Archivo mensual: abril 2011

Pequeña oración japonesa


No sé desde cuándo lo noto, pero algo me llama la atención. Es una costumbre de algunos japoneses a la hora de comer: ese pequeño rito de juntar las manos e inclinar ligeramente la cabeza, como si fuera una oración. Yo no hago eso, pero hace cierto tiempo que lo noto, que algunos japoneses guardan esa costumbre, a la hora de almorzar en el comedor de mi oficina. Pero, ¿qué es esto y de dónde viene? Ese gesto de juntar las manos, no sé si tiene que ver pero en algo se parece a lo que muchos japoneses hacen al dirigirse a los muertos, ya sea ante el altar budista, ante la tumba de los ancestros o pasando por lugares donde hubo muertos (lugares de accidentes de tránsito o de incendios, etc.)…

Pensando en eso, me acuerdo de lo que alguien me dijo alguna vez, sobre la expresión japonesa “Itadakimasu”, que se pronuncia antes de comer: esta expresión, literalmente no significaría más que “(con respeto y agradecimiento) voy a recibir”, pero a ver… ¿A quién va dirigido ese agradecimiento? Y ¿qué es lo que recibe el comensal? Según alguien, la expresión se refiere a los animales que son sacrificados para alimentarnos. Quizá tenga razón porque, de hecho, buena parte de nuestra comida es, en realidad, cadáveres de animales que por nosotros son partidos, quemados, cocidos, etc., y si es así, puede ser perfectamente coherente que ante tal comida se haga el rito ante los muertos.

Entonces, unas dudas más… ¿desde cuándo existe tal costumbre? Porque aquí en la antigüedad no se comía tanta carne. Y ¿el rito dejará de hacerse cuando el menú del día es vegetariano?

Bueno, ahora sí recurro a una autoridad, a ver, esta página de un hospital administrado por la Organización de Salud y Bienestar, dependiente del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar del Japón, explica que la expresión “itadakimasu” significa “Para vivir yo, tomaré la vida de los animales y vegetales” (Desde la antigüedad, los seres humanos vienen alimentándose de lo que da la Naturaleza y eso, “lo que da la Naturaleza”, no es otra cosa que la vida de innumerables animales y vegetales.  Y es que todos los seres vivos se enlazan de esta manera para vivir y para permitir que otros vivan. De ahí, el agradecimiento a las vidas sacrificadas expresa el agradecimiento a la gran Naturaleza).

Así que una pequeña oración de agradecimiento, a la Naturaleza… ¿Qué les parece?

Para poner otro dato interesante, recurriré a este otro sito de preguntas y respuestas, donde, ante la pregunta de una persona sobre la costumbre de juntar la mano antes de comer, contestan varias personas, algunas para decir que no tienen tal costumbre mientras que otras sí, y ocurre ahí que dentro de los “practicantes” las opiniones no son las mismas, ya que, mientras que algunos guardan la costumbre porque comprenden su origen o significado, otros afirman que no es más que un hábito sin significado, que solo se ha hecho costumbre porque así se hacía en su familia. Para más curiosidad, algunos “practicantes” afirman hacerlo en casa pero no en lugares públicos, y otros, lo contrario… o entre amigos sí o no, etc, para evitar conflicto o vergüenza ante personas que no comparten tal costumbre rara…

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Pequeño ejercicio matemático

Un día de estos, entro a una tienda y pido estampillas… por un valor total de 770 yenes. Ante este fastidioso pedido, la chica cajera duda y piensa, y empieza por sacar dos estampillas de 270 yenes y dice: “Serían muchas estampillas. ¿Estará bien?”.

Claro que sí, está bien. Y espero. La chica calcula y duda, duda y calcula, y tras pensar un largo rato, saca cuatro estampillas de 50 yenes y tres de 10. Y me pregunta: ¿Está bien así?

No tengo la menor intención de fastidiar más a la chica ni tampoco quiero ser un cliente pesado, pero se me escapa un “Este…, ¿sería usted tan amable como para cambiarme estas tres estampillas de 10 y esta de 50, por una de 80?” Y es que en Japón, las estampillas de 80 yenes son de las que más se usan, por lo que, al ver las tres estampillas de 10, es imposible no darse cuenta de la posibilidad de ese cambio. Pobre chica ante un pesado cliente pero, bueno…

Si yo fuera el vendedor, mi algoritmo para encontrar la combinación de estampillas sería así:

  1. Sacar estampillas de la denominación más alta disponible sin superar el valor total deseado. Entregar al cliente [(el valor total deseado) dividido por (la denominación de las estampillas)] unidades de estas estampillas.
  2. Si todavía no se ha alcanzado el valor total deseado, entonces el monto restante es el nuevo “valor total deseado”, y volver a (1).
  3. Repetir (1) y (2) hasta conseguir el valor total deseado…

Y solo eso. La operación es bien simple y fácil. No se necesita dudar/pensar en nada, ni mucho menos recurrir a las estampillas de 50 sin antes haber usado las de 80…. o ¿sí?

Bueno, en realidad, este algoritmo funciona en la mayoría de los casos, pero no siempre… porque las denominaciones de las estampillas son un poco irregulares y parecen no haber sido fijadas muy matemáticamente. Y no es tan difícil imaginar una situación inconveniente…. A ver, podríamos suponer que, en un país imaginario, existen estampillas de 80, 60, 50, 10 pesos. Sí aquí viene un cliente a pedirnos estampillas para 110 pesos… En tal caso, el algoritmo arriba mencionado daría como resultado:

  • una estampillas de 80 pesos y tres de 10 (Son cuatro estampillas en total)

Mientras que si actuamos por intuición, no dudaríamos en agarrar

  • una estampilla de 60 pesos y otra de 50 (Dos estampillas en total).

Así es que de ahí, de esta curiosidad, ¿cuál sería el algoritmo para encontrar la combinación ideal de estampillas (para conseguir el valor deseado, utilizando el mínimo número de estampillas)?, es que en estos días me he puesto a hacer este pequeñísimo ejercicio de programación de tipo “Problema de la Mochila”. Bueno, si solo se trata de la combinación de estampillas, no es nada complicado y de hecho no faltan programas ya disponibles (como este) en todos lados, pero igual puede ser un interesante ejercicio para principiantes de programación. Ya tengo una versión mía, bien rudimentaria pero que sí calcula. Por el momento es solo para mi pasatiempo, pero sería interesante saber arreglar su interfaz de usuario y convertirlo en un programa web, o de repente mi primera aplicación para el famoso iPhone, etc. (aunque debo aclarar que yo mismo no poseo ese codiciado aparato de la manzana mordida).

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Pequeña diferencia cultural

Viendo un programa de televisión de música de recuerdo.

Canciones viejas pero que sí recuerdo, a ver… En la pantalla aparecen sus datos, nombre del autores, cantantes o grupos y año de publicación, y me pongo a pensar: “Así que esta canción estuvo de moda en el año tal, o sea, cuando yo tendría cuántos años. Es decir, cuando yo cursaba cuál curso de primaria….”

Y entonces recuerdo una conversación que tuve con un amigo sudamericano alguna vez, que más o menos fue así:

(Hablando de anécdotas de infancia)
– Y ¿cuántos años tenías cuando ocurrió eso?
– Eso ocurrió, a ver, cuando yo estaba en tercer o cuarto de primaria…
– Y entonces, ¿cuántos años tenías?
– No lo recuerdo exactamente pero, como digo, fue cuando estaba en tercero o cuarto de primaria más o menos, y eso significaría que tenía aproximadamente…

. . . . . .
– Pero ¿por qué los japoneses siempre me contestan de esa manera?

El hecho es que a mi amigo concretamente le interesaba saber cuántos años tenía su interlocutor cuando ocurrió algo, pero resulta que eso no les interesa a muchos japoneses, que en la mayoría de los casos terminan contestando la “edad escolar” en lugar de “edad biológica”, cosa que a mi amigo no le agrada demasiado porque, en fin, no se le está dando la respuesta esperada.

Si analizo un poco las cosas, bueno, me parece que muchos japoneses, al hablar de los recuerdos de infancia, los tienen asociados muy fuertemente al curso de primaria o secundaria, etc en que estaba uno cuando sucedió cada hecho y esto se convierte en el índice o referencia más importante a la hora de recordar los hechos. Es algo que funciona perfectamente entre japoneses, porque, dada la tasa de escolarización infinitamente cercana al 100% y la inexistencia de reprobación o repetición de cursos en la enseñanza obligatoria, casi todos los niños crecen al mismo ritmo. Uno dice “.. cuando estaba en tal curso de primaria” y todos pueden saber a qué edad, más o menos. Y también se podría pensar en el hecho de que un niño que nació el 1 de abril entra a la primaria un año antes que otro niño que nació el 2 de abril del mismo año. Cada vez que sucede una anécdota, un niño guardará su “recuerdo de segundo de primaria” mientras que el otro, su “recuerdo de primero de secundaria”, etc. y lo podrán compartir con los compañeros de sus respectivos cursos.  Eso podría ser mucho más significativo que el hecho de que algo sucedió cuando uno tenía 6 ó 7 años y el otro, 6 ó 7 años también…

A ver, ¿cómo guardan los recuerdos de la infancia los niños de otros países?

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Flores de cerezo

Cuando iba al trabajo, una mañana:

A la mañana siguiente:

Y ayer:

Si un refrán japonés dice que el frío solo dura hasta la Otra Orilla (equinoccio de primavera), los españoles dicen que hasta el 40 de mayo no te quites el sayo … Y en realidad, bueno, lo cierto es que aún después de la Otra Orilla hace frío a veces pero me parece que en mayo no habría que abrigarse ya definitivamente. O sea que la “verdad” estaría en el punto medio, más o menos. De todas maneras, un indicador natural puede ser el estado de florecimiento de ciertas flores. En caso de las flores de cerezo, por ejemplo, se supone que su época llega cuando alcanza un determinado nivel la temperatura acumulada durante el invierno… o algo así entre otros factores.

Bueno, si en años anteriores los japoneses solían andar pendientes del avance del Frente del Cerezo a lo largo del archipiélago y las Declaraciones del Estado de Florecimiento de Cerezo (inicial o en pleno) decretadas por la estatal Agencia Meteorológica del Japón, en esta primavera el país está más atento a otro tipo de datos: Niveles de Radiactividad, Alertas Tempranas de Terremotos, Declaración de Estado de Emergencia Nuclear, etc…

Hay cosas que en momentos normales pueden parecer tonterías o infantiles, pero en realidad, nada mejor que esos momentos normales donde uno puede andar pendientes de esas cosas infantiles.

De todas maneas, parece que la primavera ha llegado hasta aquí.

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Terremotos 5

Acaba de comenzar un nuevo año fiscal (del 1 de abril al 31 de marzo) aquí, y es cuando los medios de prensa suelen hablar de los cambios sociales (nuevas leyes o medias que entran en vigor, alza o baja de impuestos, subsidios, etc.) pero no sucede eso en esta ocasión…, por razones obvias.

En la región Nordeste, afectada por el terremoto, buena parte de las carreteras y autopistas ya han quedado transitables, con que se podría esperar que se aceleren las labores de reconstrucción y que se vaya mejorando la vida de los damnificados.

La Compañía de Energía Eléctrica de Tokio ha cambiado ligeramente su forma de anunciar el corte de luz: ahora son 25 “subgrupos” (en lugar de cinco “grupos”) para anunciar el turno de apagones con más exactitud y así confundir menos a la gente, además de que también se ha hecho un arreglo para evitar cortar el suministro de electricidad a las instalaciones ferroviarias. Con estas nuevas medias, los trenes ahora funcionan casi normal en Tokio y alrededores… o, bueno, con horario especial o con número de trenes reducido en algunas líneas pero ya no es la situación caótica y parálisis generalizada de los primeros días de racionamiento de electricidad. Trenes hay, y yo ya no me preocupo por la manera de llegar a la oficina cada día. Otro factor a favor es el clima de primavera, ya que en los días relativamente templados la gente deja de usar el aire acondicionado, reduciendo así el consumo de electricidad y de ahí, menos necesidad de apagones. (Bueno, es solo una calma antes de la tormenta, porque ya pronto vendrá el verano y es cuando la demanda de electricidad sube y sube. Y ya se habla de medidas especiales, tipo “introducción de horario de verano”, “que las empresas hagan turnos para que unos días trabajen unas empresas y otros días, otras… para así controlar el consumo de electricidad sin recurrir a apagones”, o “que las empresas permitan que sus empleados tomen dos semanas de vacaciones…”. Lo de “dos semanas de vacaciones” sería un chiste para amigos de algunos países, más acostumbrados a descansar un mes entero durante el verano, pero aquí es una discusión bien seria…)

La producción, incluso fuera del área devastada, no se recupera del todo, porque no llegan ciertas piezas o materiales que se producían en el Nordeste o porque, en caso de ciertos productos alimenticios o semiconductores, su proceso de producción requiere del control de temperatura/humedad, etc durante muchas horas ininterrumpidas por lo que un apagón de dos horas es suficiente para suspender la producción durante un día entero, etc. De ahí hay revistas semanales que tuvieron que “descansar” una semana; en los supermercados sigue la escasez de nattô y yogurt; y se están reduciendo los servicios de trenes incluso en la región Kansai (oeste) porque las piezas de repuesto de los vagones de JR llegaban (y ahora no llegan) de sus fábricas ubicadas en el Nordeste…

Pero, de todas maneras, esperemos que todo vuelva a la normalidad más pronto que tarde… Y para eso creo que se necesitaría más calma que sensacionalismo-alarmismo-nerviosismo. Así que a ver, escenas de la vida en Tokio, semanas después del terremoto:


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