Archivo mensual: julio 2012

Nuevo paisaje de Tokio

En la Bahía de Tokio hay dos grandes puentes ( Rainbow Bridge y Yokohama Bay Bridge ) que sin duda alguna figurarían entre los paisajes más representativos de la zona costera de Tokio y Kanagawa y que también son rutas bien populares para pasear en carro, por estar situados cerca de populares áreas turísticos-comerciales…

Y… si a esto se suma ahora un tercer puente, denominado Tokyo Gate Bridge e inaugurado recién hace cinco meses, que se puede pasar caminando también, bueno, aprovecho un día de descanso para ir a ver qué tal, y así fue:

Para llegar al nuevo puente, podemos bajar en la estación Shin Kiba de la línea JR o de metro. Es la misma estación de acceso a la Isla de Ensueño pero de ahí empezamos a caminar para otra dirección. El camino es fácil pero hay un poco de distancio, unos cuatro kilómetros, así que los no amantes de la caminata mejor pueden tomar el ómnibus que los llevará en unos 15 minutos al destino, un lugar de camping dentro de un parque marítimo.  De aquí el peatón puede subir al puente por esta torre de escaleras y ascensor,

y es así la vista desde arriba:

 

Se puede llegar caminando hasta el otro lado,

donde hay otra torre de salida

pero…. está cerrada. El peatón no puede sino volver a cruzar el puente y salir por el mismo lugar por donde entró. Sea, por el momento el puente no nos lleva a ningún lugar.

Y es que, si bien el puente se ha inaugurado, el otro lado está en plenas obras y no hay nada que hacer. Se supone que va a ser un gran parque (comparable con el de Odaiba o no… no sé) y entonces podría ser un lugar popular en el futuro pero todavía nada en este momento.  Es un mundo de puros camiones y maquinaria pesada.

En todo caso, el “Portón de Tokio” tiene una estructura curiosa que le ha dado el apodo de “Puente de Dinosaurios” porque su forma parece ser de dos dinosaurios enfrentados cara a cara.

De todas maneras, ebe ser interesante volver a visitarlo cuando esté todo arreglado alrededor, con la vista nocturna especialmente espectacular, quizá…

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Archivado bajo general, japón

La pizza mágica

O lo que debió haber aparecido en la página 2 de El Terrícola

Vamos a usar una caja de cartón, de 20cm x 20cm x 60cm aproximadamente (o algo por ahí que me pareció; no hace falta que la medida sea exacta), que recubriremos por dentro con papel de aluminio. A la primera vista resulta difícil creer que una cajita  de cartón de tan sencillo refuerzo resista el calor, pero la verdad es que sí, increíblemente. Pondremos esta cajita en posición vertical, y cerca de la parte de arriba colocaremos una parrilla, que se puede fijar utilizando dos o tres varillas metálicas incrustadas en la pared.

Así está listo el horno y….

A encender el fuego: aquí usaremos carbón para parrillada, que previamente encenderemos y colocaremos en una bandeja metálica de tamaño adecuado. La bandeja de carbón encendido se pone en el suelo plano, y de manera de cubrirla se coloca el horno de cartón, con la pizza sobre la parrilla interior y tapado con un pedazo de cartón igualmente recubierto con aluminio.

Ahora solo falta esperar un momento y, ¡listo!

Si junto con carbón utilizamos pedazos de cierto tipo de madera, podemos también preparar ahumados de carne, pescados y mariscos también.

Una manera fácil e interesante de cocinar, pruébenla si desean.

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El Terrícola

Acaba de aparecer aquí un nuevo periódico en español,  que no parece ir muy en serio que digamos… Bueno.

El hecho parece ser que, como dice el supuesto periódico, unos amigos se reunieron un sábado en Okutama a hacer barbacoa en la orilla del río Tama, donde uno de los chicos estaba tomando muchas fotos sin aclarar para qué y entonces, los demás chicos empezaron a decir de broma que de repente serían fotos para algún medio de prensa, ocurrencia que fue adquiriendo más detalles no muy serios, de que el supuesto medio de prensa sería de otro planeta y blablablá…

Y resulta que, al parecer, al chico “fotógrafo” le gustó la broma porque de amateur tenía cierta experiencia de editar folletos y/o boletines informativos para ONGs o para negocios de amigos y estaba muy interesado en aprender/practicar más técnicas para realizar tal trabajo, por lo que no dejó escapar la graciosa idea y…. así parece ser que la idea tomó forma del poco serio periódico.

Al parecer, todo es una broma para no tomar nada en serio pero lo inadmisible sería el artículo sobre la supuesta “pizza mágica” en la página 2, donde, al parecer, su Editor Irresponsable cometió la irresponsable error o negligencia de colocar un artículo que no corresponde al título y fotos, dejando con ganas a los lectores que seguramente habrían querido leer de verdad algo sobre la supuesta pizza mágica, así es que, bueno, vamos a ver si en su próxima edición aparece la verdadera historia y datos… si es que su editor se toma la molestia de redactar el debido reportaje.

En fin, es solo una broma pero creo que a veces estaría bien dejar de trabajar con cosas siempre serías, y de todas maneras el pequeño deseo aquí sería saber arreglar un poquito mejor la colocación de los textos y fotos y también crear gráficos más atractivos, siempre trabajando con programas gratuitos.

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La impresora (2)

Ahora dudo entre reparar la impresora fallada, conseguir una nueva o vivir sin impresora. Porque reparar un aparato fallado podría salir más caro que comprar uno nuevo, lamentablemente, y ahí empiezo a dudar ya la conveniencia de tener una impresora.

Es que una impresora de inyección funcionaría muy bien si se usara con suficiente frecuencia pero en otro caso, si el usuario la usa muy poco, la verdad es que, independientemente de la marca y modelo, lo más probable es que se gaste más tinta y tiempo limpiando el cabezal que imprimiendo, lo cual no debe ser nada conveniente. En tal caso, lo mejor puede ser, en vez de tener una impresora propia, acudir a alguna tienda o amigo que tenga el aparato en las pocas veces que necesito imprimir algo.

Se me ocurre también que otra interesante alternativa sería tener una tableta tipo iPad, porque yo cuando imprimo archivos (de textos o diseños), es para llevarlos, leerlos, corregirlos o mostrarlos a amigos en cualquier parte y todo esto muy bien se podría hacer con una tableta, mientras que en muy pocas ocasiones imprimo algo para enviarlos físicamente por correo, y para esto podría no ser impresora mía; puede ser la fotocopiadora-impresora de alguna tienda cerca de mi casa.

En todo caso, averiguo información sobre la posibilidad de reparar mi fallada impresora. Quizá podría llevarla a la tienda donde la compré, o a la ventanilla de la fabricante. Y descubro que no demasiado lejos de mi casa queda uno de los centros de reparaciones de la fabricante, con atención directa al usuario. Bueno, decido ir un día, y antes llamo por teléfono para saber que está atendiendo de verdad. Contesta una voz femenina, que me atiende amablemente, toma datos y me indica que sí puedo ir directamente. Bien.

Lo que me preocupa ahora es la validez de la garantía. Porque, no sé cómo, no encuentro el comprobante de la fecha de compra y el nombre de la tienda que vendió el aparato, y sin estos datos la garantía no vale. Y es increíble que suceda esto: yo generalmente guardo bien los papeles y datos, que no sé cómo desaparecen MUY precisamente cuando los necesito… Averiguo un poco más y ahora encuentro la tabla de precios de reparaciones, según la cual la reparación de mi impresora sí que tiene el precio más caro de lo que pagué cuando la compré en la tienda.

Y al día siguiente, llego al centro de reparaciones. Me atiende un señor que examina el aparato y luego me pregunta por el certificado de garantía. Le entrego el papel y se le escapa “Escrito a mano…” al ver esos datos (fecha de compra y nombre de la tienda) que escribí yo mismo a mano y que no le hacen gracia, obviamente…

En conclusión, bueno, fue admitida la garantía y la reparación sin costo. Supongo que habrá servido a mi favor el hecho de que el aparato tenía su fecha de fabricación (diciembre de 2011), que indicaría que, independientemente de la fecha exacta de compra, no había vencido el plazo de garantía (un año). Creo que la empresa podía también rechazar la garantía porque en su certificado de garantía aparece claramente su término de que pierde validez sin fecha de compra y nombre de la tienda, pero en fin parece que la gente ha tenido cierta flexibilidad. Tras esperar unas horas recibí el aparato reparado, con algunas piezas mecánicas repuestas. Así que de ahora tendré que tratar de no dejar de imprimir al menos una hoja o dos por semana, para así no repetir la experiencia.

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