Archivo mensual: marzo 2011

Terremotos 4

Dos semanas después…

La crisis nuclear continúa. Bueno, la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha tendido cables para suministrar electricidad de fuentes exteriores (de la Compañía Eléctrica del Nordeste) a los reactores averiados, con el fin de volver a poner en marcha su sistema de refrigeración. Hasta el momento se ha logrado encender la luz de las salas de control y de ahí se espera poder obtener datos más detallados sobre el estado de los reactores, a la vez que continúan los esfuerzos por conectar/reparar el tan necesitado sistema de enfriamiento de reactores pero, al parecer, aún queda un camino muy largo ya que, por el temblor mismo, el tsunami y el agua del mar arrojada en el desesperado intento de enfriar las barrillas de combustible nuclear, no se sabe cuánto daño habrán sufrido las tuberías, bombas y motores, cables y todo, cuya reparación es obstaculizada seriamente por la fuga de radiactividad ya producida. Para evitar más efectos dañinos, la TEPCO está ahora empezando a utilizar agua dulce en lugar de la del mar para enfriar los reactores. De todas maneras, la recuperación de la luz en las salas de control debe ser un paso adelante y esperemos que se logre contener la crisis sin más daños para nadie.

Por otra parte, en algunas prefecturas del Nordeste y Kantô, se están empezando a reportar casos de contaminación del agua del caño, verduras y productos lácteos, además de los niveles de radiación en la atmósfera. El nivel del iodo 131 en el agua potable está variando cada día, y en algunas zonas ha superado temporalmente el límite permisible para consumo de bebés menores de un año, por lo que los municipios afectados han alertado a sus habitantes y decidieron repartir agua mineral embotellada a las familias con bebés de dicha edad, con la aclaración de que los niveles de radiactividad detectada hasta el momento, en realidad, no presentan peligro a menos que se continúe consumiendo el agua en cuestión durante mucho tiempo, porque las normas de seguridad (basadas en los estándares más estrictos de la Comisión Internacional de Protección Radiológica) son lo suficientemente estrictas. En cuanto a las verduras y leche, la versión oficial es de que los consumidores no deben temer nada, porque por la medida de suspender la distribución, los productos contaminados no llegan al mercado. Y los niveles de radiación en la atmósfera… son inusualmente altos pero aún sin mucho peligro, al menos en las zonas alejadas de Fukushima. El nivel en Tokio, “0.127microSv por hora” (dato del 25 de marzo), supone que una persona recibiría menos radiación durante dos meses enteros al aire libre en Tokio (“183microSV”, sea 0.127 x 24horas x 60 días) que durante un viaje de ida y vuelta entre Tokio y Nueva York (“200microSv”).

La situación sigue siendo crítica y preocupante, pero esperemos que todo se solucione.

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Terremotos 3

Han pasado 10 días desde el terremoto.

La tierra sigue temblando pero con menos frecuencia, quizá, y espero que termine de calmarse pronto.

La crisis nuclear continúa pero están dando ciertos avances los esfuerzos por detener el calentamiento de barras de combustible en los reactores siniestrados y sus fosas de almacenamiento. Ojalá que se logre restablecer el Sistema de Refrigeración de Emergencia, etc.

La falta de coordinación para distribución de productos de primera necesidad parece no haber terminado de arreglarse todavía, pero dicen que hay, por ejemplo, cierta cantidad de pan, grupos electrógenos, fideos instantáneos, radios portátiles, etc. ofrecidos por empresas de cada sector… Espero que pronto se establezca una vía de transporte y distribución, que funcione con debida eficiencia para que las cosas lleguen a la gente necesitada.

El racionamiento de electricidad sigue provocando mucha confusión en Tokio y alrededores, pero aquí hay que aprender a vivir sin derrochar tanta energía como antes, ya que el suministro de la luz no volverá a la “normalidad” aún después de haber pasado la actual crisis, dado que definitivamente la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio ha perdido lo que era una de sus centrales eléctricas más importantes. Bueno, al menos se podría mejorar la manera de planificar y anunciar el horario de apagones, para que las empresas y los habitantes en general puedan programar sus actividades de cada día, cada semana, etc.. Por aquí también se me ocurre pensar en cierta gente supuestamente “no civilizada” que vive tranquilo sin derrochar ni contaminar nada. Creo que sería bueno reflexionar sobre esto en algún momento.

En mi oficina se ha adoptado un horario laboral “súper flexible”, donde cada empleado puede entrar o salir de la oficina a cualquier hora, de acuerdo a la disponibilidad de medios de transporte de cada día.

Yo…, bueno, he decidido no ir a trabajar durante una semana más. Mi trabajo no es nada urgente ni importante para la sociedad, además de que en realidad justo estaba en un momento tranquilo, entre un proyecto recién terminado y otro aún sin comenzar, así que podía ser la hora de tomar un descanso, sea o no por causa del terremoto.

Y… la verdad es que en lugar de seguir siendo el “desastre” en un trabajo que sé que no debe ser para mí, quizá podría ser más útil yendo de voluntario para ayudar en las zonas afectadas por el terremoto. Bueno, lo malo es que no tengo ningún conocimiento ni experiencia en tal campo, y el hecho es que en muchos casos las personas inexpertas pueden ser más estorbo que ayuda en las labores de emergencia, por lo que por el momento no me atreveré a hacer nada. Bueno, con un poco de experiencia, algo podría hacer para servicio de información para residentes extranjeros… a ver si me llaman de la Asociación Internacional. De todas maneras, aquí algunos sitos que información:

  • Revista Latin-a (Revista de los residentes latinos en Japón)
  • Paisaje Social
  • NHK (Emisora semiestatal. También hay noticias en español que se pueden escuchar por radio, de 13h00 a 13h15 [lunes-viernes] o de 13h00 a 13h10 [sábados y domingos], por las frecuencias de 693kHz en la región Kantô, 1089kHz en Sendai, 1602kHz en Fukushima, etc.)

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Terremotos 2

Luego de pasar el fin de semana sin salir a ninguna parte, sigo sin ir a trabajar porque, debido a los “apagones planificados”, no hay tren para llegar de mi casa a mi oficina y, aún que lo haya, también se puede cortar la luz en mi oficina durante el horario laboral… El lunes y el martes llamé yo a la oficina para avisar que no iba, pero luego, martes por la tarde, me llamaron ya desde la oficina y me ordenaron que permaneciera en casa y esperara hasta un nuevo aviso. Bueno, la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha dividido en cinco “grupos” su zona de servicio para cortar la luz en diferentes horarios (hasta tres o seis horas cada día) en cada uno de los grupos. Bueno, si no hay otro remedio, hay que aceptarlo, pero lo malo es que la medida está causando mucha confusión porque no se anuncia informaciones muy claras sobre los grupos y horarios de cada día.

En mi zona, el domingo por la noche se dio un anuncio a través de los parlantes de la Municipalidad, que aviaba que al día siguiente, lunes, podrían cortarnos la luz durante algunas horas sin precisar de qué hora y a qué hora exactamente. Podia ser desde las 6:20 de la mañana pero no asó nada y horas más tarde, sale otro aviso que nos alertaba que el apagón sería de 12:30 a 16:00, por lo que dicen que al acercarse la hora anunciada, los comercios emezaron a cerrar las puertas ya que sin electricidad no funcionan las cajas registradoras.. Llega la hora pero no pasa nada, y un poco más tarde viene otro aviso de que se había cambiado el horario del apagón, que ahora comenzaría a lss 18:30…. Al oír que hay electricidad durante las horas de la tarde hay luz, salgo a ver si están abiertos los suermercados y otras tiendas. Alunos supermercados permanecen cerrados pero otros están abiertos, así que entro y veo una escena que nunca antes había visto sino en noticias/documentales sobre algunos otros países: las estantes vacías, con la ausencia total de alguos artículos como pan, enlatados, pilas, linternas, radios portátiles y papel higiénico, etc. Paso por varios supermercados y sucede lo mismo en todas partes. Bueno, en mi casa tenemos radios y linternas para esta situación y en eso n tendríamos mucho apuro, pero igual preparamos la cena antes del tan anunciado apagón…., que al final no sucede porque este día, la demanda de electricidad se mantenía por debajo de lo previsto por la TEPCO. Bueno….

Al día siguiente, martes, al estar en casa me dedico a limpiar un poco mi cuarto y también salgo por la mañana a hacer compras. Yo solo quería comprar un poco de pan para el desayuno de mi padre para mañana y pasado mañana pero los estantes siguen vacios y pareciera que todo lo que es pan se hubiera borrado de la faz de la tierra… Bueno, para no convertirme en un vago, se me ocurre reparar una bicicleta que tengo. La tengo prácticamente abandonada durante más de una década, pero si pudiera repararla, no sería imposible dejar de depender del tren para hacer un recorrido de 50 kilómetros que vendría a ser la ida y vuelta entre mi casa y oficina.diariamente. La idea no estaría tan mal, pero desisto porque mi bici sí que estaba en tan mal estado, irreparable. Quizá habría que comprarme una nueva… o ¿no? Bueno, antes de llegar a una conclusión, suena el teléfono y me avisan que mañana no iría a trabajar.

Y hoy, miércoles, me llamaron de nuevo y voveré al trabajo mañana (ojalá que haya tren).

Bueno, esto de apagones y otras pequeños inconvenientes no son nada en realidad, comparado con lo que está ocurriendo en Iwate y Miyagi y en Fukushima, donde el asunto es de lo más grave, mortal y desesperante…

Ojalá aún existiera una solución, y si es que sobreviviéramos a esta catástrofe, creo que lo mejor seria que esta sociedad no volviera a ser la misma de hace una semana, sino otra, menos consumista, capaz de vivir tranquilamente sin necesidad de recurrir a centrales nucleares, por ejemplo…

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Terremotos

Poco antes de las tres de la tarde.

Mi oficina empieza a temblar. Al principio, todos piensan que es “lo de siempre”, y es que este edificio tiembla a cada rato, al pasar un camión fuera, por ejemplo…, pero esta vez parece que dura más tiempo y con más intensidad. En una sacudida que jamás había experimentado antes, tratamos de sostener las cosas que no deberían de caerse alrededor del escritorio, unos amplificadores y otros instrumentos bien pesados, etc. En mi sección, por casualidad, varios chicos están ausentes y de sus escritorios se desparraman papeles e incluso se cae de una repisa un osciloscopio digital, del tamaño de la pelota de baloncesto… Lo indicado en esta situación sería meternos debajo del escritorio para protegernos, pero antes de eso, el primer temblor termina. Sin que se haya registrado daños de consideración aquí, los ponemos a recoger las cosas caídas… hablando de lo que acaba de suceder, averiguando las noticias o llamando a los familiares.

Poco después, suena la alarma y los dirigentes de la oficina nos anuncian que salgamos del edificio. Los jefes y miembros de cada sección salimos juntos y el recinto y el parqueo se llena de empleados, que son cerca de mil. Hace frío y viento, y yo me arrepiento de no haber traído abrigo cuando algunos otros sí. Aquí no hay mucho que hacer y lo único que ocurre es que los dirigentes quieren averiguar si todos están bien, o si hay algunos desaparecidos o heridos, proceso que demora un buen tiempo, como una hora, mientras que cada cierto rato vienen réplicas o ¿sacudida principal de otro nuevo terremoto? Al no tener nada que hacer, muchos ven noticias de televisión con sus celulares… A mí me preocupa mi casa, bien antigua y destartalada, que con el temblor del grado “5” de intensidad, bien se habría derrumbado…

A las 16:00, nos ordenan que nos marchemos. Quienes se van en carro, mejor se vayan agrupados porque es muy probable que haya atascos. Y quienes tienen que tomar el tren para volver a casa…, bueno, ya se sabe que están interrumpidos los servicios de trenes y no hay más indicación. Será para llegar de todas maneras a la estación y esperar, o pedir a algún amigo que viva cerca…. no sé.

Bueno, primero llegaré a la estación, que está a 2,5 kilómetros de la oficina. Durante el camino voy mirando las casas y edificios, y observo que prácticamente no hay daños. También me cruzo con niños escolares que, en grupo y acompañados de sus padres, regresan a sus casas.

Llego a la estación. Hasta aquí normal, ya que es una caminata que realizo todas las mañanas y noches, pero de ahora… A ver, está cerrado el centro comercial de cinco pisos que está junto a la estación, como medida preventiva de seguridad. Y el servicio de tren, está suspendido como ya se sabe y la gente hace largas colas para esperar su restablecimiento o para esperar ómnibus. En ambos casos, la espera será larga. Y yo ya me decido a proseguir mi caminata.

No sé cuál sería la ruta ni tengo mapa, pero supongo que no me voy a perder si siempre tomo la ruta que vaya junto a la vía férrea. Y calculo que sería una caminata de 4, 5 o 6 horas, por el número de estaciones que tengo que pasar.


Más de una vez me cruzo con empleados de la compañía ferroviaria que a pie van revisando las instalaciones y vía del tren. Y en cada estación que paso, se anuncia lo mismo, que el servicio de tren está suspendido y que no se sabe cuándo se restablecerá. Aparte de eso, pareciera que no hubiera pasado nada. Las tiendas están abiertas igual y el tráfico en la carretera me parece normal. Solo que no cesa el ruido de helicópteros que sobrevuelan, de medios de prensa seguramente.

De un momento tengo que alejarme de la vía del tren porque no hay ruta que vaya paralelo, pero trato de no perder la dirección y al final encuentro una avenido que va hasta el lugar que conozco.

En fin, tras una caminata extra de más de 21 kilómetros, llego a mi casa, que milagrosamente había resistido.

Por donde he andado, no ha pasado casi nada hasta el momento pero siento muy real lo que decía el boleto de la teletón: “Hoy por ti, mañana por mí”, porque no es nada más que pura casualidad y milagro, que todavía no haya pasado nada por mi zona.

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Teletón

¿Qué es una “teletón”?

Me pregunta una sudamericana que afirma ser instructora de español. “Es un evento benéfico así de música y baile….”, le contesto, pensando que debe ser una palabra relativamente nueva, inventada y difundida quizá solo en determinados países de Latinoamérica. Bueno, días más tarde consultaría el famoso Wikipedia, que dirá que el teletón es un “evento benéfico televisado ..”, citando casos de teletones a lo largo del mundo. No sé si será televisado el evento de hoy, esta pequeña “Teletón proColombia” realizada un domingo por la tarde en Tokio…, bueno, quizá no muy formalmente pero seguramente por algunos canales vía Internet.. Es un detalle de lo menos.


Me avisaron hace unos día y no necesité pensar mucho para estar aquí ahora, para “ayudar” no estaría mal saber a quién estamos ayudando, por qué motivo. Los afiches y el boleto dice “Damnificados del Invierno”, a ver… ¿A qué se refiere esto? Converso con la latinoamericana a mi lado y se me ocurre pensar, por ejemplo, que en las zonas andinas de algunos países suelen morir muchos niños en invierno, por el frío, neumonía, etc. ¿Será eso? ¿O se refiere a algún otro desastre en específico? Bueno, sería conveniente que haya más información al respecto, para que entendamos mejor la necesidad y sepamos también a qué será destinada nuestra colaboración? Eso debe ser importante porque aquí no todos están muy informados sobre lo que sucede en Colombia. Algunos, aun entre los latinoamericanos, ni siquiera saben que Colombia está en el hemisferio norte… Bueno, converso también con un colombiano que estaba cerca de mí, que resulta ser uno de los organizadores del evento y me explica que no se habla del frío en el altiplano, sino inundaciones…. sea, esto.


Dejando de lado esta pequeña falta de información, el evento está bien animado, con presentaciones de artistas de varios países: cantante peruana de la música criolla, grupo de baile folclórico de Bolivia, otro de Colombia, y luego una banda de salsa que convierte el local en una auténtica discoteca… La gente disfruta y es lindo ver que hay tanta gente dispuesta a colaborar, sin importar la nacionalidad….


Bonito evento… pero si hay algo que falta, es la presencia de japoneses. Es que, a pesar de ser un evento realizado en Tokio, digamos que el 99% del público asistente es latinoamericano. El local está abierto a todos y la entrada es bien barata, pero los japoneses no vienen, porque, seguramente, los organizadores tampoco hicieron la publicidad en los medios japoneses. Y el gran contraste es lo que ocurre en los eventos que realiza mi grupo de cooperación internacional: hace años que estoy colaborando con una ONG japonesa que ayuda a niños de otro país andino y que también realiza conciertos para recaudar fondos, pero con la gran diferencia de que ahí, a pesar de tener el mismo objetivo, el 99% de los espectadores es japonés y ningún latino, casi…

¿Por qué esta barrera entre japoneses y latinos, aun entre las personas dispuestas a ayudar? Bueno, por una parte puede ser el acceso a la información: los latinos pueden tener más contacto con los medios de información para latinos, en español, y los japoneses con los medios japoneses… Pero por otra, me parece que también hay una falta de voluntad. No conozco casos de otros grupos japoneses pero, concretamente, los dirigentes de mi ONG parecieran no desear mucho la presencia de latinos en nuestros eventos. Yo, al estar haciendo algo relacionado con Latinoamérica, estaría más contento de que haya más contacto e intercambio entre japoneses y latinos en Japón también, y así sería más interesante…pero, bueno, es solo un deseo mío, no compartido por muchos japoneses… No es para decir quién tiene más razón o quién menos; son solo diferentes opiniones, en fin.

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