Archivo mensual: noviembre 2010

Tres

El interior del tren en que viajo diariamente se llena de ciertos colores unas cuantas veces al año. Alguna vez de rosado, otra de rojo, alguna otra de blanco y rosado, etc… Son colores de los afiches que anuncian festivales de determinados flores de cada temporada (de la otra orilla, del quinto mes, etc…) que se puede visitar viajando por esta misma línea ferroviaria. Bueno, noto que el tren se vuelve a teñir, de rojo nuevamente, y esta vez es un Festival de Hojas Coloradas celebrado en un parque, no demasiado lejos pero que nunca antes había visitado. Es para un fin de semana y compruebo que para ese sábado no tengo clases de español, así que… hay que aprovechar el tiempo libre.

Este parque es a la vez un santuario shintoísta, o mejor dicho, es un santuario que a la vez es un parque y ocupa una montaña entera, casi. No es tan montaña-montaña y, a lo mucho, tendría menos de 150 metros de altura, quizá, pero su interior es puras subidas, y bastante pronunciadas, y eso sí, una visita diaria a este lugar sería un óptimo ejercicio… Como sea, para subir/bajar hay varias rutas entrelazadas, cubiertas de bosques y que conectan varios campanarios, oratorios y plazas repartidos desde abajo hasta la cima, estructura que se puede observar en muchos santuarios/templos “montañosos”, y se me ocurre pensar que en eso se parece, por ejemplo, al popular Monte Takao también, aunque aquí es una versión bastante diminuta…

Yo fui el sábado por la mañana, cuando el festival iba a empezar ese mismo día pero desde las 15:00 en realidad, por lo que no vi nada de los eventos programados… pero creo que así fue mejor para disfrutar de la naturaleza con más tranquilidad.. Y sí, aunque no los eventos, las hojas coloradas estaban perfectamente listas…

Y aquí, mi garabato del día (agrandable):


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Precios

No pretendo hacer una estadística muy exacta/confiable. Solo estoy copiando algunos precios de promoción de varios supermercados de mi zona (en caso de alimentos) y otras cifras que se me ocurren, a ver:

  • Coca Cola: 120 yenes (lata de 350 ml)
    Este precio es bastante estable en caso de la venta en máquinas expendedoras, aunque existen máquinas que ponen precios ligeramente más bajos (100 yenes, por ejemplo, en una máquina denominada “Happy Vendor” que encontré cerca de mi oficina). En las expendedoras automáticas, también se pueden encontrar latas/botellas de 500 ml cuyos precios sí pueden variar (entre 120-150 yenes) y, en algunos casos, en una misma máquina se venden al mismo precio la lata de 350 ml y la de 500ml. Me interesaría saber si es un precio con fundamento o no.
  • Arroz: 1480-1680 yenes (5 kg)
  • Azúcar: 98 yenes (1 kg)
  • Pan: 98-148 yenes (una hogaza)
  • Huevos: 98-179 yenes (10 unidades)
  • Leche: 168 yenes (1 litro)
  • Agua mineral: 98 yenes (2 litros)
  • Coca Cola. 158 yenes (2 litros)… el precio en supermercados, más barato que en las máquinas.
  • Carne: 98-198 yenes (100 gramos)
  • Pescado crudo para sashimi: 95-398 yenes (100 gramos)
  • Tomate: 138 yenes
  • Lechuga: 198 yenes
  • Manzanas: 399 yenes (1,3 kg)
  • Mandarinas: 500 yenes (2 kg)
  • Bananas: 198 yenes (600 gramos)
  • Periódicos: 3925 yenes (suscripción de un mes, para recibir dos ediciones -matutina y vespertina- diariamente.  Bueno, la edición matutina sale todos los días y la vespertina, de lunes a sábado), etc.
    El precio de un ejemplar en los quioscos podría ser algo de 150 yenes.
  • Cibercafé: 300-600 yenes (por hora)
  • Cine: 1800 yenes.
    Hay días de descuentos, tipo “Día de Cine” (el primer día de cada mes), “Día de Mujeres” (los miércoles) donde la entrada puede costar solo 1000 yenes en muchas salas,…. pero igual resulta mucho más caro que el alquiler de DVD de videoclubs.
  • Taxi: 660 yenes (hasta 2 km, y de ahí, 90 yenes por 288 metros)
  • Metro de Tokio: 160 yenes (hasta 6 kilómetros) a 300 yenes (hasta
    40 kilómetros), etc.
  • Tren JR (ex Ferrocarriles Nacionales): 140 yenes (hasta 3 kilómetros),
    180 yenes (hasta 6 km), 190 yenes (hasta 10 km), 230 yenes (hasta
    15 km)…. etc.
    Los estudiantes y trabajadores suelen comprar un pase de abono, que con un precio bastante rebajado (más de 50% de descuento) permite al usuario viajar por determinado trayecto (entre casa y centro de estudio/trabajo) ilimitadas veces durante un mes, tres meses o seis meses.
  • Apartamento:
    1. En uno de los distritos céntricos de Tokio:
      30-138 mil yenes/mes (tipo “1R”, de una sola habitación con diminuta cocina), 60-159 mil yenes/mes (tipo “2DK”, de dos habitaciones y cocina-comedor), etc.
    2. Afueras:
      30-56 mil yenes/mes (“1R”), 49-83 mil yenes/mes (“2DK”), etc.
    3. Más Afueras:
      30-43 mil yenes/mes (“1R”), 43-67 mil yenes/mes (“2DK”), etc.
    4. Las viviendas son más caras en Tokio, obviamente, y en otras zonas pueden ser más baratas. En Fukuoka, por ejemplo, de repente hay apartamentos “1R” de menos de 20 mil yenes/mes.
  • Sueldo mínimo: 821 yenes/hora en Tokio, 750 yenes/hora en Saitama, 642 yenes en Okinawa, etc.

No sé si estos datos pueden servir para algo, pero se aceptan más datos interesantes, sugerencias, correcciones, etc.. De todas maneras, para referencia, la tasa de cambio sería de 83,5 yenes/dólar o 114,2 yenes/euro en este momento. (Si el yen sube, parecerán subir también los precios arriba citados pero, igual, la Coca Cola seguirá costando 120 yenes…)

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El bario

Primero me dan un pequeño frasco con misterioso polvo blanco de origen desconocido, que obedientemente trago con un poco de agua. Es un espumante, supuestamente y provoca eructos pero por el momento tengo que contener hasta terminar la sesión. No es muy delicioso pero, bueno…

Luego me entregan un líquido blanco en vaso de papel y me invitan a entrar a la zona restringida. De un trago tomo el líquido, cuyo aspecto me hace recordar la leche caducada pero al menso no tiene ese sabor y olor de mi horror. Simplemente es inodoro e insipiente. Bueno, entro a la zona indicada y ahora sigo las instrucciones, de una voz que sale de un parlante que no veo. Lo primero que me ordena es tirar el vaso a la papelera que está a un metro, aproximadamente, de mí. Y…

De aquí empieza la sesión de fotos. Subo a una especie de plataforma giratoria, de forma semi cilíndrica y del tamaño de una camilla más o menos. Hay varios asideros a diferentes alturas, que luego agarraría según las indicaciones. La plataforma empieza a mover, inclinándose hacia arriba, abajo, a la derecha e izquierda, y la voz me indica cada segundo que respire o exhale, contenga el respiración, me acueste boca arriba o abajo, de lado, mirando hacia dónde, colocando las manos en dónde y agarrando cuál asidero. Durante toda esta movida, está un dispositivo que debe ser la cámara frente mío a una corta distancia, siempre a la altura de mi abdomen, o mejor dicho, la plataforma se mueve siempre manteniendo esa parte de mi cuerpo frente a la supuesta cámara.

No sé cuántas vueltas he dado en una sesión que habría durado algo de diez minutos o menos.

Sin sentirme nada bien, salgo de la zona restringida y me visito, y ahí me entregan cuatro pastillas de desconocida procedencia, de las que me indican tomar dos enseguida y conservar las otras dos para horas más tarde, por si no se dan efectos de las dos primeras aún después de ocho horas. Dicen que es laxante. Bueno, esto es todo y ya salgo.

No me extrañaría, en absoluto, si me detectaran alguna enfermedad terminal, si me comunicaran que me quedan solo tres meses de vida o lo que fuera…, porque, sensatamente, mucho más raro sería no desarrollar enfermedades, por la agobiante carga psicológica o estrés que me martiriza permanentemente. A ver, habría que esperar el resultado de lo que vendría a ser mi primera experiencia de asistir a este tipo de cheque rutinario, pero por el momento mucho más me interesa…. almorzar. Son las doce del mediodía y me dirijo al comedor de la oficina, después de 15 horas de ayuno.

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Postales de Año Nuevo

Estamos en el penúltimo mes del 2010 y ya se han puesto a la venta las postales de Año Nuevo aquí. Quizá sea una costumbre bastante conocida, que no haría falta tratar de presentar una vez más… pero es algo que se me ocurre al escuchar, como todos los años, la noticia del lanzamiento de las postales oficiales para Año Nuevo por parte de Correos de Japón, que esta vez pretende vender un total de 3655 millones de postales.

Bueno, creo que no habría nada particular en la costumbre en sí de mandar “saludos de la temporada” pero a ver, qué opciones existen aquí…

  • Con mensajes escritas a mano, de caligrafía con pincel y tinta china: Ésta sería la manera más clásicamente formal. Bueno, aquí la caligrafía con tinta china sigue siendo materia de la enseñanza obligatoria, aunque en la vida diaria casi no se usa… En todo caso, para facilitar las cosas existen “pluma pincel” o plumones especialmente diseñada para imitar los trazos de pinceles.
  • Artesanal: Para los artistas aficionados o, más bien “artistas de fin de año”, es una buena ocasión para dar rienda suelta a su creatividad. Típicamente podrían usarse técnicas de xilografía, estampas hechas de otro material (goma de borrar, camotes o papas, por ejemplo), acuarela o lo que sea. Los materiales necesarios (incluso kits completos…) para este y otro tipo de arte suelen ocupar un espacio especial en las tiendas cada fin de año. Recuerdo que una vez, en la primaria, nos dieron esta tarea para la clase de artes. O, cuando estaba en el bachillerato, intenté hacer algo con pintura acrílica…. siempre con resultados desastrosos.
  • Diseño por computadora: En las tiendas de computadoras y librerías se ponen a la venta varios editores gráficos especializados en postales de Año Nuevo (tanto es así, que hasta la Microsoft desarrolló y comercializó durante unos años su software de este género exclusivo para Japón, cuando normalmente sus productos van dirigidos al mercado global) y varias revistas anuales con CD/DVD-ROM que contienen miles de dibujos, letras en caligrafía y también diseños completos (listos para imprimirse así nomás) de postales de Año Nuevo. Debe ser un buen negocio porque aquí, gracias a los animales del zodíaco que hacen turnos en un ciclo de 12 años, cada año hay nueva demanda, de dibujos correspondientes al signo del año siguiente. Bueno, la propia Oficina de Correos también ofrece una pequeña colección de dibujos (general, conejos, letras, etc.), aunque, al ser un servicio gratuito, está a años luz atrás de lo que se vende en las tiendas.
  • Con fotos de niños: No es para mí, pero hay que poner una categoría especial para este tipo de postales de Año Nuevo, que parece contar con un incondicional apoyo de la aplastante mayoría de las familias con hijos pequeños. De hecho, puedo afirmar que yo no tengo amigo/familiar/pariente japonés -ni uno- que, teniendo hijos pequeños, me mande postales de Año Nuevo sin fotos de sus niños. Esto también debe ser una gran oportunidad de negocio, porque las postales con fotos necesariamente se hacen con la computadora, con sus editores gráficos y dibujos/marcos de adornos…, o se piden a las imprentas comerciales, tiendas de fotos, etc., y, por otra parte, también debe ser bastante conveniente para sus remitentes, que con esta forma no necesitan mucha creatividad; solo se coloca la foto en la planilla y ya está, prácticamente…

Y …. en fin, si yo tuviera un poco más de creatividad…

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