Archivo mensual: octubre 2009

Semana de lectura

Más de la mitad de los japoneses (49% de los hombres y 54% de las mujeres) no ha leído ni un libro durante el último mes, según una encuesta que realizó un periódico japonés por motivo de la semana de lectura. Yo no fui encuestado pero el resultado me parece cierto, porque yo mismo no he vuelto a leer ningún libro desde la penúltima semana de septiembre, cuando, habiendo empezando a leer una novela de Mario Vargas Llosa, pronto desistí, por cansancio y falta de tiempo. A veces me falta el ánimo y a veces, al disponer de un poquito de tiempo libre, prefiero cerrar los ojos y dejar de pensar.

Bueno, si no estoy para mucha literatura últimamente, no estaría mal cambiar de categoría para variar, y justo en eso es que me entero de una oferta de libros usados en una academia de español. Voy un sábado, y termino comprando cuatro libros:

  • Correspondencia y documentación comercial en español
    (Libro de referencia, con numerosos modelos de cartas y otros papeles para comercio… Resultaría muy útil si por algún milagro consiguiera un puesto de trabajo relacionado a la materia, pero, lamentablemente, no creo que suceda tal milagro, nunca, y el libro solo servirá para matar tiempo o, bueno, para cosas de voluntarios, quizá)
  • Todo sobre demandas, instancias y reclamaciones
    (“Guía jurídica al alcance de todos” con explicaciones y modelos de escritos también. El tema me interesa, y puede servir de algo para cosas de voluntarios también, aunque no para trabajo…)
  • Literatura ecuatoriana
    (Para el sexto curso de secundaria en conformidad con los programas oficiales. Uno de los muchos textos escolares que encontré en la oferta. Si bien no soy para literatura, el tema de educación me interesa, y también hay que ver que hago traducción para una ONG que trabaja para la educación de los niños de un país latinoamericano)
  • Multiplicación de árboles frutales
    (Sobre suelo, clima, sistemas de cultivo, métodos de multiplicación, plagas, variedades de árboles frutales… No me hará nada mal el saber algo de agricultura, cuando estoy tan cansado de siempre trabajar en el sector electrónica-informática. Además, mi ONG también realiza proyectos que tienen que ver con la agricultura, para educación y desarrollo de las comunidades campesinas)

Una rara lectura, de cuatro libros escogidos al azar, casi. ¿Servirá para algo…?

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“Borges y yo”

Recuerdo que mi primer intento de traducir (fragmento de) una obra de Jorge Luis Borges fue hace once años. Enfrenté un párrafo que decía:

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.

que tenía que traducir sin recurrir a ningún material de ayuda (diccionarios, internet ni nada) ni tener ningún conocimiento previo. Bueno, habría que decir que no fue nada fácil inventar una versión mínimamente presentable en otro idioma, de un texto así complicado en su forma y su contenido no muy claro… (sin saber quiénes salieron, de dónde y para dónde, de qué pelea se está hablando, y quién es Dahlmann…) pero parece que no lo hice tan mal, porque en esa ocasión sí que aprobé el examen, un tal Examen Oficial del Conocimiento de la Lengua Española (Nivel 2), aunque ya no repetiría el mismo éxito en la siguiente etapa (habría que ver lo que sucedió un año después, con el Nivel 1)…

El día del examen no estaba permitido llevarse el papel de preguntas, pero yo salí de ahí con todas las preguntas (incluido el texto de Borges) memorizadas en mi mente a ver si luego serviría para algo, y por eso fue que ocho o nueve años más tarde, cuando por alguna casualidad leí Ficciones y El Aleph, reconocí al instante el texto que aparecía al final de El Sur, cuento incluido en Ficciones. Bueno, pareciera que no tengo tan mala memoria, pero lo malo es que, concretamente, no entiendo de literatura. Aún habiendo leído el cuento desde el principio, la verdad es que sigo sin entender nada y he de confesar, tristemente, que Borges sigue siendo, junto con Cortázar, uno de los autores que menos entiendo. Menos mal es que Borges escribe cuentos más cortos, por lo que los lectores tan mediocres (como yo) solo necesitan un poquito de paciencia, sin cometer la locura de perder tanto tiempo como para leer las más de 500 páginas de Rayuela sin entender nada…

Bueno, luego de El Aleph y Ficciones, no he vuelto a leer más obras de Borges, pero más tarde encuentro una versión de El Libro de la Almohada, selección y traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama, que termino leyendo y esta vez sí que entiendo algo, por tratarse de una obra clásica japonesa que, aunque parcialmente, había leído ya. Si decidí leer este libro, es que además de volver a repasar una de las obras representativas de aquí, me atrajo el hecho de que lo tradujeran alguien Borges y Kodama.

Bueno, el haber intentado traducir un fragmento de la obra de Borges y leído dos libros suyos, y leído además un libro traducido por Borges y Kodama, fue un motivo para asistir a un simposio-conferencia sobre Jorge Luis Borges realizado ayer en Tokio con la participación especial de María Kodama. No entiendo de literatura, pero algo espero haber aprendido…

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Rhubarb

rhubarb

Ruibarbo” (“rubarbo” o “rheum” según Wikipedia) es una planta originaria de Siberia cultivada en amplias zonas de Europa y Américas y consumida como ingrediente de ensalada, mermelada, torta, etc… O no sé qué dirán los europeos y americanos, pero lo que aquí podemos decir con toda seguridad es que en Japón poca gente conoce esta planta. Si escuchamos su nombre o si encontramos algún producto relacionado, la primera reacción sería de curiosidad, y lo más probable es que antes de consumirlo nos pongamos a investigar un poquito sobre su origen, propiedades, su historia, etc… y, bueno, digamos que muestra de ello es esta entrada, de este servidor que por primera vez en su vida acaba de encontrar la palabra “rhubarb”, cuya existencia en este mundo nunca antes se había imaginado..

Bueno, seguimos con esta pequeña investigación (si “investigación” se pudiera llamar), y nos informamos de que el ruibarbo fue introducido a Japón después del fin de la era Edo, pero su cultivo no se ha difundido mucho hasta el momento. Está presente más o menos en la prefectura de Nagano y Hokkaidô, pero no en otras partes, seguramente por el clima. Antes de consumir, convendría saber que la planta contiene un poquito de senósido de efecto laxativo, quizá no indicado para quienes tienen el sistema digestivo muy sensible, mientras que sus hojas no son para comer, definitivamente, porque contienen ácido oxálico (que, en lugar de alimento, puede ser útil para limpiar artículos de latón y cobre).

En la foto vemos frascos de mermeladas de naranja (izquierda) y ruibarbo (centro), y de ciruelas en vinagre (derecha), todos productos sin aditivos químicos (colorantes, conservantes, aromatizantes, antioxidantes ni blanqueadores) y que me regalaron un día de festival internacional. Bueno, aunque el ruibarbo es algo desconocido para muchos japoneses todavía, sí hay personas que lo han descubierto y de ahí algunas páginas dedicadas a sus recetas (como ésta y ésta, solo para citar dos), así que.. a ver si alguien más se anima a probarlo…

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Apellidos familiares

Lo que en muchos otros países se llamaría Registro Civil, en Japón se conoce como koseki, algo parecido pero que no recoge datos por personas sino por familias. Ahí, cada “familia” se inscribe más o menos con los siguientes datos:

  • “Dirección” de la familia (Esta “dirección” no tiene que ver con la dirección de domicilio. La familia puede poner aquí cualquier dirección existente, o mudar su koseki a otra dirección en cualquier momento, sin importar su lugar de residencia, aunque, obviamente, lo más conveniente sería que coincidiera con la dirección de domicilio, para no complicar las cosas innecesariamente).
  • Apellido y Nombre de la cabeza [primer miembro] de familia
  • Datos del primer miembro
  • Datos del segundo miembro
  • Datos del tercer miembro
  • Datos del último miembro

Aquí, en la parte de datos de cada miembro, aparecen informaciones como:

  • Nombre (solo “nombre de pila” y sin apellido)
  • Fecha de nacimiento, apellido y nombre de sus padres, y la relación con ellos (“primer hijo varón”, “tercera hija mujer”, etc).
  • Registro de sus hechos civiles (nacimiento, matrimonios, divorcios, adopciones, deceso, etc)

El hecho de que todos los datos sobre cada persona estén aquí juntas hace que una copia de koseki sirva para todo, por lo que, a la hora de hacer algún que otro trámite de asuntos civiles, los japoneses no tienen necesidad de conseguir muchos papeles (partida de nacimiento, certificado de soltería, partida de matrimonio, partida de no sé qué….) sino una sola hoja de koseki nada más, aunque esta facilidad también puede ser aprovechada por personas de mala fe para hacer fechorías.. De todas maneras, típicamente, una persona se registra en el koseki de sus padres al nacer, y se “independiza” de ahí cuando se casa, porque al contraer matrimonio, con su cónyuge crea una nueva familia, que viene a ser una nueva inscripción suya (ya no de sus padres) en el koseki. Si nacen hijos, se agregan nuevos “miembros de familia” al koseki de la pareja…

Y ocurre aquí que al contraer matrimonio, los contrayentes tienen que decidir cuál de los dos será el “primer miembro” de la nueva familia, y entonces el apellido de este “primer miembro” se convierte en el único apellido de toda la familia, lo que trae cierta desventaja a quienes se ven obligados a cambiar de apellido. Hay parejas que para evitar este inconveniente optan por no formalizar su matrimonio (esto no es una solución perfecta porque el “matrimonio de hecho” no goza de todos los derechos del matrimonio formal, y también es que la legislación japonesa discrimina a hijos de padres no casados), y de ahí hay grupos que luchan por modificar el Código Civil para permitir que esposo y esposa puedan conservar sus respectivos apellidos aún después de casarse. (En tal caso, no se sabe cómo va a ser el apellido de los hijos: Algunos proponen que se decida al momento de contraer matrimonio para que todos los hijos de la pareja lleven el mismo apellido, mientras que otros proponen que se decida cada vez que nazca un hijo, con la posibilidad de que los hijos lleven diferentes apellidos.)

Con el Partido Demócrata en el poder, es muy probable que pronto (el año que viene, por ejemplo) se haga realidad dicho cambio en el Código Civil, algo que se viene proponiendo desde 1997 con proyectos de ley presentados en el Congreso prácticamente cada año (sin éxito hasta el momento, debido principalmente a la oposición por parte del ahora opositor Partido Liberal Demócrata). Bueno, los que se oponen al “matrimonio con apellidos no unificados” argumentan, entre otras cosas, que la no unificación de apellidos dentro del matrimonio conduce a la destrucción de las familias. (Sería interesante escuchar la opinión de los amigos en cuyos países de origen se permite que el esposo y la esposa lleven diferentes apellidos. ¿En esos países se habrán destruido las familias o siguen funcionando?)

De todas maneras, si actualmente existen casos de matrimonio de apellidos no unificados aquí, son casos de parejas internacionales. Y es que cuando se casa un japonés con una extranjera, o una japonesa con un extranjero, se inscribe en el koseki una nueva “familia” con un solo miembro (el o la contrayente japonés), porque los extranjeros no se registran en el koseki (porque es un registro de ciudadanos japoneses), por lo que el contrayente japonés es automáticamente la “cabeza de familia” con su apellido conservado, mientras que su pareja extranjera, al no entrar al koseki, tampoco se ve obligada a perder su apellido. El cónyuge japonés tiene la opción de cambiar, por su libre voluntad, su apellido por el de su pareja si así se notifica dentro del plazo de seis meses luego de contraer matrimonio, y el cónyuge extranjero… no sé, creo que dependerá del Código Civil de su país de origen.

Bueno, lo más cierto es que entre muchas otras medidas bien costosas del Partido Demócrata que no se sabe cómo se van a financiar, la modificación del Código Civil debe ser la más fácil de realizar ya que no va a costar casi nada. Sería solo cuestión de que los señores se pusieran de acuerdo, pero, bueno, por el momento vamos a ver qué tal anda el nuevo gobierno.

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Nombres religiosos

Cuando voy al trabajo cada mañana, paso delante de una iglesia católica, donde a veces aparece un letrero descartable que avisa el horario de funerales. Nada de otro mundo, pero la curiosidad para los transeúntes no católicos sería el nombre del difunto, que aparece así: “Francisco Asô Tarô”, por ejemplo, que vendría a ser su nombre bautismal (“Francisco”) seguido de su apellido y nombre “normal” (“Asô Tarô”, perdonen el ejemplo). Y es que los japoneses cristianos suelen tener, además de su apellido y nombre inscrito en el registro civil, un nombre bautismal, que supongo que nunca se usa sino en los actos religiosos. Sea, un nombre “civil” y otro, cristiano… y por ahí mi curiosidad sería saber cómo es el caso de los cristianos occidentales, porque nunca he preguntado a mis amigos latinos si tienen dos nombres, de caracteres distintos. Bueno, pensando en eso me doy cuenta de que precisamente se trata de lo que se llama “nombre de pila”, que a ver, según el DRAE, es el nombre “que se da a la criatura cuando se bautiza” y “2. por extensión, el nombre que se inscribe en el registro civil”…. Sea que en los países cristianos no se distinguen los dos nombres… No sé, habrá que preguntarlo a algún amigo suficientemente enterado.

Si del bautizo se habla, también me parece interesante algo que a veces encuentro en la literatura: Escenas donde muere un bebé, y sus padres se preocupan de bautizarlo antes que muera, porque si no, no irá al cielo. ¿Sea que un “bautizo póstumo” no podría ser…? Bueno, me parece que ocurre todo lo contrario en Japón, donde todos esos “trámites” se realizan ya después de la muerte. Aquí existe algo comparable con el nombre bautismal cristiano, que se llama “kaimyô” que sería el nombre que se da a una persona que decidió seguir el camino de Buda y guardar la disciplina budista, o algo así.. Teóricamente debe haber sido para budistas practicantes o grandes contribuyentes al budismo, pero en Japón lo más común es que las personas mueran sin practicar nada de budismo y que, luego de su muerte, sus familiares compran un nombre budista para el difunto, pagando una cuantiosa suma de dinero. Existen rangos entre los nombres (como si fueran apellidos largos…), y los nombres de alto rango cuestan una fortuna, obviamente. Y lo particular es que aquí la gran mayoría de los japoneses creen que el kaimyô es el nombre para los muertos, sin saber su verdadero significado, que originalmente debe haber sido para los aún vivos, más bien. Y es que aquí el budismo es…. Bueno, al pensar en esto siempre recuerdo un pasaje de Cien Años de Soledad, que dice: “… Fernanda se escandalizaba de que no entendiera las relaciones del catolicismo con la vida, sino únicamente sus relaciones con la muerte, como si no fuera una religión, sino un prospecto de convencionalismos funerarios.” Porque, cambiando el catolicismo aquí por el budismo, nunca en otra parte he encontrado una descripción tan adecuada para definir la realidad del “budismo japonés”.

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La nueva influenza

A todos los empleados les pedimos colaboración para prevenir la nueva influenza. Al llegar a la oficina cada mañana, desinféctense las manos con el alcohol colocado en la entrada de la oficina, y hagan gárgaras. En el sanitario, lávense bien las manos siguiendo las instrucciones del afiche junto al lavabo…”

Así anuncia una voz femenina cada mañana antecediendo la música de Rajio Taisô que se pone en mi oficina cada mañana a las 8:15. Y sí, hace un mes (desde el 2 de septiembre) que noto en la entrada de mi oficina la presencia de una botella que contiene un líquido que huele a la sala de consulta del hospital, mientras que al lado del lavabo del sanitario está pegado un afiche que explica cómo lavarse correctamente las manos, desde la palma, dorso, punta de los dedos y uñas, entre dedos, dedo pulgar y hasta la muñeca. En el tablón de anuncios, hay un aviso que define las medidas que tomar en caso de la “nueva influenza” (sea, la AH1N1): El empleado contagiado deberá permanecer en casa durante tres días después de haberse curado, y podrá volver a trabajar recién al cuarto día, aún utilizando la mascarilla durante siete días más. Su superior notificará a la sección de asuntos generales sobre la evolución del caso, desde el contagio hasta la recuperación. En agosto y septiembre se han reportado seis casos, en una oficina donde trabajan…. más de 1000 empleados si no me equivoco.

Estamos ya en octubre, mes en que se viene pronosticando el pico de la propagación de la llamada gripe A en Japón, mientras que los medios de prensa no cesan de informar sobre el número de pacientes (23000 nuevos pacientes en una semana, etc), número de escuelas que están suspendiendo las clases temporalmente (2840 centros, entre secundarias, primarias, jardines y guarderías), plan de vacunación por parte del Gobierno japonés, etc.

Bueno… a pesar de lo que sale en las noticias, yo no he tenido la gripe A, ni ningún amigo/conocido mio ha sido afectado. La verdad, resulta difícil para mí imaginar la situación real, aunque sí supongo que el caso debe ser más serio para las familias con ancianos o con niños en edad escolar, y de todas maneras es bueno que se difunda el conocimiento y hábito de higiene. Bueno, por ahora solo espero que se logre detener la expansión de la enfermedad, y que no vayan a aparecer los temidos virus mutados más violentos…

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