Archivo mensual: marzo 2008

Festival Primaveral

En la poesía tradicional japonesa, la palabra “flor” significa automáticamente la “flor de cerezo”, a menos que vaya acompañada de otra especificación.

Si la bandera Hinomaru sigue sin contar con la aprobación unánime de los japoneses (algunos la odian porque la consideran como el símbolo del militarismo japonés durante la Segunda Guerra Mundial), hay quienes proponen la adopción de una nueva bandera nacional, con el diseño de la flor de cerezo.

Si dentro del marco de la reforma educativa se propone la introducción del año lectivo de septiembre a agosto para facilitar la internacionalización de los centros educativos del Japón, no faltan quienes se oponen porque “No haría gracia celebrar la ceremonia de ingreso a las escuelas sin cerezos en floración”.

… y, bueno, yo no estoy muy seguro de la relación entre la calidad de educación y la presencia de determinadas flores en la época de graduación/ingreso, pero pienso que es verdad que estamos tan acostumbrados. Y se me ocurre pensar en estas cosas cuando, en mi trayecto a la oficina cada mañana, paso cerca de la entrada principal de un secundario superior, por donde la calle que conduce al colegio se ha convertido en un verdadero “túnel floral” de cerezo desde ayer. No sé si se ha decretado ya el Estado de Plena Floración en esta zona, pero debe ser que sí, justo coincidiendo con el inicio hoy del Festival Primaveral que durará hasta los primeros días de mayo en la localidad en donde trabajo.

Y yo, atraído por el buen tiempo fui a mirar y, aparte de sacar unas (infaltables) fotos de las flores en uno de los tantos templos y santuarios que hay en la zona,

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Por qué no seguir pasenado por ahí un buen rato, sin dejar de ver otros atractivos del día, entre ellos la exhibición de acrobacia de los bomberos:

Un bombero sube la escalerilla de bambú, sostenida por sus compañeros abajo que utilizan unos palos con un gancho para mantener la escalerilla en la posición vertical,

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El que está arriba, posa en diferentes formas sosteniéndose solo con las manos o solo con los pies, etc.

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Y no solo lo hace uno, sino que varios pueden subir y posar a la vez…

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Así fue la típica acrobacia de bomberos, cosa que para saber sabía pero la verdad fue la primera vez que la vi en vivo. Y así fue la tarde de mi último sábado del presente año fiscal…

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El Libro de la Almohada

En mi oficina se apaga la luz durante la hora de almuerzo. Mi sitio, lejos de la ventana, queda a oscuras… y, bueno, sería para echar una breve siesta luego de comer.

Una vez encontré que al lado del restaurante para los empleados había un salón de uso libre, que por un tiempo aproveché para hacer algo durante la hora de descanso, pero luego fue remodelado, para ser sala de trabajo de alguna otra sección.

Y ahora…. hace poco fue habilitada una diminuta sala de descanso para no fumadores, con suficiente luz por estar al lado de la ventana, espacio que vuelvo a aprovechar y es ahí donde últimamente estoy volviendo a tomar mi hábito de leer.

Bueno, en vez de andar siempre comprando nuevos libros, ahora decido fijarme en algo que ya tengo, sea, esos libros que por algo he comprado o que me han regalado pero que he dejado sin terminar de leer, por falta de tiempo, por flojera, o por el motivo que sea, tal como sucedió con El Libro de la Almohada, que no recuerdo cuándo compré y cuánto tiempo dejé de leer pero, bueno, por fin terminé de leerlo.

Escrito en la misma época que la Historia de Genji, por cuyo milenario se están organizando varios eventos culturales este año en Japón, El Libro de la Almohada es un libro no menos destacado, de ensayos de una cortesana, que en sus alrededor de 300 capítulos habla de sus observaciones/sentimientos (gusto y disgusto, belleza y fealdad, etc… sobre la Naturaleza, cosas, personas, o actos), su vida de cortesana (sucesos, anécdotas y costumbres en la vida de la corte de la Emperatriz de la época, visitas muchas veces nocturnas entre amantes…) y otros apuntes sobre diferentes temas. Algunos de sus capítulos no dejan de aparecer en el libro de texto de “Idioma Nacional” de secundario/bachillerato, donde lo más típico sería que a los estudiantes se les dé la tarea de memorizar el primer capítulo entero… (creo que lo hice yo en mi época también…), por lo que supongo que, para muchos japoneses, quizá sea más un libro para recuerdo de clases y exámenes que para la lectura aficionada, y sería poco común que alguien lo leyera por gusto a la hora de descanso en la oficina… pero, bueno, lo cierto es que es un libro más sencillo que lo imaginado. A mí particularmente me parece interesante encontrar ahí menciones sobre ciertas festividades anuales que mil años después aún se conservan; o sentimientos/reflexiones que, sin importar la diferencia de clases sociales y el tiempo, me parecen válidos aún el día de hoy. También es curioso pensar en su estilo, de capítulos con temas y volúmenes muy variados entre sí, y que, a pesar de haber sido escritos solo para la autora y sin intención de publicación, a veces tienen descripciones muy explicativas sobre las cosas, que facilitan la comprensión a los ¿lectores?… Y ese estilo, no dejo de pensar que es exactamente lo que se puede ver hoy día en algunos blogs….

Bueno, el libro que tengo aquí es de la selección/traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama.  Es un libro pequeño y sencillo, que no toma mucho tiempo para leer…

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Mazamorra morada

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Ingredientes:

  • 200 gramos de maíz morado
  • una cucharadita de clavo en polvo
  • una canela
  • una taza de maicena
  • 10 cucharadas de azúcar
  • frutas secas, piñas, manzanas, membrillos, etc a gusto

Manera de hacerse:

  1. Cocer el maíz morado en 1,2 litros de agua con el clavo y la canela, hasta que quede bien cocido.
  2. Colar el líquido y agregarle frutas secas y azúcar, y dejar cocer bien a fuego lento.
  3. Agregar la maicena, previamente diluida en agua fría, y seguir removiendo la mezcla hasta que vuelva a hervir.
  4. Dejar enfriarse a temperatura ambiente, y ¡a servirse!

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Es la segunda vez que intento preparar mi mozamorra morada y creo que esta vez me salió más o menos bien. Y, bueno, se trata de un postre típico de un país andino, que mejor se sirve caliente que muy frío, y también es bueno echarle un poco de jugo de limón y canela en polvo (esto último me parece más típico).

Ahora, un importante aviso es que yo no me responsabilizaré de posibles daños causados por informaciones y datos vertidos en esta entrada, porque es algo que aún no he probado. Porque para confesar, yo…. en resumen, lo único que hice fue hervir agua y echarle el polvo (de todos los ingredientes ya preparados), y luego agregarle frutas enlatadas. Y es que hace poco me regaló este paquete un amigo mío de ese país, que siempre me trae cosas interesantes cuando retorna temporalmente a su país.

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Bueno, en Japón los ingredientes de mazamorra morada (tanto el paquete de polvo como el maíz morado) se pueden conseguir en ciertos negocios latinos que hay en muchas partes, así que si alguien se anima a probarlo, estaré curioso por saber qué tal le salió..

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Equinoccio

Un día como hoy, si me preguntan ¿Qué feriado es hoy?, antes solía contestar que era “equinoccio de primavera”, y solía encontrarme con que casi nadie entendía ese término, equinoccio, que para mí era una palabra bastante común y nada especial… y bueno, intentaba explicar que así se llamaba esa fecha en que el día y la noche tienen la misma duración…, una descripción ¿demasiado científica?, que no lograba sino complicar las cosas. Y al final sucedía que a alguien se le ocurría, ¿O de repente…, “Día de la Primavera” querrá decir?. Y es así que yo me doy cuenta de que lo que en Japón era el “Equinoccio de Primavera”, en ciertos países era el “Día de la Primavera” y que en esos países, al parecer, el término equinoccio se reserva estrictamente para ámbitos científicos. Bueno.

Para pasado mañana, si me preguntan si hay algo especial, pues, solo sé que va a ser la Luna Llena. Y el día siguiente…, bueno, es un domingo nomás, en Japón. Pero, también sé que el primer domingo tras la primera luna llena después del equinoccio primaveral, es el día de la Pascua de Resurrección en el Occidente. Fue en un apéndice, sobre costumbres occidentales, de un diccionario de inglés que usaba en el secundario, donde supe que así se decidía la fecha de la Pascua. Un conocimiento que no creí que sirviera para algo en ese momento, pero ocurre mucho más tarde que…. Cada año, a mediados o finales de febrero más o menos, suelo ser partícipe de una escena en que ciertos amigos latinos empiezan a preguntarse ¿Cuándo será la Pascua este año?, y es cuando ocurre que ninguno de los latinos presentes (cristianos practicantes y un pastor) tiene la respuesta, y casi siempre son sus amigos japoneses (que, más allá de la cuestión de fe, los acompañan como amigos) quienes terminan dándoles la fecha, calculada de los datos que se pueden encontrar en el calendario japonés…. curioso, ¿no?

Bueno, yo sobre la Pascua y la Semana Santa no tendré mucho que hablar, ya que no forma parte de la cultura de aquí, pero igual, no deja de ser interesante que esta vez la Semana Santa justo coincida con otra semana japonesa de una tradición: Se llama Higan (que literalmente significaría “Más Allá” u “Otra orilla”), que es un período de siete días con el de equinoccio como día central. Y es que en estas fechas el sol se pone exactamente por el oeste (dirección por donde se encuentra el Paraíso de la Tierra Pura según una creencia budista), de lo que nace la costumbre de rezar mirando el sol poniente y desear llegar a esa Tierra Pura luego de la muerte, práctica que luego se va trasformando en una tradición de recordar a los antepasados, de visitar su tumba y agacharse ante la lápida a rezar por los difuntos, etc.

Sobre estas costumbres bien puede ser que haya amigos latinos que sepan mucho más que yo, pero seguiré aprendiendo poco a poco. Y una costumbre que me pareció interesante para esta fecha, es la de saludar “¡Feliz Primavera!” en ciertos países del Cono Sur… así es que les deseo una Feliz Primavera (para quienes viven en el hemisferio norte), Feliz Otoño (para los que viven en el sur), y Feliz Semana Santa (para quienes la celebran).

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Uniformes

Acaba de llegar mi nuevo uniforme de trabajo. Bueno, no es que haya cambiado de trabajo ni nada. Es un cambio de look que se ha tomado en mi oficina, que, además de dar nuevo aire, tiene un motivo concreto, de mejorar la calidad de. trabajo: El nuevo uniforme (un sencillo guardapolvos) es de un material que no acumula mucha electricidad estática, característica importante para una oficina como ésta donde se trabaja con piezas y artefactos electrónicos… Bueno, el que ha llegado es el uniforme de invierno, que muy pronto estaré dejando de usar. Lo mejor hubiera sido que llegara tres o cuatro meses antes, porque así hubiera podido pasar con un poquito de comodidad el invierno, la temporada más seca y, por consiguiente, de molestosas electroestáticas…. Bueno.

Aquí al hablar de uniformes, recuerdo un artículo de periódico que leí hace dos semanas: Últimamente hay muchos estudiantes de bachillerato que andan con uniforme escolar a pesar de estudiar en un colegio que no tiene uniforme. Y es todo lo contrario a lo que ocurría en la década de los 1970, cuando estaba de moda el movimiento por abolir el uniforme escolar, normal en ese entonces pero considerado como símbolo de la educación autoritaria. Y de ahí sucede décadas más tarde, que una vez conseguida la libertad de vestimenta aparecen chicas que prefieren andar con un “uniforme falso”, o lo que parezca, para aparentar ser estudiantes de verdad, moda que luego se contagia a los chicos por diferentes motivos…. Curioso, ¿no?

Bueno, yo estudié en un secundario superior (o bachillerato) donde el uso del uniforme no era obligatorio sino para actos oficiales (así está muy bien), pero si recuerdo algo en particular… fue cuando llegó la primera hora de educación física tras mi ingreso. Ahí, supuestamente, no era obligatorio comprar la ropa deportiva de este colegio tampoco; se permitía seguir con el buzo usado en la secundaria básica de cada uno, alternativa que me pareció muy bien y no dudé en evitar así gastos innecesarios… sin imaginar que yo era el único en tomar semejante decisión: Llega la primera hora de educación física, y resulta que yo soy el único con un buzo rojo usado, en medio de todos los demás que están estrenando su buzo nuevecito de color celeste. Imagínense qué tal me sentí…

De todas maneras… mi curiosidad ahora es saber si habrá o no esa moda de “uniformes falsos” fuera de Japón también…

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Buenos Aires (3)

Me levanto a las 03.00 de la madrugada.  En media hora  tomo el desayuno y ya cancelo la cuenta del hotel. Dejo en la habitación un reloj barato, que había traído del Japón pero que por su mala calidad no me servía para nada.  Por eso quería deshacerme de ese reloj inútil, pero resulta que un atento empleado revisa la habitación y me lo trae de vuelta. No puedo más que agradecer su buen servicio, aunque no sé cómo no se ha dado cuenta, al mismo tiempo, de otras pertenencias mías olvidadas: mis sandalias compradas en Iguazú, que después me hubieran servido mucho si me las hubieran devuelto.

Como sea, a partir de hoy participo en un tour organizado por una agencia japonesa de turismo aquí. A las 4 salimos en microbús, y pasando por un hotel más para recoger a otros participantes, nos dirigimos al Aeroparque. Nos acompaña una coordinadora japonesa, y los participantes son todos japonesas, en su mayoría residentes en Latinoamérica por motivo de trabajo: Dos familias que viven en Brasil, Una familia en México, Una pareja de esposos en Uruguay, Otro matrimonio que actualmente vive en Tokio pero que ha vivido 20 años en diferentes países de Latinoamérica. Y desde Japón participan solo cuatro personas: Dos chicas, Un chico que al igual que yo participa solo, y Yo. Es la primera vez, dentro o fuera del Japón, que viajo en un grupo de personas desconocidas, así que vamos a ver qué tal va a ser…

Yo soy de las personas que, cuando están de viaje, siempre ven con mucho interés las noticias que salen en los medios locales, televisión, radio y periódicos…. pero hay veces que no me entero de nada, como sucede ahora por esta salida tan madrugadora. De ahí que solo por el comentario de alguien me entero de algo increíble que supuestamente acaba de producirse en otra parte del mundo. Corro a comprar Clarín y sí, se trata de la catástrofe en el Sudeste Asiático, que en este momento ya había dejado decenas de miles de muertos. Todo increíble, pero a la vez me viene a la mente el terremoto en Niigata que apenas hace dos meses causó bastante daño y, además, numerosos otros sismos y tsunami que históricamente azotaron y siguen azotando el Japón. Al tema de desastres naturales nunca podemos estar indiferentes, y creo de verdad que no es más que una casualidad, el que yo no haya sido afectado todavía

En todo caso, el avión sale del Aeroparque poco después de las seis, y yo sigo leyendo mi Clarín, donde también encuentro una noticia de Japón: Descubren parejas de pingüinos gay en Japón.  Pero… ¿qué es esto?

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Buenos Aires (2)

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Es mi segundo día en Buenos Aires. A las 9.30 aparecen MC (cuya hermana vive y forma un grupo de argentinos en Japón) y su esposa, quienes se ofrecen a mostrarme la ciudad. En su carro salimos del hotel y pasando por conocidos lugares como la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, llegamos al Barrio de Boca, donde dejamos el carro (MC coloca algo como un candado gigante al timón, un dispositivo anti robo será…) y a pie damos una vuelta por el Caminito del que tantas veces había oído hablar y también había visto fotos, de casas pintadas en diferentes colores en ambos lados. Muchas son tiendas de recuerdos, y en algunas se puede subir al primer piso para mirar desde arriba. En un puesto ambulante comemos un choripán, un sencillo sánguche con lechuga y chorizo, que en Japón a veces se puede encontrar en festivales internacionales. Y es que yo mismo había participado en eventos así, ayudando a vender choripán con el grupo de la hermana de MC, y ahora compruebo que su sabor era bien auténtico.

No dejamos de visitar la Bombonera y yo entro al Museo de la Pasión Boquense. Bueno, al museo entro yo solo porque MC y su esposa ya habían entrado recientemente. Es un museo sobre la historia y actualidad de Boca Juniors, con sus uniformes históricos, numerosos títulos conseguidos, presentación de jugadores, etc. Su mayor atracción podría ser la sala de proyección panorámica (de 360 grados) y, aparte, a mí particularmene resulta divertido encontrar ahí un periódico japonés en la sala de exhibición. Es la primera plana de un diario deportivo que da la noticia del triunfo de Boca en la Copa Toyota… y eso sí, todo normal, pero sucede que en esa misma página aparece otro titular que dice “Aguante Liga Pacífica”, sobre una de las dos ligas de béisbol profesional japonés, aquejada de baja popularidad y de una verdadera crisis financiera.  Me parece curiosa su presencia aquí al lado la gloria de Boca (aunque nadie se va a fijar en esas minimidades).  Bueno. Luego de mirar el museo yo compro dos camisetas, una para mí y otra para un amigo.

Pasamos por la feria de antigüedades de San Telmo, sin dejar de ver a los artistas callejeros… Muy divertido, pero a la vez hay nenes que se me acercan y tratan de meter la mano en mi bolsillo… Una realidad de Argentina.

A mis acompañantes les había dicho que yo tenía que volver al hotel antes de las 14.30, y ya es la hora, casi… Empiezo a preocuparme y, bueno, al hotel llegamos media hora más tarde. Creo que hice bien al decirles “antes de las 14.30” y no “a las 15.00”, hora en que verdaderamente tenía que estar de vuelta. Unos cuantos minutos más tarde aparece CH con su hermana PH (la que me acompañó en Córdoba). Salimos, ahora a pie, y entramos a un shopping, donde nos sentamos en un puesto de comida, a conversar tomando unas empanaditas. En el interior del establecimiento me da la impresión de que las decoraciones navideñas son más o menos las mismas (o quizá menos excesivas) que en Japón: arbolitos grandes, y Papa Noel en su trineo tirado por renos voladores… La única y abismal diferencia es que aquí estos adornos siguen así aún el día de hoy, pasado el 25 de diciembre, cuando en Japón la Navidad debe haber quedado en el más profundo olvido ya. De todas maneras es un momento de reencuentro con CH después de tres años…. Es realmente milagroso que nos estemos viendo de nuevo. Por pura casualidad coincidimos en Buenos Aires, yo de viaje y CH de Mendoza que para Navidad está visitando a sus familiares en Buenos Aires.  Conversamos durante tres horas. 

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De nuevo solo, voy por la calle y me topo con una parada del subte, de las líneas B, C, y D. No dudo en comprar el boleto, de tarifa unitaria de 70 centavos (si mal no recuerdo) y entrar, no tanto para desplazarme, sino para tomar fotos de los trenes, sobre todo de la línea B, donde es sabido que circulan antiguos vagones de la línea Marunouchi del metro de Tokio. Para saber sí sabía, pero es diferente ver con mis ojos esos vagones rojiblancos de diseño inconfundible. Son vagones de segunda mano, pero están bien mantenidos e incluso modernizados, porque dentro hay letreros electrónicos que no existían cuando circulaban en Tokio.

Bueno, por hoy vuelvo al hotel y me acuesto temprano, porque mañana tengo que salir bien temprano.

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