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A patear latas (4)

Por fin terminé de preparar mis papeles, por lo mediocre que sea su contenido, y también realizar el trámite para recibir el subsidio de desempleo. El siguiente paso sería consultar las base de datos de las tres agencias, públicas o privada, de colocación para buscar ofertas de trabajo y postular casi a ciegas a cualquier trabajo que pueda ser compatible con mis supuestas experiencias “profesionales”…

Y lo más indicado es intentar conseguir trabajo lo más antes posible, porque cada segundo, minuto, hora o día voy perdiendo el poco valor (si lo tuviera) en el mercado laboral y tendré más y más posibilidad de nunca conseguir ningún trabajo, así que hay que actuar siempre de prisa…. NADA de disfrutar del tiempo libre ni un merecido año “sabático”, jamás, si no estás en condiciones para poder vivir sin trabajar durante el resto de tu vida. Bueno, no pediré tanto lujo… pero también me pongo a pensar: si este es un escasísimo momento en la vida que por única vez se me ha presentado para poder cambiar algo en la vida, ¿aún así, no tendré derecho de reflexionar tranquilamente sobre lo que realmente desearía hacer o no hacer en la vida, ya sea el tipo o área de trabajo, especialidad, o la modalidad de contrato,e tc?

Por una parte he de admitir que es mi pereza, de no querer salir ya de este ritmo de vida sin trabajar, pero por otra es la gran duda que tengo sobre mi especialidad: la vía más rápida sería siguiendo con mi “especialidad”, donde quizá haya más oportunidad, por medio de cualquier cantidad de mentiras y exageraciones sobre lo “hábil” que soy como ingeniero de sistemas aunque está todo claro que luego sufriré como antes, por estorbar en el trabajo en que para nada soy útil, y ahora con peores condiciones laborales en todo sentido.

Otra forma sería optando por asistir a algún curso de entrenamiento, durante un trimestre o semestre, etc. Como beneficiario del subsidio de desempleo, teóricamente tengo derecho a asistir gratis a ese tipo de entrenamiento, donde…. si es en el campo de informática, podría actualizar un poco mis conocimientos sobre las últimas tecnologías o tendencias, o me parece interesante también aprender formalmente algunas técnicas que alguna vez intenté aprender por placer: diseño gráfico, diagramación y esas cosas, que pueden ser tanto en el trabajo como en mi rato libre, para realizar cosas de voluntarios, etc. Y la otra idea sería aprender algo totalmente diferente, como “cocina”, etc. Veo que hay bastantes demandas de cocineros, aunque no bien pagados, ya sean para hospitales, guarderías o casas geriátricas, etc. Pienso que la de cocinar debe ser una habilidad mucho más universal que la ingeniería, y puede también servir fuera de trabajo y… quién sabe si algún día decido huir de este país para vivir en otro y ahí de repente pongo mi restaurancito japonés o un curso de cocina japonesa en una tal Casa de Cultura Japonesa o algo por el estilo…

Tengo tantas dudas y realmente no sé cuál sería el mejor camino para mí. Pero la realidad social de aquí no me permite malgastar tiempo pensando. Hay que hacerlo todo con toda prisa aquí y no sé.. creo que aún indeciso, me dejo arrastrar por esa exigencia social, aunque estoy bastante cansado y harto ya de tener que actuar siempre rápido. (En lo único que quiero ser veloz y rápido es en mis medias maratones; en lo demás quisiera vivir más despacio y tranquilo, pero eso no está permitido para gente mediocre para abajo como yo.)

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Himno del desempleado parado en una pata

No soy de los que leen regularmente las revistas o páginas web que cada día, semana o mes presentan nuevos métodos de ejercicios para “dieta” (“adelgazamiento” en realidad en la mayoría de los casos, eliminación de grasa o fortalecimiento de no sé qué parte del cuerpo) para probarlos y dejarlos a los tres días porque no consiguen resultados inmediatos… Bueno, no soy tan metódico ni tampoco estoy muy interesado en el tema de la llamada “dieta” ni “ejercicios”…

A pesar de lo arriba dicho, resulta que últimamente terminé agregando dos ejercicios a mi rutina diaria, o más bien mi rutina para cada fragmento de tiempo en que me desocupo momentáneamente a cualquier hora del día. Son ejercicios bien sencillos que cualquiera puede realizar y que requieren solo uno, dos o tres minutos para cada sesión. A ver:

  • “Parado en un pie”: Te paras derechito, con los brazos en jarra, y elevas tu pie izquierdo hasta tener la rodilla a la misma altura que las caderas. Te mantienes en esa posición durante 20 o 30 segundos y luego haces lo mismo con el otro pie. Puedes repetirlo tres veces, con los ojos cerrados si puedes.
  • “Silla de aire”: Puedes imaginar que tienes una silla con su espaldar pegado a la pared de la habitación. Te sientas en esa silla imaginaria (inexistente en realidad) y te mantienes en esa postura durante 30 segundos con la punta de los pies hacia adelante, 30 segundos con los pies hacia fuera y otros 30 segundos con los pies hacia dentro.  Puede ser con los brazos estirados hacia adelante durante todo el tiempo.

Encontré estos ejercicios en la revista RUNNERS (ediciones de este mes y del mes pasado) para fondistas aquí y, como son bien fáciles y quitan muy poco tiempo, decidí hacerlos en cada rato libre de mi vida diaria a ver si luego mejoro mi rendimiento en medias maratones y, bueno, teóricamente sirven para fortalecer ciertos músculos como cuádriceps femora, glúteo mayor, isquiotibiales y no sé cuáles más… y pueden ser recomendables para gente ajena al atletismo también, ya sea para tener caderas y/o piernas atractivas (no es mi caso, pero es que buscando informaciones para este tipo de ejercicios me impresiona la cantidad de las páginas que aparecen sobre belleza dedicadas a las mujeres) o para detener el envejecimiento, sobre todo en caso de las personas que llevan una vida muy sedentaria, como muy fácilmente se puede encontrar informaciones al respecto aquí o aquí o en donde sea.

Así es que quienes quieren, pruébenlos.  A mí, me resulta refácil el parado en un pie pero no tanto la silla de aire, y de todas maneras voy a seguir perseverando.  Invertí 108 yenes ya para eso, a comprar un temporizador de cocina digital especialmente para mis nuevos ejercicios…

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A patear latas (3)

Ha pasado una semana más, con todos los días que parecen ser los mismos, y en caso mío en particular pareció ser una semana con siete sábados que digamos… Pero, bueno, para no exagerar tanto y para hacer algo, al menos hubo un día en que por fin vencí mi incurable flojera para preparar un papel y sí, al menos preparé el más fácil de todos: el currículum con mis datos personales, nombres de los centros de estudios donde estudié y nombre de mi anterior (sí, ya es “anterior”) compañía, que en fin son datos que se pueden poner mecánicamente, sin necesitar pensar nada. El siguiente paso es preparar el otro papel, el famoso “hoja de carrera”, donde sí que hay que pensar qué cosa se podría poner como mis “logros” y de ahí mis “puntos fuertes”, etc. Aún no se me ocurre nada de nada pero intentar inventar algo de ahora en 48 horas, porque el miércoles tengo una cita con mi consultor y le prometí llevar mis papeles, completos o no, sin los cuales sé que no tendremos nada que conversar.

Y… mientras que sigo sin avanzar nada en lo laboral, al menos intento mantenerme mínimamente en forma, físicamente, y creo que por ahí no ando tan mal, porque al tener todo el tiempo libre, sí que puedo continuar con mis rutinas matinales, de 25km de lunes a sábados (5 vueltas al parque) y de 23.65km (2 vueltas al lago) los domingos, excepto algunos días en que tengo desplazamientos a otros lados. Esta semana, bueno, el miércoles fui a ver una película al Instituto Cervantes de Tokio y aproveché la ocasión para pasar también por un restaurante “saludable” administrado por una empresa dedicada a la industria de salud (fabricación de instrumentos de medición de datos corporales y servicios relacionados), quedaba a 27km de mi domicilio; buena distancia para correr una ruta diferente a la habitual y a la vez ahorrar el pasaje de tren hasta allí. Luego, el sábado volví a participar en una pequeña carrera, no una carrera “profesional” sino una “carrera de ruta o de fondo”. Como no es la época para correr tan en serio para procurar establecer un récord, es más bien para entrenamiento y a ver qué tal me está yendo y, al menos, cambiar de aire corriendo con otros, y para eso elegí un evento bien barato, pequeño y bastante informal, con apenas 20 participantes, para dar vueltitas a la casita del Sr. Naruhito, sucesor de su papá desde mayo para ocupar su silloncito de emperador de este país. Me inscribí en la categoría de 20km (4 vueltas a esa casita) y terminé en 88 minutos y medio, buen resultado para esta época.

Bueno, fuera sigue lloviendo y aparentemente seguirá lloviendo durante una semana más, dando motivo para temer inundaciones, deslizamientos de tierra y cosas por el estilo en algunas partes de Japón que esperemos que terminen siendo alertas faltas, cuando… de todas maneras odio estas prolongadas lluvias que más que nada me dejan con los pies y zapatos casi permanentemente mojados. No me quejaría tanto si fuese solo cuestión de mojarse y luego secarse, pero … ojalá no salgan hongos, mohos y malos olores.

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A patear latas (2)

Ha transcurrido mi primera semana de vago, donde lo único que hice fue:

  • Sacarme fotos para mi currículum, hoja de carrera y papeles por el estilo. La práctica puede variar según el país, y en caso de Japón es obligatorio, sí o sí, el colocar una foto en el currículum. En los centros comerciales o en las estaciones es fácil encontrar una cabina para tomarse este tipo de fotos sin ayuda de nadie y suele costar menos pero lo recomendado sería acudir a un estudio o tienda de fotos para contar con un fotógrafo profesional (o al menos alguien entrenado para eso) donde teóricamente podemos conseguir mejores resultados, con la posición correcta y quizá con la expresión facial más atractiva… Así que acudí, con traje y corbata, a una tienda de fotos que quedaba más cerca de mi domicilio, aunque… en fin, no me quedé muy convencido del resultado y, de todas maneras, de paso visité también a una oficina pública para búsqueda de empleo que igualmente quedaba cerca, a ver qué había….
  • Un día fui a conversar con un consultor de otra oficina pública para la estabilidad laboral, para hablar más o menos sobre mi deseo sobre el tipo de trabajo, donde definitivamente llegamos a la conclusión de que hay muy poca (si no nula) esperanza de encontrar un puesto de traductor/intérprete de español. Al menos, no encontramos absolutamente nada relacionado con el idioma español en la base de datos de ofertas de trabajo de esa oficina. Al contrario de lo dicho arriba, sí que hay más demanda de ingenieros o administradores de sistemas, así que alguien con un mínimo sentido común abandonaría ya la idea de trabajar con el español para, en lugar de eso, trabajar como profesional en informática, donde, bueno…. digamos que nuestro posible empleador o empresa puede pertenecer a diferentes rubros, puede ser “una hospital que busque alguien para manejar su sistema informático”, “una pyme que quiera informatizar su sistema interna”, o… de repente “una academia de idiomas o una asociación internacional que necesite su administrador de sistemas”, así es que si bien no tendré el lujo de cambiar de oficio, al menos podría guardar la esperanza de trabajar en un ambiente un poquito internacional.
  • Y otro día más, fui a otra agencia, privada, de colocación para conversar con otro consultor más, sin mucha novedad… porque ya sé más o menos lo que hay y lo que no. Por lo menos transmití mi preferencia y fijamos la fecha de la próxima conversación, para la cual espero haber preparado mis papeles.

Lo demás días no tuve ningún avance y sigo sin saber qué podría poner en mis papeles para promocionarme, porque realmente no tengo nada interesante para promocionar y ahí está mi problema. Tengo 10 días para mi próxima sesión con mi consultor y espero pueda inventar algo…

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A patear latas

Llegó mi último día de trabajo, casi, y ahora falta ir a la oficina solo una vez o dos, ya no para trabajar sino para las pocas tonterías que aún quedan, como la de devolver mi tarjeta de identidad como empleado, del seguro de salud de la compañía y mi uniforme, etc., que devolveré a la fecha en que oficialmente perderé toda relación con la compañía esa, que será el 28 de junio. Aún quedan dos semanas pero como no tengo nada que hacer ya en la oficina, optaré por ejercer mi último derecho a vacaciones pagas… aunque, bueno, si sucede algo, me llamarán y tendré que ir.

Y, en fin, digamos que este es mi primer fin de semana como desempleado. El cielo está gris, está lloviendo a cántaros y hace un tiempo bastante feo, que encaja perfectamente con mi estado de ánimo y parece presagiar lo que queda de mi vida, donde no soy tan ingenuo como para guardar esperanzas inútiles, para nada: es un hecho contundentemente innegable que este mundo no está hecho para gente inútil como yo.

De todas maneras, al no tener la valentía para tomarme un año sabático y salir de un viaje sin plan fijo, empiezo, como cualquier desempleado, a buscar otra chamba, donde lo más común sería intentar buscarla en la misma área del trabajo anterior de uno, para hacer valer de las experiencias profesionales acumuladas. En tal caso, tendría yo que elaborar un buen resumen de mi carrera profesional como “ingeniero de microcomputadora”, “administrador de sistemas”, etc… pero realmente no sé si valdría la pena, porque no creo ser competitivo (o más bien, “no soy competitivo”) en ese campo y claro que no, porque por eso me botaron…. y tampoco es que me guste demasiado ese trabajo.

Si es para cambiar de oficio, habría que ver cuánta demanda podría haber de traductor/intérprete/editor-diagramador-diseñador con alguna experiencia meramente amateur, y es que por ahí tengo ciertas experiencias sin nunca ser profesional:

  • Traductor para consultas de asuntos legales, laborales, etc. o de hospitales
  • Traductor/diagramador/diseñador de boletines informativos y otros documentos de una ONG
  • Ayudante/coordinador de maestras latinoamericanas en las clases de español de una asociación internacional.

De esto creo que voy a pedir asesorías da algunos consultores de oficinas, tanto púbicas como privadas, de colocación. Si alguna vez aprendí a hacer cosas como esta y esta otra, qué lindo sería que hubiera oferta de trabajo para hacer eso, pero no creo. Ayayay.

 

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El juicio

 

Al terminar la segunda sesión del chequeo/limpieza dental luego de la reposición de la corona dental desprendida, me dijeron que por esta vez era todo y que el próximo cheque sería dentro de tres meses, muy al contrario de mi temer de que el presente chequeo continuara más de un mes como mínimo. Qué gran alivio mío.

Y… el alivio no duró un día. No habían transcurrido 20 horas cuando, al día siguiente me empezó a doler bien fuerte la parte muy al fondo del lado derecho. Comenzó de súbito y se fue intensificando, para que al final se volviera totalmente insoportable al día siguiente, con que no tuve otra que volver a acudir al dentista esa misma tarde, sin importar el no haber sacado cita. No recibí tratamiento, casi. Solo me sacaron dos imágenes de rayos X y vieron directo el área afectada, e identificaron la muela que parecía doler, que tocaron un poquito con el argumento de que podía estar chocando un poco fuerte contra su par de arriba, aunque en fin, no llegaron a determinar exactamente la causa del dolor tan insoportable. Solo me dieron que observarían la evolución y por el momento me dieron unas pastillas (calmantes y antibióticos por si se trataba de una infección) para tomarse luego de cada comida, durante tres días.

Y mi calvario continúa…

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La corona 2

No duró dos años la corona dental que me pusieron la vez pasada, que volvió a caer hace dos semanas para así obligarme a acudir al dentista. Fue una tarde en la oficina, cuando tomaba algo de galletas y de súbito me di cuenta de la caída de la corona. Esta vez tomé la precausión de guardarla en una bolsita plástica para entregársela al dentista, lo cual resultó ser bastante acertado y la doctora que me atendió no tardó mucho en ponérmela de nuevo, con una rapidez y facilidad que ni me imaginaba, aunque… de todas maneras el asunto va a ser largo, dos meses o tres, o no sé cuántos, porque a la doctora se le ocurre, además del tema de la corona misma, volver también a reanudar el chequeo y limpieza dental que había dejado durante mucho tiempo, cosa que ocurre en mal momento porque, a no ser que por casualidad todo termine antes del fin de junio, en julio pierdo todo (seguro de salud de mi compañía, y también el motivo para elegir esta clínica, ubicada en el lugar conveniente para acudir después del trabajo pero no se sabe luego de mi decapitación [o despido o como quiera llamarse] el 30 de junio; estaría bien si por casualidad consigo otro trabajo cerca de ahí pero en otro caso, sería mucho desplazamiento y mucho gasto en pasajes de tren…).

Pero, en fin… lo único que se puede sería tratar de tomar las cosas con más positivismo. Quizá sea para arreglarme todo lo arreglable al momento de iniciar un nuevo camino en la vida, para luego tener más cuidado para no necesitar volver a acudir a ningún doctor. Ojalá.

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