Archivo mensual: febrero 2019

¡Trabajadoras del mundo, uníos!

En mi rato libre tengo el deseo de no dejar el hábito de leer y últimamente sigo con “M.C.: un intruso en el laberinto de los elegidos”, que resulta no ser una lectura tan liviana ni tan “entretenida” y me está tomando mucho más tiempo de lo imaginado. No recuerdo cuándo empecé a leerlo ya pero debe haber sido hace meses atrás y apenas voy por la página 120, de las más de 500 que hay… y realmente no sé cuándo terminaré (o si algún día terminaré o no), con la sensación de andar en la oscuridad total a veces….

Y, bueno, digamos que lo de “oscuridad total” no es una metáfora. De alguna manera es real porque, con tal de ahorrar todo lo ahorrable (no en términos energéticos, sino para reducir mínimamente el enorme déficit financiero de la empresa), se apaga la luz en mi oficina durante la hora de almuerzo, justo cuando dispongo de más tiempo para leer… Mi escritorio está en el “interior” del edificio, un poco alejado de las ventanas y…. de cualquier modo no entran sol por las ventanas, tapadas doblemente con cortinas y persianas, quizá para la siesta de nuestros superiores que tienen sus escritorios justo al lado de las ventanas. Bueno.

De ahí, al menos encontré un refugio, que son unos espacios para conversaciones, con mesas y sillas y, para mi suerte, al lado de unas ventanas lejos de los espacios de los jefes, así que ahí podía ser el lugar para mi lectura después de almuerzo… PERO realmente no se sabe cómo sobreviene un contratiempo tras otro: en mi sección hay cierto número de mujeres, que a diferencia de los varones que suelen comer en el restaurante de la oficina, traen su comida preparada ya de su casa, el famoso “obentô” (casero o comprado). Hasta aquí no hay problema. Está muy bien… pero la desgracia mía es que estas chicas ocupan esos espacios para conversaciones que bien hubieran podido ser míos para mi modesta lectura. Alguna vez se me ocurrió que como había dos espacios con esas mesas, podría ser que las mujeres ocuparan un espacio y yo el otro, y resulta que muchas veces el mundo no anda como me gustaría que anduviera. Y es que aparentemente, entre las chicas hay varios grupos, que no se juntan a comer en una mesa, sino divididas en dos mesas, dejándome a mí sin mi sitio preferido para leer.

Es cuando me dan ganas de gritar: ¡Trabajadoras del mundo, uníos!

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Comentario sobre la operabilidad de un producto industrial

He vuelto a sacar mi primer reloj GPS, que había dejado de usar porque desde algún momento dejó de funcionar muy bien su GPS y decidí comprarme otro, pero, bueno, lo estoy usando de nuevo porque últimamente se me ocurrió que podría darle uso en caso de realizar mediciones manuales sin encender GPS.

Y es que a veces va mejor una medición manual sin GPS que automático con GPS, ya sea cuando corro por rutas que tienen señales de la distancia recorrida

(por cada kilómetro o por cada 100 metros, etc., que puede ser más exacto que el GPS con su margen de error de decenas o hasta centenares de metros) o cuando doy vueltas a un lago o un parque cuya circunferencia no necesariamente tiene un número redondo de kilómetros (donde puede ser más conveniente comenzar la medición de cada vuelta siempre desde el mismo punto de partida, y no suele ser así en caso de un GPS automático, que registra los datos siempre por cada determinada distancia, un kilómetro por ejemplo, y no por un 825 metros, etc.)

Mi idea no debe haber sido tan mala, y la llevé a la práctica, para dar dos vueltitas a un lago de 11,825km una vuelta, apretando el botón de LAP al pasar cada señal de distancia,

y obtuve datos así:

Tiempo de cada tramo en la primera/segunda vuelta:

  • lap01: 6″18.11 / 5″51.37
  • lap02: 6″11.13 / 5″31.58
  • lap03: 6″14.04 / ??? (No alcancé a apretar el debido botón en la segunda vuelta)
  • lap04: 6″00.91 / 11″07.10 (De los tramos 03 y 04 juntos en la segunda vuelta)
  • lap05: 6″00.85 / 5″27.85
  • lap06: 5″52.14 / 5″24.20
  • lap07: 5″43.01 / 5″04.15
  • lsp08: 5″35.23 / ??? (No alcancé a apretar el debido botón en la segunda vuelta)
  • lap09: 5″36.55 / 9″39.19 (De los tramos 08 y 09 juntos en la segunda vuelta)
  • lap10: 5″32.70 / 4″44.08
  • lap11: 5″37.79 / 4″34.97
  • lap12: 4″34.69 / 3″40.80 (Este último tramo es de 825m)

El problema aquí es que, con los dedos entumecidos por frío y corriendo, a veces no se lograba apretar el debido botón, antes reaccionaba otro botón tocado indebidamente o a veces se tocaba el botón más de una vez, y así no se conseguían los datos completos, lo cual diría yo que puede ocurrir con bastante frecuencia. De ahí que para solucionar este problema, mi deseo sería que mi reloj funcionara de esta manera:

  • Que, tras ponerse en marcha el cronógrafo, todos los botones funcionen como LAP.
  • Que los lap demasiado cortos sean ignorados, porque son por botones apretados sin querer.
  • Que el cronograma pare al mantenerse apretado algún botón durante 2-3 segundos tras haberse registrado el último lap.

A ver ¿qué dirían otros corredores o maratonistas (si los hubieran por aquí)? Y… los señores programadores de SOLEUS, ¿de repente no podrían preparar una versión especial de firmware así para mi reloj (ya que para satisfacer mi deseo no hace falta una modificación física del aparato, sino que es solo cuestión de firmware)?

Y otro punto que no me deja muy satisfecho es que no se puede transferir a la computadora los datos memorizados en mi reloj sino con el GPS encendido. Si los datos con GPS se pueden pasar al PC con su programa de aplicación, no entiendo por qué no se permite, al menos, visualizar en la pantalla de PC los datos completos, en vez de muy poco amablemente decir “Must have GPS to upload activity“…

  ¿Acaso no creen que es demasiado absurdo tener que transcribir a mano el resultado de medición arriba citado, por ejemplo…, Señores SOLEUS?

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Día del Chocolate

Una vez más se acerca el Día del Chocolate (14 de febrero) y, como es lo habitual de estos días, los medios de comunicación y marketeros no dejan de realizar sus investigaciones, estudios y encuestas sobre las últimas tendencias, que arrojan resultados, por ejemplo, sobre el presupuesto en promedio para chocolates según su destinatario, que resulta ser:

  • 4204 yenes en caso del chocolate de autorregalo que se hacen las mujeres a sí mismas;
  • 3808 yenes en caso del chocolate para las personas amadas;
  • 1303 yenes en caso del chocolate de regalo por obligación/apariencia y no por voluntad real, para la familia o para los compañeros de trabajo, etc.

mientras que yo sigo sin salir de mi existencial duda: “Pero… ¿para qué michi deben hacerse regalos de mujeres a varones ese día? y ¿¿¿¿¿para qué gran michi debe ser chocolate?????” A ver, yo para hacerme un autorregalo de más de 4000 yenes, optaría por comprarme un par de zapatillas deportivas y jamás un pedacito de chocolate tan caro y realmente no sé qué gran necesidad existe para que las mujeres de todo el Japón deban convertirse en amantes de chocolate por una fecha al año, ni tampoco entiendo para qué dejan perpetuar esa fastidiosa “obligación” de repartir ese chocolate meramente protocolar, cuando… si las mujeres decidieran tener la amabilidad de dejar de repartir ese chocolate, los varones también nos libraríamos de la obligación (implícita, pero exigida sin falta) de devolverles el favor un mes después…

Existen grupos que se dan cuenta de lo absurdo de la orgía chocolatera e intentan al menos aprovechar la movida comercial para algo más útil… y está bien pero, en fin, creo que lo mejor sería destinar la totalidad del dinero para ayudar (sin gastar más de la mitad para la cajita de chocolate) o ¿no podrían las japonesas dejar definitivamente de comprar el chocolate para ese día y, en su lugar, donar verduras, pescados, carnes etc. a orfanatos o instalaciones similares (sin exigir la devolución del favor, claro)?

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Brotes de arverja (2)

Tras la última cosecha seguí cuidando lo que quedó de mi arverja,

sin dejar de cambiarle el agua todos los días, etc. y, al cabo de dos semanas, he vuelto a conseguir esto:

que ha crecido muy bien que digamos… y que volverá a subir a mi mesa de desayuno o almuerzo mañana, porque si prolongamos más de la cuenta su cultivo, se marchitará ya al agotársele el nutriente que tenía en sus semillas, así que hay que cosecharla antes que se pierda.

 

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