Archivo mensual: noviembre 2013

La obsesión social actual (1)

Tras pensar durante mucho tiempo, he decidido tener un android…. pero, bueno, quizá sea mejor aclarar que es un aparatito de segunda mano y sin la tarjeta SIM (o sea, sin línea telefónica). Algunos no querrán un celular sin línea pero para mí es suficiente, porque lo que quería no es un teléfono propiamente dicho, sino simplemente un “dispositivo informático” con GPS. Digamos que lo voy a usar como una tableta chiquitita.

El tema nace de mi descontento con mi podómetro, que es un poquitito (mas no demasiado) inteligente, donde se puede registrar dos longitudes de pasos (una para caminar y otra para correr), con que el aparatito, capaz de distinguir, eso sí, una caminata de una corrida, calcula automáticamente la distancia recorrida, velocidad o ritmo, y calorías quemadas, siempre basándose en el supuesto de

distancia recorida = (número de pasos) x (longitud del paso).

No está mal, pero el problema es que yo no siempre corro/ando igual; a veces corro más rápido y otras veces menos, y ocurre ahí que ese altibajo se refleja inversamente a los cálculos de mi podómetro. Y es que si corro más rápido (un ejercicio más fuerte, que quema más calorías), mi podómetro piensa que he corrido más lento y quemado menos calorías, mientras que si corro más lento, el aparatito dice que he corrido más rápido y quemada más calorías… Bueno, la causa de este problema es bastante simple: el hecho es que cuando uno corre más rápido/lento, suele agrandarse/achicarse la longitud de cada paso y, por consiguiente, se dan menos/más pasos por distancia, pero mi podómetro, como solo tiene registrado un dato para correr (no diferentes longitudes para casos de correr a diferentes velocidades), no llega a captar esa diferencia: simplemente es que “si has dado más pasos, has recorrido más distancia en el mismo tiempo y de ahí que has corrida a mayor velocidad y quemado más calorías”, según mi podómetro, cuando la realidad es todo lo contrario. En fin, es la limitación del “contador de pasos”.

No es que me interese demasiado el tema de calorías, distancias recorridas en total, etc. pero algo que ocurre es que resulta un poco difícil mantener el ritmo cuando corro por rutas donde no hay señalizaciones de distancias. Ahí sí que ayudaría mucho tener algún método para saber en tiempo real la distancia recorrida, la velocidad, etc….

Averiguo un poquito y me entero de que existen relojes de pulsera con GPS (aquí y aquí, por ejemplo) pero la verdad es que no soy para tanto (no pretendo empezar un entrenamiento muy especializado, participar en competencia ni nada. ¿Para qué llevar un reloj tan especializado para tan solo correr en mi rato libre?), aparte de que, de comprar un dispositivo tan específico para tal fin, ¿qué voy a hacer si algún día pierdo el interés ya? En eso fue que un día entré a la tienda que suelo frecuentar, de libros usados, y me llamó la atención lo que se vendía ahí además de los libros, DVD y videojuegos: aparatos de teléfono celular y se me ocurrió que eso, un aparato android de segunda, debería ser la opción bastante conveniente para conseguir un GPS portátil, barato y multifuncional (no solo para GPS), aparte de lo cual, si es para usarlo solo con GPS y WiFi de casa, no va a producir ningún gasto fijo mensual. Está cañón.

(Continuará)

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Paisaje otoñal 2

Hoy ha hecho un tiempo tan espléndido que no pude dejar de sacar unas cuantas fotos más del “paisaje otoñal”…

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No fui a un lugar muy especial, sino es el parque de siempre, donde suelo correr los sábados,

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pero los calores van cambiando y me parecieron bien lindo,

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que no solo ocurre con las hojas rojizas de arce sino también con las de gingko, amarillos.  Aunque quizá no se pueda ver tan bien en las fotos pero es que esta avenida lucía tan brillante y dorada con las hojas de arriba y abajo.

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Dentro del mismo parque también hay secciones de flores y justo en estos días se podía ver las flores de cosmos.

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Hoy no tengo muchos comentarios. Solo unas fotos más, de dentro y fuera del parque.

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Paisaje otoñal

Cada mañana y noche reviso en Internet el pronóstico de tiempo de mi zona, y es especialmente importante últimamente porque el cielo está con su ánimo bien bajo y cambiante, con que siguen varios días nublados pudiendo llover casi en cualquier momento y saliendo esporádicamente el sol… y así, lo cierto es que con cada lluvia parece acelerarse más el paso de otoño a invierno…

De ahí ocurre que, un día chequeando el pronóstico del día, me doy cuenta de que en la página había aparecido un enlace a una guía para ir a apreciar las hojas coloradas de otoño, con informaciones completas sobre muchos lugares lindos, sus mejores temporadas, mapas, posibles gastos, eventos y todo. Bueno, es lo que hacen cada otoño, pero al saber que ya está llegando la época, averiguo si hay algún lugar interesante y en su buen momento para este fin de semana a ver si me animo a ir… y esta vez decido ir a visitar este templo, cuyo nombre significaría algo como “Buda de la Merced de Posadera de Pájaros”.

Así que tomo el tren hasta la estación más cercana, para luego viajar como 40 minutos más en ómnibus y por fin llegar. No es demasiado conveniente para llegar pero así, quizá esté así con la naturaleza mejor conservada. Lo malo es que hacía mal tiempo y parecía querer empezar a llover en cualquier momento pero, bueno…

Por aquí empezamos a caminar

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y este templo, como muchos otros, ocupa una pequeña montaña entera y entonces “visitar el templo” es casi lo mismo que “escalar una montaña”, caminando senderos así

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y a la vez apreciando los colores de otoño

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y visitando diferentes pabellones, torres, campanarios, estatuas, etc. dispersados en su vasto recinto-montaña.

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Hubiera sido mucho más lindo en un día soleado, pero de todas maneras hacía tiempo que no iba a caminar por las montañas y ya era la hora.

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El comedor Tanita

Luego de dar vueltas por el Castillo de Edo decido ir a almorzar a un restaurante que queda bastante cerca y que también me interesaba hace tiempo: el “Comedor Tanita”, cuyo nombre viene obviamente de la Tanita, conocida fabricante de artículos dedicados a la salud, como balanzas y medidores de grasa corporal entre otros.

Es un “comedor” que no solo toma el nombre de la compañía sino la cantidad y caridad de la comida servida en el comedor para los empleados de Tanita. Bueno, considerando el área de trabajo de la empresa, es de suponer que en el restaurante de su oficina servirían comida bien saludable, por lo que su recetario, titulado “Comedor de los empleados de Tanita, conocida por sus medidores de grasa corporal” y publicado hace 3 años, resultó ser un gran éxito de ventas, y de ahí fue que se abrió un local para que el público en general pudiera probar exactamente lo que comen los empleados de Tanita. Yo guardaba cierta curiosidad y aún no había tenido tiempo para ir, así que esta es una buena oportunidad.

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Llegué relativamente temprano pero tuve que esperar un poco (mas no tanto) porque el local estaba bastante lleno ya.

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Para almorzar, básicamente se puede elegir uno de dos menúes: el del día y el de la semana. Yo elegí el del día, que consistía en un plato principal de carne y verduras, otros dos platos pequeños, una sopa y arroz. En cuanto al arroz, el propio comensal puede servirse la cantidad deseada, pero en el cuenco están marcadas dos líneas para indicar cantidades de arroz para las calorías recomendadas.

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El menú viene con un volumen suficiente para dar la sensación de barriga llena pero solo da 500-600 kilocalorías (mientras que, por ejemplo, el “menú A” del comedor de mi oficina suele tener 800-900 kilocalorías) y la diferencia es que en el menú de Tanita, se usan más verduras, en cantidad y variedad, y menos cantidad de carne.

Además de eso, en la mesa están colocados cronómetros y balanzas para uso de los comensales: cronómetros para saber cuánto tiempo tardas en terminar de comer (recomendación: más de 20 minutos para comer) y balanzas para medir la cantidad de arroz (recomendación: … bueno, ya me olvidé las cifras pero se recomienda no comer arroz en excesiva cantidad, y en lugar de eso comer más verduras). Lo gracioso es que en la máquina expendedora de boletos del menú, también se podía comprar boletos para balanzas, podómetros, medidores de grasa corporal, etc…

Si se tratara de un restaurante comercial, lo más conveniente sería que los comensales coman y se vayan rápido para que haya cabida a más y más comensales durante el mismo horario, pero parece que en caso de Tanita no es así (por la recomendación de 20 minutos) y eso podría no ser muy favorable en cuanto al costo de operación, pero el precio me pareció algo normal y nada caro comprado con otros restaurantes de cierta decencia en la zona. Bueno, el comedar quizá no solo está ahí para funcionar como un mero restaurante, sino también para elevar la imagen ante el público de la empresa pero de todas maneras fue un almuerzo bastante satisfactorio.

Y… el comedor también cuenta con un consultorio para dar consejos sobre el hábito alimenticio, ejercicios, etc. No he entrado ahí pero quizá me anime la próxima oportunidad.

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