Archivo mensual: abril 2010

Expectativas gastronómicas

– Yo comeré y beberé de todo.– Estaré encantado de comer cosas del Perú, después de tanto tiempo.
Yuka…, perdón, digo yuca frita…
Papa rellena. Claro que no podemos dejar de probarla los que somos papa (léase papás)… Tampoco dejaré de probar la Inca Kola.
– Pues, yo también pensaba pedir yuca…

Comentarios que circulan entre un grupo de compañeros de trabajo desde hace tres días, luego del primer mensaje de un chico que nos propuso que un día vayamos a ir a cenar juntos y que para eso nos recomendaran restaurantes interesantes cerca de la oficina. Adjunto a la propuesta llegaba un archivo anexo como primera opción, que al parecer les encantó a todos. La decisión (de cenar ahí) fue unánime y ni se necesitó una votación, por lo que se procedió a realizar una encuesta para fijar la fecha, para la que se habilitó una especie de encuesta virtual donde los participantes podían marcar sus fechas preferidas en un formulario especificado, para así elegir una fecha en que pudieran asistir el mayor número de personas. El procedimiento sería el mismo que se utilizaría para programar una reunión de trabajo, por ejemplo, pero cabría destacar la rapidez en la toma de decisión esta vez, tan solo en una hora o dos y listo, mientras que una encuesta puede tardar días o hasta semanas en completarse si se trata de otros asuntos más aburridos. Y es que esta vez el interés del público era mayor.

En la encuesta había un espacio para comentarios libres, donde una chica dijo:

– Quiero comer empanadas.

Bueno, aquí tenemos que tomar en cuenta que vamos a ir a un restaurante de ésos donde yo estoy acostumbrado a preguntar primero la disponibilidad del plato deseado y después pedirlo, porque aquí el hecho de que en la carta figure tal o cual plato no garantiza que lo tengan hoy. Incluso me pasó esto alguna vez en otro restaurante:

– ¿Tienen estofado de pollo?
– Sí, lo tenemos.
– Ya. Entonces, un estofado de pollo, por favor.
– Sí, señor.
Desaparece el camarero y
Vuelve a aparecer 10 ó 15 minutos más tarde, para decirme:
– Disculpe señor, hoy no tenemos estofado de pollo.

Hasta cierto punto (no en exceso) me divierte pasar estas y otras experiencias y así reconocer que hay partes del mundo donde las cosas no funcionan de la misma manera que en Japón. La verdad es que para mí estos restaurantes “no demasiado formales” son lugares ideales donde, sin viajar lejos, puedo sentirme como en Sudamérica y por eso me gustan… pero, bueno, para llevar ahí a mis compañeros japoneses, sería mejor que no faltaran los platos solicitados, así que les pido que me avisen de antemano si hay platos en específico que les llamen la atención.

Bueno, los pre-pedidos recibidos son más bien chistosos, como el papá que quiere papa, o el chico que pide yuca para bromear con una chica que va a ir con nosotros, que corresponde al nombre de Yuka, etc. Y es así porque, al no saber casi nada sobre la comida peruana, les resulta difícil o imposible hacer pedidos muy serios…., a pesar de lo cual, algo que está garantizado es que la van a pasar muy bien, y por el momento solo nos queda esperar.

A ver, qué estaré escribiendo aquí dentro de tres semanas…

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Grandes cambios sociales

Abril es el mes de cambios en Japón, porque coincidiendo con el inicio del nuevo año fiscal suelen introducirse muchas nuevas leyes y sistemas sociales… y así sería especialmente esta vez, con este gobierno demócrata que tenemos ahora, a ver… Pero, bueno, si antes de comenzar el nuevo año fiscal hemos tenido ya un grandísimo cambio, fue la “privatización” completa de la que fuera una de las más importantes labores del Estado: la de pronosticar y decretar el estado de florecimiento de los cerezos en todo el país. Veamos.

Antes: Como es sabido, la Agencia de Meteorología se encargaba cada primavera de observar el estado de las flores de cerezo, pronosticar la fecha de su floración, para al final decretar el Estado de Florecimiento en cada localidad. Para cumplir con esta misión, la Agencia fijaba un “árbol muestra” cerca de cada punto de observación meteorológica, y observaba de manera personal el estado de sus flores diariamente durante la temporada, para así elaborar un pronóstico con un toque humano, sin depender únicamente de datos científicos y fórmulas matemáticas. Y así fue desde 1951 (en la región de Kantô) o 1965 (en todo el país) hasta 2009, pero en esta época de modernidad resulta que con el avance de la automatización de sus trabajos, muchos puntos de observación funcionan ahora sin personal, y se podría pensar que esto fue uno de los motivos para la suspensión del servicio.

Ahora: El servicio oficial ha desaparecido, pero en el sector compiten varias empresas privadas (en muchos casos, dedicadas ya al servicio de información meteorológica) para dar el pronóstico más acertado. Cada empresa elabora sus fórmulas secretas, organiza su legión descentrakuzada de observadores voluntarios (ciudadanos comunes en todas partes del país que con su celular equipada con correo electrónico y cámara digital, se ofrecen a informar del estado de las flores cerca de su casa, por ejemplo), y así, todo lo imaginable e inimaginable para este negocio que nunca se acaba.

Para hablar de las flores de cerezo, hay dos fechas que pronosticar: la de comienzo de floración y la de plena floración, siendo esta última la más difícil de acertar pero a la vez con más demanda de las personas que quieren salir a mirar las flores o que quieren vender comida y bebida a esa gente, etc. Para este primer año de “privatización” se supone que el pronóstico fue especialmente difícil, por este inestable clima con días fríos inusualmente prolongados, clima que a la vez hizo prolongar inusualmente el período de floración de cerezos, permitiéndonos así seguir disfrutando..

De todas maneras, colocaremos aquí unas cuantas fotos:


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El Tercer Ojo

Estaba entre los libros de ese amigo mío que se iba a su país de origen, y yo pensé leerla un poco después, porque me interesó primer leer algunos otros libros, bien famosos pero que yo no había leído o que eran de autores compatriotas de mi amigo. Avancé con los títulos que me propuse y se acercaba su turno, pero al final no llegué a leerla, porque un día mi amigo cambia de idea y quiso volver a tener sus libros a la mano. Bueno, la voluntad del propietario se respeta. Así no supe más que su título, el nombre del autor, y de que se trataba más o menos de una autobiografía de alguien que ni había oído mencionar. De ahí, pronto me olvidé del asunto.

Y meses más tarde…
– Bueno, por ahora no, ya que aún estoy con mi
Dolor de Espaldas.
– No importa, pues. Llévatelo nomás, porque si lo dejamos aquí, se lo va a llevar alguien.

A la gente de mi restaurante latino favorito le gusta prestarme libros, y me decía ese día que había traído un libro que hacía tiempo que me quería prestar, que, por pura casualidad y para mi sorpresa, resulta ser esa misma “autobiografía”, que no había leído en mi primera oportunidad. Bueno, esta vez sí, la leeré…

Así fue, y pronto empecé a leerla con mucha curiosidad, sin antes dejar de terminar con mi Dolor de Espaldas… Se trataba de El Tercer Ojo de Lobsang Rampa, “autobiografía de un lama tibetano”, que resultó ser realmente interesante, con tantas cosas sorprendentes y desconocidas para alguien como yo, que seguía sin saber prácticamente nada sobre el Tíbet a pesar de las cosas que tanto escuchamos hablar hace dos años, por ejemplo. Y esa vida relatada en este libro, a veces dura y cruel, y otras fascinante, esa costumbre de someter a los niños a una “prueba” para dejar morir de una vez a los débiles y así permitirles evitar sufrimientos de vivir en esa condición geo-climática tan cruel en que se encuentra el Tíbet; la reencarnación y “viajes astrales” o toda esa forma de percibir la vida y muerte; tsmpa, manteca de yac, hierbas y encuentros con yetis; los valores y costumbres del Occidente desde el punto de vista de un niño tibetano; y sin dejar de mencionar lo de ese tercer ojo y tantos otros poderes sobrenaturales. Bueno, mi impresión o impacto que tuve al leer la historia podría quizá compararse con lo que siente alguien que por primera vez lee Memorias de una Geisha sin ningún conocimiento previo sobre Japón…

Tan interesante fue y, por eso mismo, tan decepcionante resulta saber de su falsedad, o lo que dicen sobre el autor y sus libros…. Bueno, no sé cuál sería la verdad, pero yo hubiera preferido una historia estrictamente auténtica que no dejara lugar a dudas o, en otro caso, una “novela de ficción ambientada en un país imaginario” para que así, nadie se sienta defraudado después….

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Japón y sus [no] fumadores

La primera vez que viajé en avión, me sentí incómodo al leer un aviso de la compañía aérea, que decía que estaba totalmente prohibido fumar, en todos sus vuelos internacionales. Bueno, está bien que se prohíba fumar, pero no me hizo gracia lo que decía a continuación: “… excepto en los vuelos procedentes de / con destino a ciudades de Japón”. Qué tal momento para sentirme infeliz de haber nacido en este país.

En otra oportunidad, viajé en “coche verde” (equivalente aquí de “primera clase”,  “clase ejecutiva” o algo así) de un tren expreso de la compañía ferroviaria JR. Estaba prohibido fumar y pude viajar cómodo, pero fue una comodidad con un costo de más. En realidad, yo no deseé el lujo de viajar en “coche verde”: Feliz hubiera subido al coche ordinario, si no por el inconveniente de que, cuando acudí a la ventanilla, ya no quedaban asientos ordinarios para no fumadores, y… me resigné una vez a reservar un asiento para fumadores pero al final preferí librarme del humo, aunque pagando el precio extra.

Son solo dos, entre numerosas otras, incómodas experiencias que ha tenido que soportar un no fumador en Japón, pero afortunadamente parece ser que el país va avanzando (lentamente, pero para adelante, al menos), y por eso creo que habría que tomar positivamente la reciente notificación del Ministerio de Salud, Bienestar y Trabajo emitida el 25 de febrero, que insta a los gobiernos locales y municipios a tomar medidas para que quede totalmente prohibido fumar en todos los lugares públicos (incluidos restaurantes, escuelas, hoteles, hospitales, centros comerciales y oficinas municipales/gubernamentales, entre muchos otros), al considerar que para prevenir los daños causados por el “humo de segunda mano” en los fumadores pasivos, es insuficiente la separación de áreas de fumadores y de no fumadores, medida implementada en muchos lugares hasta el momento.

La carta del Ministerio de Salud es, en realidad, una recomendación bastante blanda, porque (1) solo habla de una obligación a “realizar esfuerzos”, sin medidas coactivas ni sanciones a los infractores y (2) permite por el momento la “separación” en lugar de la “prohibición” en caso de ciertos establecimientos como restaurantes y hoteles donde se considere “muy difícil” eliminar el tabaco al atender a una clientela mayormente fumadora en algunos casos.

De ahí, en todo caso, la prefectura de Kanagawa ha dado un buen paso adelante, con una ordenanza que impone multas a los infractores, y habría que ver cómo andará el asunto a nivel nacional, si las demás prefecturas/municipalidades seguirán su ejemplo o no. Y al hablar del tema, es interesante ver que justo en estos mismos momentos, hay países en otras partes del mundo que están implementando leyes más concretas. Eso sí, es una envidia…

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