Archivo mensual: junio 2019

A patear latas (3)

Ha pasado una semana más, con todos los días que parecen ser los mismos, y en caso mío en particular pareció ser una semana con siete sábados que digamos… Pero, bueno, para no exagerar tanto y para hacer algo, al menos hubo un día en que por fin vencí mi incurable flojera para preparar un papel y sí, al menos preparé el más fácil de todos: el currículum con mis datos personales, nombres de los centros de estudios donde estudié y nombre de mi anterior (sí, ya es “anterior”) compañía, que en fin son datos que se pueden poner mecánicamente, sin necesitar pensar nada. El siguiente paso es preparar el otro papel, el famoso “hoja de carrera”, donde sí que hay que pensar qué cosa se podría poner como mis “logros” y de ahí mis “puntos fuertes”, etc. Aún no se me ocurre nada de nada pero intentar inventar algo de ahora en 48 horas, porque el miércoles tengo una cita con mi consultor y le prometí llevar mis papeles, completos o no, sin los cuales sé que no tendremos nada que conversar.

Y… mientras que sigo sin avanzar nada en lo laboral, al menos intento mantenerme mínimamente en forma, físicamente, y creo que por ahí no ando tan mal, porque al tener todo el tiempo libre, sí que puedo continuar con mis rutinas matinales, de 25km de lunes a sábados (5 vueltas al parque) y de 23.65km (2 vueltas al lago) los domingos, excepto algunos días en que tengo desplazamientos a otros lados. Esta semana, bueno, el miércoles fui a ver una película al Instituto Cervantes de Tokio y aproveché la ocasión para pasar también por un restaurante “saludable” administrado por una empresa dedicada a la industria de salud (fabricación de instrumentos de medición de datos corporales y servicios relacionados), quedaba a 27km de mi domicilio; buena distancia para correr una ruta diferente a la habitual y a la vez ahorrar el pasaje de tren hasta allí. Luego, el sábado volví a participar en una pequeña carrera, no una carrera “profesional” sino una “carrera de ruta o de fondo”. Como no es la época para correr tan en serio para procurar establecer un récord, es más bien para entrenamiento y a ver qué tal me está yendo y, al menos, cambiar de aire corriendo con otros, y para eso elegí un evento bien barato, pequeño y bastante informal, con apenas 20 participantes, para dar vueltitas a la casita del Sr. Naruhito, sucesor de su papá desde mayo para ocupar su silloncito de emperador de este país. Me inscribí en la categoría de 20km (4 vueltas a esa casita) y terminé en 88 minutos y medio, buen resultado para esta época.

Bueno, fuera sigue lloviendo y aparentemente seguirá lloviendo durante una semana más, dando motivo para temer inundaciones, deslizamientos de tierra y cosas por el estilo en algunas partes de Japón que esperemos que terminen siendo alertas faltas, cuando… de todas maneras odio estas prolongadas lluvias que más que nada me dejan con los pies y zapatos casi permanentemente mojados. No me quejaría tanto si fuese solo cuestión de mojarse y luego secarse, pero … ojalá no salgan hongos, mohos y malos olores.

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A patear latas (2)

Ha transcurrido mi primera semana de vago, donde lo único que hice fue:

  • Sacarme fotos para mi currículum, hoja de carrera y papeles por el estilo. La práctica puede variar según el país, y en caso de Japón es obligatorio, sí o sí, el colocar una foto en el currículum. En los centros comerciales o en las estaciones es fácil encontrar una cabina para tomarse este tipo de fotos sin ayuda de nadie y suele costar menos pero lo recomendado sería acudir a un estudio o tienda de fotos para contar con un fotógrafo profesional (o al menos alguien entrenado para eso) donde teóricamente podemos conseguir mejores resultados, con la posición correcta y quizá con la expresión facial más atractiva… Así que acudí, con traje y corbata, a una tienda de fotos que quedaba más cerca de mi domicilio, aunque… en fin, no me quedé muy convencido del resultado y, de todas maneras, de paso visité también a una oficina pública para búsqueda de empleo que igualmente quedaba cerca, a ver qué había….
  • Un día fui a conversar con un consultor de otra oficina pública para la estabilidad laboral, para hablar más o menos sobre mi deseo sobre el tipo de trabajo, donde definitivamente llegamos a la conclusión de que hay muy poca (si no nula) esperanza de encontrar un puesto de traductor/intérprete de español. Al menos, no encontramos absolutamente nada relacionado con el idioma español en la base de datos de ofertas de trabajo de esa oficina. Al contrario de lo dicho arriba, sí que hay más demanda de ingenieros o administradores de sistemas, así que alguien con un mínimo sentido común abandonaría ya la idea de trabajar con el español para, en lugar de eso, trabajar como profesional en informática, donde, bueno…. digamos que nuestro posible empleador o empresa puede pertenecer a diferentes rubros, puede ser “una hospital que busque alguien para manejar su sistema informático”, “una pyme que quiera informatizar su sistema interna”, o… de repente “una academia de idiomas o una asociación internacional que necesite su administrador de sistemas”, así es que si bien no tendré el lujo de cambiar de oficio, al menos podría guardar la esperanza de trabajar en un ambiente un poquito internacional.
  • Y otro día más, fui a otra agencia, privada, de colocación para conversar con otro consultor más, sin mucha novedad… porque ya sé más o menos lo que hay y lo que no. Por lo menos transmití mi preferencia y fijamos la fecha de la próxima conversación, para la cual espero haber preparado mis papeles.

Lo demás días no tuve ningún avance y sigo sin saber qué podría poner en mis papeles para promocionarme, porque realmente no tengo nada interesante para promocionar y ahí está mi problema. Tengo 10 días para mi próxima sesión con mi consultor y espero pueda inventar algo…

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A patear latas

Llegó mi último día de trabajo, casi, y ahora falta ir a la oficina solo una vez o dos, ya no para trabajar sino para las pocas tonterías que aún quedan, como la de devolver mi tarjeta de identidad como empleado, del seguro de salud de la compañía y mi uniforme, etc., que devolveré a la fecha en que oficialmente perderé toda relación con la compañía esa, que será el 28 de junio. Aún quedan dos semanas pero como no tengo nada que hacer ya en la oficina, optaré por ejercer mi último derecho a vacaciones pagas… aunque, bueno, si sucede algo, me llamarán y tendré que ir.

Y, en fin, digamos que este es mi primer fin de semana como desempleado. El cielo está gris, está lloviendo a cántaros y hace un tiempo bastante feo, que encaja perfectamente con mi estado de ánimo y parece presagiar lo que queda de mi vida, donde no soy tan ingenuo como para guardar esperanzas inútiles, para nada: es un hecho contundentemente innegable que este mundo no está hecho para gente inútil como yo.

De todas maneras, al no tener la valentía para tomarme un año sabático y salir de un viaje sin plan fijo, empiezo, como cualquier desempleado, a buscar otra chamba, donde lo más común sería intentar buscarla en la misma área del trabajo anterior de uno, para hacer valer de las experiencias profesionales acumuladas. En tal caso, tendría yo que elaborar un buen resumen de mi carrera profesional como “ingeniero de microcomputadora”, “administrador de sistemas”, etc… pero realmente no sé si valdría la pena, porque no creo ser competitivo (o más bien, “no soy competitivo”) en ese campo y claro que no, porque por eso me botaron…. y tampoco es que me guste demasiado ese trabajo.

Si es para cambiar de oficio, habría que ver cuánta demanda podría haber de traductor/intérprete/editor-diagramador-diseñador con alguna experiencia meramente amateur, y es que por ahí tengo ciertas experiencias sin nunca ser profesional:

  • Traductor para consultas de asuntos legales, laborales, etc. o de hospitales
  • Traductor/diagramador/diseñador de boletines informativos y otros documentos de una ONG
  • Ayudante/coordinador de maestras latinoamericanas en las clases de español de una asociación internacional.

De esto creo que voy a pedir asesorías da algunos consultores de oficinas, tanto púbicas como privadas, de colocación. Si alguna vez aprendí a hacer cosas como esta y esta otra, qué lindo sería que hubiera oferta de trabajo para hacer eso, pero no creo. Ayayay.

 

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El juicio

 

Al terminar la segunda sesión del chequeo/limpieza dental luego de la reposición de la corona dental desprendida, me dijeron que por esta vez era todo y que el próximo cheque sería dentro de tres meses, muy al contrario de mi temer de que el presente chequeo continuara más de un mes como mínimo. Qué gran alivio mío.

Y… el alivio no duró un día. No habían transcurrido 20 horas cuando, al día siguiente me empezó a doler bien fuerte la parte muy al fondo del lado derecho. Comenzó de súbito y se fue intensificando, para que al final se volviera totalmente insoportable al día siguiente, con que no tuve otra que volver a acudir al dentista esa misma tarde, sin importar el no haber sacado cita. No recibí tratamiento, casi. Solo me sacaron dos imágenes de rayos X y vieron directo el área afectada, e identificaron la muela que parecía doler, que tocaron un poquito con el argumento de que podía estar chocando un poco fuerte contra su par de arriba, aunque en fin, no llegaron a determinar exactamente la causa del dolor tan insoportable. Solo me dieron que observarían la evolución y por el momento me dieron unas pastillas (calmantes y antibióticos por si se trataba de una infección) para tomarse luego de cada comida, durante tres días.

Y mi calvario continúa…

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