Archivo mensual: junio 2017

La Corona

Fue un sábado y cuando tomaba el almuerzo, que de súbito noté algo pequeño y contundente en la boca, que resultó ser la corona de una muela cariada. Es la tercera o cuarta vez que me pasa esto, que no se puede dejar así nomás. De la billetera saco la tarjeta de una clínica dentista para ver su horario y por suerte atiende aún los sábados por la tarde, así que dejo la idea que tenía para la tarde de leer revistas semanales en la biblioteca municipal, y decido acudir ya al dentista.

Llego y aclaro que no tengo reserva, y la recepcionista me dice que espere un rato, que pensé que sería cosa de media hora pero resultó ser una espera muy corta, solo un ratito que ni me permitió avanzar unas cuantas páginas en un libro que tenía a medio leer. Bueno.

En la sala de consulta vuelvo a aclarar lo que me pasó y primero me toman una imagen tridimencional de rayo X y luego me aplican una anestesia local y limpian (supongo) la parte afectada, donde luego ponen un calmante o algo así y un relleno para tapar el hueco… Lo que no esperaba fue que hoy mismo no procedan a tomar ya el molde para preparar la nueva corona, y es que se trata de una caries honda, y primero van a ver si se podrán conservar los nervios o no.

La verdad es que no tengo mucha idea pero creo haber leído en alguna parte que este tipo de corona metálica, que antes era lo más común en Japón, en realidad no es muy buena y no se suele usar tanto en otros países, porque puede tener el defecto de deteriorarse con el paso del tiempo y también puede ser provocar reacciones alérgicas en algunos pacientes, con que la última tendencia es usar la corona de otro material, no de amalgama metálico, y, antes que nada, evitar en lo posible el tratamiento de tallar, tomar el molde, y poner la corona, para, en su lugar, dejar funcionar en lo máximo la capacidad de autorrecuperación de la capa de esmalte en caso de caries leves. Y en caso mío actual, no sé si tendrá que ver con el deterioro natural e inevitable de la corona con el tiempo o si será por mal hábito mío de higiene bucal, o si de repente me tocó un tratamiento de mala calidad en la anterior ocasión… hace tanto tiempo y en otro dentista.

En todo caso, por ahora no me queda otra que esperar terminar lo más pronto posible el tratamiento, que salga bien y…, en fin, tener paciencia hasta entonces.

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Consejos irresponsables

Alguien conversa con sus amigos y comenta que en el examen de salud de este año ha recibido el diagnóstico de anemia, y entonces no faltan chicos que empiezan a darle recomendaciones tipo “Tienes que tomar mucho hierro en la comida”, “Come guindones”, etc. En otra ocasión, con otros amigos y conocidos, ocurre lo mismo y el chico anémico recibe más consejos, para comer diferente cosa según cada “consejero” con su fundamento: “Porque otro amigo mío, que también tuvo anemia, fue al médico y recibió esa recomendación”, “Es que a mi hija, cuando tuvo que operarse por tal causa, le indicaron comer tal cosa para prevenir anemia”, etc, etc.

El chico anémico sabe que no hay que confiar demasiado en los “consejos de amigos” y no les hace demasiado caso, y de todas maneras acude al médico hematólogo, quien además de realizarle exámenes más detallados, de sangre, del estómago por el rayo X, del intestino grueso por endoscopio y de la médula ósea, etc. para determinar la causa del mal, ante la pregunta de su paciente, “¿Hay algún consejo sobre lo que comer o no comer?”, responde que no hay ninguna cosa para comer muy especialmente, sino que siempre trate de mantener una dieta balanceada. O sea que de vez en cuando no está mal comer un poco de guindones, pero NO hace falta intentar comerlos en cantidades ni para todos los días, y ocurre lo mismo con todas las demás cosas recomendadas por sus muchos amigos, quienes, aunque con sus buenas intenciones, ignoran algo muy importante.

Y es que cada paciente es particular y diferente. Aun teniendo la enfermedad o síntoma del mismo nombre (“anemia”), uno puede tener una causa (“problema en la capacidad de producir glóbulos rojos”, por ejemplo) mientras que otro tiene otra causa (“su médula osea produce bien la sangre, pero tiene hemorragia constante en otra parte del cuerpo y por eso pierde sangre”, por ejemplo), y un tercer paciente una tercera causa, que no necesariamente tiene que ver con “falta de hierro en la alimentación”…, y de ahí hay que saber:

  • Que lo que sirvió para un paciente no necesariamente sirve para otro.
  • Que la anemia, u otra enfermedad/síntoma, puede tener varias causas en diferentes pacientes. Si el origen del problema está en la médula ósea, por ejemplo, hay que tratar esa parte; si está en el aparato digestivo, hay que solucionar esa parte; y antes que nada, lo primero que se necesita es determinar el origen del mal. (Imagínense qué hay que hacer con una fábrica que está produciendo muy poca cosa últimamente. ¿Funcionará la medida de enviarle más materia prima cuando la baja producción se debe a la avería de la maquinaria necesaria, o cuando en realidad no hay problema en el proceso de producción pero alguien está robando los productos para venderlos clandestinamente?).

En fin, creo que en ciertos campos donde se requiere de conocimientos muy especializados (temas de medicina, asuntos jurídicos, etc.), es mejor no intentar dar consejos “de amateurs” (o “irresponsables” aunque suene fuerte) a los amigos, sino simplemente mostrarles una preocupación y solidaridad, e indicarles a cuál especialista hay que acudir.

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Planes para otoño

El fin de semana pasado o antepasado hubiera sido mi última media maratón de esta primavera, si no por la lesión que sufrí en marzo y de la que aún no termino de recuperarme del todo, y que, al final, me hizo decidir abstenerme a programar una última carrera para estos fines de semana. Así, es la primera vez en los últimos años que no participo en una media maratón en fin de mayo o principio de junio, pero no hubo otra manera de precaución para no volver a agravar mi dolor, y lo bueno es que poco a poco me voy mejorando. Aún no empiezo a correr a toda fuerza pero al menos puedo ya trotar, bien despacio, la distancia de hasta 25km cuando, hace dos meses, a duras penas soportaba unos 3km. Dado que es casi verano, momento para más paciencia y entrenamiento de resistencia y no de velocidad (creo), pienso seguir así, sin empezar a intentar correr a velocidad, durante un tiempo más para luego ver el momento conveniente para retomar el entrenamiento completamente normal.

Mientras tanto, es ya momento también para programar las carreras de otoño, de septiembre, octubre y noviembre, etc. Para el fin de noviembre tengo ya la idea fija de participar una vez más en la misma media maratón en que vengo participando tres veces consecutivas y tendré que esperar hasta agosto para su inscripción, cuando para los meses de septiembre y octubre, sí que es momento de decisión. Ya decidí adónde ir en septiembre y octubre y ahora falta arreglar algunos detalles (alojamiento y transporte, y decidir qué cosa voy a ver en cada lugar), sin dejar de empezar, desde ya, a prepararme físicamente para las carreras. Tengo una gran expectativa de conocer un nuevo lugar más, y espero que todo salga bien.

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Mi planta (2)

Lo que se veía así

cuando me llegó hace algo más de dos meses sigue creciendo poco a poco y sus tallos miden ya más de cinco centímetros,

mientras que mi mayor cuidado sigue siendo el de no hacer nada innecesario ni excesivo: lo único que le hago es echarle agua una vez a la semana y parece que funcionó muy bien… hasta el momento al menos. Bueno, si es que ha entrado en su época de crecimiento, supongo que tarde o temprano llegará el momento de empezar a darle abono o algo por el estilo además de agua, para lo que tendré que volver a averiguar un poco más sobre su cuidado a tiempo, y debe ser así ya que aquí es bastante drástico el cambio de temperatura también, que está empezando a subir hasta cerca de 30 grados ya durante las horas de sol.

De todas maneras, me alegra verla convirtiéndose en una planta “hecha y derecha” o algo cercano a eso como las que están en las florerías y espero seguir sin fallar.

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