Archivo mensual: septiembre 2008

Mate burilado de Huancayo

Los hay de diferentes tamaños, desde los pequeños que parecen huevos hasta los más grandes que alcanzan el tamaño de la pelota de baloncesto o más, de distintas formas: redondas, cilíndricas, flacas o gordas, o de curvilíneas….

Y su diseño también varía. Además de los típicos búhos y pájaros, hay de animales, de personajes, de motivos incaicos:

Pero si me preguntaran cuál me gusta más, mi respuesta sería esto,

que presenta de manera tan fina la vida de la gente de los Andes: Los campesinos que nacen, trabajan, bailan en las fiestas….y cualquier otra actividad de la vida, siempre en la sierra y con los animales. Observamos además, que aquí las montañas tienen sus ojos, lo cual viene de la idea de que las montañas también son una vida, que nos ve y que tenemos que respetar y cuidar.

El mate burilado de Huancayo es una verdadera obra de arte, que curiosamente se fabrica en esta zona altiplánica (a 3400 metros sobre el nivel del mar) donde no se cultiva esta planta conocida como porongo, calabaza, hyôtan, o mate. Cuenta la historia que el burilado de mate aquí comenzó en el siglo XIX, imitando los productos de otras regiones primero pero luego ganando más fama por su alta calidad, hasta convertirse en una de las artesanías más representativas de su país.

El burilado mismo es trabajo de artesanos maestros que aprenden a hacerlo desde chiquitos, pero hay procesos, como coloreado, que realizan otras personas.  O se podriá decir que se trata de una actividad en que participan todos, familias y vecinos y así, es también una manera de sostener las comunidades campesinas con sus tradiciones. Abajo vemos un mate que se acaba de burilar, y antes de darle el color:

De las variadas cosas que se pueden hacer del mate burilado, yo he visto adornos y ornamentos, juguetes, cofres, monederos, instrumentos musicales como güiros y maracas, etc…y, bueno, si se pudiera agregar algo más, mi propuesta sería que también se hiciera con ese burilado el “mate argentino” (o recipiente para cebar la infusión de yerba mate), porque por una parte, hasta ahora no he visto el mate argentino con tal trabajo, y por otra, es que a mis amigos argentinos, si les enseño mis mates huancaínos, lo primero que les interesa es saber si se podrá usar para cebar yerba mate o no.

Creo que es solo cuestión de elegir mates de forma adecuada y quizá colocar piezas de metal en la boca, y así sería una combinación de mate peruano y mate argentino… ¿No será interesante?

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Colores de otoño

Lycoris radiata es una planta que tiene una forma bien particular. De la superficie de la tierra sale el tallo, recto y sin nada de hojas, que crece más o menos hasta 30-40 centímetros, y de ahí directo sale la flor con pétalos bien finos. Dicen que salen sus hojas luego de terminar su período de floración (sea, no se pueden ver las flores y hojas a la vez) pero, bueno, yo nunca me he fijado en esta planta fuera de la época de flores, así que es solo un conocimiento por libros o ciertas páginas web. En todo caso, no es difícil encontrarla porque, me parece, de a poquitos está presente en todas partes, ya sea en rincones olvidados del jardín de las casas, en los bosques, parques, en las orillas de los ríos y de arrozales, etc.

Bueno, por un año más ocurre que esta flor, también conocida como “Flor de la Otra Orilla”, aparece muy puntualmente para la temporada de la Otra Orilla (período de una semana alrededor del día de equinoccio), y yo una vez más decido salir con mi cámara…

Este lugar se llama Arrozal de Monedero, sobre el terreno de 22 hectáreas rodeado de un río que da una curva en forma de un monedero gigante. Aquí, además de un millón de higanbana que tiñen de rojo el bosquecito a las orillas del río, en el interior del “monedero” vemos el arrozal (cuya cosecha está cerca) y un campo de cosmos, donde para recoger las flores se paga una pequeña suma de dinero, pero para solo mirar, no se paga nada. Yo entro solo para mirar, y para sacar fotos y,

si tengo un poco de suerte, logro captar imágenes de algo más que flores.

Es un día de sol, pero el aire está fresco.  Parece que de verdad comienza el otoño.

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Montevideo (2)

Hoy, por la mañana salimos a hacer un poco las compras. NL va a buscar el medicamento para Yeyi, su gato, mientras que yo entro a una cabina de internet… Bueno, yo solo necesito mandar unos mensajes de correo pero no puedo, porque, al parecer, por alguna configuración de seguridad o falta de algo… no logro entrar a la página de mi correo. Y de ahí lo que no me imaginaba fue que, por no haber podido satisfacer mi necesidad, no me cobran nada. Luego aparece NL, que tampoco pudo encontrar lo que buscaba. De todas maneras regresamos a casa.

Al mediodía salimos de nuevo, ahora a pasear. Tomamos un ómnibus como siempre y hoy vamos al Parque del Prado, a las afueras de Montevideo. Una zona de parques, que no sé si de alguna manera se parece al barrio de Palermo de Buenos Aires… Primero caminamos por un jardín botánico, de entrada gratuita y con secciones de plantas clasificadas para cada región del mundo. En una parte hay hortensias y, antes de leer los letreros explicativos, adivino acertadamente que es la sección de Japón. Saliendo del jardín botánico pasamos por otra área que es de rosas. Se supone que estamos en la temporada de rosas, pero quizá por el impresionante calor que hace, las flores parecen estar un poco cansadas… Como sea, hay cosas como túnel de rosas, que podría ser un sitio preferido para las parejas.  Pero, bueno, hoy no hay más visitantes que nosotros… y un policía montado en caballo (así que aquí, no solo de basura trabajan los caballos…).

Proseguimos nuestro paseo, y ahora salimos a un sendero al lado de un río… Un lugar lindo y tranquilo, y el único defecto es que el río apesta un poquito, cosa que da pena. En un puente está una nena y su papá o abuelito. La nena está con su bicicleta pero tiene miedo a pasar así, montada en bici, por el puente, y su papá la anima.  La nena al final se decide…. y un final feliz.

Vamos por este sendero y llegamos ya al otro extremo del parque. Salimos un rato de aquí y es una calle bien animada, con muchas tiendas pequeñas, de comida, de muebles, de las cosas que sean. En una de esas tiendas compramos un sánguche y agua, para luego volver a entrar al parque y descansar bajo árboles de ombú. Fuera del parque pasa el tren en que viajamos ayer, y ahí también vemos un viaducto, o carretera elevada, que no es muy común en Uruguay. En las paredes/columnas de hormigón hay graffittis de “Tabaré”, nombre del presidente electo que acaba de ganar las elecciones.

Si anteayer no pude entrar al Jardín Japonés de Buenos Aires, hoy es un día diferente, ya que ahora sí entramos al Jardín Japonés de Montevideo. A diferencia del de Buenos Aires, es un jardín propiamente dicho y no es un centro cultural, aparte de que es más chiquito, pero de todas maneras, hay estanque, puentecito, casita de té, cascadas, y jardín de piedras…

Es de entrada libre y su portero es un señor de cierta edad, que afirma haber visitado Japón. Le explico lo que está en el letrero, que en kanji dice “Jardín Heisei”, de este jardín que fue inaugurado en el año 13 de la era del emperador Akihito (que no tengo idea de a qué año corresponde en el calendario cristiano; realmente es un fastidio tener que lidiar con dos calendarios….) por el entonces primer ministro Koizumi. Como sea, NL afirma que al principio creía que era un lugar desordenado con muchas cosas juntas en un pequeño espacio, pero que ahora cambió de idea, porque luego de haber entrado a mirar, entendió que esas muchas cosas se combinaban de manera muy interesante y bella.

Otro atractivo del Parque del Prado es el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes. Es de entrada gratuita (bueno, en Uruguay hay tantos lugares culturales que no cobran nada….), y con cuadros, esculturas y otras cosas… A mí me interesan los cuadros que tienen que ver con la vida del gaucho, con la historia del Uruguay, etc.. En una parte encontramos un utensilio de cocina, y a NL se le ocurre preguntarme cómo se llama ese utensilio. Se llama “tetera” en algún país, “pava” en otro país, pero CALDERA en Uruguay, así le doy una respuesta perfecta, para demostrarle que yo sí voy aprendiendo de lo que veo, escucho y converso con NL. Dentro del museo hay una cafetería que da al patio interior, donde decidimos comer un helado…. Es un día de calor.

Fue a las 17.00 que salimos del museo, pero me da la impresión de que aún serían las 14.00…y es que me engaña el sol, que aún está bien alto… Ya se acerca la hora de cierre de muchos museos, y con una prisa vamos a la casona de Lavalleja, que figuraba en guías turísticas y que quedaba más cerca, pero … resulta que es una casa vieja nomás…para verla de fuera, y no demasiado interesante que digamos.

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Montevideo (1)

Nos levantamos y primero llamamos a la oficina de Varig para confirmación de un pasaje aéreo mío, y luego a una compañía de ómnibus a hacer una reserva para pasado mañana. Ordenamos las cosas y salimos a las 10.00.

Hasta el centro de la ciudad tomamos un ómnibus. El chofer maneja escuchando la radio, y a veces suben vendedores y músicos. Escena de vida diaria para los habitantes locales (y fuera de lo cotidiano para los japoneses). Tras bajar del ómnibus, miramos un rato las tiendas sin comprar nada todavía, y caminamos hasta la Intendencia de Montevideo. En el piso de la planta baja está pegada una gigantesca foto aérea de Montevideo, donde podemos reconocer casi todos los lugares, el barrio en que vive NL, etc. Y al lado hay una exhibición sobre la campaña de limpieza de la playa de Montevideo.

Salimos, y seguimos paseando por… el Mausoleo de José Artigas (donde se puede entrar hasta dentro), la calle en que está el Ministerio de Asuntos Exteriores, Plazas, el hotel desde donde suelen saludar los ganadores de las elecciones presidenciales. Bueno, yo por ahora decido cambiar la moneda, y luego entramos a un McDonald’s a comer algo. Una hamburguesa y un juego, nada de otro mundo, pero lo bueno es que de yapa vino una postal de una pintura abstracta de Joaquín Torres García.

Pasamos por la costa, u orilla del Río de la Plata, donde queda el resto del antiguo fortín, etc, y seguimos caminando hasta la Torre Telecomunicaciones de ANTEL, de 160 metros de altura. Es un edificio bastante moderno, pero lo inconveniente es que los trenes que pasan justo al lado, tienen que bajar la velocidad hasta 20 km/h para evitar dañar los vidrios del edificio. Para el mirador en el piso más alto, cada cierto tiempo hay visitas guiadas gratuitas, donde participamos sin dudar. La vista es buena, y dentro hay cuadros de Torres García también. Luego de bajar, entramos al Museo de Telecomunicaciones que está junto con el edificio. Pequeño, pero interesante museo con exhibiciones sobre la historia del teléfono, aparatos antiguos, etc.

NL me pregunta qué me gustaría ver luego, y le digo que me interesa ver el tren, de esa vía que iba al lado del edificio. Así que vamos hasta la estación y compramos el boleto, para hacer un mínimo viaje de ida y vuelta. Ahora tenemos una hora de espera. Salimos de la estación, a comprar algo de pan y agua en un supermercado cerca, que está en la zona donde antes funcionaba la antigua estación de tren. En la calle preguntamos camino a una transeúnte, que nos atiende sin ningún problema. Nada raro y yo no me doy cuenta de nada, pero NL me avisa que acabamos de conversar con una prostituta.

La nueva estación es muy moderna y linda, con techo traslúcido de vidrio; me parece demasiado linda para una línea de tren de poca importancia y con pocos usuarios, o es lo que me pareció. En todo caso, al acercarse la hora de tren, poco a poco aumenta el número de pasajeros. El andén es muy baja, y entonces el vagón tiene unas gradas desde la puerta hasta la altura del andén. Íbamos a subir, cuando a NL se le cae el zapato, que pasando por el espacio entre el vagón y andén, cae hasta la vía férrea. Y así, sin desearlo, compruebo que el andén es tan baja que puedo alcanzar el zapato, solo agachándome en el andén y extendiendo la mano, cosa que nunca intentaría en las estaciones de tren en Japón ya que es demasiado peligroso. Y subimos, ahora sí. La puerta es manual, que si no cerramos, queda abierta aún cuando el tren está en marcha. Las ventanas tienen un protector metálico fuera, que primero no sé para que se necesita, pero luego me convenzo de que sí se necesita, porque al paso del tren hay ramas de árboles que violentamente golpean las ventanas. Y como es de habitual, a este tren también suben vendedores informales. Dentro de un vagón hay una indicación que dice “Solo un vendedor durante un trayecto”.

Viajamos hasta la tercera estación, para esperar un rato ahí tomando fotos, y regresar.

De la estación central, tomamos un rato el ómnibus, y ya cerca de la casa de NL hacemos compras en el supermercado Tienda Inglesa. Pasamos también por una cuadra donde hay tres clínicas veterinarias juntas, pero resulta que está cerrada la que podía tener el medicamento para el gato de NL. Bueno eso será para mañana. Volvemos a casa. Pero antes hay una cosa más, que me llama la atención de las calles de Montevideo, y es que hay caballos que andan entre los automóviles. No están para turismo ni nada; Están trabajando, tirando carretas de recolección de basura.

Y así fue mi primer paseo por Montevideo. Al conversar con sus vecinos tras llegar a casa, NL les habla de lo divertido que fue el viaje en tren. Porque para NL también fue la primera vez…

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¿Chino o japonés?

Los debutantes es una de las pocas películas chilenas que han llegado a estrenarse en las salas de cine del Japón, y el solo hecho de que lo sea fue suficiente para que me motivara a ir a verla. Bueno, me parece que fue un caso algo particular, donde sospecho que no trajeron la producción chilena por su calidad como tal, sino simplemente por lo llamativo que resultaba el debut ahí como actriz de la mal llamada Geisha chilena, Anita Alvarado, famosa por haber sido beneficiaria de los 11 millones de dólares que su esposo japonés desfalcara a la Corporación Pública de Viviendas a lo largo de ocho años, tremendo escándalo destapado en diciembre del 2001 pero olvidado ya por muchos, quizá… y, bueno, aunque su historia da algo para hablar, por hoy (por hoy…) dejaré de lado el caso de la ex prostituta, porque en la película hay otra cosa que más me llama la atención.

Y es la presencia de un manekineko, o gato de buena suerte, en la boletería de un cine (o un teatro, o algo así) donde trabaja una chica con quien se van metiendo dos jóvenes hermanos pero que resulta ser amante de un jefe mafioso… Y estaba ahí el manekineko, con toda naturalidad y perfectamente igual que en los negocios japoneses, pero ¿cómo puede suceder esto en Santiago de Chile, en una historia que no tiene nada que ver con Japón, en absoluto? Bueno, digo, nada que ver con Japón, no, pero con China quizá sí, porque el mafioso mantiene negocios con unos socios chinos… Entonces, ¿será que el manekineko en cuestión viene de China? Eso no se sabe, pero un hecho es que yo una vez había recibido una tarjeta con dibujo de manekineko de Taiwán, y además tengo aquí una grabación de un programa radial de Sudamérica, que cuenta:

Había en un pueblito un hombre que tenía una especie de restaurante y casa de alojamiento. Todos los días preparaba comida, pero nunca iba la gente.
Un día se acercaron un par de ancianitos -un viejito y una viejita-, que le pidieron:
– ¿Nos puede dar un poquito de comida?

Y les contestó:
– Hay tanta comida. Coman todo lo que ustedes quieran.

Ya se acercaba la noche y los ancianitos pidieron:
– ¿Nos puede dar un rinconcito para poder pasar la noche?

Y les dijo:
– Hay tantas habitaciones que están vacías. Escojan la habitación que ustedes quieran.

Al día siguiente, a las seis de la mañana le tocaban la puerta. Un montón de gente que quería alojamiento, quería comer y desayunar…
– ¡Qué raro, si esto nunca pasaba!

Y entonces se presentó un amigo, que le preguntó:
– Oye, ¿qué pasa? ¿Tú no has visto lo que tienes en tu azotea?

En ese momento se acordó de los viejitos
– ¿Qué será de los viejitos? Les di alojamiento y les di comida. Y se han ido. No me han dado las gracias ni se han despedido.

Y el amigo le dijo
– En tu azotea había un par de gatos -un gato y una gata. Uno levantaba la mano derecha, que es la mano de la felicidad, y el otro levantaba la mano izquierda, que es la mano de dinero, y entonces los dos han sido los que llamaron a la gente.

Y cuenta la leyenda que eran los dos ancianos que por agradecimiento se habían convertido en gatos…

Es solo una versión más entre tantas otras que existen, pero lo particular es que esta vez la historia está ambientada en China y la narra una simbologista china, quien nunca usó la palabra manekineko sino “gato chino”. ¿O sea que el famoso gato de fortuna era, en realidad, chino?

Bueno, aquí quiero dejar bien en claro que la nacionalidad del gatito me importa un pepino; es solo una curiosidad por curiosear y tal vez para, con estas nimiedades, olvidar las tremendas polémicas que en ciertos contextos podría suscitar la recurrente confusión de japonés con chino.

De todas maneas, se podría decir que en el momento que vi Los debutantes, la mayoría de los chilenos no sabían nada de manekineko ni le prestaban atención alguna aunque vieran uno por casualidad en algún restaurante chino, o así me comentó alguien de Chile a quien pregunté sobre la presencia del gato chino en su país. Y fue así, desconocido total, hace cuatro años, pero ¿ahora? Resulta divertido encontrar justo ahora este artículo de un periódico chileno que habla de lo trendy que se ha puesto el gato suertudo, “originario de China” y llamado Maneki Neko, cuyo origen puede estar en un gato llamado Tama según una de las teorías… La verdad es que hay tantas y tan variadas versiones, de las que no me interesa discutir quién tiene más razón y quién menos. Es, como repito, solo para curiosear, y para desearles buena suerte a todos.

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Por el verano que se va

Por la mañana y por la noche empiezan a caer gotas de rocío en las hojas de las plantas, y empieza a sentirse el aire fresco de otoño… Dicen que así es la mini temporada en que estamos desde ayer, y que viene antes del equinoccio de otoño. Se llama Bailu en chino y Hakuro en japonés, que traducido al castellano vendría a ser Rocío Blanco, lindo nombre que en otro continente debe ser el nombre y apellido de una dama.

De día hace calor todavía, pero ya serán días contados del verano que se va (como también están contados los días del primer ministro renunciante…), y es curioso que, tanto habiendo deseado que cese el infernal calor durante el verano, una vez llegado el otoño-invierno ya extrañemos, muy seguramente, los días calurosos. Y, bueno, antes de eso, por ahora procuraré disfrutar de lo que queda de los días de calor, y aquí, a última hora van mis imágenes de este verano:

Girasol, no se necesitará explicación alguna,

Tomates de mi jardín,

Y una chica que pasea a sus dos perros.

Este río que va cerca de mi casa es, en realidad, un río seco que normalmente no tiene nada de agua, pero en estos días sí parece un río normal, por tantas lluvias que hemos tenido, y cómo disfrutan los perros…

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Prevención de desastres

Al menos dos veces perdí el último tren del día, tras asistir a fiestas o simplemente estar con amigos en el centro de Tokio por la noche. Todavía había un tren que llegaba hasta la mitad del camino, pero de ahí me quedaba sin movilidad, aún faltando cuatro estaciones para llegar a mi casa, y entonces… Lo más normal sería tomar el taxi, pero yo opto por emprender una caminata nocturna de 7,6 kilómetros. La primera vez me perdí (y es normal, si andaba por un camino desconocido y por la noche) y terminé desistiendo y recurriendo al taxi al final, pero la segunda vez logré llegar a pie a mi casa. (Sea, que yo también soy capaz de aprender algo). En otra ocasión, en una rara e inexplicable situación hace muchos años atrás, caminé casi 30 kilómetros por la noche, por un camino desconocido pero sin perderme, milagrosamente. Fue una noche de verano con miles de estrellas fugaces, en la península de Noto (provincia de Ishikawa). Y ahora, lo que no he intentado ni espero tener que intentar sería… caminar desde mi centro de trabajo hasta mi casa… Serían ocho estaciones de tren, por un recorrido de 21,6 kilómetros, cosa de una hora para los maratonistas…

¿Serás capaz de volver a tu casa, a pie desde tu colegio o de tu centro de trabajo, etc?, es uno de los temas tratados en los folletos de información sobre prevención de desastres naturales (de terremotos sobre todo, donde es muy probable que dejen de funcionar los medios de transporte, obligando a cinco millones de personas a volver a pie a sus casas desde el centro de Tokio, por ejemplo). Y, bueno, puede ser un poco tarde (una semana después del primero de septiembre) para hablar de esto, pero no importa ya que el tema no es para un solo día sino para siempre.

Para la semana del Día de Prevención de Desastres, en mi oficina hubo una pequeña campaña, con folletos informativos, degustación de arroz alfa (arroz una vez cocinado y secado, para conserva y de fácil preparación a la hora de consumir), etc. Para mí fue la primera vez que probé dicho arroz, que no me pareció súper rico, pero tampoco feo, y más bien bastante aceptable, y mucho más natural que el pan seco o hardtack que ya había probado antes…. (eso que pareciera ser galletas, de la lata).

Y eso sí… yo no soy de los más preparados, pero si algo tengo, es este aparato de radio y linterna, que además tiene un dínamo manual incorporado con que puede funcionar sin pila….

Es un tipo de aparato que, además de los casos de desastres naturales, también podría ser útil para la gente que vive en zonas rurales sin electricidad todavía (quizá no en Japón, sino en pueblitos apartados de países en desarrollo…). Y ¿los Shîsâ…? Bueno, no sé si tienen que estar aquí o no, pero esperemos que de repente nos protejan…..

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