Archivo mensual: mayo 2008

Calafate (2)

Me levanto a las 5.00, pensando en salir un rato a pasear antes del desayuno, pero desisto porque está lloviendo. Vuelvo a dormir una hora más.

Tras el desayuno, salimos a las 7.30 en bus. Un camino en medio de la inmensa tierra, con pequeños altibajos de vez en cuando y a un lado el Lago Argentino, que se esconde y aparece…

Tras llegar al Puerto Bandera del Lago Argentino, esperamos un rato para luego subir al barco, que sale a las 9.00. Ya deja de llover, y sale un arco iris. Bueno, si llegamos con tiempo, fue para asegurarnos buen sitio dentro del buque para apreciar el paisaje.

En las laderas de las montañas algo rocosas junto al lago, hay numerosos pequeños glaciares, que también tienen sus nombres, mientras que sobre el agua flotan témpanos azules. Cada vez que veo un nuevo glaciar o un témpano lindo, trato de no perder la oportunidad de sacar fotos, únicas, aunque más tarde me doy cuenta de que no eran escenas únicas, sino que por aquí todo era glaciares y témpanos, sin tanta necesidad de gastar con tanto apuro las memorias de la cámara.

La masa de hielo que se desliza sobre las rocas, no es todo blanco-celeste, sino que tiene manchas negras, por el roce entre las rocas/tierra y el hielo. Y ese roce también produce partículas finísimas de piedras, que al llegar al lago no se hunden. Flotan libremente dentro del agua, y es la presencia de estas partículas, la que le da el color verdeazul al agua, absorbiendo determinadas longitudes de ondas electromagnéticas (o, rayo solar) y reflejando las longitudes correspondientes a este color propio de lagos de glaciares.

Tras observar innumerables glaciares menores, nos acercamos a glaciares más gigantescos y famosos, empezando por el Glaciar Spegazzini,

 

para luego salir una vez del barco para almorzar y luego dar un paseo por el bosque de lenga hasta el Lago Onelli,

que más que lago pareciera ser un cubo de hielos gigantesco. Y el bosque también presenta un paisaje particular, donde el resto de los árboles muertos quedan así nomás sin descomponerse… Tras volver al barco, nos acercamos ahora al Glaciar Upsala,

en una área del lago donde los témpanos también son bastantes grandes. El capitán saca un trozo del témpano del lago, y nos prepara un cóctel con ese hielo…

Tras la navegación de todo un día, llegamos al puerto a las 19.30 y de ahí al hotel a las 20.00. Yo salgo a cenar, en un restaurante de asados, donde me atiende un camarero que no me quiere hablar sino en inglés… (Bueno, es algo que también sucede con los extranjeros en Japón.)

En el hotel, antes de dormir prendo la televisión, que está dando una noticia algo inusual. Parece que ha habido un incendio o algo así. Bastante grave…

8 comentarios

Archivado bajo viajes

Calafate (1)

Sin saber desde cuándo, noto el increíble paisaje que se extiende abajo: tierra agreste y nada más, Nada de árboles, plantas, animales, ni mucho menos objetos artificiales… y, en fin, solo tierra…. Es una escena nunca antes vista, y pareciera que estuviéramos volando sobre otro planeta, otro mundo. Bueno, poco después empieza a divisarse un charco de color verdeazul, cuyo color es tan vivo que pareciera ser alguna piedra precisa o acuarela. Impresionante.

Así llegamos a El Calafate. El cielo está despejado y hace sol, en contraste con la lluvia en Ushuaia hace dos o tres horas. Y soplan tremendos vientos, para hacer honor a la fama de ser la Patagonia la “Tierra de Vientos”.

De aquí nos acompaña otra guía argentina, no la que nos acompañó en Ushuaia pero del mismo nombre curiosamente, con quien subimos al bus que nos lleva hasta el centro de El Calafate. Es una localidad bien pequeña, al parecer construida sola para ser la base para el turismo, sobre todo para la Parque Nacional Los Glaciares, que estaremos visitando mañana y pasado mañana.

Por ahora es tiempo libre. Salgo a pasear un poco a mirar las tiendas (no muchas), y antes de eso, a ver el Lago Argentino, que era ese charco verdeazul… Es solo caminar unos cinco minutos desde el hotel, por un paso bien arreglado o, más bien, aún en obras de pavimentación. En la orilla hay un grupo de turistas extranjeros, unos caballos pastando, y nada más. El agua del lago, vista de cerca no presenta ese impresionante color, bueno, un poquito de decepción pero quizá tenga que ver con la poca profundidad cerca de orilla….

2 comentarios

Archivado bajo viajes

Nacionalidades

Si aún recuerdo una noticia que leí hace medio año, es sobre el reconocimiento de la nacionalidad palestina por parte del gobierno japonés, medida que quizá no afecte a muchas personas, pero sí y de manera tan drástica a las personas en ciertas condiciones: niños nacidos en Japón de padres palestinos. Bueno, como bien se sabe, el Japón adopta el lus sanguinis (o “derecho de sangre”, que más sencillamente significaría: “Los hijos de padre o madre japoneses, son japoneses”), pero se aplica excepcionalmente el lus soli (o “derecho de suelo”) a los niños nacidos en Japón y de padre y madre desconocidos o sin nacionalidades (Ley de Nacionalidad, inciso 3 del artículo 2), habiendo sido éste el caso de niños palestinos nacidos en Japón, que pasaban a ser japoneses de nacimiento porque sus padres eran considerados como “personas sin nacionalidades” ante las autoridades japonesas, cosa que no ocurre con los nacidos después del 15 de octubre de 2007 (fecha de entrada en vigor de la nueva medida), quienes ya no tendrán la nacionalidad japonesa porque ahora sus padres tienen su reconocida nacionalidad no japonesa. En fin, el mero hecho de nacer un día antes o después podía cambiar la nacionalidad del niño…

Otros casos que se siguen dando tienen que ver con la forma, un tanto rigurosa, en que se aplica el lus sanguinis en Japón, donde el asunto no se complica si es que la madre del niño es japonesa, pero en otro caso (de hijos de padre japonés y madre extranjera) hay un requisito adicional de (1) que los padres del niño estén casados legalmente, o (2) que el padre japonés haga el trámite de reconocimiento de paternidad antes de que nazca su hijo, o (3) que, luego del nacimiento del niño, se haga el reconocimiento de paternidad y que los padres se casen legalmente. Si existen, en el caso (3), motivos para que los padres no puedan casarse legalmente, el niño, a pesar de ser hijo de japonés, no obtendrá la nacionalidad japonesa…. Y así, hay casos de hermanos de diferentes nacionalidades -el mayor de nacionalidad extranjera y el menor de nacionalidad japonesa- donde se podría suponer que sus padres, japonés y extranjera no casados, por desconocimiento no hicieron a tiempo el reconocimiento de paternidad de su primer hijo pero que sí lo hicieron para su segundo hijo…

Bueno, yo personalmente he atendido un caso, de un amigo sansei (tercera generación, de descendiente de japoneses) que deseaba  inscribir, retroactivamente, como japonés a su ya difunto papá que fue nisei (segunda generación). El papá de mi amigo no tuvo la nacionalidad japonesa porque sus padres, inmigrantes japoneses en Latinoamérica, en tiempos de guerra no pudieron asentar su nacimiento en la Embajada Japonesa…

Hay más casos que se me vienen a la mente, y no sé por qué me llama tanto la atención pero lo cierto es que el tema me interesa.  Y sigue siendo todo un misterio, eso que se llama “nacionalidad”…

13 comentarios

Archivado bajo general, japón

Casas japonesas

Si durante mi caminata diaria entre mi casa y oficina (o más bien, entre la estación de tren y mi oficina) noto algo, es que en la zona hay numerosas casas en demolición y luego en re-construcción. Al tener la oportunidad de observar el avance día a día de las obras, se me ocurre la idea de hacer algún día un pequeño reportaje de cómo se construye una casa japonesa, a ver si es muy diferente o similar a la construcción de casas occidentales…. Es solo una vaga idea, que no se si llegaré a realizar o no, pero por el momento tengo unas fotos de “cómo se demuele una casa japonesa”, donde se podrá comprobar claramente que la estructura es de madera; no de piedra ni de adobe como podría ser común en algunos otros países.

 

Y es un tema que me interesa un poco, porque recuerdo algo que he leído en un periódico: Que las viviendas japonesas se demuelen y se vuelven a construir en un ciclo de 30 años en promedio, en lo que debe ser una práctica bastante costosa (económica y ecológicamente) y que el Gobierno pretende cambiar, promoviendo la construcción de “Viviendas Duraderas y Resistentes” que puedan durar hasta 200 años y de diseño que facilite su remodelación interior (para que una misma casa pueda ser usada de generación en generación), etc, medida que supuestamente contribuirá para hacer más rica la vida de los japoneses, por poder destinar más plata a la educación y cultura, por lo que se pueda dejar de gastar en las viviendas…

No sé qué tan confiable será lo que dicen los señores políticos, pero me parece bien la idea de casas más duraderas. Porque el ciclo de 30 años es demasiado corto, si tomamos en cuenta que la construcción de madera puede resistir más de 1300 años si es que se diseña, construye, y cuida de manera adecuada, tal como lo demuestra el templo Hôryûji,

13 comentarios

Archivado bajo japón

Arroz con leche

Arroz con pollo, me quiero casar…
Oye, tanto te gusta el pollo, ¿eh?
– (risas entre todos)

No sé qué tanto le gusta el pollo al nene que canturrea, pero el hecho es que esta vez estamos tomando un almuerzo de arroz con pollo, sin el postre de arroz. ¿Será por eso, o será que el nene, de mamá latina y papá japonés, tiene un gusto cruzado? No lo sé de cierto, pero de lo que estoy seguro es de que muchos japoneses, si tuvieran que elegir entre dos opciones, se casarían con arroz con pollo y no con arroz con leche. Y es que si pronuncio el nombre de este postre, la reacción de mis amigos japoneses no suele ser muy gustosa que digamos, a pesar de que en general les gustan los platos latinoamericanos cuando en ocasiones vamos juntos a comer a algún restaurante latino.

Bueno, lo cierto es que aquí el arroz se come más salado o aliñado con salsa de soja, pero rara vez con azúcar y mucho menos con leche, resultando casi inimaginable esta última combinación. (O, en realidad hay dulces a base de harina/pasta de arroz, pero no de arroz en granos…)

Bueno, se me ocurre pensar que el choque de japoneses con arroz con leche es algo parecido a la reacción de algunos latinos ante frijoles dulces, que aquí se pueden comer tanto salados como dulces, pero que, al parecer, solo salados en algunos países. Lo cual me parece un insignificante pero interesante y recíproco choque de sabores.

Y hablando de estas cosas con un amigo latino, me entero de que en Japón también existe su versión de “arroz con leche”, en determinadas regiones. Intrigado me pongo a buscar algo y sí, encuentro, entre otras cosas, una receta así, que a lo mejor no es un postre sino un plato principal, con sabor a salsa de soja. Bien diferente del arroz con leche latino, pero… ¿alguien querrá probarlo?

8 comentarios

Archivado bajo comidas

Libros usados

Como cualquier día entro a un local de BOOK-OFF, y como cualquier día miro, sin esperar demasiada novedad, el rincón de libros extranjeros, donde suele haber no muchos libros de bolsillo, en su mayoría en inglés y rara vez en español… Bueno, digo “rara vez” pero no “nunca”, y es que hay veces que encuentro algo. Y hoy parece un día especial, ya que es la primera vez que encuentro cinco libros en español:

  • El demonio y la señorita Prym de Paulo Coelho (No dudo en comprarlo porque yo, siendo un fiel lector de Coelho en español, justo no había leído este libro que ahora encuentro al precio de 100 yenes…)
  • El Alquimista de Paulo Coelho (Con una dedicatoria en inglés, de una japonesa a un latino, al parecer. Sea que fue un libro regalado…)
  • Manolito Gafotas (guión cinematográfico) de Elvira Lindo (Sé que esta serie fue usada alguna vez como texto para el curso de español de la NHK, así que lo habrá comprado algún estudiante de idiomas.)
  • Alicia en el país de las maravillas / A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll (Un lindo libro con dibujos a color, que hubiera comprado sin duda… pero es que ya lo tenía.)
  • El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra (Si hubiera sido una colección completa… Es que aquí encuentro solo un tomo de los varios que debe haber)

Bueno, por hoy compro los dos libros de Coelho y el guión de Manolito Gafotas, y recuerdo que en ocasiones anteriores también había comprado Donde el corazón te lleve de Susanna Tamaro (que de verdad deja algo en tu corazón) y Libertad bajo palabra de Octavio Paz.

En todo caso, lo novedoso de esta cadena de tiendas de libros usados, aparecida en 1990, es que a la hora de poner precio a los libros, tanto para la compra como para la venta, no se toma en cuenta el verdadero valor de la mercancía, sino solo lo superficial: categoría del libro, si está en buen estado o no, si fue publicado recién o hace tiempo, etc. Y así, el trabajo del librero, que tradicionalmente era un oficio altamente intelectual que exigía un buen conocimiento y experiencia, se convierte en una sencilla rutina que cualquiera puede desempeñar mirando un práctico manual, cosa que, junto con el ambiente muy moderno de sus locales, hizo posible ampliar drásticamente el mercado de libros usados…

Bueno, en mi caso en particular, desde antes de la aparición de BOOK-OFF, me gustaba entrar a mirar libros usados en tiendas tradicionales donde, con un poco de suerte, a veces encontraba algo, como:

a precios increíblemente bajos.  Y en estos casos, termino comprando lo que encuentro y no lo que yo elija, con que, sin querer, estoy ampliando mis temas de lectura, conociendo a nuevos autores, etc..  Eso ciertametne es interesante, ¿no?

11 comentarios

Archivado bajo libros

Fiestas latinas

Todavía no había visitas cuando llegué hace unas horas pero ahora, este apartamento, convertido en una auténtica discoteca, está repleto de gente. Yo conozco a los anfitriones y a unos amigos, pero los demás son personas desconocidas para mí, que conversan, comen, beben y bailan alegremente, o más bien “ruidosamente” para algunos…

Bueno, es una de las fiestas de latinos en donde he estado, que creo que son para pasarla bien, olvidarse por un momento de las cosas de la vida, y también para encontrar nuevos amigos, y en mi caso en particular, para familiarizarme con la cultura latinoamericana. Eso sí me gusta, aunque la verdad yo preferiría una reunión un poquito menos ruidosa, para poder conversar más tranquilamente. Y el problema ahora es que yo quizá no soy el único en desear la tranquilidad a esta ahora, pasada ya la medianoche en una zona de casas comunes… y en JAPÓN. Esta pequeña preocupación mía resulta ser muy cierta, ya que hacia las 4.00 de la madrugada nos visitan unos vecinos del barrio, a pedirnos que por favor dejemos de hacer bulla, o llamarán a la policía. Y yo repetidas veces les pido a los presentes que bajen el volumen, pero no logro que me hagan mucho caso. O quizá, bajaron un poquito el volumen a su manera, pero yo no percibo ningún cambio, casi… Y si yo mismo bajo el volumen del equipo de sonido, ese volumen vuelve misteriosamente a subir casi en seguida, y no sé qué se puede hacer. Y en fin, las palabras de los vecinos se hacen realidad: Recibimos ahora la visita de unos agentes de policía, que nos dicen: Que hubo quejas de los vecinos que no pueden dormir con este tremendo ruido… y eso, no solo los adultos sino que también hay bebés, así que se acaba ya la fiesta y tenemos dos opciones: o nos vamos ya a nuestras respectivas casas, o dormimos aquí en silencio hasta la hora del primer tren. A lo que, para mi sorpresa, los latinos no quieren obedecer fácilmente, y responden “Pero si estamos celebrando el cumpleaños de nuestro amigo…”. Realmente admiro esa ¿valentía?, pero temo lo que pueda suceder si los policías nos pidieran documentos de identidad, cuando sé que no todos los presentes los tienen en regla… De todos modos, luego de una conversación no muy amical, los policías se marchan, dejando en claro que, aunque esta primera visita era solo para advertencia, la segunda vez la cosa será mucho más seria… De ahí de todas maneras la música se apaga y la fiesta se acaba, eso sí, pero en cambio, entre los amigos malhumorados comienzan unas discusiones o peleas verbales por cosas insignificantes, y la gente sigue hablando en voz alta, sin importar mi preocupación… hasta que, horas más tarde, por fin se van marchando…

 

Lo cierto es que con amigos latinos suceden cosas lindas o feas, interesantes o chocantes, etc. Me parece muy bien el festejar el cumpleaños a lo grande, y pienso que un momento así puede ser especialmente importante para los inmigrantes al vivir lejos de los suyos, pero igual, inaceptable la reacción ante las quejas de los vecinos… O pienso que no habría quejas si toda la vecindad compartiera esa costumbre de hacer ruidosas fiestas nocturnas, y supongo que quizá era así en el país de origen de estos amigos, que, sin embargo, a veces tendrán que aprender a respetar la costumbre del país que los están acogiendo, aunque también puede haber diferencias en que los foráneos tengan más razón (en ese caso espero que Japón pueda aprender de ellos…).

Yo creo que ese “aprendizaje” mutuo es posible… Y así resulta ser una grata novedad, que años después, el mismo grupo de amigos celebra otro cumpleaños, esta vez dando una fiesta diurna (y no noctámbula) en una sala alquilada de un centro comunitario (y no en un apartamento de paredes delgadas), sin temor a fastidiar a nadie.

9 comentarios

Archivado bajo costumbres, general