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A patear latas (38)

Estamos en agosto y pareciera mentira.
Llegó repentinamente sin ninguno de los preámbulos que en otros años hubieran habido:
Durante el penúltimo fin de semana de julio solía ser el festival de verano de mi zona y no lo hubo esta vez.
La temporada de lluvias normalmente termina a mediados de julio o un poco más antes y luego empieza a hacer calor a toda fuerza desde finales de julio, y esta vez siguió lloviendo sin cesar durante todo julio.
Los niños de primaria y secundaria suelen salir de vacaciones desde el 20 de julio o algo por ahí (no recuerdo la fecha exacta) para gozar de tiempo libre o sufrir de un montón de tareas en casa durante unos cuarenta días hasta el fin de agosto, y este año los niños tienen vacaciones acortadas porque hay clases extras para recuperar el tiempo perdido por la suspensión de clases en marzo o abril.
Y yo mismo, si antes solía tener una semana libre en agosto, no la tendré este año…
Un verano insólito, de un año insólito.

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A patear latas (37)

El lunes me notificaron que extenderían mi contrato por dos meses, con que seguiré trabajando hasta el 30 de septiembre. No dudé en aceptar la nueva oferta porque, en fin, soy conformista y si es que las cosas parecen haber empezando a funcionar poco a poco, prefiero seguir probando suerte aquí sin buscar innecesariamente más cambios, porque se me ocurre que, de empezar a buscar otro trabajo y si por suerte encontrara otro empleo, no se sabe si ese otro trabajo resulte ser mejor o no, cuando sí puedo estar seguro de que nuevamente me tomará el tiempo para acostumbrarme…
No sé qué va a ser de mí después del 1 de octubre pero de momento solo me queda hacer un esfuerzo por que me sigan necesitando.

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A pateas latas (36)

El próximo fin de semana sará largo aquí porque el jueves 23 y el viernes 24 son feriados. Son nominalmente el Día del Mar (normalmente es el tercer lunes de julio) y el Día del Deporte (antes conocido como el “Día de la Educación Física y era el segundo lunes de octubre), que para este año en particular fueron trasladados a fechas citadas arriba por motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio. Sabido es que este año no tendremos las Olimpiadas ya pero no volvieron a cambiar el calendario alterado, así que para la semana que empieza trabajaremos solo tres días y descansaremos cuatro días, que para mí pasarían a ser mis vacaciones de verano en su totalidad, porque supongo que no me darán más vacaciones en agosto.

De todas maneras en uno de esots tres días hábiles creo que me notificarán mi suerte a partir de agosto, o sea, voy a saber si seguiré con mi actual trabajo o si empezaré a buscar otro trabajo (gozando nuevamente de vacaciones ilimitadas). Ahora creo que lo más probable es que siga con mi actual trabajo durante unos meses más pero, bueno, nada tengo confirmado hasta ahora.

Bueno, ya lo veremos.

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A pateas latas (35)

El lunes tuve una inesperada videoconferencia con las mismas personas con quienes conversé hace tres meses y pico dando origen a toda esta etapa de mi historia laboral. Esta vez fue para comunicarme sus impresiones sobre mí hasta entonces y sobre el siguiente paso. Obviamente hubo comentarios sobre mis defectos y me exigieron una respuesta, mi impresión sobre la (im)posibilidad de seguir trabajando y, de querer seguir trabajando con ellos, mis “planes” para progresar en los aspectos en los que soy bastante torpe.
Una forma más fácil hubiera sido expresar: “Ya les dije. Desde el principio sabía que no nací para este tipo de trabajo, por lo que lo mejor sería que termináramos este rollo cuando finalizara el periodo de ‘prueba’ de mes y medio y así evitaríamos perder más tiempo”… pero no me atreví a decirlo porque hubiera sido demasiado irrespetuoso, y en cambio terminé mostrándome con más disposición a esforzarme a progresar y agregué lo que se me ocurrió para “mis planes para progresar”, para supuestamente intentar mejorar la comunicación mutua en lo que es el teletrabajo, etc., sin dejar de argumentar el factor “experiencia” y “acostumbramiento” que con tiempo iría adquiriendo para vencer mi inexperiencia…
Ese mismo día empecé a llevar a la práctica lo prometido en la videoconferencia y pareciera que algo ha cambiado desde entonces.
La verdad es que estoy empezando a guardar una pequeña esperanza de seguir trabajando en este mismo puesto, porque al fin y al cabo debe ser más cómodo el no tener que buscar otro puesto de trabajo, el no tener que cambiar este ritmo de vida de estas últimas semanas sin necesidad de viajar en tren cada mañana y tarde, el no quedar mal con nadie (con los colegas de teletrabajo ni con la contratista)…
A ver si logro superar la prueba o no, espero que me vaya bien en las tres semanas que quedan del plazo del actual contrato.

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A pateas latas (34)

Han transcurrido dos semanas y media de mis días de teletrabajo y extrañamente me voy acostumbrando a este nuevo ritmo de vida, aunque no necesariamente al contenido del trabajo mismo, donde de sobre quedó claro mi desastrosa inaptitud.
Una práctica laboral aquí es notificar con un mes de anticipación la finalización, extensión o renovación, etc. del contrato y en caso mío es el momento ya, dado que el contrato actual vence el 31 de julio. Mis jefes deben haber decidido seguir o no seguir aguantándome y supongo que me avisarán ya. En caso negativo, ojalá que mi contratista me ofrezca algún otro puesto, que no sea tan inadecuada para mí.

De todas maneras, hoy participo en una mini carrera de 20km, después de cuatro meses sin carrera alguna, por la suspensión de todas las carreras donde me había inscrito. La de hoy es bastante informal y es básicamente un evento para ensayo o entrenamiento, pero a ver qué tal me va a ir.

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A pateas latas (33)

Han pasado 10 días de mi vida de teletrabajo, donde, independientemente del área de especialidad, al menos ha sido una nueva experiencia trabajar en esa forma, sin necesidad de salir de mi casa ni mucho menos perder una hora o dos desplazándome en trenes repletos cada mañana y noche.
Eso sí, estoy contento de poder seguir con mi rutina matinal (correr 25km en el parque o 24km en el lago y luego descansar un par de horas escuchando radio) y, así mismo, de no tener que andar con traje, corbata y zapatos de cuero (fastidioso, muy especialmente en días calurosos o lluviosos), así que la próxima vez buscaría, de ser posible, un empleo que me permitiera trabajar de la misma manera también. El viernes sucedió que por la mañana asistía yo a una videoconferencia y de súbito me llaman a la puerta… y fue un cartero que me traía un paquete, que no hubiera podido recibir si hubiera estado trabajando fuera de casa. Bien…
Por otra parque, noto en carne propia que trabajando siempre frente a la pantalla de la computadora, uno tiende a estar inmóvil en la misma posición durante todo el día si es que no intenta conscientemente mover el cuerpo. Si es en la oficina uno se para y camina un poco, ya sea para conversar con alguien, para buscar alguna carpeta física o cuando me piden algunas tareas físicas de forma irregular, etc. y es lo que nunca sucede en caso de teletrabajo, así que cada cierto tiempo estaría bien pararse un momento, cambiar de posición, etc. En caso mío, como nadie me ve durante el trabajo (si no durante videoconferencias con la cámara encendida), en realidad no hace falta estar sentadito en la silla; de repente podría estar en una posición así, otra u otra… al menos en momentos en que solo leo documentos u organizo ideas en la mente.
Otra pequeña incomodidad es la hora de cena. Antes, cuando trabajaba siempre podía cenar en el restaurante para los empleados y solían ser a eso de las 17:00, y cuando no trabajaba solía cenar más antes, a eso de las 16:00, y resulta que mi actual horario laboral es de 09:30 a 18:30. A veces termino un poco más tarde y es así que ahora tengo que pasar dos o tres horas de hambre, aunque eso no siempre es una desventaja, porque si corro al supermercado cerca de las 19:00, hay posibilidad de encontrar alimentos frescos de precios rebajados al acercarse su fecha de vencimiento.

Bueno, es lo que puedo comentar sobre el lugar y horario de trabajo, pero de ninguna manera sobre mi inaptitud para la equivocada área de especialidad.

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A patear latas (32)

El lunes volví a comunicar a la contratista mi deseo de renunciar a la oferta de trabajo por mi demasiada falta de preparación. En lugar de aceptar mi deseo, la chica se comunicó a su vez con la empresa que daba la oferta, y me volvió a llamar e insistió que la empresa era consciente de la necesidad de entrenamiento para los novatos y no esperaba que yo estuviera preparado del todo desde el primer día…, a lo cual me faltó hablar con más decisión para imponer mi deseo.
Así me quedé sin escapatoria. Bueno…
Llegó el miércoles y fue mi primer día en mi nuevo trabajo. Fui a la oficina de la empresa, donde en realidad no hubo mucho que hacer. Solo que me dieron una computadora, donde creé y configuré unas cuentas mías para herramientas de comunicación y todo, y luego de comprobar que estaba funcionando bien, conversé un breve rato más con unas cuantas señores que estaban en esta pequeña oficina y ya me dejaron marcharme, para empezar el famoso “teletrabajo” en casa.
Eran las 11 de la mañana, más o menos. En camino decidí almorzar y también pasé por una tienda de conveniencia a comprar algo para la cena, porque se suponía que iba a trabajar hasta las 18:30 y no iba a tener ganas de salir a comprar a esa hora. Llegué a casa poco antes de las 13:00 y encendí la computadora de la empresa y me conecto al grupo de chat de la empresa… manteniendo la comunicación por texto y a veces por voz con la pantalla compartida… y mi superior empieza a explicarme de qué se trata, qué herramienta y ambiente tengo que preparar y qué tengo que saber y hacer…
Así fue que comenzó mi primera experiencia de teletrabajo.

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A patear latas (31)

El miércoles que viene empiezo a trabajar de nuevo, en un lugar equivocado.
Bueno…
Fue el miércoles por la tarde cuando me llamó una chica, de una más de las agencias contratistas donde me había registrado, para darme información sobre una oferta de trabajo que resultó ser para “atención al cliente”, “soporte técnico” o algo por el estilo, que me llamó la atención porque iba a ser una atención/soporte por chat y no por teléfono en tiempo real. Se trataba de un soporte técnico de no sé qué sistema informático hecho por una empresa extranjera, con cuyos ingenieros o programadores habría intercambio de preguntas y respuestas, en inglés, si así se requería para resolver las preguntas de los clientes.
Le comuniqué mi deseo de postular o al menos saber más, con la idea de que si es por chat, no haría falta entenderlo y resolverlo todo en tiempo real y entonces podría no repetir el fracaso en mi último trabajo. Ese mismo día concertaron una entrevista para el día siguiente, jueves.
Visité la oficina de la contratista, donde conversé un rato con la chica, para luego tener una entrevista por video conferencia con los señores de la empresa para la que supuestamente iba a trabajar.
Empezamos por una explicación mía sobre mi supuesta experiencia profesional, seguida de la explicación por parte de ellos sobre lo que yo tendría que hacer, para luego realizar un juego de roles del chat donde me mandaron por chat una pregunta en japonés y la traduje en inglés para reenviarla a los ingenieros/programadores en el extranjero y, tras recibir su respuesta volver a traducirla a japonés. Tras la prueba del chat en japonés-inglés-japonés me preguntaron cuál fue la herramienta de traducción que usé (no usé ninguna), si había tenido experiencias de estudiar, trabajar, etc. en el extranjero (no…, aunque en alguna época había escuchado/leído noticias en inglés). Aparentemente les gustó mi nivel de inglés a pesar de mucha inseguridad sobre mi experiencia y conocimiento sobre los sistemas de “nubes”. Y mi gran error debió haber sido el de expresar mi gran disposición a estudiar todo lo necesario si no era suficiente lo que sabía ya…
Esa misma noche llegó el aviso de la contratista, que coordinaba el asunto y necesitaba mi afirmación para empezar a trabajar.
Lo hubiera aceptado con toda alegría si no por… mi incapacidad en el área en cuestión, de sistemas en la “nube”.
Luego de la entrevista me pongo a averiguar en qué me estoy metiendo y sinceramente no me siento capaz para nada… Si se tratara del soporte técnico de algún aparato electrodoméstico, con su manual de instrucción completos, sería cuestión de recibir la pregunta del usuario y buscar la respuesta en el manual, nada complicado, pero si es para un sistema informático en nube, sin documentos completos ni confiables, y de cada cliente con su idea de lo que quiere realizar sin dejar lo que se podía hacer con sus antiguos sistemas en función en no sé qué versión de no sé qué computadora en combinación con no sé qué otro programa u sistema operativo… Eso no es para mí. Imposible.
Muy tarde me doy cuenta de la gravedad del asunto y comunico a la contratista mi deseo de renunciar, pero la contratista, tan contenta de concertar un contrato, no quiere cortar tan fácilmente el tema y me pide que al menos haga una prueba a ver si realmente es tan fatal o no. Y viene mi otro error: no decir contundentemente que no,
Así fue y ahí estoy, a puerta de otro infierno.14

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A patear latas (30)

Sin tener ninguna novedad positiva aún, empiezo a postular a una oferta de trabajo y a otra. Sigo sin tener ninguna fuente de ingreso y al mismo tiempo recibo una boleta tras otra para pagar el impuesto de residencia, el seguro nacional de salud y la pensión nacional de jubilación. Realmente no es el momento de seguir vago. Hay que encontrar lo más rápido posible un trabajo que me permita cubrir al menos el costo de vida.

Y… de paso colocaré aquí una foto, de un paisaje de vida diaria en estos días:

Últimamente nuestra venta ha caído súper abajo… y nos sentimos tan en apuros que
A ver, estamos probando comenzar a ofrecer el TAKE-OUT.
Pueden pedirlo también por teléfono

(Cartel en la puerta de una taberna)

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A patear latas (29)

Un sitio web sigue mandándome informaciones sobre ofertas de trabajo y prácticamente no le presto atención, porque ya estoy harto de ver ofertas que nada tienen que ver conmigo: de “tareas administrativas en general” (para puras mujeres) , “centro de llamadas telefónicas” (para mujeres también), “operador/administrador de sistemas informáticos” (para candidatos de muy alto nivel), “operador de CAD” (nunca he manejado CAD)…
Y se me ocurre que quizá sea mejor asistir a algún que otro seminario o “feria de trabajo”, etc. que reúna empresas locales deseosas de contratar nuevos trabajadores y que ofrezca oportunidades de entrevistas sin reservas ni preámbulos. Esperaría que así pudría darse la casualidad de encontrar un espacio adecuado para mí que no apareciera en las revistas o sitios web. Bueno, es solo una idea, que ni sé si funcionará o no, y que tampoco he llevado a la práctica… porque ese tipo de eventos también han sido cancelados todos, por la misma crisis sanitaria, y no sé si volverán a organizarse.
Por otra parte, hace unos días encontré en el buzón un folleto de una especie de “huerto urbano compartido” que queda cerca de donde vivo. Se trata de un servicio que ofrece espacio y asistencia técnica para sus usuarios interesados en convertirse en agricultores domingueros sin necesidad de mucha preparación profesional ni capital inicial. El folleto era más para convocar nuevos usuarios pero noté que también ofrecía un poco de trabajo, así que busqué información sobre la empresa gestora, que, bueno… en su sitio web ofrece diferentes tipo de trabajo, de labores físicos en los huertos, de informática, de relaciones públicas, de administración, etc. y me llama la atención que hay un tipo de trabajo “abierto”, donde uno puede postular sin encajar muy bien en las profesiones especificadas por separado, y la empresa vería si habrá o no algún trabajo adecuado para el aspirante, considerando su voluntad, conocimientos y experiencias. Sería interesante que hubiera espacio para alguien con un poquito (ma no troppo) de conocimiento de informática, dispuesto también a mover el cuerpo al aire libre, y con experiencia de haber colaborado, aunque de forma no remunerada y no profesional, con una ONG de cooperación internacional que realiza, entre otros, proyectos de huerto escolar para alimentación de los niños en zonas rurales de un país andino. En fin, algo me interesa, aunque la posibilidad es escasa.

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