Archivo mensual: junio 2016

Crónica de un adelgazamiento

Digamos que en estos últimos años no he estado con sobrepeso pero el hecho es que hace como año y medio adquirí un mal hábito de comer harta cantidad de comida chatarra, en caso mío bollos y toda clase de pancitos dulces y de ahí empecé a subir de peso, que si bien mantenía milagrosamente sin llegar al nivel de sobrepeso u obesidad, resultaba alarmante ver que seguía en constante aumento, casi, porque así sería inevitable llegar algún día a niveles peligrosos, por lo que algo tenía que cambiar antes y de ahí viene mi permanente interés por el adelgazamiento o la erróneamente llamada “dieta”.

Sabido es que es fácil hacer “dieta” y de hecho no se sabe cuántas personas, entre ellas yo, que la han hecho innumerables veces, y sabido también es que no es fácil lograr el éxito, o más bien mantener el éxito conseguido y seguir sin el famoso “rebote”. Al seguir esta interminable repetición de bajadas y subidas, la verdad es que llegué a tener casi 10kg demás comparado con mi peso registrado el día del chequeo médico de hace dos años (sea, antes de empezar a comer en exceso) y, bueno, esta vez tomé una decisión un poquito más firme con un objetivo claro: volver al dicho peso de hace dos años y lograrlo antes del cheque médico de este año. Más concretamente, el chequeo médico iba a ser la última semana de mayo o la primera semana de junio y aún quedaban dos meses de tiempo y nueve kilitos que eliminar.

Y así fue (agrandable al cliquear):

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Nota: para el “peso”, aparece la diferencia entre el peso del día y el de hace dos años.

Comencé el proceso de adelgazamiento sin hacer nada especial en realidad. Solo que dejé de tomar meriendas, “once”, galletas ni nada extra fuera del desayuno/almuerzo y cena de cada día. Siempre tomé el almuerzo y cena del comedor de la oficina y cuando no, opté por no elegir productos de trigo (pan/pasta/pizza, etc.) y en su lugar preferí cosas de arroz y verduras porque ya sabía que si una vez empezaba a comer pan, terminaba seguir comiendo sin parar. Así de fácil, simplemente seguí con esta “dieta normal” del 29 de marzo al 29 de abril, y durante estas cinco semanas parecía que todo iba bien y logré bajar constantemente de peso.

Con la llegada del “puente festivo de gran tamaño”, volví a la casa de mis padres y estuve ahí del 30 de abril al 5 de mayo. Durante este período se ha estancado la bajada del peso pero se nota un brusco altibajo del índice de grasa corporal, lo que tendría que ver con lo que comía ahí y con el medidor que usaba ahí (de diferente marca de la que uso en mi “casa de huéspedes”).

La noche del 7 de mayo partí para Niigata y volví la mañana del 9. Durante este viaje terminé comiendo algo en exceso, por sentir algo de “libertad” al estar de paseo y también para no sentir hambre durante la media maratón que corrí ahí…. aunque siempre caigo en el error de comer en extremo exceso con este argumento. El resultado, dos kilos de aumento en un fin de semana.

Alarmado por lo cometido en el fin de semana y para lograr el objetivo inicial, desde el martes siguiente, 10 de mayo, decidí correr 21km en vez de 10km todos los días, y también cenar algo más ligero a mi cuenta en vez de cenar en el comedor de la oficina (porque ahí es un menú un poco voluminoso para la cena). Y así pasé tres semanas y el efecto fue tremendo aunque igualmente fue duro seguir una vida así y no se lo recomiendo a nadie.

El 26 de mayo fue el famoso chequeo médico, donde ya estaba “preparado” y, al levantarme ese día, tenía el peso un poquito menos que hace dos años…

Bueno…. al averiguar un poquito sobre la erróneamente llamada “dieta” (claro, porque también hay gente que desea aumentar de peso y para eso intenta comer más… y eso también es “dieta”, con que verán que la “dieta” en sí no significa “adelgazamiento”), lo más recomendable es evitar perder demasiado peso en poco tiempo (porque así hay más peligro de rebote), hay que ver el contenido de los kilios que se logró perder (porque si se pierde más músculo que grasa, se reduce el metabolismo basal, lo cual igualmente hace más fácil el temido rebote), etc…. y algo que me tranquiliza es que en caso mío, bajan de la mano el peso y la grasa corporal juntos, a la vez que no he bajado tanto del metabolismo basal (aunque no puse este factor en el gráfico), y por el momento solo sería cuestión de no volver a caer en gula…

Y, bueno, no pretendo que esto sea un modelo para plan de adelgazamiento para alguien (o, bueno, demás estaría decirlo ya que no creo que nadie se ponga a correr 21km todos los días) y más bien sería para mí, porque al compartir la historia resultaría más vergonzante compartir algún tiempo después otra crónica de rebote, por lo que evitar esa “tragedia” sería un pequeño motivo más para mantenerme en línea. No sé qué tal me va a ir de ahora en adelante pero ojalá todo saludable.

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Campeonato máster de carrera de fondo

Para mi última media maratón de la temporada otoño 2015-primavera 2016, elegí este “Campeonato Máster”, que con su nombre da la impresión de ser una carrera bien seria/atlética sin cosas de más de entretenimiento. Bueno, para mi lo importante era que su ruta tuviera la distancia exacta y que no fuese demasiado dura (sin demasiados altibajos), y que quizá no se realizara demasiado lejos de mi casa… (cosa que también dependería de cuán atractiva sea la carrera, a ver si merece la pena gastar tiempo y dinero para viajar). No había problema en cuanto a mi primer requisito, porque la ruta de “máster” contaba con la autorización oficial de la federación atlética, mientras que mi segundo requisito…, bueno, no pensé que quizá no sería una carrera demasiado dura, dado que se iba a realizar dentro de un parque y no en zonas montañosas (a diferencia de algunas carreras que más bien atraen a la gente amante de desafiar increíbles subidas). Para mi tercer requisito, ningún problema porque iba a ser en un parque en Tokio, a media hora en tren desde mi casa. Así fue que para cierta conveniencia decidí participar y también sentía curiosidad por ver eso de “máster”, cuyo nombre me parecía haber oído de vez en cuando.

Por otra parte, algunos podrían pensar que lo de “máster” es para los viejitos y eso es…., bueno, lo concreto es que ofrece oportunidad para gente de cualquier edad (a los “viejitos” inclusive, obviamente) a seguir practicando deportes pero eso no solo se limita a los viejitos, al menos en este campeonato de carrera de fondo, donde había categorías para gente no tan vieja también (para personas de menos de 20 años, por ejemplo).

Bueno, yo esta vez no estaba muy bien preparado y sobre todo me faltaba el entrenamiento de velocidad, pero fui y así fue:

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Fue un resultado no demasiado satisfactorio pero en todo caso, así fue mi última media maratón de esta temporada y no correré otra media maratón durante cuatro meses, aunque poco a poco seguiré entrenándome y también participando en carreras menores, de 20km y no media maratón, una vez al menos, a ver si así me mantengo activo o de repente mejorando.

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Elecciones presidenciales

Me parece que este año se celebran muchas elecciones presidenciales en el mundo, donde algunas han terminado ya como los casos de Filipinas y Taiwán mientras que otras están aún en plena campaña primaria como el caso de EE.UU., y esta vez me fijaré particularmente en el caso del Perú, no con la intención de darle más importancia a un país y menos a otro, etc., sino simplemente por el hecho de haber tenido la oportunidad de acompañar a un amigo de esa nacionalidad a acudir a su centro de votación instalado para los electores residentes en el extranjero (en Tokio y alrededores, en este caso).

No he averiguado demasiado detalle, pero se supone que se han instalado centros de sufragio en unas cuantas ciudades repartidas en diferentes partes del país con mayor concentración de sus ciudadanos y los electores acudirán personalmente a las urnas para ejercer su derecho/deber ciudadano, que por una parte puede ser fastidioso porque hay gente que para eso se ve obligada a viajar una hora, dos o aún más y gastando su pasaje de tren que tampoco es barato… pero, por otra, puede ser una oportunidad de reencuentro de viejos amigos, familiares o parientes (en esto se podría ser que de verdad fue una “fiesta” como dicen los peruanos…, una “fiesta democrática” o no tan democrática, bueno, por ahí no me meto).

Llegamos al lugar y mi amigo entra a votar y yo espero fuera. Será cosa de 10 minutos o algo así, pienso, con que no será mucha espera. Paso tiempo mirando por ahí, a la gente que pasa y de vez en cuando hay gente que me pregunta si voto o no y le contesto que no, que solo estoy esperando a un amigo. Hay gente que se me a saludarme y resulta que son caras conocidas o que me conocen, por haber sido amigos de tiempo aunque no nos hayamos encontrado por mucho tiempo… (y así fue el momento de reencuentro para mí también, como se ha dicho en líneas arriba).

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Pero… si ocurre algo feo, es que en la entrada hay cierto número de personas que siguen discutiendo, porque, al parecer, hay algunas personas a quienes no les permiten entrar, porque no están instaladas las mesas que les corresponden, porque no han aparecido (o se han marchado) sus “miembros de mesa”, “voluntarios” o no sé… y, según me han contado después, es que por ausencia del personal de mesa las autoridades (¿funcionarios del consulado?) decidieron cerrar la mesa, lo cual obviamente dejan muy descontento a los que se tomaron el trabajo de acudir hasta este centro a votar y más concretamente se podría decir que es una clara violación de sus derechos como ciudadano.

Y… la verdad es que a veces hay elecciones “interesantes” y otras “aburridas”, porque a veces (no todas la veces, claro, para no generalizar) terminamos creyendo que en fin, con un voto más o no, no cambiará nada porque los políticos son todos iguales de corruptos, etc., pero de todas maneras, habría que decir que la gente que acudió a votar, lo hizo con la intención de expresar su preferencia y resulta que esta vez las elecciones en cuestión estuve MUY reñidas, hasta el punto de decirse en algún momento que “votos en el extranjero serían clave para la definición”, o sea que muy precisamente hubieran podido ser clave esos votos que no pudieron ser emitidos.

Fue un domingo por la tarde, de una “fiesta” que dejó un poco de alegría y un poquito de mal sabor…

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Impuesto al Consumo

– ¿Hay estampillas de a 70 yenes?
– Lo sentimos, pero no hay de a 70.
– Entonces, ¿de a 50 yenes?
– Pues no…. Hay de a 82 yenes, de a 52 yenes y de a 10 yenes, etc. pero no de 50.
– Es que necesito cinco de a 70…
– Si es que desea, podría ser una de a 52 y dos de a 10 para hacer 72 yenes pero no 70…
– Bueno…, voy a pensar qué hacer…

Y es que quería mandar unas postales para amigos de otros países y el envío costaba 70 yenes. Una opción sería aceptar la propuesta del vendedor de 7-Eleven para pagar dos yenes demás por cada postal. Otra opción sería colocar siete estampillas de a 10 yenes a cada postal y así evitaría el pago innecesario pero en la postal no hay tanto espacio como para poner siete estampillas… Y maldigo que no se me hubiera ocurrido ir a la Oficina de Correos unas horas antes. Ahí hubiera podido conseguir estampillas de cualquier valor pero ya estaría cerrada. Es sábado por la tarde y hoy la Oficina de Correos solo atiende hasta el mediodía, mientras que en las tiendas de conveniencia, abiertas 24 horas, solo se puede conseguir las de valores muy solicitados, de a 82 yenes para mandar cartas, de a 52 yenes para mandar postales… siempre para destinatarios en Japón.

Y esta es una desgracia que ocurre desde que se introdujo el Impuesto al Consumo, o equivalente de “IVA” de algunos otros países. En tiempos antes de IVA, el envío de correos, tanto nacionales como internacionales, tenía precios bien redondos, como 50 yenes, 70 yenes, 80 yenes, 110 yenes, etc. etc. y en las tiendas fácilmente se podían conseguir estampillas de valores necesarias, pero luego de la introducción de la IVA, subió el envío de correos nacionales y de ahí las estampillas de valores poco redondos mientras que se mantuvo el envío de correos internacionales porque está eximido del pago del impuesto al consumo al considerarse que el “consumo” no se realiza dentro de Japón.

Bueno, todo este rollo, en realidad no es problema del impuesto sino que simplemente se trata de una inconveniencia de que las tiendas de conveniencia solo venden estampillas de valores muy solicitados (para correos nacionales) y no de valores raros, pero diría yo que lo inconveniente es inconveniente; si es que siempre hay que hacer tiempo dentro del horario de atención de la Oficina de Correos e acudir hasta ahí para solo mandar unas postales… la verdad es que ese esfuerzo extra cuesta mucho más trabajo que los dos yenes ahorrados por cada postal, y así me resigno esta vez, sintiendo que es una gran injusticia para pobres trabajadores como yo.

El primer ministro Abe acaba de anunciar hace unos días su intención de aplazar durante dos años y medio la subida del Impuesto al Consumo, del actual 8% hasta 10%, planeada originalmente para este octubre (por la amenaza de una crisis financiera internacional de la escala de la que en 2008 azotó la economía mundial y blablablá…., tal como se manifestó en la Cumbre del G7 en Ise Shima) y, bueno, naturalmente ha sido y sigue siendo tema de mucha discusión la subida de impuesto, aunque sea de solo unos cuantos por ciento, y yo me pongo a pensar en lo absurdo de toda esta bulla, si es que yo, aunque con disgusto, voluntariamente estoy pagando unos impuestos que en absoluto no necesito pagar….

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