Archivo de la categoría: lingüística

Lenguaje sexista

– ¿Por qué no me respondiste nada, cuando todos me dicen que está muy lindo el mensaje, etc.?
– Es que en el
Asunto de tu mensaje decía “Para mis amigotas” (en forma femenina y plural), que puede incluir solo mujeres y no hombres según la gramática española. Así que tu mensaje era solo para mujeres y no para mí…
– ¡Nooooo! Esa gramática no vale. Yo puse “
amigotas” porque eran más mujeres que hombres, solamente eso…

En realidad, simplemente es que yo no hago caso a mensajes masivos o en cadena, de desconocida procedencia y que muchas veces llegan con un pesado archivo adjunto en determinado formato sin importar que yo quizá no tenga el programa necesario para abrirlo. Lo de gramática solo fue un pretexto poco serio, o más bien una broma…

Bromas aparte, lo que me sigue llamando la atención es lo que veo en el boletín informativo que yo mismo me encargo de editar (o “diseñar/diagramar” para ser más exacto, porque ahora solo hago eso sin redactar/traducir nada) para una ONG de cooperación internacional. Y es que sus artículos están llenos de expresiones tipo “los y las becarios”, “los becarios/as”, “los/as becarios”, etc., que aparecen con impresionante insistencia y en cantidades industriales. Por ahí es fácil imaginar que esa forma de escribir se deberá a que de los programas del grupo se benefician más mujeres que hombres y lo entiendo, pero también es que al editar el boletín del grupo, me gustaría hacerlo de decente calidad, que más pareciera un trabajo profesional que amateur. Pienso en esto porque me da la impresión de que en las publicaciones profesionales no suelen aparecer tanto las expresiones en cuestión: a ver, en las obras literarias o en los medios de prensa… creo nunca haber leído, por ejemplo, noticias al estilo “Accidente ferroviario deja 107 muertos/as y 562 heridos/as”, “Los/as presidentes/as de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay confirmaron su participación en la III cumbre de ….”, etc. O, pensando en una correcta o ejemplar forma de hablar, se me ocurre que de repente Cristo habrá hablado de la mejor manera:

Vengan a mí todos y todas los y las que están trabajados y trabajadas y cargados y cargadas, y yo los y las haré descansar…

pero parece que no, porque aún no encuentro una versión de Biblia así.

Antes de que me tilden de blasfemo, reitero que mi único deseo es encontrar el estilo lingüístico más correcto para una publicación periódica de una ONG seria, y ahora me doy cuenta de que en este caso, mejor podría consultar un manual de estilo de los medios de comunicación. Y eso sí, aquí tengo el manual de estilo de la agencia EFE, más conocido como el Manual de Español Urgente, a ver… Bueno, desafortunadamente parece que los/as señores/as de EFE aún no han tenido la misma duda. En su manual no aparece ninguna explicación al respecto, y solo encuentro ejemplos así:

… Esta invitación se extiende a todos los profesionales de la información, tanto de nuestro país como de América, que se sientan interesados por la mejora y unidad del español en las comunicaciones, empresa que, desde la fundación del Departamento, constituye uno de los principales objetivos de EFE.

(Prólogo del Manual de Español Urugente, 13ª edición)

donde noto que dice “todos los profesionales” e “interesados” pero nada de “todos/as los/as profesionales” ni “interesados/as”… ¿O será ese el estilo indicado para mi boletín?

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo general, lingüística

En un restaurante

Un sábado por la noche, estábamos yo, un amigo y su pareja cenando y charlando en un restaurante. No recuerdo de qué estábamos hablando pero quizá no importa, porque de un momento a otro no evitamos cambiar del tema de nuestra conversación, que ahora gira entorno a un gran cambio ambiental que acaba de producirse a nuestro alrededor.

No se trata de un asunto muy global, sino algo muy local y quizá momentáneo pero igual fuimos víctimas directas de su impacto, así que con todo respeto y modestia decidimos compartir este testimonio.

Pues bien, el hecho tiene que ver con la llegada de un grupo de unas 10 personas, que se instalaron en tres mesas cerca de la nuestra. Son todas mujeres, muy animadas y habladoras, que al toque lograron mandarnos, imaginariamente, de un tranquilo restaurante a una sala de pachinko o a un tren con decenas de chiquillos de primaria en su excursión. Si se tratara de un paseo escolar, sus maestros se encargarían de enseñarles a no hacer bulla en lugares públicos, o bien se levantaría algún pasajero impaciente a gritar: “¡Silencio!” pero, bueno, nosotros aquí no nos atrevemos.

De ahí es que nos olvidamos de otros temas, para pasar a hablar de la supuesta “ruidosidad femenina”. ¿Es un prejuicio o algo real?, ¿Es una tendencia local o universal?, etc. De ninguna manera pretendemos caer en una generalización indebida pero concretamente estamos ante un caso, y nuestra amiga, siendo ella misma una japonesa, nos cuenta una impresión suya de que muchas japonesas son de verdad habladoras, mientras que sus pares varones más tienden a volverse habladores-ruidosos con la ayuda del alcohol.

Para comprender mejor el tema, les presentamos un modesto y parcial plano del lugar de los hechos:

donde no deja de llamarnos la atención la parte marcada con el color amarillo, y es que esa mesa con tres mujeres… resulta ser una representación exacta del ideograma chino utilizado para escribir la palabra japonesa “kashimashii” (ruidosa) y que también nos hace recordar el dicho japonés “Onna sannin yoreba kashimashii”.

Y a ver… si tres mujeres son ruidosas, ¿cómo sería la situación cuando no son tres sino una decena de mujeres juntas?  ¿Serían súper kashimashii?

Pues es lo que presenciamos aquella noche… 

Bueno, reiteramos aquí que no pretendemos hablar mal de nada ni nadie. Nosotros de todas maneras la pasamos muy bien, o incluso mejor, descubriendo lo interesante que es el mundo de los ideogramas chinos. Yo en realidad no soy partidario del uso de ideogramas chinos en japonés (leer algunos de mis motivos para decirlo, aquí) pero he de admitir que a veces es divertido jugar con los kanji…


8 comentarios

Archivado bajo general, japón, lingüística

Reformas ortográficas

Si “fui” y “fue” se escribían ya sin acento, debe ser más natural y fácil que se escriban de la misma manera los demás verbos monosílabos y ciertas palabras como “guion” también… Es lo que pensaba desde siempre, no porque me guste la a veces Irreal (según un amigo mío… no lo digo yo) Academia, sino porque no me han enseñando ni sé si existe una clara manera de distinguir un hiato o si hay que aprenderlo palabra por palabra.

Pero, bueno, a pesar de este tipo de pequeñísimos defectos que afectan unas cuantas palabras, para mí la ortografía española es bastante sencilla y práctica, y resulta difícil entender por qué tantos hispanohablantes se quejan, entre ellos algunos escritores más destacados del mundo, y reclaman simplificarla aún más. Eso me parece bien curioso, pero a la vez reconozco una contundente realidad porque tengo tantos amigos (incluso algunos que enseñan español) que en cuanto a la ortografía no son buenos y, fuera del nivel de amigos,  ¿qué se puede decir de este artículo, que justo hablando del tema y citando un comentario de un estudioso de la lengua, ahí mismo se olvida de poner acentos/diéresis a algunas palabras…. ¿Será ésta (o, bueno…”ésta” no se acentuará más…) una muestra de que de verdad hay que simplificar más la ortografía española?

Bueno, mientras que una ortografía simple se va simplificando aún más, lo contrario sucede en otra parte del mundo, donde otra ortografía, ya de por sí la más complicada del mundo, se va complicando aún más. Y es que aquí la autoridad cultural acaba de emitir la última revisión de la “Tabla de Caracteres Chinos de Uso Cotidiano”, que pasa a incluir un total de 2136 ideogramas chinos, entre cuyas 196 nuevas entradas figuran caracteres chinos nada fáciles como este y este otro. Básicamente, esta maldita tabla… perdón “bendita tabla” digo, que también incluye maldición, rencor, etc. desde ahora, es solo una guía y no de carácter obligatorio en la vida cotidiana pero su reforma afecta mucho a ciertos sectores:

  • En la enseñanza básica-media, se espera que los chicos aprendan a leer “la mayoría de los caracteres chinos de uso cotidiano” antes de terminar sus estudios de secundaria básica y a escribir “los principales caracteres chinos de uso cotidiano” antes de graduarse de la secundaria superior o bachillerato. El último cambio se introducirá en las aulas a partir del 2012 y en los exámenes (de ingreso a los bachilleratos y a las universidades) a partir del 2015, así que lo mejor sería que los chicos empiecen a prepararse ya… Lo novedoso es que al anunciar la tabla revisada, la autoridad ha admitido por primera vez que no es necesario saber escribir a mano todos los caracteres chinos, dada la realidad actual de que, por la difusión de aparatos informáticos, los caracteres chinos ya no se “escriben” tanto, sino que se teclean, se convierten y se eligen…
  • Otro sector, y el más afectado, debe ser la sección de registro civil de los municipios, por manejar nombres de las personas. Aquí el reglamento de la Ley de Registro Familiar estipula que los nombres de niños deben escribirse con caracteres “de uso cotidiano y fáciles”, que más concretamente son (1) los caracteres chinos incluidos en la Tabla de Caracteres Chinos de Uso Cotidiano,  (2) los incluidos en la Tabla de Caracteres Chinos para Nombres de Personas y (3) los silabarios hiragaya y katanana. El hecho de que haya aumentado el número de caracteres chinos de la primera tabla, automáticamente significa que los padres ahora tienen un poquito más de libertad a la hora de inventar (sí, aquí los nombres no se eligen sino que se inventan) los nombres de sus hijos, y los funcionarios del municipio tienen un poco más de dolores de cabeza para distinguir los caracteres permitidos o no permitidos en los papeles de registros de nacimiento. Por aquí si, además de lo que se puede decidir mecánicamente, hay algo que podría causar líos más complicados, es que en la nueva tabla de “… Uso Cotidiano” figuran ciertos caracteres chinos de significados negativos y considerados no muy apropiados para nombres de personas pero que, al estar en la tabla, están legalmente permitidos, y entonces ¿qué pasa si a algunos padres se les ocurre registrar a su hijo recién nacido con un nombre bien maldito, por ejemplo? (Bueno, independientemente de la reforma de la tabla, hubo una vez una batalla legal entre las autoridades y unos padres que quisieron registrar a su hijo con el nombre  “Diablo”.).

Como sea…una ortografía muy sencilla quiere simplificarse aún más y la otra, muy complicada, quiere complicarse aún más…  Interesante contraste.

5 comentarios

Archivado bajo lingüística

Haiku en inglés y la escritura japonesa

You might think but this morning’s some fish.

Acaba de escribirlo en la pizarra el maestro de caligrafía japonesa, que antes de comenzar su clase suele contar chistes durante unos 15 minutos, tiempo necesario para que los alumnos preparen su tinta china. Y el chiste de hoy es un supuesto “haiku en inglés”. Un “haiku” aparentemente incomprensible, pero los chicos tratan de adivinar su significado. Yo might thinkYo might think

Yo sigo sin entender nada, pero algunos, no se sabe cómo, poco a poco empiezan a lograr descifrarlo. El maestro aplaude el acierto,

Iumai to
omoedo kesa no
samusa kana

(“Pensaba no mencionarlo, pero qué frío hace esta mañana”)

y procede a dar la explicación:

  • You might” se pronuncia así nomás, aunque con la fonética japonizada: “Iu maito”, que pasaría a significar algo como “no mencionarlo” en japonés.
  • Think but” se traduce al japonés: “omoedo”.
  • This morning’s” se traduce también: “kesa no”.

Por si fuera poca la ocurrencia hasta aquí, a ver lo que viene después:

  • Some” se pronuncia por fonética japonizada: “samu”.
  • Fish” se traduce: “sakana”.

Con la transformación de “some fish” en “samu sakana” (sin significado alguno) que se convierte luego en “samusa kana” (“Qué frío”), toda el aula estalla en risas. Y, bueno, el chiste termina, y a comenzar la caligrafía….

Años más tarde descubro que este “haiku en inglés” no fue un invento de aquel maestro de secundaria, sino un chiste anónimo más o menos conocido, que está bueno para reírse, pero… de aquí, más allá de las risas, hay algo que muchos japoneses no se dan cuenta. Empecemos por repasar las técnicas utilizadas para inventar este haiku,

  1. Pronunciación de las palabras en inglés por fonética japonesa (a veces dejando de lado su significado en inglés).
  2. Traducción por partes de las palabras en inglés (olvídense de su pronunciación original y la gramática inglesa).
  3. Uso de las palabras de tipo (2), para solo representar la pronunciación de la palabra japonesa correspondiente (como ocurre con la palabra “fish” pronunciada “sakana”)
  4. Combinación indiscriminada de (1), (2) y (3) para formar otras palabras.

Y ahora imaginemos qué ocurre si, en la explicación arriba, reemplazamos “inglés” y “palabras en inglés” por “chino” e “ideogramas chinos”. Mi conclusión es de que esto no es cosa de broma, en absoluto; Es la perfecta descripción del uso de kanji en el idioma japonés, en serio.

La escritura japonesa, con su particular forma de leer/escribir kanji, puede ser considerada un gran invento, admirable y sin igual para algunos, eso sí, pero a la vez no deja de ser un tremendo juego de adivinanza, especialmente cuando se trata de nombres de personas, lugares, empresas, etc. De ahí que, si me preguntan cómo se lee, se escribe, o significa tal o cual nombre en japonés, suelo no dar una respuesta….

(Enseñándome una tarjeta, por ejemplo) ¿Cómo se llama este señor?
– Pues, no sé.
– Pero, aquí está escrito su nombre, o ¿no?
– Sí, está escrito.
– Entonces ¿cómo que no sabes?
– Está escrito, pero no se sabe cómo se lee…

Y es que para descifrar el nombre o dirección en kanji de un japonés desconocido, se necesita la misma capacidad adivinatoria para leer el haiku de “You might think…“, que además, al tratarse de una “traducción” (o “imaginación”, diría yo) muy libre, una misma frase, palabra, o ideograma puede tener diferente interpretación o lectura según cada autor….

14 comentarios

Archivado bajo japón, lingüística

La familia monolingüe en Japón

Un domingo por la mañana. Justo a la hora acordada llego a la estación y ya me está esperando JL. Está con su hijo, que me saluda “¡Buenos días!”. Me parece bien que sepa saludar así en español, pero lo que no me parece muy bien es que ese “Buenos días” es la única expresión que sabe del idioma de su papá.  (Bueno, no es la “única” expresión en realidad, porque también sabe decir Adiós y Gracias.   Son tres únicas expresiones en total, y nada más)

Empezamos a caminar, y JL y su hijo conversan 100% en japonés, el nene con toda naturalidad y JL con acento de sudamericano, mientras que entre JL y yo seguimos hablando todo en español desde el día que nos conocimos, cuando JL aún era soltero. Bueno, no recuerdo cómo llegamos al tema pero JL afirma que habla a su hijo en japonés porque quiere que aprenda dos idiomas. Pero ¿qué? Está equivocado, porque en ese caso, no hace falta que un extranjero le hable en un japonés esforzado, para nada, porque al vivir en un ambiente 99,9 por ciento japonés (viviendo con su mamá y abuela que son japonesas y no hablan ningún otro idioma que el japonés, y yendo al jardín de infancia con todos los maestros y amigos japoneses, etc.) el niño aprende ya a hablar perfectamente el japonés…. Entonces, si JL deseara que su hijo aprendiera dos idiomas, lo que se necesitaría es que JL le hablara el otro idioma, el español. Y entonces, cada vez que JL conversa con su hijo en japonés, lo que está haciendo en realidad no es más que quitarle a su hijo la oportunidad de aprender las palabras y expresiones en español necesarias para hablar de lo que están hablando. Se lo comento y no sé cómo es posible que recién se dé cuenta. Declara que de ahora en adelante hablará a su hijo en español… Bueno, bueno.

Seguimos caminando y a JL se le ocurre enseñarle su hijo la palabra peligroso. Le dice muy artificialmente pe-li-gro-so, y le explica en japonés que “peligroso significa abunai”. Bueno, creo que cuando yo tenía la edad del hijo de JL, no creo que mi papá me enseñara que abunai era el equivalente de la palabra española peligroso, sino que… no sé pero de repente me habrá dicho algo como “Mira que pasan carros, que te pueden atropellar, y te va a doler…”. Y pienso que eso es lo que ahora debe hacer JL con su hijo en español, pero eso no ocurre.  Peligroso es abunai, y punto.

En camino nos detenemos un rato a conversar de algo, y el niño quiere que sigamos avanzando. Y ahora a JL se le ocurre enseñar la expresión “Espera un momento”. Muy artificialmente pronuncia Es-pe-ra un mo-men-to, y agrega en japones que eso significa choto matte. El niño ahora intenta imitar lo que JL acaba de decirle: Esupe… ¿Esuperando? No logra decirlo, pero no insistimos.  Y para decirle que espere un momento, agrega en japonés “porque estamso conversando”.   (Y no sé si cuando yo tenía la edad de este niño, mi padre tuvo que explicarme en español que Chotto matte significaba Espera un momento. Creo que no…  De frente me habrá dicho todo en japonés “Porque estamos conversando…)

Luego entramos a un restaurante de comida latinoamericana, y los adultos (el dueño del local, JL, y yo) hablamos todo en español con toda naturalidad, el niño sigue hablando 100% en japonés, y todos les hablan en japonés porque es un niño japonés, y al niño japonés se le habla en japonés… (aunque es también latino, legal y genéticamente)

Si me dijeran a mí que conversara en español con cualquier amigo japonés (sin ningún conocimiento de español), nunca seré capaz de hacerlo, y más fácil me resultaría intentar enseñarle unas cuantas palabras españolas a un perro… Y es exactamente lo que ocurre con JL ante su hijo japonés.

Bueno, el caso de JL debe ser el más extremo de todos, y también he tenido contacto con casos menos graves pero, en fin, se necesitará bastante esfuerzo de los padres, si se desea que sus hijos sean bilingües. Los artículos que leo en los periódicos y revistas que hablan del tema, siempre dan las mismas recomendaciones: Que no se deben mezclar los idiomas; Que cada uno hable siempre en su idioma (el papá latino en español y la mamá japonesa en japonés, etc) a su hijo y nunca cambiar de idioma; Que el papá latino no debe hablar en japonés a su hijo, y cuando el hijo le habla en japonés, hay que exigirle que repita en español lo que acaba de decir en japonés, para así mantener la comunicación enteramente en español entre hispanohablantes, etc. Que cada uno siempre hable en su idioma con su hijo, pareciera fácil pero no es así. La verdad es que yo hasta ahora no he visto una pareja internacional que cumpla con esta recomendación, por diferentes motivos…

Bueno, el asunto es de cada familia, donde yo, un simple curioso, no estoy para meterme en nada, pero mañana voy a asistir a una Conferencia sobre Bilingüismo e Identidad Cultural, donde se hablará de “La riqueza y el reto de la familia bilingüe en Japón” y “Bilingüismo e identidad cultural para los hispanohablantes en Japón”. Interesante tema que me atrae, a pesar de que no sirve para nada para mi trabajo…

8 comentarios

Archivado bajo lingüística

Veintiuna

No es que me interesen demasiado los certámenes de belleza, y de hecho no sé quién es la actual Miss Japón ni cuándo y cómo la eligen, pero curiosamente llego a saber casi todos los años el nombre de la Miss de cierto país latinoamericano, y hasta termino viendo el video de su concurso a veces, no por interés personal mío sino por el del pueblo de ese país, donde no solo los programas faranduleros sino los noticieros decentes suelen cubrir ampliamente la selección de la reina de belleza cada año…

En la gran final del certamen participan 21 candidatas (de los 21 departamentos que conforman el país), y la conducción del show está a cargo de la presidenta de la empresa organizadora (que a su vez fue Miss en su momento) junto con dos invitados especiales: el burgomaestre de la capital nacional, donde se está celebrando el concurso, y una actriz de un país vecino con cierto dejo caribeño, quienes, tras un breve mensaje de apertura, van presentando a las 21 candidatas…. Bueno, tengo entendido que en los concursos de belleza se mide tanto la belleza externa como la interna, teóricamente, y ahí se podría hablar de la calidad humana, inteligencia, nivel cultural, y dentro de eso podría estar el saber hablar correctamente, quizá, y estos requisitos se podrían también exigir a los organizadores de tal evento, que no podrían ser personas cualesquiera…

Habrá que ser alguien bien raro para fijarse en un detalle tan insignificante, pero el hecho es que esos tres personajes que no son cualesquiera hablan de las veintiún (y no veintiuna) candidatas, y ocurre que ese alguien bien raro, y bien intrigado ahora, se toma la innecesaria molestia de realizar un breve estudio que consiste en una encuesta de una sola pregunta a muchos amigos hispanohablantes. La muy innecesaria investigación da un resultado contundente, donde todos (sí, todos) los informantes afirman que se dice “veintiún candidatas” y no “veintiuna candidatas”, así que no hay lugar a dudas en absoluto, lo cual, sin embargo, no termina de convencer al bien raro investigador porque, además de que nadie le había enseñado a hablar así (o “nadie lo había enseñado a hablar así” como diría Gabriel García Márquez, aunque este uso de lo en vez de le suene raro a la mayoría de los hispanohablantes), el Manual de Español Urgente (decimotercera edición) de la Agencia Efe dice en su página 64:

8.1.18. Manténgase bien la concordancia de un, una en los cardinales compuestos: veintiún países, veintiuna, treinta y una pesetas, etc., y no veintiún, treinta y un pesetas…

Bueno, sé que en cualquier idioma hay cierta brecha entre el habla común y la gramática supuestamente correcta, y que, además, muchos hablantes nativos no suelen saber de su gramática (ni yo tampoco de la de mi propio idioma), por lo que no sirve para mucho andar buscando respuestas a estas y otras dudas lingüísticas. Y mis curiosidades son solamente para matar tiempo (o, si algún día me pusiera a estudiar más en serio, entonces sí desearía que mi pobre profesor supiera darme todas las explicaciones, pero por ahora…). De todas maneras, para seguir un poquito más con mi inútil duda, abro el Diccionario de la Real Academia Española (justo tengo la 21ª edición…) y encuentro precisamente una entrada para veintiuna. A ver…

veintiuna. f. Juego de naipes, o de dados, en que gana el que hace 21 puntos o se acerca más a ellos sin pasar.

Bah, ya sabía que de DRAE no se podía esperar mucha ayuda.

9 comentarios

Archivado bajo lingüística

El terror en la noche III

Si no soy muy amigo de los diccionarios, es porque éstos rara vez me ayudan a resolver mis dudas. Y admito que, muchas veces, mis dudas lingüísticas son bien raras, y es natural que no se pueda encontrar una respuesta fácilmente… Pero, bueno, esta vez busco algo bien sencillo. Abro el Diccionario de la Lengua Española (vigésima primera edición) de la Real Academia Española, y busco la palabra zancudo, que según DRAE es:

adj. Que tiene las zancas largas. 2. Dícese de las aves que tienen los tarsos muy largos y desprovistos de plumas; como la cigüeña y la grulla. Ú.t.c.s. 3. f.pl. Zool. En clasificaciones hoy en desuso, orden de estas aves. 4. m. Amér. Mosquito.

Esta última acepción daría a entender que el zancudo es sinónimo de mosquito en el continente americano, pero sucede que no es una respuesta que esperaba, porque para alguna gente el zancudo y el mosquito son dos cosas diferentes, como bien lo demuestra este artículo de un periódico sudamericano donde podemos encontrar comentarios como “Aquí no sólo hay zancudos, sino mosquitos…”, etc. Y me interesa saber la diferencia entre zancudos y mosquitos que no explica mi DRAE.

Pero, bueno, por ahora, dejando de lado la (in)utilidad de mi diccionario, me fijo más en el contenido del artículo citado. Y es que, aunque yo en esa parte del continente no he estado, algo me hace recordar lo que vi en Iguazú, donde lo primero que noté al entrar al hotel fue el olor a incienso o el espiral que es un gran invento japonés, para luego, en un supermercado adonde fui a comprar fósforo para mi espiral propio, encontrar otra arma más poderosa que tenía un nombre japonés, El Kamikaze, de dudosa procedencia. Eso de “dudosa procedencia” podía haber sido un infundado prejuicio mío, pero no, porque más tarde descubro un comunicado de la autoridad argentina (ver el tercer artículo desde arriba) que recomendaba no utilizar dicho insecticida por ser potencial riesgo para la salud. Bueno, yo no recurrí al Kamikaze, pero al menos fue un acierto tener mi espiral propio para mi habitación, y era necesario porque ahí hubo un poco de defecto en la instalación del aparato de aire acondicionado, que dejaba un poco de espacio entre el aparato y la pared, suficiente para que pasaran mosquitos o zancudos, que podían tener enfermedades tropicales….

Por suerte y por mis medidas de precaución, volví sano y salvo de mi viaje al Cono Sur, y se podría pensar que en Japón no hay tanto peligro como en Sudamérica; que los mosquitos o zancudos, si bien nos fastidian con sus picaduras, no trasmiten enfermedades tropicales…. o ¿sí? Bueno, la verdad es que aquí también existe un poquito, aunque poquísimo, de riesgo, y las autoridades sanitarias recomiendan a la gente tomar medidas para evitar picaduras de mosquitos o zancudos, transmisores del virus de encefalitis japonesa. Se trata de una enfermedad para la que existe una vacuna, cuya aplicación sistemática a los niños, sin embargo, está suspendida por haberse registrado casos de encefalomielitis diseminada aguda (ADEM por sus siglas en inglés) provocada sospechosamente por efecto colateral de dicha vacunación. Y de ahí que es mejor evitar picaduras de mosquitos o zancudos, especialmente en caso de existir criaderos de chanchos cerca, y sobre todo en la región Oeste de Japón, donde se registran tazas más altas de chanchos portadores del virus. Bueno, todo esto no es para demasiada preocupación pero es que, al hablar de mosquitos o zancudos, no dejo de recordar que hace tres años alguien me pidió que tradujera un aviso de la municipalidad basado en este comunicado del Ministerio de Salud, Bienestar y Trabajo sobre el tema. (Sobre el caso citaré aquí la información de la OMS en español).

Y, bueno, dejando un poco la seriedad, y para terminar…. Mi terror en la noche no se limita a mosquitos o zancudos: Sucedió un día de verano, a esas horas ya oscuras en que algunos hispanohablantes empiezan a dudar si es la hora de saludar Buenas tardes o Buenas noches….. Ese ser estaba ahí, posando en la cortina de mi cuarto. Era negro, grande, y tenía alas. Creí que era una mariposa nocturna bien gigante, gigantota para ser una mariposa nocturna, y decidí encender mi lámpara matainsectos, que con su rayo azul atraía los insectos y los mataban electrocutados, supuestamente, pero no. A ese ser alado parecía no interesarle el rayo azul. Pero, bueno, habría que esperar para obtener un resultado. Y lo dejé nomás y observé que ese ser alado, de vez en cuando cambiaba de sitio, de mi cuarto a otro, y de un piso a otro…. y, bueno, era un ser alado nomás, en fin, no le presté demasiada atención, hasta que horas más tarde descuburí, que no se trataba de una mariposa nocturna gigantota, sino…. un ¡MURCIÉLAGO!

6 comentarios

Archivado bajo general, lingüística