión y que consistía, en cada edición, en reproducciones visuales dramatizadas de testimonios de horror de televidentes y consejos de expertos para cada caso…. Bueno, los testimonios eran típicamente historias de almas en pena de algunas personas que murieron guardando grandes rencores o deseos frustrados y que por eso se aparecen ante las personas culpables (o ante cualquier persona que por casualidad se ha metido en lugares no debidos) para vengarse o hacerles saber su sufrimiento. Y la solución: ceremonias budistas para apaciguar a las almas, y siempre respeto a las almas en tal condición…

Si se habla de “fantasmas ruidosos” que no descansan en paz por ciertos rencores o frustraciones en este mundo, recuerdo también El Fantasma de Canterville, pero las historias japonesas dan mucho más miedo, incomparable… Bueno, aparte de los testimonios supuestamente reales, obviamente hay un montón de ficciones y tradiciones, de las que podrían citarse algunas muy conocidas:

Para quienes deseen, además de solo escuchar las historias, ver de verdad los fantasmas o fenómenos sobrenaturales, existe una sesión de lectura denominada “Cien Historias”, donde se reúnen 100 personas en una sala con 100 velas encendidas. Uno tras otro, los asistentes van contando historias de terror, apagándose una vela cada vez que se termina de contar una historia. Cuando termina la centésima historia, el ambiente queda en una oscuridad total y en ese momento se supone que aparecen fantasmas reales… Bueno, es solo lo que dicen y aclaro que yo nunca he probado nada pero, averiguando un poco, resulta interesante encontrar relatos así incluso desde Argentina.

De todas maneras… Una noche de velas con un método de refrescarnos sin consumir nada de electricidad… ¿No sería ideal para pasar un verano como el presente de crisis energética?

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Celebraciones de longevidad

Me invitaron a la boda de unos amigos que ya estaban casados. Si se trata de una pareja de matrimonio feliz, casada formalmente y con dos hijos, ¿cómo que se casa de nuevo? “Xxxx (nombre de la esposa) se va a casar con otro”, bromea la amiga que me pasó la voz, que sé que no es más que una broma, todo intrigante… Bueno, bromas apartes, en realidad no pasaba nada malo. Se trataba de la Boda de Marfil, que celebraron de manera algo formal. No me explicaron por qué decidieron celebrar especialmente la de marfil y no otra (y es que en otros años, nunca se había hablado de estas cosas entre este grupo de amigos), pero no importa. Fue la única vez que tuve la curiosa experiencia de asistir a este tipo de bodas (y a las bodas en general de amigos latinos).

Ya había oído hablar de la boda de oro, o de plata, etc., y ya es de suponer que habría una larga lista de “bodas de xxxx” con su larga historia pero, bueno, pienso que no me correspondería a mí averiguar sobre estas cosas; eso más bien podría ser para amigos de tradición europea.

Aquí sería mejor intentar hablar de algún “listado” parecido de Japón, a ver, sobre esto que tiene que ver con la celebración de longevidad, con nombres propios para determinados años de edad de un anciano:

  • Calendario Redondo” (60 años): Del ciclo sexagenario del calendario chino, donde cada año corresponde a una de las 60 combinaciones de la “Rama Terrenal” (de 12 signos del zodíaco) y “Tronco Celestial” (combinaciones de Ying/Yang y los cinco elementos -Madera/Fuego/Tierra/Metal/Agua). Las personas, al cumplir los 60 años de edad, terminan de completar este ciclo y vuelven al punto de partida.
  • “Antigua rareza (70 años): De un poema de Du Fu, que dijo “Desde la antigüedad, son pocos los hombres que han vivido 70 años”.
  • Edad de Alegría” (77 años): Porque el ideograma chino de Alegría , de forma corrida/simplificada se convierte en una combinación de muchos Sietes.
  • Edad de Paraguas” (80 años): Porque el ideograma chino de Paraguas de forma corrida/simplificada se convierte en una combinación de Ocho y Diez.
  • Edad de Arroz” (88 años): Porque el ideograma chino de Arrozse puede descomponer en dos Ochos y un Diez, con los que se puede escribir “Ochenta y ocho”.
  • Edad de Graduación” (90 años): Porque el ideograma de Graduación , de forma corrida se convierte en una combinación de Nueve y Diez
  • Edad Blanca” (99 años): Porque el ideograma de Blanco tiene un trazo menos que el de Cien. Sea que el “blanco” es 100 menos uno.

Sería interesante saber que el ideograma de “Graduación” se usa también para componer palabras como “Apoplejía”, “Desmayo”, etc., con que se podría decir que en realidad el significado de los ideogramas no importa mucho (o que la gente solamente toma en cuenta el lado conveniente de las cosas y no otros lados). Pero… en fin, lo más concreto e importante es que aquí vivimos en un país de puros juegos de palabras y rompecabezas.

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Séptimo Día

¿Alguien sabe en qué día comienza y en qué día termina la semana?

Preguntó y, al no obtener respuesta de ningún alumno, explicó que, según la Biblia, Dios trabajó seis días para crear el mundo y descansó el séptimo día, con que concluyó que la semana es de lunes a domingo…

Este profesor (japonés) de inglés de bachillerato quiso, seguramente, exhortar a los alumnos a aprender no solo el idioma sino la cultura de fondo. No sería una idea tan mala, aunque me parece que le faltó alguna aclaración más, porque si nos basáramos en ese pasaje del Antiguo Testamento, la semana debería ser de domingo a sábado, ya que fue sábado ese “séptimo día” que Dios descansó.

Y eso de aprender la cultura de fondo, a veces me parece bueno pero quizá no demasiado. Bueno, en caso de los estudiantes de bachillerato, todos asisten a las clases de inglés y creo que eso debería ser para medio de comunicación con cualquier gente del mundo (aunque, para no pocos, pueda ser meramente para pasar los exámenes), pero entonces ¿cuál sería esa “cultura de fondo”? Si un alumno japonés necesita comunicarse con algún extranjero algún día, ese interlocutor no siempre tiene que ser de la cultura anglosajona ni judeocristiana… De ahí, lo que los japoneses necesitan sería, antes de intentar saber de una determinada cultura ajena, primero saber explicar en inglés (si de las clases de inglés se habla) la cultura de Japón y a la vez aprender a tener cierta tolerancia ante otras culturas. Luego, para saber de alguna otra cultura, lo mejor sería preguntar a alguien de esa cultura (de la misma manera que debería ser mejor preguntar a los japoneses en caso de que algún extranjero desee saber sobre Japón…). Y ahora también recuerdo lo que me dijo una amiga del Perú cuando le pregunté algo sobre la forma de hablar de algunos mexicanos. Su respuesta fue: “Yo no puedo explicarte nada sobre México porque no soy mexicana. Pero a mí, si quieres, pregúntame cualquier cosa sobre Perú.” Creo que tiene toda la razón, y sería interesante que muchos japoneses aprendieran a hablar así, en cualquier idioma…

De todas maneras, estamos en julio y yo, por ciertos motivos que muchos ya saben, ya estoy trabajando de domingo a jueves y descansando los viernes y sábados… Se me ocurre pensar que ahora sí, mi semana es “de domingo a sábado”, siendo el “sábado” el verdadero séptimo día. (Y, bueno, otra tontería mía sería cambiar el nombre de “domingo” por el de “primeira feira”, porque aquí, para el 99% de los japoneses, ese día no tiene nada de “Día del Señor”, y para mí es simplemente el “primer día” de la semana.)

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Cómo evitar meadas de perro

He echado pimienta ahí, a ver qué sucede…

Y no solo pimienta. La amiga también ha echado vinagre, y parece que no está sirviendo para nada, porque un rato después la chica la chica informa a su pareja de la mala noticia de que… otro perro acaba de darse el gusto de orinar ahí, sin que su dueño no le dijera nada. Y entonces…

Indignadísimos están mis amigos.

El lugar de los hechos se encuentra frente a su casa. O más precisamente, es la cerca que rodea la pequeña área verde que está en el otro lado de la callecita, donde resulta que uno de los postes de la cerca, el que está exactamente frente a la casa de mis amigos, se ha convertido en el lugar más preferido de los muchos perros transeúntes.

¿Habiendo tantos otros postes, por qué eligieron precisamente este? (¿Será que los perros aguantaron, aguantaron, aguantaron y, justo ahí, ya no pudieron más?) ¿Y los dueños de los animales, por qué los dejan orinar ahí? (Digamos que es de sentido común, que los dueños de los perros deben encargarse de llevarse su caca, y en todas partes podemos encontrar carteles de advertencia pero, curiosamente, en la mayoría de los casos se habla del procesamiento de la casa pero no de la orina. ¿Entonces, será necesaria una campaña mundial de concientización de la inmensa molestia causada por la orina de perros?)

Algo que complica el caso de mis amigos, es el hecho de que el “incidente” no ocurre en su casa sino en el área verde, que vendría a ser de la propiedad de la municipalidad. Entonces, ¿a quién corresponde tomar las medidas? ¿Si el Municipio no prohíbe nada, los habitantes no podrán más que seguir soportando la degradación ambiental?

De todas maneras continúa la lucha de mis amigos, que parecen no estar solos porque hay más gente que lucha, tanto en Japón como en otros países

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