Archivo mensual: febrero 2017

La edad de desgracias

En este país existe una tabla de edades llamadas “yakudoshi” (algo como “edad de desgracias”), que indican edades en que supuestamente las personas (hombres y mujeres) van a pasar un año difícil, ya sea por enfermedades, accidentes, problemas laborales o, en fin, por cualquier asunto que les complica la vida, y de ahí algunos, al llegar a la edad indicada, acuden a algún templo budista o santuario shintoísta para que les hagan una especie de exorcismo preventivo denominado “yakuyoke” o “yakubarai” para librarse del mal.

En la supuesta tabla figuran las edades delicadas para hombres y las para mujeres, que podrían ser así según una de las tantas versiones que existen con mucha variación según cada región y denominación religiosa:

  • Para hombres: a los 4, 13, 25, 42 y 61 años de edad y
  • Para mujeres: a los 4, 13, 19, 33, 37 y 61 años de edad.

Y aquí hay bastantes detalles…. y para citar algunos, por ejemplo, lo que figuran ahí son los denominados “hon’yaku” (o “yaku” principal) y, además de lo principal, existen “zen’yaku” (o pre-”yaku”, que vendeía a ser el año anterior de cada “hon’yaku”) y “kôyaku” (o post-”yaku”, que vendría ser el año siguiente de cada “hon’yaku”). Algunos dicen que los “zen…” y “kô…” son meramente el antes y el después sin que ellos mismo tengan efectos de consideración, mientras que otros dicen que el mal comienza ya a la edad de “zen…” y termina recién a la edad de “kô…”, con que en realidad es un ciclo de tres años (de zen, hon y kô) en que conviene procurar seguir una vida sumamente prudente y cuidadosa. Otra nota sería que la edad aquí es la denominada “edad contada”, donde las personan pasan a tener “1 año de edad” al momento de nacer, y luego van aumentando un año de edad cada vez que llega el día de Año Nuevo, sin tomar en cuenta la fecha de nacimiento de nadie. Y el Año Nuevo mencionado aquí, podía haber sido el primero del primer mes según el antiguo calendario lunisolar, o podía también haber sido el día de “Inicio de Primavera” (4 de febrero según el actual calendario gregoriano en muchos casos)…. pero no existe una versión oficial unificada y parece que cada templo/santuario adopta su versión preferida.

En cuanto a su origen…. lo que muchos parecen decir es que se trata de ciertas etapas de la vida en que antes se producían muchos cambios: aquí antiguamente un chico podía ser considerado adulto a los 13 años y de ahí gran responsabilidad como tal, o era normal que una chica se casara y tuviera hijos a la edad de 13 años y luego, a los 33 años, terminara ya la crianza de hijos, etc. Cambios así en la vida familiar/social implicarían mucha carga en la vida y el estrés o cosas por el estilo que podían acarrear problemas también y por eso había que tener mucho cuidado… y para eso quizá no estaba de más algún que otro ritual supersticioso para que, con o sin fundamento válido, uno se sintiera más tranquilo. Entonces, quizá se podría considerar que lo de yakudoshi, en su época podía haber tenido cierto sentido pero no, en absoluto, el día de hoy porque el ritomo de vida ha cambiado totalmente, ahora no existe el casamiento a la edad de 13 años, las mujeres dan a luz mucho más tarde o no dan a luz, la mayoría de edad es a los 20 años y … muchos señores de 61 años siguen trabajando normal (para ganarse la vida, a menos que les sobre el dinero para vivir gastando y si es que tienen la suerte aún de encontrar empleo)… pero, en fin, cada uno tiene la libertad de creer o no creer en supersticiones sin sentido alguno, aunque a mí jamás se me cruzó por la mente la descabellada idea de hacerle caso al tema ni mucho menos hacerme el respectivo exorcismo.

En todo caso, aquí algunas tablas de años desgraciados:

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Mi segunda (y peor) derrota del 2017

Desastrosa, vergonzosa y pura pérdida del costo de inscripción.

10:00 a. m. del Domingo, 12 de febrero de 2017

21.1km
1:42:32
4:50/km
Altitud 37m
Calorías 1,491
Tiempo transcurrido 1:42:32

Vuelta Distancia Tiempo Ritmo RAP Altitud
1 1,0 km 4:11 4:11 /km 4:04 /km 5 m
2 1,0 km 4:14 4:14 /km 4:14 /km 1 m
3 1,0 km 4:14 4:14 /km 4:13 /km 2 m
4 1,0 km 4:12 4:12 /km 4:15 /km -2 m
5 1,0 km 4:11 4:11 /km 4:12 /km -1 m
6 1,0 km 4:19 4:19 /km 4:22 /km -2 m
7 1,0 km 4:50 4:50 /km 4:51 /km -0 m
8 1,0 km 5:01 5:01 /km 5:03 /km -1 m
9 1,0 km 5:04 5:04 /km 5:10 /km -5 m
10 1,0 km 5:07 5:07 /km 5:03 /km 3 m
11 1,0 km 5:05 5:05 /km 5:06 /km -0 m
12 1,0 km 4:59 4:59 /km 4:56 /km 3 m
13 1,0 km 4:59 4:59 /km 5:03 /km -4 m
14 1,0 km 5:08 5:08 /km 5:05 /km 3 m
15 1,0 km 5:10 5:10 /km 5:10 /km 1 m
16 1,0 km 5:06 5:06 /km 5:06 /km 0 m
17 1,0 km 5:10 5:10 /km 5:08 /km 2 m
18 1,0 km 5:07 5:07 /km 5:08 /km -4 m
19 1,0 km 5:11 5:11 /km 5:04 /km 5 m
20 1,0 km 5:03 5:03 /km 5:03 /km -3 m
21 1,0 km 5:06 5:06 /km 5:07 /km -2 m
22 0,1 km 52s 4:27 /km 4:10 /km 3 m

record-inzaismile2017

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El barco de Takase

Se trata de un barco que iba por el río Takase, desde Kioto hasta Ôsaka, transportando a los criminales presos y condenados a ser enviados a remotas islas, en la época de Edo (del Shogunato de Tokugawa).

Un día, el encargado de conducir el bote ve que el preso del día, un supuesto fratricida, se mostraba extrañamente tranquilo y feliz. Al oficial le intriga saber el porqué y el preso responde que se siente sereno porque por misericordia no lo han condenado a muerte y, en cambio, lo envían a una isla, donde por fin le dan un espacio para estar, luego de pasar tanto tiempo de su vida sin su espacio, y por más cruel que fuere la vida ahí, nada será comparable con lo que había sufrido hasta entonces…., así que qué gran expectativa para la nueva vida en la isla, a trabajar y vivir con lo que tenga.

Y, al preguntársele por lo del supuesto fratricida, relata que eran dos hermanos que cuando muy chicos, perdieron a sus padres por una epidemia y desde entonces tuvieron que vivir de caridad de los vecinos y luego, a media que crecieron, trabajando siempre juntos, mas, sin embargo, el menor de los dos cae enfermo e invalidado a trabajar. El mayor sigue trabajando sin dejar de cuidar de su hermano pero una noche, al volver a su choza lo encuentra acurrucado bocabajo sobre el futón, con la mejilla y mandíbula ensangrentada. Fue un intento de suicidio, cometido porque se sentía culpable al obligar a su hermano a trabajar solo. Con una navaja había intentado cortar la garganta pero falló y ahora tiene el arma clavada en el cuello, que no deja de hacerle afligir. Le pide a su hermano que se le saque la navaja, acto que acabaría terminando de matarlo pero… el no hacerlo tampoco serviría sino para prolongar más el dolor, seguido de muerte al final de todas maneras. Después de dudar un largo rato, se decide el hermano mayor a ayudar al moribundo a dejar de sufrir y fue precisamente entonces que se abrió la puerta, por donde entró una viejita vecina, a quien se le había pedido que cuide del enfermo durante la ausencia del ahora fratricida. El enfermo no respiraba más, la abuela sale corriendo y vienen los hombres a apresar al autor del crimen…

… más o menos así es el argumento del cuento Takasebune (o El barco de Takase) del escritor japonés Mori Ôgai, que por casualidad tuve la suerte de escuchar en un programa radial de recitación hace unos días. A pesar de ser una historia ambientada en la época de samuráis y publicada hace 101 años, me pareció un tema muy actual. Quienes quieren, pueden encontrar su texto en japonés aquí y también existe una traducción en español junto con otros cinco cuentos del mismo autor.

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Maldito Enrollado de la Bendita Dirección

Como bien se sabe, el 4 de febrero fue “Inicio de Primavera”, según el antiguo calendario lunisolar, y su día anterior (3 de febrero) “setsubun” o “cambio de estación”, donde cada año se vuelve más intensa la campaña comercial para vender el nada tradicional “Ehômaki” (“Enrollado de la Bendita Dirección”), que viene a ser una versión gruesa y larga de lo que en el extranjero se conoce como “maki zushi” y que, según sus promotores, se debe comer de un solo bocado mirando hacia la supuesta “bendita dirección”, que, según sus promotores, cada año cambia y en caso de este año fue el nornoroeste, y así se trae buena suerte o no sé qué…

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Y… como suele ocurrir con este tipo de comercialismo aquí, este también ocurre (o mejor dicho, “parece que ocurrió” porque es algo que solo escuché hablar, sin que yo mismo realizara investigación para comprobar nada…, para dejar en claro las cosas) que algunos vendedores de cadenas de tiendas de conveniencia tuvieron que realizar la llamada “venta suicida”, que consiste en comprarse ellos mismos cantidades que jamás necesitaron de Ehômaki, gastando dinero de su propio bolsillo y para así lograr el objetivo de venta impuesto por su empleador, práctica que se supone que ocurre también con las Postales de Año Nuevo, siendo sus víctimas los empleados de la Oficina de Correos, etc.

De todas maneras, lo que está concretamente claro es que yo pasé más de la mitad de mi vida sin jamás oír mencionar su nombre y fue recién hace algo de 15 años cuando por primera vez encontré esa palabra Ehômaki en el ya desaparecido periódico en español en Japón que aún existía en ese entonces.

Y, bueno, esta vez pensaba no hacerle caso al ruido que no me parece nada serio pero resulta que en un supermercado en qué entré para comprar carne esa noche, termino encontrando un brazo de reina con un mención de la supuesta bendita dirección (y es que con tal de vender, los fabricantes panaderos también hicieron lo suyo con cualquier producto de forma parecida, cilíndrica y enrollada) que estaba al increíble precio de 30 yenes y, en fin, caí en la tentación, netamente por el precio y para nada por la supuesta bendita dirección, a pesar de mi necesidad de abstenerme de tomar carbohidratos y grasa en exceso.

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Así que…. qué maldito rollo fue, pero de todas maneras digamos que la primavera, en el hemisferio norte, se acerca y pronto estaremos dejando de tiritar de frío. Eso sí que no está tan mal.

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