Archivo mensual: abril 2013

Lenguaje sexista

– ¿Por qué no me respondiste nada, cuando todos me dicen que está muy lindo el mensaje, etc.?
– Es que en el
Asunto de tu mensaje decía “Para mis amigotas” (en forma femenina y plural), que puede incluir solo mujeres y no hombres según la gramática española. Así que tu mensaje era solo para mujeres y no para mí…
– ¡Nooooo! Esa gramática no vale. Yo puse “
amigotas” porque eran más mujeres que hombres, solamente eso…

En realidad, simplemente es que yo no hago caso a mensajes masivos o en cadena, de desconocida procedencia y que muchas veces llegan con un pesado archivo adjunto en determinado formato sin importar que yo quizá no tenga el programa necesario para abrirlo. Lo de gramática solo fue un pretexto poco serio, o más bien una broma…

Bromas aparte, lo que me sigue llamando la atención es lo que veo en el boletín informativo que yo mismo me encargo de editar (o “diseñar/diagramar” para ser más exacto, porque ahora solo hago eso sin redactar/traducir nada) para una ONG de cooperación internacional. Y es que sus artículos están llenos de expresiones tipo “los y las becarios”, “los becarios/as”, “los/as becarios”, etc., que aparecen con impresionante insistencia y en cantidades industriales. Por ahí es fácil imaginar que esa forma de escribir se deberá a que de los programas del grupo se benefician más mujeres que hombres y lo entiendo, pero también es que al editar el boletín del grupo, me gustaría hacerlo de decente calidad, que más pareciera un trabajo profesional que amateur. Pienso en esto porque me da la impresión de que en las publicaciones profesionales no suelen aparecer tanto las expresiones en cuestión: a ver, en las obras literarias o en los medios de prensa… creo nunca haber leído, por ejemplo, noticias al estilo “Accidente ferroviario deja 107 muertos/as y 562 heridos/as”, “Los/as presidentes/as de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay confirmaron su participación en la III cumbre de ….”, etc. O, pensando en una correcta o ejemplar forma de hablar, se me ocurre que de repente Cristo habrá hablado de la mejor manera:

Vengan a mí todos y todas los y las que están trabajados y trabajadas y cargados y cargadas, y yo los y las haré descansar…

pero parece que no, porque aún no encuentro una versión de Biblia así.

Antes de que me tilden de blasfemo, reitero que mi único deseo es encontrar el estilo lingüístico más correcto para una publicación periódica de una ONG seria, y ahora me doy cuenta de que en este caso, mejor podría consultar un manual de estilo de los medios de comunicación. Y eso sí, aquí tengo el manual de estilo de la agencia EFE, más conocido como el Manual de Español Urgente, a ver… Bueno, desafortunadamente parece que los/as señores/as de EFE aún no han tenido la misma duda. En su manual no aparece ninguna explicación al respecto, y solo encuentro ejemplos así:

… Esta invitación se extiende a todos los profesionales de la información, tanto de nuestro país como de América, que se sientan interesados por la mejora y unidad del español en las comunicaciones, empresa que, desde la fundación del Departamento, constituye uno de los principales objetivos de EFE.

(Prólogo del Manual de Español Urugente, 13ª edición)

donde noto que dice “todos los profesionales” e “interesados” pero nada de “todos/as los/as profesionales” ni “interesados/as”… ¿O será ese el estilo indicado para mi boletín?

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Humanos vs Computadoras

 

El ajedrez japonés (shôgi) es un juego mucho más complejo que el ajedrez internacional, principalmente por el hecho de que sus piezas nunca mueren (sino que van pasando de un bando a otro o viceversa, con la posibilidad aumentada, en tal situación, de “volar” a cualquier casilla desocupada) y, por ende, para nada se va reduciendo, a medida de las capturas o “intercambios” (y eso sí, son verdaderos intercambios en caso de shôgi) de piezas, el número de posibles posiciones/movimientos hasta el final de una partida, con posibilidad de que se reviertan situaciones absolutamente desfavorables para un jugador, cosa que no ocurre, casi, en el ajedrez internacional.

 

Y por esa complejidad del juego resulta ser más difícil, y más interesante, desarrollar computadoras/programas para jugar al shôgi. Bueno, no sé exactamente cuándo comenzaron los intentos pero el hecho sería así: lo que hace dos décadas no llegaba al nivel de los buenos jugadores amateurs, ya está superando a los campeones amateurs en estos últimos años.. Si insisto en decir “amateurs”, es que aquí existe el shôgi profesional sólidamente institucionalizado, que obviamente está muy por encima del nivel amateur. Y entonces el interés sería por saber cuándo la computadora llegará o superará a los campeones profesionales…

 

La verdad es que yo no juego nada de ajedrez japonés, pero es un tema que siempre me interesa y por eso, en estas últimas semanas no he dejado de prestar atención al desarrollo de un evento… Bueno, hoy se jugó la última partida de la serie “Dennôsen” (algo como Batalla del Rey Electrónico) de cinco partidas del shôgi entre un equipo de humanos (cinco jugadores profesionales) y otro de computadoras (cinco mejores programas del momento). La serie comenzó hace cuatro semanas para jugarse una partida cada sábado…, y el resultado final: 3 partidas ganadas por computadoras (incluyendo la de hoy, contra el capitán humano perteneciente a la clase A [división superior del shôgi profesional]), una por humanos, y una partida empatada. O sea, aplastante triunfo de las computadoras sobre los humanos en lo que fue la primera ocasión oficial en que las computadoras jugaron de igual contra los humanos profesionales en activo sin ningún trato especial (anteriormente hubo partidas de computadoras contra humanos pero no en las mismas condiciones de los campeonatos profesionales de humanos, sino siempre con cierto hándicap previamente concedido, contra profesional ya jubilado o en partidas relámpago, etc).

 

Bueno, aún no sería el momento de intentar sacar alguna conclusión definitiva, por el reducido número de partidas realizadas, pero la curiosidad en adelante sería saber realmente quiénes son más fuertes: ¿el verdadero campeón de los humanos o las computadoras? Habrá que ver si se realiza una edición más de Dennôsen el año que viene.

 

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Día Naranja

Hoy es el Día Naranja para confirmación del amor.

Pero, ¿qué? ¿Qué es eso…?

Bueno, el cuento sería así:

Se supone que en Japón, las chicas declararon su amor hacia un hombre hace dos meses (el día del chocolate, 14 de febrero) y los hombres dieron su respuesta un mes después (el Día Blanco, 14 de marzo). De ahí que, en caso de ser correspondido el amor, ¿por qué no hacer algo para consolidar la relación de pareja un mes después (sea, el 14 de abril)?

Pero, ¿qué tiene que ver eso con la naranja? Bueno, no sé qué tan cierto será esto pero argumentan aquí que, según el lenguaje de las flores, la naranja representa la “alegría de la novia”, mientras que por otra parte viene lo concretamente cierto y declarado: el afán de aumentar la venta de los cítricos producidos en la prefectura de Ehime, siendo los agricultores de la zona los inventores del supuesto Día Naranja según ellos mismos afirman.

Y ¿qué tal va la cosa?

Bueno, me da la impresión de que el evento no está teniendo mucho éxito, o al menos nada comparable con los otros dos fechas supuestamente dedicadas al amor (el del chocolate y el blanco) porque realmente, nadie a mi alrededor hace nada al respecto ni yo mismo me acuerdo de la fecha si no por buscar un tema más para seguir escribiendo algo en este espacio una vez a la semana. Así que…, bueno, digamos que como evento comercial, no pasa de ser “uno más” entre tantos otros. Seguramente será porque después de las dos fechas parecidas, la gente se aburre ya y no se enganchó, aparte de que el argumento mismo del evento pareciera estar restringiendo el público objeto (solo las parejas correspondidas en las anteriores dos fechas), cuando justamente los dos eventos predecesores han logrado ampliar muy exitosamente su clientela.

  • En caso del día del chocolate, siendo su primer cuento el de declaración de amor, se ha logrado que la repartición del chocolate no se limitara al tema de amor, sino para amistades, compañeros de trabajo y cualquier demás persona, etc, etc. Hasta tal punto que ya no importa el cuento del amor, y de hecho es más en la actualidad la cantidad de chocolate comprado para consumo propio de las chicas y/o entre amigas mujeres.
  • En caso del Día Blanco, aquí viene la forma de pensar de muchos japoneses, que no se sienten muy a gusto si reciben algún regalo y no retribuyen luego el favor recibido. De ahí que, ya tratándose de una muestra de amor/cariño/amistad o de puro formalismo protocolar, ha quedado muy bien que los varones tengan la ocasión para “saldar la deuda” ante las mujeres.

Bueno… según dicen en la red, en la República de Corea hay otro evento para la misma fecha: el Día Negro, para los que no tuvieron suerte el 14 de febrero y el 14 de marzo. Los que no consiguieron pareja se visten de negro y se reúnen a comer cierto tipo de fideos el día 14 de abril…

En el mundo hay tantas “tradiciones” bien raras

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Primavera 2

Como ocurre aquí en cada primavera, de suroeste para nordeste del Japón avanza el denominado Frente de Cerezo, a cuyo paso se va emitiendo la Declaración del Estado de Floración de Cerezo en las zonas alcanzadas por el frente, algo que de una manera podría parecer cosa de niños pero definitivamente debe ser mucho mejor poder vivir hablando de esas niñerías (y no de un tal Frente Nosécuál de Liberación Nacional o algo por el estilo con sus Zonas Liberadas declaradas a su paso)…

En todo caso, lo inusual de esta primavera ha sido la rapidez del avance del Frente de Cerezo, que, batiendo todo el récord meteorológico en lo que se conserva el registro, recorrió el archipiélago japonés alcanzando muchas zonas antes de que la gente se preparara para la ocasión, lo cual no dejó de afectar a ciertos sectores, los de establecimientos comerciales, municipios y policía, sobre todo, que no pudieron montar a tiempo su oferta para la época de cerezo o no pudieron alistar bien los parques destinados a sus festivales de primavera, ni colocar personal para la seguridad durante los eventos, etc., inconvenientes que al parecer no afectaron demasiado al ánimo de los ciudadanos, con que en estas últimas semanas abundan noticias y reportajes sobre el tema en los medios de prensa, con amplios detalles sobre cómo se divierte la gente haciendo sus fiestas bajo árboles de cerezo en populares lugares para eso, como el Parque de Ueno (que tuvo un millón de visitantes en un solo fin de semana).

Y de esos reportes de prensa, lo que resultó especialmente interesante esta vez fue sobre la vida de los sinhogares que viven en el mismo Parque de Ueno, quienes terminaron siendo los más beneficiados de las fiestas de cerezo. Y es que su fuente de ingreso son las latas (de cerveza, refrescos, etc.) que tiran los visitantes, que los sin techos recogen y juntan para luego vender a empresas dedicadas a reciclaje de materiales, cuyo precio es de 100 yenes por kilo aproximadamente en la actualidad en caso de latas de aluminio. De ahí que con más visitantes al parque, más oportunidades para los sin hogares, aunque su trabajo no es fácil, ya que precisamente cuando hay más oportunidades, hay más rivales (sea, otros sin hogares) también y, por consiguiente, la necesidad de innovación…

  • Uno de esos señores, en vez de recoger solamente las latas ya tiradas, decidió hacer tratos con sus “proveedores”: a la hora que empiezan las fiestas, salió a recorrer el parque a conversar con el líder de cada uno de los grupos fiesteros, para entregarles una cajita de cartón y pedirles que al terminar sus fiestas, dejen las latas en dicha caja para su posterior recogida. El trato es beneficioso para ambas partes ya que el sin hogar asegura así sus latas para luego vender, mientras que la otra parte ahorra el trabajo de llevar las latas hasta el tacho de basura del parque.
  • A otro señor se le ocurrió una brillante idea de colocar una caja de cartón al lado de los basureros del parque. Si de antemano se deja unas latitas en su caja, la gente cree que las latas se depositan ahí y así, el señor ya no necesitará hacer nada más que venir a recoger sus cajas a la hora conveniente; ya no hace falta andar por todo el parque mirando hacia abajo en busca de latas tiradas en el suelo.

Y… ¿qué tal fueron sus resultados? Bueno, lo cierto es que en la vida pasan muchas cosas, no necesariamente como se imaginaba al principio. El primer señor, que sabe entablar conversaciones con gente porque fue taxista antes de ser sin hogar, va consiguiendo sus contratos pero a la vez ocurre que mucha gente alegre lo invita a tomar una lata de cerveza al charlar un rato. Una lata con un grupo se convierte en muchas latas con muchos grupos y el señor, medio borracho al final de su gira de negociaciones, termina a punto de no recordar cuál fue su primer objetivo: lo de recoger sus cajas de cartón después, mientras que los grupos que aceptaron el trato, tampoco es que recuerden siempre con quién fue el trato (y eso sí, porque, además de la borrachera, el sin hogar no les dio tarjeta de identificación ni nada) y a veces terminan entregando la susodicha caja de latas a cualquier sin hogar… Con estos y otros contratiempos, y quizá con algunos sucesos afortunados, algunos logran su objetivo inicial mientras que otros no. Un sin hogar afirmaba al principio que pensaba ganar cien mil yenes, por ejemplo, puede terminar conformándose con unos 5000 yenes, que de todas maneras debe ser una buena ganancia para él y, al pregúntarsele cómo usaría su dinero, contesta que quiere comer algo rico, como gyûdon… Otro sin hogar, que no recuerdo cuánto ganó, quería comprar unos zapatos…

En fin, así va la escena de primavera en Japón.

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