Archivo mensual: abril 2017

Râmen en lata en expendedor automático

La última tendencia aquí parece ser la gran variedad de cosas que se puede encontrar a la venta en expendedores automáticos, ya sean huevos, ropa interior, libros, arroz, pasta dentífrico, papas fritas, juguetes… entre sinnúmero de otras cosas, y alimentos en lata.

Lo descubrí hace unos en años en un expendedor automático colocado a unos cuantos kilómetros de mi casa y, a pesar de la gran curiosidad que sentí, en este momento no fui tan valiente como para probarlo…, y pasaron los años hasta que un buen día volví a encontrarlo, ahora más cerca de mi actual domicilio: la máquina de venta está ahora a mitad de mi ruta entre mi domicilio y la estación de tren, con que puedo pasar por ahí todas las mañanas y noches al ir y volver del trabajo y….

Al final sucumbí ante la curiosidad: compré ese misterioso râmen en lata y lo comí por primera vez en mi vida, a ver:

Así estaba en la máquina de venta, de varios sabores (de salsa de soja, de pasta fermentada de soja y de hueso de chancho). Además de ramen había también latas de otros productos como oden, pollo asado, etc.

Yo elegí ramen del sabor de salsa de soja:

Como verán, viene con un pequeño tenedor de plástico y lo abrimos.  El “fideo” es de konnyaku y lo acompañan trocitos de carne de chancho:

Y que ¿qué tal estuvo el sabor?  Bueno, mejor pruébenlo ustedes mismos si algún día lo encuentran porque todo depende del gusto de cada uno.

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Manuales de estilo

Hace más de 15 años leí Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa, que resultó ser una novela bien entretenida de varias maneras: por la historia de un servicio de “visitadoras” para prevenir delitos de los militares (tema que no deja de hacer recordar el eternamente pendiente tema en las relaciones entre Corea y Japón), por la suerte del protagonista que siendo un capitán de lo más diligente y hábil pero sin dejar de ser un engranaje más de una organización se va metiendo en cosas indebidas y al final… (cuando muchos pobres japoneses también seguimos trabajando como engranajes de nuestras respectivas compañías), y también por contener numerosos y documentos militares y de prensa (partes, informes, disposiciones, resoluciones, órdenes, transcripción de programas radiofónicos, notas de prensa, etc.) cuyo lenguaje y estilo me sirvieron de interesante recurso para hacer broma a la hora de escribir cartas, mensajes de fax o correo electrónico entre amigos, donde un sencillo mensaje para decir, por ejemplo, “El otro día dejé olvidado mi libro en tu cuarto. Por favor búscalo y guárdalo hasta mi próxima visita.”, podía provocar buena carcajada si se redactaba rigurosamente al estilo de informe militar.

Y… hubiera sido interesante que Pantaleón redactara, en alguna parte de su historia, los estatutos de su organización también, que ahora me hubieran servido de modelo para hacer la traducción de los estatutos nuestros. Pero, bueno, si el capitán del Ejército Peruano no lo hace, afortunadamente se pueden encontrar varios estatutos en internet, ya sean modelos o reales. Lo no tan conveniente es que esos modelos son, en su mayoría, solo planillas de formato y sin mucha explicación sobre lo que contienen, así que averiguo un poco más y llego algunos manuales que pueden ser

que no son precisamente sobre “estatutos” pero deben de ser suficientemente útiles.

Así, tengo ya una primera versión de mis estatutos, que iré revisando y puliendo un poco más pero creo que no falta mucho ya, mientras que, si de manuales de estilo se habla, de paso busco un poco más y dejo anotada la ubicación de algunos manuales más, esta vez los más comunes y no para áreas demasiado especializados:

… etc., etc. En realidad no haría falta buscar tantos manuales, que en fin contienen todos contenidos muy parecidos, pero aun así, es interesante ver lo que cada uno tiene de especial, ya sean informaciones sobre gentilicios, topónimos y sobre el uso de palabras en lenguas autóctonas de su país, y ciertas diferencias en las normas gramaticales (no muchas, pero sí hay).

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Primavera

No soy de los que, desde comienzos de marzo aproximadamente, andan pendientes del pronóstico de cerezo (ansiosos de programar su famoso “hanami”) pero igual, es imposible vivir aquí sin escuchar noticias al respecto. Y así, como todos los años en esta época, en estas semanas el servicio meteorológico y las noticias no cesan de informar sobre el avance del denominado Frente de Cerezo, de que se ha decretado hoy el Estado de Floración de Cerezo en tal lugar o que se está demorando inusual tiempo para el decreto del Estado de Plena Floración de Cerezo luego del decreto de sencillamente “Floración de Cerezo” en tal otro lugar… para que así nadie deje de enterarse, por ejemplo, de que en esta primavera, muy inusualmente, la ciudad de Kagoshima (suroeste) termina siendo la última localdad en Kyûshû en disfrutar de sus flores a pesar de su ubicación y templado clima, mientras que Tokio fue la primera en todo el país…

Como sea, en Tokio esta vez se declaró el Estado de Floración hace dos semanas, seguido del de Plena Floración hace una semana, tras lo cual se podría decir que la temporada de cerezo está llegando ya a su fin aunque se puede seguir viendo lo que aún no ha caído.

Esta mañana he tenido tiempo para pasear por un parque y sacar unas fotos de flores, de cerezo y de otros árboles y plantas, que aquí compartiré. A ver, ¿qué tal?

 

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La mitad más uno

Se acercaban las elecciones y ninguno de los candidatos me inspiraban confianza. Entonces se me ocurre emitir un voto en blanco, que quizá sirva para mostrar que no se trata de mera falta de interés sino el descontento de no encontrar candidatos confiables, o ¿no?

Alguna vez estaba conversando sobre esto con unos amigos latinoamericanos que parecían no compartir mi idea, porque el voto en blanco sería para beneficio del candidato oficialista o para no sé quién… No entendí muy claramente esa parte pero será que existe algún sistema electoral de muy diferente forma de funcionamiento del de Japón o no sé si será simplemente por fraudes, que deben ser tan comunes algunos países y donde las papeletas en blanco deben ser una gran materia prima para manipular el conteo de votos. De todas maneras, mis amigos entendieron mi intención al votar en blanco, tras aclarales que aquí el voto en blanco no cuenta y no favorece a nadie.

Hace tanto tiempo y no recuerdo cuándo fue la conversación, pero de súbito resurge la memoria cuando, después de tanto tiempo, retomo un poquito de trabajo voluntario y más específicamente, la traducción de los estatutos de una ONG, de japonés a español, donde, para referencia, consulto estatutos de otras ONG latinoamericanas y resulta que ahí encuentro ciertos reglamentos que a mí me resultan bien curiosos, que dicen cosas como:

Las resoluciones de la Asamblea para ser válidas deberán ser aprobadas con una votación igual a la mitad más uno de los presentes. Los votos en blanco y las abstenciones se sumarán a la mayoría

O sea que… en caso de “7 votos a favor, 6 en contra y 2 en blanco, habiendo 15 votantes presentes”, por ejemplo, se considerarán 9 votos en favor (incluidos los 2 votos emitidos en blanco) y queda aprobada la resolución. Bueno, es una gran novedad que por primera vez en mi vida veo y es como que “en las elecciones de Japón emito un voto en blanco y luego la papeleta se convierte en un voto más por el candidato del Partido Liberal Demócrata”, cosa que jamás me hubiera imaginado y supongo que la gran mayoría de los japoneses dirán lo mismo que yo, aunque no estoy a favor ni en contra de tal regla; es solo cuestión de que la regla esté escrita claramente y que los procesos de sufragio se lleven a cabo siempre respetando las reglas vigentes. De todas maneras, sería conveniente saber cómo está el tema en la legislación actual y si hubiera candidatos de confianza, mejor…

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Mi cuarta media maratón del 2017

Por cuarta vez participo en esta media maratón del último domingo de marzo, donde si mis récords anteriores fueron 100 minutos, 96 minutos y 92 minutos, lo más probable era que esta vez pudiera lograr un nuevo récords de 88 minutos; era lo que deseaba y lamentablemente fue otro el resultado:

9:20 a. m. del Domingo, 26 de marzo de 2017

21.1km 2:08:00 6:04/km
Altitud 45m
Calorías 1,488
Tiempo transcurrido 2:08:00

Vuelta Distancia Tiempo Ritmo RAP Altitud

  • 1 1,0 km 4:25 4:25 /km 4:26 /km -3 m
  • 2 1,0 km 5:28 5:28 /km 5:29 /km 0 m
  • 3 1,0 km 7:06 7:06 /km 7:05 /km 2 m
  • 4 1,0 km 7:53 7:53 /km 7:39 /km -2 m
  • 5 1,0 km 7:36 7:36 /km 7:27 /km 1 m
  • 6 1,0 km 7:14 7:14 /km 7:12 /km 2 m
  • 7 1,0 km 7:07 7:07 /km 6:55 /km 6 m
  • 8 1,0 km 6:31 6:31 /km 6:32 /km -1 m
  • 9 1,0 km 6:28 6:28 /km 6:31 /km -4 m
  • 10 1,0 km 6:08 6:08 /km 6:10 /km -3 m
  • 11 1,0 km 6:26 6:26 /km 6:12 /km 8 m
  • 12 1,0 km 6:07 6:07 /km 6:11 /km -3 m
  • 13 1,0 km 6:17 6:17 /km 6:10 /km 5 m
  • 14 1,0 km 6:11 6:11 /km 6:19 /km -5 m
  • 15 1,0 km 5:54 5:54 /km 5:52 /km -2 m
  • 16 1,0 km 5:56 5:56 /km 5:58 /km -3 m
  • 17 1,0 km 5:18 5:18 /km 5:17 /km 1 m
  • 18 1,0 km 5:14 5:14 /km 5:14 /km 1 m
  • 19 1,0 km 5:03 5:03 /km 5:06 /km -1 m
  • 20 1,0 km 4:40 4:40 /km 4:38 /km 1 m
  • 21 1,0 km 4:22 4:22 /km 4:16 /km 6 m
  • 22 0,1 km 25s 3:38 /km 4:13 /km -5 m

Y es que no terminé de recuperarme del todo de lo que pasó hace tres semanas y hasta el mismo día no sabía si podría correr o no, aunque no dudé en acudir al lugar de todas maneras, quizá para correr o quizá para solo mirar y a la vez no dejar de recibir el premio por la participación. Bueno, tras llegar, sin pensar casi nada, como si nada empecé a cambiar de ropa y ponerme el número y, en fin, terminé como si nada poniéndome en la fila de partida. En este momento no sentía dolor y, bueno, empecé a correr normal… o, bueno, sin esforzarme demasiado. No me sentí mal y pensé que de repente podría correr bien hasta el final…., pero no. A los dos kilómetros volvió mi dolor en la pierna, que poco después no pude soportar ya y empecé a caminar… Y de ahí, durante unos kilómetros no pude más que alternar un poco de caminata y un poco de trote, casi llegando a pensar que sería imposible llegar así hasta el final y que quizá tendría que renunciar a mitad de camino. Pero, bueno, a los cuatro o cinco kilómetros calculé la hora y al ver que aún estaba a tiempo y de ahí seguí trotando suavemente, viendo la hora al pasar cada kilómetros y verificando que no excedía el ritmo de 7 minutos/km, que era lo necesario para cubrir los 21 kilómetros 97,5 metros en menos del tiempo límite de 2 horas y media. Al avanzar, fui recuperando un poco la fuerza, casi dejando de caminar, para seguir trotando todo el tiempo y, a los 10 kilómetros más o menos empecé a tener la seguridad de llegar hasta la meta y no se sabe cómo, ya no sentía tanto dolor… y luego de los 15 kilómetros pude empecé a aumentar poco a poco la velocidad, para al final terminar corriendo a toda potencia al final.

En fin, fue mi aplastante y indiscutible peor récord pero me deja tranquilo el haber podido normal los últimos cinco kilómetros, sin haber perdido la velocidad máxima a pesar de mi inactividad durante tantas semanas. Tampoco estuvo mal la acogida de la gente local, que desde bien temprano acudía a la estación de tren para dar la bienvenida a los participantes que llegaban, y luego no dejaban de alentarnos durante la carrera. Y, bueno, pienso que de vez en cuando está bien tener una experiencia diferente, aunque… eso sí espero que sea la última y única vez de correr perseguido por la sombra de la descalificación por exceso de tiempo.

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