Archivo mensual: julio 2013

Comida tailandesa

Entre las dos categorías en que se puede clasificar la comida del mundo (la que es peligrosamente picante y la que no), no cabe la menor duda de que la tailandesa pertenece a la primera categoría para mí, razón suficiente, aunque no demasiado fundada, para no haberme acercado hasta el momento a los varios restaurantes de ese tipo de comida que he encontrado por donde vivo, trabajo o simplemente transito. Si es así, sería fácil imaginar mi primera reacción -espanto- al saber que mis nuevos compañeros de trabajo han elegido precisamente un restaurante tailandés para invitarme a ir a cenar juntos así para darme la bienvenida al nuevo grupo de trabajo. Bueno, no se trata de un acoso; el hecho es que todos sabían de mi interés por la gastronomía internacional (y es que yo mismo los había llevado a probar algo de comida latina en algunas ocasiones… antes de mi reciente traslado a la misma sección en la oficina) y eso era suficiente para que quien organizó la ocasión, con la experiencia de haber vivido varios años en Tailandia y con el deseo de volver a vivir ahí algún día, nos propusiera comer algo de ahí. La idea encantó a algunos y amenazó a otros pero básicamente no hubo oposición. Solo que se tomó la precaución de pedir que prepararan la comida menos picante posible. Y…

Llegamos al local y

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empezamos a probar, comenzando por “enrollados de primavera” que expedían un holor algo particular

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y una sopa bien picante con camarones, que creo que se llama tom yum goong

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para continuar con más platos así

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y un pescado y un arroz chaufa (o arroz satado).

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Bueno, ahora puedo afirmar que, si se elige bien los platos y se modera bien cuidadosamente el uso de ají, la comida tailandesa puede ser menos peligrosa de lo que me imaginaba.

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Incendios (2)

Terminada una temporada lluviosa sin lluvias, ha llegado, casi, el pleno verano: en los pronósticos de tiempo no se sabe si se está hablando de la temperatura ambiental o de la corporal (de 35 grados, 36, 37 o hasta 39 grados, etc.) y ahora lo único que falta sería el chirrido de las chicharras para quietar ese casi, para decir “ha llegado el pleno verano” a secas. Y con la llegada, casi, del pleno verano, también comienza la época de las denominadas lluvias guerrilleras, muchas veces con tormentas eléctricas. Bueno, pareciera un poro raro que empezara a llover justo después del fin de la temporada lluviosa, pero es que son lluvias de muy diferentes características. Bueno…

Una tarde de esas, de una fuerte “emboscada guerrillera”, salgo de la oficina y corro hasta la estación de tren como cualquier día. Y… a mitad del camino noto algo inusual: una gruesa columna de humo negro en una área donde, que yo sepa, no debe había nada que produjera tanto humo. De lejos no supe qué estaba ocurriendo (un tornado, un incendio, una planta incineradora de no sé qué que yo no conociera hasta el momento, o qué…) pero al pasar cerca, resultó ser un incendio.

Aún no habían llegado los bomberos pero los vecinos habían llamado ya al 119 y alertado también a los habitantes, y no había nada más que hacer porque el fuego había adquirido bastante fuerza, incontrolable para los no profesionales. Luego de un largo rato, unos 10 minutos o algo así, llegaron los bomberos, quienes tras su llegada no tardaron demasiado en apagar el fuego.

No hubo heridos ni muertos. En la casa afectada vivía una persona, sola, que estaba fuera, mientras que la causa del incendio parece haber sido un cortocircuito provocado por el rayo, algo que me hace volver a recordar las cosas más temidas en Japón, que me parecen realmente temibles

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Feria de libros (2)

En la feria no quería dejar de ver, entre otras cosas, libros importados, y justamente para amantes de libros del extranjero había una sección de ofertas… pero lo malo es que cuando se dice “libros extranjeros” aquí, es sinónimo de “libros en inglés” (y un poco de libros en francés y alemán). Lamentablemente en la sección de oferta no encontré ni un libro en español. Encontré algo de literatura latinoamericana, como Like water for chocolate y Aunt Julia and the scriptwriter, pero solo en inglés. También hubo oferta de la famosa novela 1Q89 de Murakami Haruki, que se vendía al precio de cuatro lata de Coca Cola, que me pareció una oferta bastante buena pero lamentablemente no leo novelas en inglés… (y en cuanto a la misma 1Q89, diré que yo no suelo seguir los bestsellers solo por el hecho de ser bestesellers pero debe ser bueno saber de qué se trata si es algo de la literatura japonesa con tanta aceptación aun en el extranjero). Bueno, ahora creo que debí haber comprado un ejemplar o dos de 1Q84, que aunque no para mí, hubiera podido ser para regalar. La próxima vez que encuentre tal oferte, ya sé qué voy a hacer.

Siendo una feria internacional, había también muchos puestos que presentaban libros de diferentes países, de sean de editoriales extranjeras o de gobiernos, entre los que me pareció interesante la presencia de no pocos países islámicos, como Irán, Malasia, Arabia Saudí, etc.

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Arabia Saudí, sobre todo, contaba con un espacio bien amplio donde, además de libros, exhibía utensilios típicos de su país, fotos, probador del vestido típico árabe, demostración de pintura en arena y de caligrafía árabe, etc.

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Aquí sentí bastante curiosidad por saber más, y es que también era practicante de este tipo de arte el protagonista de una novela que había leído recientemente, La mano de Fátima, donde abundan escenas sobre sus prácticas y preparación de sus herramientas. O, si de la mano de Fátima se habla, quizá hubiera sido interesante preguntar algo sobre ese mismo símbolo pero la verdad es que no me atreví, porque sentí miedo de decir cosas indebidas sin saber… (No habría habido problema si se tratara de comentarios sobre alguna obra literaria saudí, pero si es que en realidad solo había leído una novela española…)

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Feria de Libros (1)

No sé cómo se le ocurrió a mi nuevo vecino de escritorio en el trabajo pasarme la información e invitación de la Feria Internacional de Libros de Tokio, de la que yo había oído hablar muchas veces en anteriores ocasiones y que me atraía de cierta manera aunque nunca había tenido tiempo para ir a verla hasta el momento. De todas maneras, así me enteré esta vez, y justo estábamos a tiempo: era viernes y el sábado siguiente era el último día de la feria. Así que me animé.

Bueno, algunos dirán que parece una excursión de niños escolares pero, como siempre, me gusta desplazarme de diferentes maneras y por eso esta vez opto por el bus acuático para llegar al local, que queda en la zona costera de Tokio.

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En esta área de Tokio hay otras rutas fluviales que pueden ser más netamente turísticos pero eso sería para otra ocasión ya, y por ahora volver al tema de la feria de libros, que de verdad fue impresionante, por la cantidad de visitantes y de expositores, y eso sucede cuando muchas veces se dice que “la gente lee cada vez menos” o cosas así… Bueno, al ver esta multitud de gente que visita una feria de libros, pienso que todavía hay gente que lee, aunque no se sabe cuál sería la cantidad y calidad, etc.

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Como sea, lo primero que vi y toqué en la feria fueron varios aparatos para leer libros electrónicos, de diferentes marcas y tecnologías. Bueno, las tabletas Android y iPad no son novedades que digamos, pero sí lo fueron para mí los aparatos con la pantalla de “papel electrónico” o “tinta electrónica”, porque, aunque de teoría sabía mucho ya, por primera vez vi y toqué esos aparatos en directo. Y la verdad es que el papel electrónico me pareció bastante bueno y aceptable, y definitivamente mejor que cristal líquido si es para leer libros en blanco y negro (suficiente para novelas y periódicos aunque no tanto para revistas de moda, etc.) porque se ve casi lo mismo que el papel de celulosa y no cansa ni daña la vista, todo lo contrario de lo que ocurre con cristal líquido… al menos para mí (y es lo más importante para mí), así que creo que mi futura opción podría ser un aparato de papel electrónico para leer (quizá con otra tableta de cristal líquido para hacer otra cosa si es que llega un día que yo necesite trabajar de manera móvil).

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