Archivo mensual: septiembre 2013

Calzados

Sabido es que en Japón la gente se quita los zapatos al entrar a la casa. Dentro de la casa, generalmente se usan pantuflas de cada uno (en los pasillos y en habitaciones de piso de madera) o pantuflas compartidas (en el cuarto de baño) o se anda descalzo (en habitaciones de piso de tatami o de alfombra). Lo mismo ocurre en los templos budistas y hoteles al estilo japonés llamado ryokan (que suelen tener pasillos de madera y salas de tatami). En caso de restaurantes, al estilo neta o parcialmente japonés, suele haber áreas o salas denominadas zashiki de piso de tatami, donde igualmente hay quitarse los zapatos… Bueno, el hecho de que no entran los zapatos implica cierta limpieza (ya que no entrar barros ni polvo del exterior), que permite que uno se siente o se acueste directamente sobre el piso como si estuviera sobre la cama, y parece que algunos japoneses se sienten muy cómodos así (y por eso no desaparecen los restaurantes con zashiki, por ejemplo), aunque otros no, porque la verdad es que cansa un montón el sentarse sobre el piso sin sillas… diría yo que es una tortura. De todas maneras, el hecho es que si uno vive en Japón o viaja por este país, hay muchas ocasiones en que necesitará andar descalzo en público (visitando a amigos, asistiendo a fiestas, visitando templos, asistiendo a la ceremonia de té, etc.), y de ahí un consejo: tener medias impecables… para no pasar la vergüenza de mostrar un dedo del pie salido del hueco de las medias rotas.

Bueno, en mi oficina no es obligatorio cambiar de zapatos al entrar pero no pocos lo hacen, y eso debe ser bueno ya que así se mantiene más limpio el interior de la oficina y eso, además de higiénico, previene que las computadoras y otras artefactos de precisión malogren por el polvo. Así es que… yo también tengo mis sandalias para el interior de la oficina, que acabo de cambiar por unas nuevas porque las que usaban antes estaban ya bastante desgastadas. Esta vez elegí estas sandalias

sandalias

que me gustaron porque cubren bien la punta de los pies y creo que dan más protección (por si choco o tropiezo con algo contundente, por ejemplo) y…. también creo que con estas sandalias podré andar con más tranquilidad, sin preocuparme por ocultar las medias rotas.

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Pequeños regalos

catalogo

Como suele ser lo más normal aquí, tengo una cuenta bancaria para que cada fin de mes mi empleador deposite mi sueldo ahí. En caso mío no es un banco sino una caja de ahorro, que hace poco me ha mandado un catálogo de regalos. Bueno, es algo que sabía que existía pero donde nunca me había fijado antes, y se trata de regalos para los clientes que acumularon cierta cantidad de puntos por utilizar los servicios de la caja. Sabía que existía algo así pero nunca me había fijado porque, al tener solo una cuenta de ahorro de un saldo bien modesto, sé que no acumularía sino una cantidad bien modesta de puntos, con que no tendría derecho a ganar gran cosa…

Pero, bueno, esta vez lo tomo un poquito en serio porque dicen que van a terminar el servicio de puntos y esta va a ser la última oportunidad para canjearlos a regalos, a ver…

De los artículos que figuran en el catálogo, el más caro es una olla arrocera eléctrica (1300 puntos), seguido por una olla llamada Remmypan (535 puntos) que parecer ser de la marca de una popular maestra de cocina, y 24 botellas de té verde de marca Healthya (330 puntos), que contiene 540 miligramos de catechina por botella y ayuda a quemar grasa corporal… Con un poquito menos de puntos se puede solicitar una tostadora (315 puntos), una hornilla a gas portátil (300 puntos), un masajeador eléctrico (295 puntos), un tensiómetro automático digital (285 puntos), una mochila de marca Adidas (265 puntos)…

En el catálogo figuran muchos otros artículos para el hogar, cosas útiles para la salud y también productos alimenticios… y para mí hubiera podido ser la mochila de Adidas, que, sin embargo, no tengo otro remedio que descartar porque tan solo dispongo de 60 modestos puntos. O, en realidad, debí haber empezado a revisar el catálogo desde las cosas más baratas y no desde las más caras, y así decido conformarme con

  • este paquete de furikake de pescaditos (15 puntos),
  • un set de dos bolígrafos (negro y rojo) (20 puntos),
  • y otro set de los mismos bolígrafos (20 puntos)

Serán regalos bien pequeños, pero espero que lleguen pronto.

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A correr 10 km por día (2)

 

El primer lunes de septiembre. Si antes bajaba en la última estación para de ahí correr 3 km hasta la oficina, a partir de hoy empiezo a bajar en la penúltima estación parar correr 7,2 km hasta la oficina. No sé pero para intentar, al menos…

 

De casa salgo a la hora habitual y, tal como había planeado, bajo del tren en la penúltima estación y empiezo a correr… El camino está bien arreglada, con amplia acera y arboleda, bien cómodo que digamos. Pero, al pasar tiempo noto algo extraño, porque por más que corra, no aparecen edificios ni otros puntos de referencia que había averiguado, qué raro… Empiezo a dudar un poco, y esa pequeña duda va creciendo, hasta convertirse en una certeza contundente cuando aparece la cartel de la “estación antepenúltima”. O sea que, por una increíble equivocación, había empezado a correr a la dirección contraria…, qué horror, y ¿qué hago? Bueno, regreso el mismo camino hasta la “estación penúltima” para de ahí seguir corriendo hasta la “estación final” y …

 

En fin, solo llegué hasta la estación final y de ahí tomé el ómnibus porque no tenía fuerza para seguir corriendo 3 km más, hasta la oficina. En total, se supone que terminé corriendo algo más de 10 km (4,2km entre las estaciones penúltima y última, más 6 km del inesperado e innecesario paseíto redondo hasta la penúltima estación).

 

Así es que, sin querer, quedó comprobado que soy capaz de correr hasta 10 km de una vez, pero por el momento no tengo la intención de repetirlo de esta manera, porque, eso sí, me canso demasiado.

 

 

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A correr 10 km por día

Si fue para ganar un poquito de tiempo libre el motivo por el que empecé a correr 6km cada día desde enero, se puede decir que esa necesidad desapareció en abril, cuando me volvieron a trasladar a un puesto con menos trabajo (y sin horas extras) y de ahí ya no hace falta esforzarme por ganar unos 20 o 30 minutos diarios, pero sigo corriendo porque pensé que no estaría mal mantenerme en condiciones para correr 3km sin dificultad… Bueno, si inicialmente corría los 3 km en cerca de 30 minutos, ahora soy capaz de hacerlo en menos de 17 minutos y eso sí debe ser un avance, por lo pequeño que sea.

Bueno, medio año después de empezar a correr, este mes se reanuda la anual campaña de caminata de mi oficina, que esta vez durará seis meses en vez de tres (cambio que a mí no me conviene demasiado, porque el plazo de septiembre-febrero incluye la época de descanso de Año Nuevo, días en que yo suelo caminar menos que en los días hábiles, pero bueno…). Bueno, entonces se me ocurre aumentar un poquito la distancia que correr a diario, para así acumular más pasos y también para progresar un poco más, a ver si aprendo a correr más kilómetros, y eso a la vez serviría para otra cosa más: para no llegar muy temprano a la oficina (sonaría algo raro, pero el hecho es que ahora estoy llegando demasiado temprano porque no he cambiado la hora de salir de la casa a pesar de que ahora demoro menos tiempo corriendo). Sea cual sea el motivo, en este tipo de campañas de salud, típicamente se dan sugerencias para empezar a mover el cuerpo, y suele figurar ahí la de “(al ir al o volver del trabajo) bajar del tren una estación antes y caminar la distancia que falta”. ¿Y? A ver, consulto el mapa y averiguo lo siguiente: si yo decido bajar en la “penúltima estación” para correr hasta la “última estación”, la distancia adicional sería algo de 4,2 kilómetros, para correr un total de 7,2 kilómetros (solo de ida). Quizá no lo haré de ida y vuelta, sino solamente de ida porque no creo soportar 14,4 kilómetros diarios (sea, correr los 7,2 km tanto de ida como de vuelta) pero quizá sí unos 10,2 kilómetros (sea, seguir corriendo solo 3 km para la vuelta).

La verdad es que no estoy demasiado seguro de poder hacerlo, porque el aumento de 3 km a 7,2 km de ida puede ser un cambio demasiado brusco (más del doble…), pero por otra parte pienso que si, de todas maneras, llevo medio año corriendo 6 kilómetros diarios, quizá estaré listo ya para cubrir unos 7 km sin interrupción.

Así es que… vamos a ver qué tal me irá en este nuevo (pequeño) reto.

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Gatos de verano

Una tarde de verano, sin un motivo muy importante me desvío un poco del camino habitual para llegar a casa y lo que encontré ahí:

Bueno, digamos que no es nada especial ver un gato debajo de un carro.

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Igualmente, no es demasiado raro ver un gato en el techo de un carro.

gato2

Pero… me pareció gracioso encontró un gato debajo y otro en el techo…. de un mismo carro.

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Eso sí que me pareció curioso. Bueno, no es nada de otro mundo; sencillamente es que uno quiso tomar el sol y el otro prefirió descansar en la sombra… Cada uno con su gusto, en fin.

Alrededor, otro gato descansaba en el borde de un campo de una finca de castaños

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y otro más de bajo de un árbol.

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Creo que hoy debe ser el día de gatos.

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