Archivo mensual: abril 2008

Semana Dorada

Muchas veces ando demasiado (pre)ocupado por el trabajo, cayendo en la rutina de solo ir y volver entre casa y oficina, sin lograr pensar en otra cosa aún fuera del horario laboral… y sucede que, cuando de súbito llegan los días de vacaciones, no tengo planeado prácticamente nada. Bueno, aún veces pasa esto, aunque en otras veces planeo viajes con suficiente tiempo y espero ansiosamente el día de partida.

De todas maneras, a mi oficina ha llegado el momento de tregua, en que si es que no salgo a viajar por ningún lado, al menos trato de descansar bien, para poder seguir luchando tras este brevisimo tiempo libre. Y eso sí, creo que la llamada Semana Dorada debe ser el mejor momento para disfrutar libremente bajo el clima, a diferencia de otras dos vacaciones que tienen los japoneses (de Año Nuevo y de Obón) que más bien son tiempo para ciertas celebraciones tradicionales y no tanto para diversiones, en épocas de mucho frío o tremendo calor.

Y un adelanto aquí es que el año que viene, muy posiblemente tengamos dos Semanas Doradas: Una habitual de abril-mayo de todos los años, y otra en septiembre, donde habrá una inusual serie de cinco días no hábiles: sábado 19, domingo 20, feriado 21 (tercer lunes de septiembre=Día de Respeto a Ancianos), martes 22 (Descanso Nacional, por ser un día entre dos feriados), feriado 23 (Equinoccio de Otoño). Así que los que desean aprovechar las vacaciones al máximo, a empezar a prepararse ya.

Bueno, antes de hablar de planes para un futuro tan lejano, más inmediatamente les deseo unas felices vacaciones para estos días.

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Consultas Profesionales para Residentes Extranjeros

Llego un poco antes de la hora indicada, y todavía están acomodando el lugar, moviendo las paredes y colocando mesas y sillas, para dividir la sala en 15 cuartos para conversaciones privadas, aparte de la mesa de recepción y todo eso. Yo me apunto en el cuaderno, agarro la tarjeta con mi número y entro a la sala de espera para los voluntarios sin saber si hoy, dada la cantidad de gente que participa, llegará mi turno, o quizá no. Bueno, se había anunciado que el horario de atención sería de 14.00 a 17.00, pero se adelanta un poco, porque ya se está formando una cola en la entrada…

Y así comienza el día de “Consultas Profesionales para Residentes Extranjeros” de esta asociación internacional con la colaboración esta vez de seis abogados, tres gestores administrativos, una psiquiatra, una psicóloga, un consultor sobre asuntos de seguros sociales y laborales, otro consultor laboral, y una coordinadora de aprendizaje del idioma japonés, además de intérpretes en 20 idiomas, entre ellos el español. Es una asociación que, además de atender consultas (previa cita por teléfono) durante todo el año, tiene programada una fecha especial donde cualquiera puede acudir directo y sin concertar reservas, y es el día de hoy este año.

La primera vez llegué aquí porque un amigo me pidió lo acompañara a ir a una “consulta con abogados”. Esa vez, en realidad, no me dejaron entrar por que la asociación disponía de traductores por su cuenta, aparte de que por su regla de trabajo no se permitía la presencia de “amigos” en las consultas sino solamente las personas interesadas, pero ocurre que para matar tiempo al esperar a mi amigo, me dieron unos folletos sobre sus actividades que incluían precisamente la convocatoria de traductores voluntarios, a la que no dudé en postular porque era algo que realmente me interesaba; A nivel de “amigos” ya hacía lo que podía o lo que me pedían, pero quería hacerlo de manera más “formal” porque así podría tener más conocimiento, contacto con otras personas dedicadas o interesadas en este campo…Fue así que decidí convertirme en uno más de los traductores voluntarios, para servir como tal y para asistir de vez en cuando a cursillos de capacitación, cosa que sigo haciendo ya cuatro o cinco años…

Bueno, ya van saliendo los abogados y demás consultores (todos profesionales) y traductores voluntarios (algunos son hablantes nativos del idioma extranjero, pero la gran mayoría son japoneses, aficionados al aprendizaje de idiomas o que han vivido un tiempo en el extranjero, etc), mientras yo sigo esperando, intercambiando informaciones con otros voluntarios, tomando el té y sánguches que nos sirven, y leyendo un libro que traje para aprovechar el tiempo. Bueno, antes me ponía más nervioso, pero esta vez no, porque para el español hay un número más bien sobrante de intérpretes, y con la regla de “novatos primero” que se ha impuesto este año, no creo que me toque…

En la sala de voluntarios se ha colocado una pizarra de tiza líquida, donde los que ya han hecho su trabajo hoy van apuntando términos que les han resultado difíciles de traducir, a ver: “mediación” (proceso de divorcio), “no llegar a un acuerdo” (sea, mediación sin éxito), “vacaciones pagas anuales”, “seguro de pensión nacional/de la empresa”, “asilo” (para quienes huyen de la violencia doméstica), “prohibición de acercarse a” (para parejas o familiares que por algún motivo se separan), “heredero”, “contratista”, “indemnización”, “multa por incumplimiento de contrato”.. y no recuerdo qué más… No creo que sean muy difíciles, pero seguramente son términos poco familiares para muchos estudiantes de idiomas. Aquí habría que dejar en claro que los traductores son (bueno, “somos” para incluirme a mí) puros amateurs poco competentes, que a veces no tenemos nada que hacer si, por ejemplo, nos toca acompañar a consultantes extranjeros que se dejan entender en el idioma japonés, pero aún así se supone que la mera presencia de “alguien que entiende el idioma” les da cierta tranquilidad, o es lo que nos dicen, además de que las consultas en sí pueden ayudar de la misma manera también: No siempre se dan soluciones esperadas al problema, pero el hecho de que alguien lo escuche atentamente, alivia la carga psicológica…. (Espero que sí)

Bueno, llega la hora de cierre, y nos comunican ciertos datos: Hoy se han atendido algo más de 40 consultas, sobre asuntos de “permiso de estadía” (o “visa”), “matrimonio/divorcio”, “seguro de pensión”, “violencias domésticas” entre otros. Y además hubo una interesante consulta, que no fue sobre asuntos legales ni nada, sino sobre cierta costumbre japonesa, que atendió el señor consultor de seguros sociales, quien no fue elegido por su especialidad sino por su edad, porque sobre las cosas de cultura supusimos que uno podría saber más por viejo que por doctor…

Y yo, termino el día sin trabajar.. pero sin desaprovechar el tiempo tampoco, porque pude terminar hoy el libro que leía en estos días.

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Mi zona

Me parece que para hacer algo siempre viajo en tren: De lunes a viernes tome el tren para ir y volver de la oficina; Los fines de semana, si de pronto me entran las ganas de pasear en medio de la naturaleza, suelo agarrar el tren y viajar durante una hora, hora y medio, o algo así, para llegar a una zona montañosa, ya sea en la parte oeste de Tokio o Saitama; o para ir a hacer compras o para encontrarme con amigos… también. Y sucede así que prácticamente no hago nada en la zona en que vivo. No sé si una vida así es muy normal o no, pero es lo que sucede, y si en ocasiones ando en mi vecindad la verdad es que me siento algo extraño y me doy cuenta de lo poco familiarizado yo de mi propia zona….

Bueno, por aquí la compañía ferroviaria reparte información sobre rutas de paseos, eventos y festivales locales (algunos bien grandes y otros pequeños), y una tarde se me ocurre dar un pequeño paseo por ahí a ver qué tal son las cosas que aparecen en esos folletos o pósteres en las estaciones de tren. A ver…

La verdad no son cosas tan grandiosas ni de otro mundo, pero no por eso deja de ser un momento de pequeña tranquilidad, y descubro que por aquí, por donde puedo llegar caminando de mi casa y sin necesidad de agarrar el tren, también existían lugares como éste con plantas de cada temporada; un pequeño pedazo de bosques que aún resiste sin convertirse en zonas de casas o parqueos. Me parece bien que siga así y, bueno, son imágenes de una pequeña tarde de primavera…

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Día de la Tierra

Nunca había averiguado su significado, origen, etc, pero es algo muy familiar para mí eso que se llama “Día de la Tierra” por primera vez, porque así se llama uno de los eventos (festivales o ferias como puedan llamarse) adonde no dejo de asistir desde hace años. Es un evento celebrado en el Parque de Yoyogi, Tokio, con numerosos grupos (ya sean ONGs, empresas, o sencillamente amigos) que promocionan sus cosas, muy variadas pero siempre relacionadas con un estilo de vida ecológica, paz, derechos humanos y de los animales, comercio justo, cooperación internacional, etc.. Y, bueno, al pensar escribir algo sobre lo que hice el fin de semana, recién decido averiguar que se trata de un movimiento internacional, y creo entender un poco mejor este evento en que participo cada primavera. 

Yo particularmente vendo artesanías andinas o, mejor dicho, ayudo a unos amigos míos a vender artesanías que traen de su país de origen, que son cosas hechas de materiales naturales y a la vez tendrían que ver con el comercio justo seguramente… O, sin entrar en mucho detalle, sencillamente son cosas pequeñas (y algunas no tan pequeñas) muy lindas, o muy “kawaii” como gritan muchos de nuestros visitantes… Y lo interesante también es este encuentro con la gente, ya que en un puesto así en este tipo de eventos hay más posibilidades de conocer personas con que podamos compartir los intereses y experiencias, o no se sabe si de repente nos hemos visto, sin saber, a amigos blogueros… (De hecho, en un blog de alguien de España descubrimos una entrada sobre su visita a otro evento parecido donde también estábamos participando.). 

Bueno, aquí no dejaré de comentar que entre los participantes del evento en el Parque de Yoyogi estaban unos grupos de ayuda a los tibetanos. Supongo que muchos no nos hubiéramos fijado en el problema del Tíbet si no por los últimos sucesos, pero lo cierto es que hay grupos que desde antes han venido ayudando al Tíbet constantemente.  Y de mi parte solo desearé que los problemas se solucionen pronto y sin más violencia.

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Ushuaia (3)

Si el clima aquí es cambiante, también lo es el horario de aviones. Al principio nos habían dicho que el avión iba a salir por la tarde, pero cambia el horario y nos dicen que saldría por la mañana… y sucede que más tarde, de nuevo viene otro cambio y, en fin, saldrá por la tarde…., con que me quedo tranquilo porque de todas maneras se salvó mi medio día libre aquí, que aprovecho para encontrarme con G.C., que había conocido a través de un foro virtual de argentinos en Japón (a pesar de no ser yo argentino y no vivir G.C. en Japón…, y de todas maneras me parece milagroso el poder entablar amistades así, de manera virtual y real, con gente de lugares tan remotos como el mismísimo Fin del Mundo).

Nos encontramos en el hotel y juntos vamos al Museo Marítimo y ex Presidio para saber un poco más sobre la historia de la isla, sobre la vida de los presos, marítima, etc. Bueno, de la marítima quizá había visto algo en otros museos ya, pero de la cárcel es la primera vez. Y si se habla de las cárceles, no dejo de pensar que en Hokkaidô también hay una localidad conocida por su cárcel… una de las interesantes similitudes entre la Tierra del Fuego y Hokkaidô, que son dos islas en el extremo sur/norte de sus respectivos países, con la presencia de sus etnias nativas, historia de colonización/conquista por el grupo étnico dominante de sus países, etc.

Bueno, al principio pensaba que el museo no era demasiado grande y que no me iba a tomar demasiado tiempo, pero mirando las cosas con interés se me empieza a hacer tarde…y al final volvemos corriendo al hotel, sin antes dejar de pedir el certificado de mi salida en libertad, habiendo observado mi buena conducta durante mi permanencia en el presidio.

Está lloviendo.

Tras despedirme de G.C., me reúno al grupo del tour y almorzamos todos juntos, en el restaurante Tante Nina, por recomendación de la coordinadora y donde ahora comemos la centolla, otro producto típico de la isla, para luego dirigirnos al aeropuerto, donde al pasar por el control de seguridad, a un oficial se le ocurre preguntarme si hablaba castellano – afirmativo – porque le interesa saber si en Japón existe alguna ley para prohibir que las familias tengan más de un hijo… Negativo rotundo, y más bien sucede lo contrario; el Gobierno japonés quiere hacer lo posible para hacer aumentar el número de nacimientos, aunque sin lograr mucho éxito para cambiar cierta condición social-económico-laboral que impide que las familias decidan tener más hijos. Bueno, al escuchar la pregunta del Sr Oficial, no se me ocurrió otra respuesta pensando en la baja taza da natalidad registrada en Japón, pero luego me doy cuenta de que la China mantiene precisamente esa política, de “Un solo hijo para familia”. ¿Será que mi interlocutor confundía la China con Japón, o de verdad hablaba de Japón? No lo sé de cierto.

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Ushuaia (2)

Salimos del hotel a las 8.00, y primero vamos al Parque Nacional Tierra del Fuego, donde bajamos del bus y subimos al Tren del Fin del Mundo. Es un ferrocarril construido por los presos de la cárcel, originalmente para transporte de carga, pero ahora es para turismo. Este pequeño tren tirado por una locomotora a vapor, va entre los bosques, lagos, y turbales.

A mitad del camino hace una parada en la estación “Cascada de la Macarena”, para que pudiéramos salir a ver la cascada que está junto a la estación, y también restos (réplicas) de viviendas de los yamanáes. Luego de esta breve pausa, hay unos pasajeros italianos que vuelven un poquito tarde al tren, quienes, sin embargo, andan tranquilo y no se les ocurre correr, y el tren los espera. Bueno. De nuevo arrancamos y vamos hasta el Lago Roca, y de ahí en bus hasta la Bahía Ensenada….

La Tierra del Fuego es una isla de montañas, bosques, y lagos. Las montañas son de tres colores claramente demarcados: Verde vivo en la parte de abajo, verde tenue en la parte de mitad, y de ahí para arriba el color de tierra; Son colores que reflejan los límites en que pueden sobrevivir las especies de vegetación para cada altura. Viendo estos colores, tengo la sensación de estar en el altiplano (aunque en realidad estamos al nivel del mar, casi). Bueno, por aquí también encontramos unos cóndores, aunque a lo lejos. Nuestra guía afirma que, a pesar de siempre estar paseando por aquí por su profesión, solo en contadas ocasione había visto estas aves, o sea que somos unos afortunados al tener esa suerte en tan poco tiempo de nuestra llegada aquí. Caminamos, escuchando la historia de la isla y el porqué de su nombre “Tierra del Fuego”, y viendo cosas típicas de aquí, como el turbal, planta llamada “farolito chino”, árboles muertos pero que no se descomponen, en los bosques de lenga… De nuevo subimos al bus y pasando por unos lagos más, llegamos a la Bahía Lapataia, el final de la famosa Ruta Nacional 3, que de aquí conduce hasta Alaska.

Y aquí también llega a su fin nuestro paseo de la mañana y volvemos al hotel… a las 13.00 más o menos, a descansar un ratito y para luego salir d e nuevo, ahora a un paseo acuático por el Canal Beagle… Con suficiente tiempo subimos al barco, para asegurarnos asientes mejor ubicados, y aprovechamos el tiempo para almorzar.

El barco sale a las 15.00, avanza por el canal, a veces acercándonos a muchas pequeñas islas a observar diferentes animales marinos: Focas, Leones del Mar, el faro Les Eclaireurs, etc.

Cada vez que vemos cosas interesantes salimos disparados de la cabina a tomar fotos, aunque a veces hay cosas engañosas también, como ciertos tipos de aves de color blanco y negro que parecen pingüinos sin serlo. Bueno, a lo mejor nos quedamos más tiempo fuera que dentro de la cabina, para apreciar mejor el paisaje, sin importar el frío..

Pasadas dos o tres horas empiezan a aparecer pingüinos de verdad, y por fin llegamos a la Isla del Martillo, más conocida como isla de pingüinos o algo así, con cantidad de pingüinos magallánicos en su playa, y cantidad de humanos que llegan en barcos… Y así, por primera vez y pro fin veo pingüinos en su estado natural y no en cautiverio. Me concentro en tomar fotos y no en otra cosa, ni se me ocurre recordar el artículo de Clarín sobre pingüinos homosexuales…

Muchos están contentos de haber podido ver lo deseado, y durante la travesía de vuelta pasan más tiempo en la cabina conversando y a veces dormitando. Pero la cosa no termina así, porque el barco de súbito aumenta la velocidad y cambia de dirección. El capitán anuncia que ha encontrado una ballena, que seguimos un ratito… Dicen que no es habitual encontrar ballenas aquí y en esta época, y que al parecer se trata de una pequeña ballena que perseguida por unas orcas se ha metido por aquí. Bueno, independientemente del la razón, parece que tenemos suerte, aunque no tanto como para que sacarle fotos bien claras. Y es que la ballena desaparece tan rápido… dejándonos con más ganas.

Volvemos a Ushuaia a las 22:00, con un poco de retraso pero todo bien, y nos despedimos hasta mañana…  Bueno, yo, luego de dejar mis cosas en el hotel, decido salir de nuevo a la calle, a comprar algo para comer y también para dar un breve paseo nocturno.

Cerca del muelle encuentro a unos chicos que tocan guitarra y cantan. Me detengo a escucharlos, y un rato conversamos…. hasta que de repente aparecen unos agentes de policía, que nos piden documentos de identidad y nos interrogan… Bueno, yo les aclaro que soy un turista nomás, les enseño mi pasaporte y no pasa nada, mientras que los jóvenes músicos sí que lo pasan mal, porque los policías los interrogan más insistentemente y revisan sus pertenencias…. No es la primera vez que les pasa esto, y al parecer fue un control por sospecha de tráfico de drogas, o así me dicen estos chicos ahora malhumorados. Sea lo que fuere, preferifé no meterme en líos en un lugar desconocidos, y decido volver al hotel ya.

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Ushuaia (1)

Mi primera imagen de Ushuaia fue de la película El viaje de Fernando Solanas, historia de un chico que en busca de su papá desaparecido emprende un viaje en bicicleta por toda Latinoamérica, de la Tierra del Fuego hasta México…, en cuyas primeras escenas se dan imágenes bastante desoladas de un Ushuaia azotado por tormentosos vientos, bajo el cielo gris, y con la gente y la ciudad entera que tiemblan de frío… Bueno, si la película, titulada “Latinoamérica: Luz y Sombra” en Japón, seguramente presentaba la cara sombría de Ushuaia, ahora conoceré su otra cara, de Luz… al menos para los turistas.

A eso de las 9.00 aterrizamos al aeropuerto Malvinas Argentinas. Dentro hay perros, que seguramente serán para detectar mercancías prohibidas.. Desde aquí se nos une una guía argentina, que junto con la coordinadora japonesa nos atenderá durante nuestra estadía en el Fin del Mundo.

Subimos a un bus alquilado y nos dirigimos primero al Glaciar Martial, que está en la parte de arriba de una pista de esquí, a donde se puede llegar en telesillas desde abajo. El Martial no es un demasiado grande (para ser un glaciar), pero, igual, es la primera vez que veo un glaciar en vivo. Por un momento nos quedamos mirando el paisaje y sacando fotos, y ya bajamos. A pesar de ser verano siento tanto o más frió que en pleno invierno de Tokio. Y es así cuando el cielo está nublado y con viento, aunque si una vez cesa el viento y sale el sol es un agradable día para andar con remera… Así de cambiante es el tiempo de Ushuaia.

Volvemos al bus, y ahora vamos a cruzar la Cordillera de los Andes. Se puede decir que la Tierra del Fuego forma el último eslabón de los Andes, con dos particularidades de (1) que los Andes, que atraviesan el continente sudamericano de norte a sur, ahora cambian de dirección en forma de “L” y aquí van de oeste a este, y (2) que esta misma cordillera que siempre marcaba la frontera entre Chile y Argentina, deja de serlo en esta isla, único lugar donde ambos lados de los Andes pertenecen a la Argentina. Bueno, aquí las montañas son pequeñas y apenas alcanzan 1500 metros de altura, pero de todas maneras puedo decir que he cruzado la Cordillera de los Andes en bus. Y se me ocurre pensar que es una versión pequeña e inesperada de un deseo mío que aún no llego a realizar: Esa idea de viajar en ómnibus por la ruta Mendoza-Santiago de Chile, que realmente me fascinó cuando aún estaba barajando muchas ideas y posibilidades antes de concretar el plan de este viaje… Y aún no llego a Chile pero sí he cruzado los Andes, y desde Ushuaia también puedo ver Chile, aunque a lo lejos, al otro lado del Canal Beagle…

Luego de tomar el primer almuerzo aquí, con carne de cordero que es el principal alimento de la Patagonia, proseguimos el paseo por esta ruta por la sierra, donde de súbito aparece un lago. Es un lago escondido entre las montañas, que recién puedes ver cuando estás más o menos cerca, el mismo hecho que le da el nombre: Lago Escondido. Salimos del bus y emprendemos una pequeña caminata hacia el lago, por 10 ó 15 minutos. Todo lindo.

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