Archivo mensual: noviembre 2008

Un año

No conozco otro blog escrito en español que lleve el nombre en portugués. En eso podría parecer algo particular, pero no demasiado, porque hay bastantes blogs que están escritos en un idioma y tienen un nombre en otro idioma. De todas maneras, si elegí un nombre no muy específico, fue porque podía escribir de todo un poco, y no sobre un tema muy determinado. Bueno, si un día abriera otro blog, quizá le pondría otro nombre, más original y gracioso, pero por ahora seguiré con Meu Quaderno.

Cuando comencé, creo que WordPress me ofrecía 50MB para colocar fotos y otros archivos. El almacenamiento no me pareció muy grande, y pensé que sería mejor no malgastar el espacio, y por eso empecé a poner las fotos muy chiquitas. Bueno, semanas o meses después me di cuenta de que, no sé desde cuando, el espacio disponible se había aumentado y ahora tengo 3GB (sea, 60 veces más de lo que tenía al principio), con que ya no hay tanta necesidad de ahorro… pero, bueno, opté por no cambiar mi formato que más o menos había fijado… O, bueno ¿quizá sera mejor poner fotos un poco más grandes?

Lo que concretamente creo que falta es clasificar bien las entradas. La verdad es que he descuidado eso de categorías, y quisiera arreglarlo para poder encontrar las entradas más fácilmente… Bueno, si tampoco es una necesidad urgente, lo dejaré para cuando tenga tiempo.

Sobre el contenido en sí, siempre trato de escribir sobre algo que me parece interesante o que espero que lo sea para amigos hispanos, pero es difícil saber qué es interesante y qué no… Hay cosas que son interesantes para unos pero no para otros, o viceversa. Y así, resulta interesante saber que el tema de grupo sanguíneo atraía a tanta gente (es la entrada más leída de Meu Quaderno, seguida de “basura” y “piojos”, entradas que tampoco imaginaba que recibieran tantas visitas).

Y de todas maneras, Meu Quaderno sigue siendo un blog bastante tranquilo, con un poco de buenos amigos que me siguen leyendo y/o dejando sus comentarios, que siempre me permiten aprender algo nuevo y a la vez me dan bastante ánimo. Muchas gracias a todos, y espero seguir con este pequeño espacio mío que cumple un añito ya.

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Gracias al Trabajo

No sé desde cuándo dejó de atender los sábados la pequeña oficina de correos cerca de mi casa. De eso me doy cuenta un sábado reciente, al pasar por ahí poco antes del mediodía. Bueno, de ahí se me ocurre ir a otro Correos, más grande y que queda cerca del cine donde tenía pensado ver una película argentina. Llego y está abierto, pero no consigo mi objetivo, porque solo está atendiendo la sección postal y no la bancaria. Yo tengo unos cheques de giro postal que me mandaron hace tres meses pero aún sigo sin lograr cobrar la plata en la ventanilla correspondiente (del servicio bancario) del Correos.

Mi desventaja es la ubicación de mi oficina, alejada del centro de la ciudad y lejos, por consiguiente, de los bancos, estaciones de tren, tiendas y de las Oficinas de Correos también. Por esta distancia es imposible ir, a la hora de almuerzo, al Correos más cercano para hacer las cosas y volver en menos de 60 minutos que es el tiempo libre que tengo al mediodía… Y no haría falta mencionar que por la mañana y por la noche tampoco tengo posibilidad de hacer nada: De lunes a viernes entro a trabajar antes de las 8:30 y salgo a las…, bueno, depende del día pero siempre mucho más tarde que el cierre de los bancos. Si en vez de una nos dieran dos horas para almuerzo, no tendría problema, pero sería una idea poco realista, y en fin, la única solución sería ejercer el derecho a vacaciones pagas (y de hecho, creo que es el uso bastante típico de “vacaciones pagas” aquí: un día para ir al banco, otro día para ir al Correos, otro día porque caíste enfermo, etc.)…

Pero, tampoco es posible el darse el lujo de tomar las vacaciones pagas si uno está muy ocupado. Y es que yo sí estoy muy ocupado, y ni pensar descansar un día más ahora, cuando, llevando bastante atraso en el trabajo, tenemos menos día hábil debido al “Día de Agradecimiento por el Trabajo”, día no laborable que a mí no me conviene porque no sirve sino para obligarme a trabajar aún más intensamente al día siguiente para recuperar el tiempo perdido, aparte de que, si todos descansan este día, la Oficina de Correos también, y yo sigo sin poder cobrar mis giros postales.

Según Wikipedia, Japón es el país industrializado con más numerosos feriados nacionales, y también se vienen introduciendo medidas como la de “lunes feliz” (de fijar algunos feriados para lunes, para asegurarnos unos fines semanas largos), pero la verdad es que yo preferiría tener menos feriados nacionales y, en cambio, más facilidad para que cada uno pueda tomar sus vacaciones cuando realmente le convenga (y así, también podría ser menos tremenda la aglomeración de visitantes en algunos lugares turísticos para determinadas temporadas… a diferencia de lo que sucede ahora, por ejemplo con la cantidad de gente que va para las montañas a apreciar las hojas coloradas de otoño…)

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Mascaritas de México

mascarita1

Es una cara redonda de color verde. En vez de cabello tiene un trozo de sandía… bueno, hasta aquí si entiendo pero no sé qué cosa representan esas partecitas que de los dos lados salen y que son ocho como si fueran patas de una gigantesca araña. O por su forma también podrían ser maíces, pero no lo sé de cierto…. Cuando coloqué esta mascarita “Sandía” en mi oficina, la reacción de mis compañeros fue una mezcla de curiosidad y suspicacia. Quizá pensaran que tenía que ver con alguna religión extraña, exótica, y sospechosa…

Y con la misma sospecha fue recibida esta otra mascarita, “Pez”, que coloqué un tiempo después. Bueno, este “pez” es un poco más fácil de entender… Es una mascarita que tiene la forma de pez, y solo eso. No tiene piezas muy misteriosas que digamos, pero, bueno, a mí me parece curiosa la forma de sus ojos y pestañas, que por sí solos parecen peces, o ¿no? (Quizá sea una casualidad nomás, ya que la “Sandía” también tiene los mismos ojos… Bueno.)

mascarita2

La mirada suspicaz hacia estas misteriosas mascaritas y hacia su dueño que no se sabe de dónde y con qué gusto las trae, lo más previsible era que se repitiera una vez más; era fácil imaginarlo, y por eso fue una sorpresa encontrar una reacción diferente, esa exclamación ¡Kawaii!, tan típica de los japoneses (o de las japonesas, sobre todo), cuando coloqué esto de luna y pajarito:

lunaypajaro

No es una máscara, y es de diseño muy diferente, por lo que no sería tan raro que recibiera otra reacción… pero, bueno, pienso que a veces es difícil fijar una clara línea divisoria entre lo kawaii y lo ayashii/abunai.

Como sea, la verdad es que aún no he llegado a averiguar mucho sobre estas piezas de artesanía: su origen, significado, uso, etc. Lo único que sé es que son de México, a ver si alguien sabe algo más…

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Saludos de la temporada

En la calle observo que muchos negocios están empezando ya a prepararse para la promoción de la penúltima semana del año, mientras que en mi oficina en estos días se ha instalado una mesa de venta de postales oficiales de Año Nuevo…. Bueno, parece que es la hora de que yo también vaya pensando preparar ciertas cosas propias de la temporada.

Para cada fin de año y Año Nuevo, suelo mandar unas cuantas tarjetas al extranjero, y otras cuantas postales a amigos dentro de Japón. No mando muchas postales, pero las pocas que envío son para unos muy buenos amigos, para otros amigos con quienes hace años que no mantengo contacto pero deseo seguir intercambiar saludos al menos una vez al año, y para uos amigos y compañeros de trabajo más. Para preparar mis postales, antes utilizaba pintura acrílica, tintas, plumones, y todo, pero últimamente.. bueno, recurro a la computadora e impresora para colocar fotos y dibujos. No es muy original, y a veces llego a pensar que en realidad no tiene tanto sentido mandar postales así por correo ordinario (sea, no electrónico), porque bien se conseguiría el mismo resultado mandando el diseño por correo electrónico, para que el destinatario pueda ver mi “postal” en la pantalla o imprimir en papel si quiere…

Y justo ahora aparece un novedoso servicio para estos tiempos cibernéticos: Uno de los principales operadores de SNS de Japón está ofreciendo el servicio que permite a sus usuarios mandar postales reales a sus amigos virtuales sin saber su nombre ni dirección real. El usuario entra a la página del SNS y elige la planilla, dibujos, fotos, colores, etc, y coloca su propio mensaje, para luego pulsar el botón de “enviar”, al igual que cualquier otro servicio de tarjetas virtuales. Entonces su amigo virtual recibe un aviso que le da dos opciones: aceptar o rechazar el envío de la postal. En caso de aceptar la oferta, el destinatario registrará sus datos personales (nombre y dirección real) en el SNS y éste imprimirá la postal, que llegará al destinatario por correo el día primero de enero. Los datos reales del destinatario serán utilizados únicamente para el envió de la postal por parte del operador del servicio, y no serán divulgados ni al remitente. Es un servicio ideado por la Japan Post (privatizada de la ex Corporación Pública de Correos, dependiente del Ministerio de Correos y Telecomunicaciones), preocupada por mantener la venta de sus postales oficiales de Año Nuevo, sector que representa una parte muy importante de los ingresos anuales de la JP pero que está cayendo en estos últimos años. Para la temporada del año pasado se vendieron 4020 millones de estas postales, un 10% menos que hace cinco años…

Bueno, creo que es una linda costumbre la de intercambiar postales de Año Nuevo entre amigos, y ahí lo importante debe ser el mensaje o sentimiento, y pero no sé si es demasiado lindo hacerlo entre amigos anónimos con el propósito de aumentar la venta de una determinada empresa… Pero, de todas maneras, yo por ahora seguiré comprando unas cuantas postales de JP, sin recurrir al servicio del SNS del que no soy usuario….

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Incendios

Una mañana cualquiera, salgo de casa y tomo el tren de siempre, para llegar al trabajo como cualquier día. Un día absolutamente cualquiera, si no por lo que presencio al bajar del tren y salir de la estación terminal. Siento un aire raro, con mucha bulla y la masa de gente pasada, que parece haber dejado de seguir su rutina diaria, de dirigirse a su centro de trabajo o estudios. Y yo, sin pensar me detengo, a sumarme a esa gente y mirar lo que sucede frente a la estación.

incendio2incendio1

Es la primera vez que veo un incendio en vivo y en directo. Lo bueno (o “menos mal”) es que parece un incendio de menor importancia, sin daños personales, ya que en llamas está un pequeño local de pachinko, en cuyo interior no debe haber nadie a estas horas de mañana. Bueno, por un rato me quedo sacando fotos y luego retomo el camino hacia mi oficina. Normalmente voy caminando, pero esta vez iré en ómnibus, para recuperar el tiempo…

Y si de fuegos se habla….

En algunas ocasiones, en el apartamento de amigos latinos, pasamos una tarde conversando en la sala. Yo por algo (a tomar agua, lavar un vaso, o no recuerdo qué..) paso por la cocina y encuentro que la hornilla a gas está encendida sin colocar una olla, pava, sartén ni nada. La apago nomás, y sin decir nada vuelvo a la sala. Luego de un rato, por otro algo, vuelvo a ir a la cocina y vuelvo a encontrar la hornilla encendida, sin olla ni nada. La apago nomás, y…. no sé cuántas veces se repite lo mismo.  Parece que alguien está volviendo a encender el fuego sin que nadie diga nada. Y yo no entiendo el por qué de ese misterioso y sin sentido derroche de gas…. hasta que muuuucho tiempo después empiezo a sospechar que de repente están utilizando la hornilla para calefacción, pero qué práctica tan peligrosa… (Espero que se trate de un caso aislado nomás, que nadie lo imite ni que vaya a terminar en una desgracia.)

Y, bueno, no sé si es una casualidad que me acuerdo de estas cosas justo el día de hoy, 15 de noviembre, último día de la “Semana de Prevención de Incendios” de otoño (del 9 al 15 de noviembre; es una campaña empieza con el día del número de bomberos/ambulancias, 119, en Japón).

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Software libre

La computadora está enferma. Al encenderla aparecen diálogos que nos preguntan no sé qué cosa, y que insistentemente vuelven a aparecer por más que las borre; hay funciones que no sé cómo se han desactivado y no sé cómo volver a habilitar; quiero meter algunos programas pero no puedo… Si mi computadora quedara así, no dudaría en aplicar el “CD-ROM de recuperación” y resolvería de una vez todos los problemas, pero si es que la enferma no es mi computadora, y si no viene con ese bendito CD de recuperación… O en otros casos, al intentar habilitar un módulo que es parte del sistema instalado, aparece un mensaje que pide que introduzca el CD-ROM del sistema, y resulta que ese CD tampoco existe…

No sé cuántas veces me ha tocado tratar de arreglar en vano las computadoras falladas de mis amigos. El problema es que son computadoras de dudosa procedencia, que algún otro amigo “experto” armó y vendió, o que originalmente eran computadoras de marca pero que luego fueron sometidas al supuesto servicio de “cambio de idioma” de esos  “expertos”. Que alguien arme y venda su computadora original o que ofrezca el servicio de instalar el sistema operativo en el idioma de sus clientes, está muy bien pero lo malo es que no se entregan los CD-ROM originales (del sistema operativo, de recuperación, etc) con la computadora, porque, obviamente, se trata de una piratería, que no sé sabe qué más limitaciones y defectos trae… Bueno, aquí no pretenderé discutir el tema de piratería, pero lo cierto es que sus clientes pueden arrepentirse después…. y de alguna manera soy un perjudicado, por el tiempo perdido por culpa de esta piratería.

Algo particular de la piratería informática de aquí puede ser la no disponibilidad de computadoras auténticas en español. Creo que en Japón no se distribuyen los principales sistemas operativos y otros programas oficialmente (hay negocios latinos que por su cuenta traen productos comercializados en Latinoamérica, pero no están llegando a todo el público latino) y me parece que eso está dejando espacio para servicios ilegales para cubrir la necesidad… eso puede ser, por una parte, pero por otra no sé por qué todos tienen que tener un determinado sistema operativo que es un producto comercial de una determinada empresa privada… ¿En caso de no poder conseguir el producto de esa empresa, no se puede pensar en otro sistema? Quizá no sea exactamente lo mismo, pero me parece que algo hay, y concretamente pienso que sería interesante que esos amigos informáticos, en vez de piratear los software comerciales, se dedicaran a difundir el uso de software libre, instalar sistemas gratuitos y ofrecer soporte técnico. Yo solo he probado un poco de esto, y no soy muy conocedor del tema, pero no me parece tan mal, y aparte es interesante ver lo que hacen los gobiernos de algunos países.

Y, bueno, para hablar de un software libre, también soy usuario de OpenOffice, que me está ayudando bastante a la hora de hacer mis tareas voluntarias (de mi ONG de cooperación internacional, además de traducir cartas e informes entre Japón y Latinoamérica, también soy editor de su boletín trimestral de 10 páginas en español… aparte de colaborar con otra asociación internacional). Es un paquete que incluye procesador de texto, hoja de cálculos, editor de diapositivos para presentaciones, base de datos, etc) con corrector automático y todo. Gratuito pero bastante completo, y lo bueno es que está disponible en numerosos idiomas, algo que no ocurre con softwares comerciales.

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De actualidades japonesas

maternidad1

Un día me doy cuenta de que está en blanco el letrero de esta clínica gineco-obstétrica, que funcionaba aquí desde cuando yo era chico de primaria. Está cerca de la estación de tren que utilizo para ir al trabajo, por lo que cada mañana y noche paso frente a su puerta, donde noto que hay un papel pegado.

maternidad2

Es un asunto ajeno, pero por curiosidad me acerco, y dice así:

COMUNICADO
Les agradecemos habernos visitado durante tanto tiempo.
Esta clínica se clausuró el día xx del mes yy.
Día xx del mes yy del año zzzz
Clínica Gineco-Obstétrica T.
Director T.N.

Recuerdo también que cerca de mi casa, a cinco minutos a pie, vivía un pediatra, que dejó de atender (creo que se jubiló ya, por la edad) cuando yo era estudiante universitario.

Algo que a mí no me está afectando directamente, pero me parece que es una parte visible de un problema que afronta la sociedad japonesa, escasez de ginecólogos y pediatras, donde se repiten incidentes así:

Una madre gestante sufre un grave dolor de cabeza y náusea, y acude a su ginecólogo de cabecera, quien al ver la gravedad del caso llama de urgencia a un hospital metropolitano, para atención más especializada, que, sin embargo, se niega a atender a la paciente porque “en ese momento está atendiendo solo un obstetra”. El ginecólogo llama a otros hospitales, supuestamente dispuestos a aceptar pacientes urgentes, pero todos rechazan la petición.

Una hora más tarde, el ginecólogo vuelve a recurrir al hospital metropolitano, que finalmente acepta a la paciente, para lo que llama a un médico a quien le tocaba descansar esa noche.

Se practica una cesárea y el niño nace, a las 21:30, para luego, a las 22:00, empezar la operación de hemorragia cerebral que tenía la paciente. El niño nació sano, pero la madre fallece tres días después.

El hospital metropolitano estaba designado como “Principal Centro Médico Perinatal” (dispuesto a atender a gestantes/neonatos en más alto peligro, con instalaciones requeridas como Unidades de Cuidados Intensivos Materno-Fetales y Unidades Cuidados Intensivos Neonatales, etc) por el Gobierno Metropolitano de Tokio, y a la vez era uno de los tres “Departamentos de Urgencia” (para aceptar a cualquier paciente en cualquier momento) de Tokio, mientras que entre los hospitales que rechazaron a la paciente figuraban dos “ Principales Centros Médicos Perinatales” más, que tenían todas las UCIs ocupadas, los médicos ocupados de atender a otros pacientes, etc. (Notas relacionadas: 1 2 3…)

Hablando ahora del sistema médico en general (no necesariamente de maternidad y pediatría) en Japón hay una frase que se escucha frecuentemente: “esperar tres horas para atenderse tres minutos”, aparte de que conversando con amigos latinos a veces escucho comentarios no muy favorables sobre la manera de atender de los hospitales japoneses. Yo no estoy para decir qué es lo que está fallando ni cuál sería la causa del problema, pero lo cierto es que algo anda mal por aquí. Y, bueno, ¿cuál sería la situación en otros países…?

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