Archivo mensual: diciembre 2008

Una pausa

sopapollo

Cuando la temperatura es baja, la suciedad grasosa se pone dura y difícilmente se despega de la pared de la cocina, hornilla, etc. O, cuando el aire está seco, el polvo se pega a otros objetos cargados de electricidad estática y difícilmente se despega. Una manera para exterminar las esporas de moho sería exponiéndolas a temperaturas superiores a 45 grados centígrados, condición que se puede lograr exponiendo los objetos contaminados (mantas, alfombras, ropa…) al sol de verano… O, sea que científicamente está comprobado que esta época de fin de año (fría y seca en Tokio) es el momento menos adecuado para hacer la gran limpieza de casa; Lo mejor sería hacerla entre junio y agosto, según un programa de televisión que vi en estos día…

paneton

Pero, de todas maneas, aquí para la celebración del Año Nuevo la tradición es bien fuerte, y yo, a pesar de mi pereza, también ando obsesionado por la idea de hacer la gran limpieza y realmente no soy capaz de pensar en otra cosa en este mes de diciembre y especialmente ahora que quedan muy pocos días…. (O, bueno, la gran limpieza y las postales de Año Nuevo, dos tareas que aún no he terminado).

chocolate

Pero, bueno, para no terminar solo trabajando, no estaría mal tomar un poquito de descanso, y qué lindo sería pasar ese pedacito de tiempo con buenos amigos, quizá charlando y compartiendo una cena, que podría ser, por ejemplo, de sopa de pollo con arroz y quinua, panetón (o panettone en Italia) con chocolate caliente… En esa supuesta cena de amigos, reunidos en un pequeño apartamento de alguien, de repente puede suceder que falte una cuchara y uno de los chicos termine comiendo la sopa con la cuchara medidora…. pero para qué importa; igual sería un lindo momento y qué graciosa anécdota, aunque, eso sí, sería un poquito torpe para comer…

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Vientos patagónicos

El día que aterricé en El Calafate, lo primero que me impresionó, además del paisaje, fue el viento que soplaba, un viento tan fuerte que me dio la sensación de estar en medio de un poderoso tifón, a pesar de estar bajo el cielo bien despejado.. y realmente no sé cómo el avión logró aterrizar/despegar en tal condición (o, de hecho, debido a este clima es frecuente el cambio de horario y/o destino de los aviones en Patagonia, aunque yo por suerte no fui afectado tanto). Así es la tierra de los vientos.

Por haber tenido esta experiencia patagónica, por una parte, es que no quise perderme un programa especial que trasmitió un canal de televisión de aquí el domingo pasado, donde una actriz japonesa visitaba diferentes partes de Patagonia, como Ushuaia, Los Glaciares, Cueva de las Manos Pintadas, y algunos otros lugares en el interior o en la costa de la Patagonia argentina, presentando la Naturaleza y la vida de la gente, y….. los cambios ocasionados ahí por el cambio climático global. Bueno, hasta ahí podía ser un típico programa de viajes, pero la diferencia esta vez fue que se presentaba algo interesante, que tenía que ver con los vientos: El desarrollo de la energía eólica, o generación de electricidad por los vientos patagónicos. Yo ya había visto algo de energía eólica en algunas partes (por ejemplo, aquí) de Japón también, pero la verdad es que aquí no sé si hay mucho avance en el tema o no… y por eso me parece más interesante lo que se pretende hacer en la Patagonia, donde la electricidad generada no se utilizará así nomás, sino para producir hidrógeno, que luego puede ser fuente de energía para pila de combustible, que da electricidad sin emitir ningún gas contaminante sino solo agua.

Al hablar de la energía renovable, también se me viene a la mente el bioetanol, que también me pareció muy interesante cuando por primera vez escuché algo al respecto hace años, pero que ahora sé que está acarreando sus problemas también. Y entonces, no sé si la energía eólica patagónica andará del todo bien o tendrá sus defectos, pero de todas maneras esperemos novedades más buenas que malas para el futuro.

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Una llamada

Se me ocurre llamarlo… No es que necesite hacerlo por algún motivo específico; es solo para saludarlo, pero siempre es bueno mantener la comunicación entre amigos y ya sería la hora, porque hace un tiempo que no hablo con él.

Marco su número y no contesta… Bueno, como no es nada urgente, dejo el asunto y empiezo a hacer otra cosa, y es entonces que me llama de vuelta. Dice que en este momento no tiene mucho tiempo, porque va a salir con su esposa y su hijo, para sacar fotos de “753”, una costumbre japonesa para desear el sano crecimiento de nenes y de la que no necesitaré dar mucha explicación porque sobre el tema ya habló nora en su momento. Solo que ahora le comento lo curioso, de que mi interlocutor hablo del tema en diciembre, cuando lo normal sería hacerlo en noviembre. Pues exactamente por eso, afirma mi amigo, que, evitando la temporada alta, la cosa puede ser mucho más cómoda, sin tantas horas de espera ni aglomeración de gente. Y, bueno, felicito la buena idea, ya que de “753” lo importante debe ser el sentimiento o deseo por el nene, y no demasiado la fecha exacta, así que… que la pasen bien, sacando lindas fotos.

Lo que no es para celebrar es la otra novedad: Mi amigo me comenta que acaba de perder el trabajo y que ayer fue su último día. Una novedad que, tristemente, no me sorprende en absoluto, porque, si últimamente no hay días en que no escuchemos noticias de despidos masivos, recorte de producción, quiebras empresariales, etc, quién se sorprendería del desempleo de un amigo u otro. La verdad es que la mayoría de mis amigos latinos (trabajadores “temporales” o “no fijos”, de contrato indirecto, típicamente) han quedado sin trabajo ya, y yo mismo no sé hasta cuándo existirá mi compañía, o hasta cuándo me permitirán seguir en mi actual puesto. Bueno, por lo pronto ando recogiendo informaciones de empleo para mis amigos, y solo deseo que mejore pronto la situación.

De todas maneras, al menos pude conversar un rato con mi amigo y cuelgo ya, para que se vaya alistando, para que pase un lindo 753 de su nene.

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Para olvidar el año

Poco antes de las 19:00 llego, y justo a la puerta coincido con mi jefe de sección. Entramos y ya está esperando mi otro superior. Poco después llega otro chico, y una camarera nos conduce al fondo del local; un compartimento de dos meses, cada una para ocho personas. Lo bueno es que no es un zashiki, habitación al estilo japonés de piso de tatami donde uno se sienta sin sillas… (Algunos japoneses prefieren zashiki y se sienten cómodos así, pero para mí es una tortura; yo prefiero el uso de sillas.)
Llega un chico más, y ya pedimos cerveza, pero aún esperamos a dos chicos más, que aparecen cinco o diez minutos más tarde, y recién empezamos. El chico que se encargó de coordinar las cosas, declara el inicio del famoso bônenkai (literalmente, “fiesta para olvidar el año”), con un sencillo mensaje de agradecimiento a los esfuerzos realizados por todos a lo largo de este año, y damos un brindis…
Para la ocasión se ha pedido un menú consistente en varios platos, que nos traen uno tras otros cada cierto rato. Son platos de pescado crudo o asado, de carne, de verduras, etc. Aparte los chicos, colegas de trabajo, de mi sección en la oficina, ven la carta y piden lo que quieren, comidas y bebidas. Para beber suele ser la cerveza al comenzar, pero luego algunos chicos piden whisky, aguardiente, o saké japonés. Y yo no tomo nada… Me limito a tomar un sorbo, únicamente para acompañar el brindis inicial, pero solo eso, y ya dejo el vaso, todavía lleno, así nomás. Un gran desperdicio, pero qué se puede hacer para evitarlo…
Entre los asistentes, hay un novato que recién entró a trabajar en abril pasado. Nominalmente está destinado ya a nuestra sección, pero aún no trabaja con nosotros, porque todos los novatos de mi compañía están realizando un programa de entrenamiento, en otra sede, y hasta el momento nos hemos encontrado solo en contadas ocasiones… De todas maneras, aquí el tema de conversación gira entorno a su recién iniciada vida de asalariado. Su impresión, el costo de la vida, lo que hace en su “trabajo” (entrenamiento), y algo de su vida personal, deportes, viajes, pasatiempos…. Bueno, es así en esta mesa…. En la otra mesa, en que están los jefes, no sé de qué están hablando.
Media hora más tarde llega un chico más, que ha estado asistiendo en una conferencia en otro lugar y por eso ya nos había anunciado que llegaría tarde. A su llegada damos un segundo brindis, y el bônenkai continúa… Parece ser que esta noche, en este mismo local o en otras partes, muchos otros grupos de mi oficina están haciendo lo mismo, o así lo comenta algunos chicos que al ir al baño afirman haber encontrado a caras conocidas en otros compartimentos. Bueno, es bien natural, para un día sin horas extras faltando muy poco para terminar el año.
Algunas vez he asistido a bônenkai mucho más grande, de la división entra (de casi 200 personas), pero últimamente no sucede eso, por lo complicado que resulta coordinar las cosas en grupos tan grande, y porque estamos demasiado ocupados. Y de ahí reuniones en grupos más pequeñas…
Y esta noche, nuestro bônenkai dura cuatro horas, casi el doble de lo que me imaginaba, y salimos del local ya pasadas las 11. Tras salir, lo usual sería que el grupo se dirigiera a otro local nocturno, para una segunda sesión, tercera sesión… etc… pero lo bueno (para mí) es que esta vez terminamos de una vez, porque mañana es otro día de trabajo. Bueno, algunos querrán seguir tomando más, pero yo prefiero descansar.

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A prepararse para el Año Nuevo

Si alguna vez he hablado del ciclo de seis días, ocurre que en el antiguo calendario japonés aparecen un montón de notas supersticiosas más, que adivinan si el día será de buen augurio o no, o qué tipo de actividades son indicadas o contraindicadas para el día, etc. Encontramos ahí, por ejemplo, el ciclo llamado “28 casas” de origen chino y que tiene que ver con la posición de la luna entre las constelaciones, u otro ciclo parecido, “27 casas”, adaptación al chino del “Nakshatra” de la astrología india. Esta vez no voy a entrar en mayor detalle, pero termino averiguando que hasta mediados de la era Edo se usaba aquí la versión de “27 casas”, según la cual el 13 de diciembre (del calendario lunisolar) era del signo de “Ogro”, buen día para cualquier actividad (excepto para la boda), y de ahí es que la gente adopta la costumbre de comenzar en esta fecha los preparativos para recibir el Año Nuevo, porque si se trata de preparativos para un evento tan importante, sería bueno elegir un día de buen augurio para su comienzo.

Estaría demás mencionar que entre los preparativos para Año Nuevo está la limpieza general, que más que cuestión de higiene y orden, es una purificación para recibir a los dioses del Año Nuevo. Dicen que en la era Edo, se hacía la limpieza del Castillo de Edo (actual Palacio Imperial) el día 12 del mes 12, y que así quedó la tradición, a pesar de la adopción luego de “28 casas” en vez de “27 casas” y el cambio luego del calendario lunisolar al gregoriano, con que la fecha misma ya ha perdido su significado original…

Hoy en los periódicos y noticieros oigo hablar del susuharai, o “quitar el polvo” literalmente, de algunos templos , santuarios, o castillos famosos, y pienso que sería la hora de que yo también pusiera las manos a la obra. La verdad es que está en permanente desorden, que, aunque de a poco, ojalá pudiera ir arreglando.

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Sol poniente

Esperé un año para venir aquí por primera vez, luego de leer en diciembre pasado una nota de periódico sobre este lugar. O, en realidad, no es que haya esperado tanto, sino que sencillamente lo había dejado y olvidado pero que volví a acordarme al llegar la temporada. Y se ve así, la calle frente a una estación de tren, a las afueras de Tokio y no lejos de mi casa. Bueno, el lugar en sí no es nada especial que digamos.
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Pero ocurre que en esta temporada del año, el Sol se pone justo al fondo de esta calle.

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Y si piensan que esto puede ocurrir en cualquier calle que va del este al oeste más o menos, lo que hace la diferencia es lo que se puede ver al fondo:

Sí, es el Monte Fuji, sobre cuya cima precisamente se oculta el Sol en esta época del año. Aquí supongo que con un poco más de habilidad en el manejo de la cámara (y con una cámara y lente más potente….) hubiera podido tomar fotos mucho más espectaculares, quizá parecidas al “anillo de diamante” de eclipse solar. Bueno, intentaré sacar imágenes mejores el año que viene, pero por ahora me conformaré con las fotos arriba colocadas.
Y así fue una puesta del Sol de un domingo de diciembre, y para contemplarla, una brevísima pausa en esta ajetreada vida…

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Consultas de noche

¡Mira, mira, este dulcecito de chocolate sabe a pescado! Pruébalo….. Verdad, ¿que sí?

Dos chicas, traductoras japonesa y filipina, están charlando animadamente. La japonesa quiere compartir el sabor recién descubierto con los demás. Yo lo pruebo también, pero la verdad no capto eso… ese supuesto sabor a bonito seco. Pero, bueno, tomo su envoltura y reviso sus ingredientes, que no tienen nada de pescado… Qué raro pero curioso. Y la japonesa, con buen ánimo sigue invitando a los demás traductores y abogados, a probar su sabor… aunque yo diría que lo mejor sería que la gente lo probara y diera su opinión primero, para que luego, recién le dijéramos lo de sabor a pescado. Porque si primero aclaramos las cosas, la gente ya no siente sino que busca lo indicado…

Bueno, luego de un rato vuelve a su sitio la chica, encargada de indicar el paso a los visitantes y organizadores de este evento, otra ocasión para consultas para extranjeros de mi asociación internacional. La novedad de hoy es que por primera vez lo hacemos un día de semana y en horario de noche, de 19:00 a 21:00 más concretamente. Es algo experimental y somos relativamente pocos los voluntarios y profesionales que estamos participando. Y relativamente pocas las visitas también. Son las 20:30 y parece que ya no va a haber más gente….. y los desocupados seguimos charlando libremente. Ahora me sumo a la conversación de otras chicas, indonesia y japonesa, y un abogado, que están hablando sobre cosas que tendrían que ver con el Código Civil, ciertos sistemas y jergas legales de Japón, conocimiento que luego puede servir para traducir mejor.

Hoy nos visitaron 11 personas, incluidas dos hispanohablantes. Y yo….. no atendí a nadie, porque llegué tarde. Había calculado que podría llegar aquí a las 19:00 si salía corriendo de la oficina a las 17:20, y guardaba la esperanza de poder hacerlo, pero la realidad es adversa: A pesar de ser el “Súper Día sin Horas Extras”, no me dejan en libertad sino hasta las 18:40, y de ahí solo logro llegar a las 20:10 a la Asociación Internacional, donde me comunican que ha habido dos visitantes latinos, que, por ausencia del traductor en castellano, han sido atendidos en inglés. Bueno, en mi oficina desde siempre hay días sin horas extras (una vez a la semana, está prohibido trabajar horas extras) y, además, este año se han fijado unos súper días sin horas extras (dos veces al mes, terminantemente prohibido trabajar horas extras)…. y por eso pensé que podría participar en las consultas esta noche pero, en fin, todo depende de la marcha del trabajo.

Pero, de todas maneras fue un momento agradable con gente interesante y con voluntad, y en donde si llega mi turno espero poder ser útil para algo, con lo que sé de idiomas… Aquí me siento bien, y creo que quizá valió la pena haber venido esta noche aunque solo para pasar un rato relajado en esta sala de espera y, tras el cierre de consultas, al menos colaborar con la limpieza, ordenando mesas, sillas y paredes.

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