Archivo mensual: noviembre 2009

Chindon’ya

Una banda musical ambulante, conformada por unas 3-5 personas vestidas de manera bien llamativa, que parecieran imitar a geishas, actores del teatro kabuki o, en algunos casos, payasos y últimamente personajes de dibujos animados también, y con los instrumentos como tambores, saxófono, trompeta, y shamisen, etc., pero sobre todo llama la atención esa combinación de dos tambores verticales que suele tener la persona que encabeza la marcha, algo que creo no haber visto en otra parte… Bueno, también resulta graciosa esa sombrilla japonesa que muchas veces llevan..

El grupo camina tocando la música, y así recorre la calle, el barrio, la ciudad, etc., a veces repartiendo no sé qué papelitos o folletos, y otras, pronunciando propagandas de no sé qué negocios, eventos, etc. Y, bueno, si miramos bien, también nos daremos cuenta de que de esos “tambores combinados” también cuelga un afiche, que debe ser de la misma propaganda.

Y es que estos músicos, llamados “Chindon’ya”, son profesionales contratados para realizar publicidad de negocios o eventos locales.

Bueno, hoy en día no se sabe qué tan eficaz podría ser este medio de publicidad, cuando existen otras maneras muy poderosas como Internet, Radio y Televisión, y Volantes Impresos repartidos con los periódicos (bueno, recordemos que en Japón la mayoría de las familias están suscritas a un periódico para recibirlo en casa cada mañana y tarde, para lo que cada empresa de periódico mantiene una red de agencias de repartición de su periódico a nivel nacional, regional o prefectural, etc. Y entonces, estas agencias ofrecen el servicio de repartir, junto con sus periódicos, volantes de los negocios de su zona, y así, cada mañana recibimos un montón de propagandas locales, ya sean de ofertas de supermercado, inmuebles, academias diversas, empleos, cementerios, tiendas de electrodomésticos, etc.), y quizá por eso es que muy rara vez encuentro un chindon’ya. Bueno, por una pequeña investigación rápida, averiguo que el chindon’ya fue más popular en la década de los 30 y los 50 y luego fue en descenso, pero que ahora también están apareciendo Chindon’ya de la nueva generación, que poco a poco están ampliando sus gamas de actividades. No sé cómo les va a ir, pero lo cierto es que verlos en la calle resulta bien entretenido.

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Perros

Lo que me pareció una curiosidad cuando por primera vez oí hablar del tema hace casi dos años, está dejando de serlo, para convertirse en una absoluta normalidad. Bueno, tuvo que pasar un tiempo para que yo lo viera por primera vez con mis propios ojos, y de ahí al principio no lo veía muy frecuentemente, pero con el transcurrir del tiempo se fue haciendo cada vez más frecuente y menos novedoso, aunque sin dejar de atraerme…

Hablando del famoso cochecito para perros, puedo comentar que la primera vez lo vi en la calle y me pareció bien curioso. Bueno, me parece que aún no son muchos los perros que pasean así por la calle y hay que tener suerte para encontrar uno durante el trayecto entre casa y oficina cada mañana, pero la cosa es diferente si vamos a algunos eventos o festivales al aire libre celebrados en grandes parques durante el fin de semana típicamente, o en ferias como ésta en que yo me convierto en vendedor de artesanías andinas, en esas ocasiones en que digamos que es muy difícil ahora pasar un día sin ver los canes que andan sobre las ruedas.

En una de esas ocasiones, al ver por casualidad un cochecito “para humanos” con dos bebes a bordo (que no debe ser nada raro, algo así) se me ocurre pensar: “Si ahí estuvieran sentados dos canes en lugar de dos humanos…”. Se lo comento a mi amigo y nos reímos, sin imaginar que la broma fuese superada tan fácilmente por la realidad: Pronto encontramos un cochecito con dos perros, y luego otro con tres perros.

Yo soy partidario del uso de cochecitos caninos en cierta ocasiones, ya que en los eventos muy concurridos, por ejemplo, debe ser conveniente evitar que el animal, andando libremente, de repente moleste a los demás o haga cosas no debidas. Y ese paseo, aunque no sirva para ejercicio físico, al menos sirve para que el perro se entretenga saliendo de casa y mirando cosas; quizá sea lo mismo que un paseo en carro para humanos.

Como sea, a mí en las ferias me gusta ver y juguetear con los perros que nos visitan, pero también hay eventos en que no se permite la entrada de mascotas, tal como fue el fin de semana pasado en un parque en Tokio. Bueno, entonces me olvido de los perros y atiendo a los humanos…. y ocurre algo inesperado. A ver, en nuestro puesto no solo vendemos mates burilados y ocarinas, sino otras cosas también, como tejidos (ponchos, chompas, chalinas, chullos, guantes, tapices…). De ropa tenemos más variedad para niños, y de ahí a veces nos preguntan si tenemos ropa para hombres, para adultos, etc. Pero ese domingo sin perros, por primera vez nos preguntaron por ropa para perros. Lamentablemente no tenemos, pero la idea me fascina. A ver si los artesanos andinos se animan a hacer un “poncho de lana de alpaca con lindos bordados manuales”…. para perros.

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Examen de admisión a las universidades

Me pareció interesante la reciente noticia sobre la admisión de una princesa japonesa en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio. Es, exagerando un poco, como que la bisnieta de Cristo estudiara en una universidad shintoísta…. pero, bueno, esta vez no me voy a centrar en el tema de religión sino del sistema de exámenes de admisión.

Según los medios de prensa japoneses, la princesa Mako fue admitida a través de un proceso denominado “AO nyûshi” (“AO” vendría a ser “Oficina de Admisión”, y “nyûshi” es una forma abreviada en japonés de “examen de ingreso”. Sea, “AO nyûshi” significaría algo como “Examen de admisión realizado por la Oficina de Admisión”… La verdad, no creo que estas palabras den pistas para saber de qué se trata), donde superó la primera fase (selección por papeles presentados) y la segunda fase (debate en grupo). Bueno, el denominado “AO nyûshi” es una forma de examen de admisión donde se pretende seleccionar a estudiantes diversificados. Los estudiantes postulan con una auto-recomendación demostrando algo especial que tienen, las actividades/habilidades destacadas dentro o fuera del currículo escolar (pueden ser actividades sociales, deportivas, artísticas., culturales, etc. y dicen que hasta hay un estudiante que logró ingresar a una universidad por haber sido campeón nacional de kendama.), y las universidades seleccionan, a través de examen de composición/ensayo y entrevistas, etc. a los postulantes que reúnan las cualidades deseadas. Se supone que ahora son más de 40% de los estudiantes quienes ingresan a la universidad por “AO” o por “recomendación” (otra forma de selección especial, donde el estudiante postula con la carta de recomendación por el bachillerato en que estudió. Típicamente, las universidades reservan cierto número de vacantes para estudiantes “recomendados”, que pueden ser de cualquier bachillerato o de determinados bachilleratos designados previamente, según cada universidad.).

Aparte de la selección por “AO” y por “recomendación”, por supuesto existe la selección por exámenes convencionales, que es más o menos así:

  • Básicamente, cada facultad de cada universidad realiza su examen de admisión por separado. El estudiante puede postular a más de una facultad (de una sola universidad, o de diferentes universidades).
  • Muchas universidades (casi todas las universidades nacionales/públicas, y un número creciente de universidades privadas) exigen a sus postulantes rendir dos clases de exámenes: el llamado “Examen del Centro” y el examen que organiza por cuenta de cada facultad/universidad.
    El “Examen del Centro” es un examen organizado por el Centro Nacional de Exámenes de Admisión a las Universidades, que consiste en exámenes en seis materias (“Idioma Nacional”, “Geografía e Historia”, “Cívica”, “Matemáticas”, “Ciencias Naturales”, “Idiomas Extranjeros”), algunas de ellas divididas en varias submaterias, donde el estudiante no necesita asistir a todos los exámenes, sino de las materias/submaterias exigidas por la(s) facultad(es)/universidad(es) a la(s) que postula.
    Típicamente, las facultades/universidades combinan los puntajes de los dos tipos de exámenes para decidir a quién admitir o no. En algunos casos, los dos exámenes pesan iguales, y en otros casos, uno de los dos exámenes pesa más que el otro.
  • Luego del “Examen del Centro” (a mediados de enero), las facultades/universidades nacionales/públicas realizan sus propios exámenes en dos ocasiones, para la “Primera Temporada” (a mediados de febrero) y para la “Segunda Temporada” (a mediados de marzo). Son dos procesos de selección separados, con número de cupos previamente repartidos para cada temporada, y el estudiante puede postular a un total de dos facultades/universidades nacionales/públicas (a una en la “Primera Temporada y a la otra [o, también puede ser a la misma que en la primera temporada] en la “Segunda Temporada”. No se permite postular a dos facultades/universidades nacionales/públicas en una sola “temporada” aunque no necesariamente coincidan sus fechas de exámenes.
  • Muchas universidades privadas también realizan sus exámenes más de una vez (en fechas fijadas por su cuenta), y el estudiante puede postular libremente a varias facultades/ universidades, siempre y cuando no coincidan las fechas de exámenes u otros trámites, etc.
  • En algunas universidades, el estudiante no ingresa a la facultad de su especialización sino después de un determinado ciclo.
    En caso de la Universidad de Tokio, por ejemplo, los estudiantes en sus primeros dos años no ingresan a las facultades de Derecho, Letras, Medicina, etc, sino que asisten al curso de conocimientos generales en uno de seis áreas (“Humanidades 1”, “Humanidades 2”, “Humanidades 3”, “Ciencias Naturales 1”, “Ciencias Naturales 2”, “Ciencias Naturales 3”), y recién deciden su facultad al momento de pasar del segundo al tercer año. Entonces,
    los estudiantes de “Humanidades 1” tienen la posibilidad de pasar a las facultades de Derecho o de Artes y Ciencias;
    los de “Humanidades 2” a las facultades de Economía o de Artes y Ciencias;
    los de “Humanidades 3” a las facultades de Letras, de Pedagogía, o de Artes y Ciencias;
    los de “Ciencias Naturales 1” a las facultades de Ingeniería, de Ciencias Naturales, de Farmacia, de Agronomía, de Medicina (ciencia de salud/enfermería) o de Artes y Ciencias;
    los de “Ciencias Naturales 2” a las facultades de Ingeniería, de Ciencias Naturales, de Farmacia, de Agronomía, de Medicina (ciencia de salud/enfermería, o medicina);
    y los de “Ciencias Naturales 3” a la facultad de Medicina (medicina).
    (Al momento de postular y dar examen de admisión a la Universidad de Tokio, el estudiante no puede elegir la facultad, sino el “área”).

Y para agregar algo más…. hay universidades privadas que solo toman el puntaje del “Examen del Centro” y no realizan sus exámenes propios, lo cual hace posible que un estudiante postule, en casos extremos, a varias decenas de universidades a la vez, posibilidad más útil para propaganda de algunas academias preparatorias (de carácter no oficial) y colegios bachilleratos, que en sus publicidades destacan el “número de admisiones obtenidas por sus alumnos” (sin aclarar que en realidad, la cifra se puede elevar fácilmente, tan solo contando con unos cuantos alumnos aplicados). Y, bueno, de parte de las universidades es que últimamente hay más competencia entre las universidades para atraer a más estudiantes, porque, dada la disminución de la población joven en Japón, está llegando una época de sobreoferta de universidades, donde los centros académicos no muy populares difícilmente podrán sobrevivir, por no lograr captar suficiente número de estudiantes.

Bueno, no sé si ha resultado algo útil o no, este intento mío de escribir sobre el los exámenes de admisión a las universidades. Es bien complicado y.. no sé si de repente debí haber empezado por decir que el año académico aquí es de abril a marzo.

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Mi can y caqui

– ¿Quieres llevar mi can?

Me pregunta el amigo cuando, luego de una visita a su casa, llega la hora de que me vaya. A lo que a veces no contengo la tentación de contestarle:

– A ver, ¿dónde está tu can?

a sabiendas de que no tenemos ningún perro, sino las naranjas mandarinas conocidas aquí como mikan (que no debería pronunciarse “mi can”, ya que mikan es una palabra grave en japonés). Bueno, al comprobar en este momento que mikan no figura en el DRAE, considero que sería oportuno que, al menos, se incluyera “mandarina” en el vocabulario más básico y obligatorio para los estudiantes japoneses del idioma, dada la gran popularidad y consumo de la citada fruta en Japón y, por consiguiente, la enorme necesidad de los japoneses de hablar de mikan o mandarina incluso en español. Para hablar del placer durante el invierno de meterse en la mesa camilla para pasar ahí interminables horas comiendo cantidades de mandarinas compradas en cajas de a 20 kg o, sin volverse tan perezoso, para comentar que ya están o todavía no maduras las mandarinas del jardín de nuestros vecinos, por ejemplo… A ver, ¿qué tal?

mikan

Al lado de mikan que no es mi can, una fruta que parece no tener el problema de confusión por homofonía ni de la no aceptación en el diccionario es el kaki o caqui que así figura en el DRAE. Hay tantas casas que en su jardín tienen árboles de kaki, que al igual que mikan está en su temporada de cosecha en estos días. Bueno, en otras partes de Japón no sé, pero es así lo que observo en mi camino de casa al trabajo.

kaki

Si de kaki se habla, no dejo de recordar el popular cuento japonés “La batalla entre monos y cangrejos” (hacer clic en la imagen de cada página, y se puede leer la historia), o que en las series tipo Doraemon no faltan escenas en que pandillas de niños intentan robar kaki de los árboles de algún vecino… y esto también demostraría la popularidad de kaki entre muchos japoneses. Digo muchos japoneses (y no “todos…”) para evitar generalizaciones innecesarias, y en este caso es más concreto, porque yo mismo nunca como kaki. Desde que tengo memoria, jamás me ha apetecido probar ni un pedacito de kaki, y sigo rechazando toda invitación u oferta para comer kaki. Por qué será, ¿no?

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