Archivo de la categoría: películas

Mordeduras

Estoy esperando que baje el precio del DVD de la película española [REC] que encontré en una tienda de libros usados hace varios meses pero es bien caro todavía. Espero pacientemente porque no es nada urgente, pero algún día me gustaría tenerlo en mis manos, no tanto por el terror sino por una escena que contiene, donde se puede observar la imagen que algunos (solo algunos) españoles tienen de los asiáticos. Pero, bueno, creo que ahora me atrae también la historia en sí… esa rara enfermedad que se va trasmitiendo de persona a persona (y sospechosamente, de perro a persona también) a través de mordiscos, y cuyo infectado, al instante se vuelve loco, monstruosamente violento…

Por mucho tiempo también, sigo con ganas de leer la novela original de Del amor y otros demonios. Una vez la leí ya, pero fue en japonés y en tiempos inmemoriales, así que ojalá un día pueda encontrar el libro, en el idioma original y a precio de ganga, a ver si ahora comprendo mejor la historia… Y su adaptación a la película, bueno, no sabía que existía pero espero que llegue a Japón también.

Mi espera sigue, pero lo que no esperaría sería que me sucediera lo que sucede a la Ángela de [REC] o a la Sierva María de Del amor y otros demonios… Bueno, al menos el doctor me dijo hoy que es poco probable que me haya contraído alguna enfermedad, porque de haber habido una infección, ya deberían haberse manifestado sus síntomas. Ojalá que el doctor no esté equivocado. En todo caso, fue el jueves de la semana pasada (sea, hace nueve días) que, al regresar del trabajo y al pasar al lado de un perro grande, tan o más grande que su amo que parecía ser un niño de primaria, el can suelta un ladrido nada amigable y no duda en morderme en mi pierna derecha, cosa que ocurrió en un instante y a la que realmente no le encuentro razón alguna. Siento el dolor y miro atrás (ya que la bestia me atacó desde mis espaldas), y el niño reprende al animal, que me suelta de una vez. Menos mal, aparentemente, fue que el mordisco fue sobre mis pantalones, no tan fuerte, y la herida fue muy pequeña, sin sangrado. Pareciera ser una leve rasguñadura, con que no vaya a pasar nada… Y de hecho, no he tenido inflamación, fiebre, enrojecimiento, pus, ni ningún síntoma muy visible, pero la verdad es que me queda una rara sensación: No sé describirlo muy claramente, pero desde el día del incidente, siento como que la pierna mordida está muy cansada pesada… aún sin caminar nada. Y ocurre eso, sobre todo cuando estoy sentado en la silla y con la rodilla doblada, pero no tanto cuando estoy caminando. No sé qué ocurre, y el no saberlo me preocupa, y en fin, decido ir al hospital.

Le digo al doctor lo que pasó y lo que siento.  El doctor revisa el estado de la herida, bien pequeña y casi desapareciendo, descarta la posibilidad de infecciones, por el tiempo que transcurrió sin síntomas aparentes. Me toma la temperatura corporal, y es normal.. Decide sacarme radiografías, que pueden servir para detectar la presencia de ciertas bacterias anaerobias metidas y activadas debajo de la piel, y esta vez no detectamos nada. Y al final me pregunta si tengo dificultad al hablar o al abrir la boca, etc., que vendría a ser el síntoma inicial típico de tétanos, y eso no me está pasando, hasta el momento.

La conclusión: Poca probabilidad de infecciones; lo que ahora siento podría desaparecer con el tiempo, y a lo mejor podría aplicarme alguna cataplasma. Muy optimista el doctor, que ojalá no esté equivocado.

11 comentarios

Archivado bajo animales, libros, películas

Náufragos

Recuerdo que fue hace poco más de 15 años y en un periódico editado aquí en portugués, donde por primera vez leí algo sobre la película ¡Viven!, que narra la historia de un accidente aéreo ocurrido en los Andes en 1972 y cuyos sobrevivientes incurrieron en antropofagismo para vivir hasta ser rescatados… Aunque no fui al cine en esa ocasión, el tema no dejó de llamarme la atención, y ahora sí, espero un día poder ir a ver esta otra película, un documental sobre lo ocurrido, que incluye entrevistas con los propios sobrevivientes del accidente y de cuyo estreno, hoy mismo en Tokio, me entero por un periódico editado aquí, ahora en español.

Un día estaba conversando con unos amigos, y nos pusimos a pensar en esto: ¿Si estuvieras en la misma situación, tú comerías la carne de tus amigos muertos?, interrogante al que no tenemos una respuesta muy clara… En caso mío creo que no sabré qué decir, mientras no esté en esa circunstancia… (a ver si alguien tiene su respuesta ya…) pero, bueno, si me fijo en un hecho, es que al menos no se trató de una matanza o asesinato para tomar carne, sino que solo se aprovechó una parte del cuerpo ya muerto por causas ajenas a la voluntad de los aún vivos, práctica que no sé si algo tiene en común con transplante de órganos, que es aceptado por alguna gente y admitido legalmente en algunos países, incluido Japón. Por ahí una tonta curiosidad mía sería saber la opinión de los vegetarianos… Vegetarianismo y antropofagismo parecieran dos prácticas extremamente opuestas, pero es que tengo algunos amigos vegetarianos que afirman serlo para no matar ni hacer sufrir a los animales (y para eso dejan de comer no solo carne, sino cualquier producto de origen animal, ya sean huevos, leche, aceite, etc, al considerar que para conseguir estos productos, si bien no matan, sí maltratan a animales en algunos casos), y entonces se me ocurre pensar que ese tipo (y no otro) de vegetarianos podrían actuar de la misma manera que los no vegetarianos en circunstancias como las que pasaron los sobrevivientes del accidente.

No sé pero, en fin, habrá que ver también las diferentes formas de afrontar la muerte y tratar los restos mortales. Para alguna gente puede ser que una vez muerta la persona, el cuerpo sin alma se convierta en meros compuestos proteicos carentes de cualquier importancia espiritual, mientras que para otros el cuerpo sigue perteneciendo a la persona difunta y en espera de una futura resurrección… y otros pueden pensar de diferente manera: “Si le cortamos la pierna al difunto, él no podrá caminar en el más allá”, “Si le sacamos los ojos, no podrá ver en el más allá”, etc. Y en Japón parece que hay una idea de que el cuerpo es un regalo especial de padres a hijo, y que nadie (incluso el propio hijo) tiene derecho a dañarlo (y también es que, tras la muerte, muchos familiares desean que el difunto pueda llegar en perfecto estado, bien limpio y presentable, al más allá, siendo esto uno de los impedimentos para transplante de órganos en Japón, aún en caso de que el propio difunto haya expresado su voluntad de ser donante).  La verdad es que hay tantas ideas, creencias, y costumbres…

Si de la muerte, vida y transplante de órganos se habla, me acuerdo de “21 gramos” (que sí he visto) por ejemplo, y si de la forma de tratar los restos mortales en Japón, creo que estaría demás mencionar el título de una película, pero para hablar del milagro en los Andes, bueno, tendré que ver la película antes…

10 comentarios

Archivado bajo películas

¿Chino o japonés?

Los debutantes es una de las pocas películas chilenas que han llegado a estrenarse en las salas de cine del Japón, y el solo hecho de que lo sea fue suficiente para que me motivara a ir a verla. Bueno, me parece que fue un caso algo particular, donde sospecho que no trajeron la producción chilena por su calidad como tal, sino simplemente por lo llamativo que resultaba el debut ahí como actriz de la mal llamada Geisha chilena, Anita Alvarado, famosa por haber sido beneficiaria de los 11 millones de dólares que su esposo japonés desfalcara a la Corporación Pública de Viviendas a lo largo de ocho años, tremendo escándalo destapado en diciembre del 2001 pero olvidado ya por muchos, quizá… y, bueno, aunque su historia da algo para hablar, por hoy (por hoy…) dejaré de lado el caso de la ex prostituta, porque en la película hay otra cosa que más me llama la atención.

Y es la presencia de un manekineko, o gato de buena suerte, en la boletería de un cine (o un teatro, o algo así) donde trabaja una chica con quien se van metiendo dos jóvenes hermanos pero que resulta ser amante de un jefe mafioso… Y estaba ahí el manekineko, con toda naturalidad y perfectamente igual que en los negocios japoneses, pero ¿cómo puede suceder esto en Santiago de Chile, en una historia que no tiene nada que ver con Japón, en absoluto? Bueno, digo, nada que ver con Japón, no, pero con China quizá sí, porque el mafioso mantiene negocios con unos socios chinos… Entonces, ¿será que el manekineko en cuestión viene de China? Eso no se sabe, pero un hecho es que yo una vez había recibido una tarjeta con dibujo de manekineko de Taiwán, y además tengo aquí una grabación de un programa radial de Sudamérica, que cuenta:

Había en un pueblito un hombre que tenía una especie de restaurante y casa de alojamiento. Todos los días preparaba comida, pero nunca iba la gente.
Un día se acercaron un par de ancianitos -un viejito y una viejita-, que le pidieron:
– ¿Nos puede dar un poquito de comida?

Y les contestó:
– Hay tanta comida. Coman todo lo que ustedes quieran.

Ya se acercaba la noche y los ancianitos pidieron:
– ¿Nos puede dar un rinconcito para poder pasar la noche?

Y les dijo:
– Hay tantas habitaciones que están vacías. Escojan la habitación que ustedes quieran.

Al día siguiente, a las seis de la mañana le tocaban la puerta. Un montón de gente que quería alojamiento, quería comer y desayunar…
– ¡Qué raro, si esto nunca pasaba!

Y entonces se presentó un amigo, que le preguntó:
– Oye, ¿qué pasa? ¿Tú no has visto lo que tienes en tu azotea?

En ese momento se acordó de los viejitos
– ¿Qué será de los viejitos? Les di alojamiento y les di comida. Y se han ido. No me han dado las gracias ni se han despedido.

Y el amigo le dijo
– En tu azotea había un par de gatos -un gato y una gata. Uno levantaba la mano derecha, que es la mano de la felicidad, y el otro levantaba la mano izquierda, que es la mano de dinero, y entonces los dos han sido los que llamaron a la gente.

Y cuenta la leyenda que eran los dos ancianos que por agradecimiento se habían convertido en gatos…

Es solo una versión más entre tantas otras que existen, pero lo particular es que esta vez la historia está ambientada en China y la narra una simbologista china, quien nunca usó la palabra manekineko sino “gato chino”. ¿O sea que el famoso gato de fortuna era, en realidad, chino?

Bueno, aquí quiero dejar bien en claro que la nacionalidad del gatito me importa un pepino; es solo una curiosidad por curiosear y tal vez para, con estas nimiedades, olvidar las tremendas polémicas que en ciertos contextos podría suscitar la recurrente confusión de japonés con chino.

De todas maneas, se podría decir que en el momento que vi Los debutantes, la mayoría de los chilenos no sabían nada de manekineko ni le prestaban atención alguna aunque vieran uno por casualidad en algún restaurante chino, o así me comentó alguien de Chile a quien pregunté sobre la presencia del gato chino en su país. Y fue así, desconocido total, hace cuatro años, pero ¿ahora? Resulta divertido encontrar justo ahora este artículo de un periódico chileno que habla de lo trendy que se ha puesto el gato suertudo, “originario de China” y llamado Maneki Neko, cuyo origen puede estar en un gato llamado Tama según una de las teorías… La verdad es que hay tantas y tan variadas versiones, de las que no me interesa discutir quién tiene más razón y quién menos. Es, como repito, solo para curiosear, y para desearles buena suerte a todos.

11 comentarios

Archivado bajo general, naderías, películas

Próxima salida

La película Próxima salida de Nicolás Tuozzo narra la suerte de unos obreros ferroviarios que, en la época de crisis económica y privatizaciones, de la noche a la mañana, casi, pierden su puesto de trabajo por el cierre de la línea de tren en que han trabajado toda la vida. Y de ahí, desesperados intentos por encontrar nuevo trabajo, respetable o no; las familias que dejan de funcionar y, en fin, toda una angustia…

Lo que se vivió en la década de los 90 en San Luis fue muy especial, o así me comentaron mis amigos argentinos, que dentro de la misma Argentina, la situación no es tan dura, al menos, en las grandes ciudades como Buenos Aires donde sí hay trabajo, si es que uno deja de exigir mucho. Y, si es así, ni se te ocurra comparar la situación de Tokio con la de la provincia argentina… Bueno, eso sí entiendo muy bien, pero aún no dejo de pensar que esa angustia de los obreros desempleados, de alguna manera podría ser compartida por muchos japoneses, que, gozando de un buen sueldo y estabilidad, supuestamente, siempre andan preocupados por lo que pueda pasar en el futuro y que por eso, en muchos casos hacen lo posible para aferrarse de todas maneras al puesto de trabajo que tienen, aunque no se sientan bien ahí o que no les guste en realidad, porque si una vez se pierde el trabajo, no es fácil encontrar otro… Bueno, la situación es diferente e incomparable, pero la verdad es que a mí no me extrañaría en absoluto si en Japón sucediera lo mismo que Próxima salida… Y pensando en eso recuerdo una pregunta que me hizo un bloguero argentino hace un tiempo: Si los japoneses están cansados de su trabajo y tienen ganas de hacer otra cosa, ¿por qué no lo hacen?

Bueno, en la película, mientras que los adultos se angustian los jóvenes tratan de hacer “algo” por cambiar la situación, y eso sí, es lo positivo y emocionante. Y en todo caso, siempre me gusta ver películas argentinas, y ya era la hora de que llegara algo nuevo, luego de Bombón – El Perro que vi hace casi un año…

14 comentarios

Archivado bajo películas

Estrellas de la Línea

A Japón llegan pocas películas de Latinoamérica, y aún menos de Centroamérica. Yo solo había visto dos, sobre las guerras civiles de Nicaragua y El Salvador:

La Canción de Carla narra la historia de un joven escocés que por casualidad conoce a una chica nicaragüense , Carla, cuyo novio se encuentra desaparecido en su país en medio de la guerra entre el gobierno sandinista y la contra. El escocés decide visitar el país centroamericano para junto con Carla buscar a su novio.

Voces Inocentes cuenta la suerte de los niños de edad escolar de El Salvador, que viven entre balas y huyendo del Ejército que los reclutan al cumplir los 12 años para convertirlos en soldados para batallar contra las guerrillas del frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, con escenas bastante impactantes como la que viene casi al final, de fusilamiento de niños vendados a manos de unos soldados de los que, gracias a un repentino ataque de la guerrilla, milagrosamente se salva Chava, niño protagonsita de una pelicula basada en la experiencia real de su guionista.

Y en estos días en Shibuya, Tokio, se puede ver una tercera película, Estrellas de la Línea, que es un documental sobre las prostitutas de Guatemala que ejercen su profesión al lado de una vía férrea cobrando dos dólares por servicio, quienes forman un inusual equipo de fútbol para así llamar la atención de la sociedad con el fin de reclamar un trato más humano y cese de discriminación y violencia que diariamente sufren….

La película muestra una realidad social que es bastante cruda, mas aún así me parece positivo y lindo el dar a conocer algo de Guatemala a espectadores japoneses, que muy probablemente saben poco o nada sobre la vida de los guatemaltecos (aunque de repente habrán oído el nombre del país al hablarse de alguna que otra exposición sobre civilizaciones antiguas mesoamericanas). Y sí, es tan lindo que lloraba de emoción una señora guatemalteca al comentar su impresión durante un momento de coloquio con el director, Chema Rodríguez, después de la proyección de la película en un festival de cine a donde tuve la suerte de asistir hace unos meses.

Deja un comentario

Archivado bajo películas

El amor perjudica seriamente la salud

Muchas empresas privadas y oficinas de administración pública de Japón entran a sus mini vacaciones a partir de hoy.  La mía también, cuando solo faltan tres días para el Año Nuevo y yo sigo con mi “gran limpieza” de casa, donde entre otras cosas me queda limpiar todas las ventanas de la casa, por dentro y fuera. Es un trabajo sencillo pero bien pesado, que debe ser un buen ejercicio para fortalecer los músculos de los brazos, aunque no pienso convertirme en un culturista.  De todas maneras, lo bueno es que ahora está escampando luego de haber llovido durante toda la noche.

Otra cosa que quisiera hacer es cambiar la lámpara de techo de mi pieza. No es que me interesen esas cosas particularmente; pero el problema es que hace un tiempo que no funciona como debiera. Enciendo la luz y no quiere hacerme caso; no reacciona nada…. hasta que 30 segundos, uno, dos ó tres minutos más tarde, de súbito se acuerda de la orden de su dueño y por fin decide encenderse. Es un aparato viejo (de décadas ya), y quizá sea la hora de que se jubile… Así es que, aunque no soy de las personas que se vuelven muy consumistas durante los días de fiestas, ahora sí espero encontrar una buena oferta en alguna que otra tienda de electrodomésticos.

Y si hoy es mi primer día de descanso, espero que no me acusen de ocioso si me doy un tiempito de diversión antes de poner las manos a la obra. Hay una película que quisiera ver, El laberinto del fauno… pero, bueno, parece que va a estar en la cartelera por unas semanas más, y no tengo que apurarme a ir al cine… así que por hoy opto por ver un video, que hace poco encontré y compré al precio de una lata de Coca Cola en un videoclub aquí cerca que se está deshaciendo de las cintas de VHS. Se llama El amor perjudica seriamente la salud (España, 1996).

4 comentarios

Archivado bajo japón, naderías, películas

Cartas del parque

Hace casi 10 años, creo, que vi la película cubana “Cartas del Parque”, la historia de un escribano, un chico que sueña con volar y una chica…. El chico y la chica empiezan a cartearse pero para eso, sin saber, recurren al mismo escribano para que les redacte sus cartas, metiendo así al escribano en una rara situación de tener que ir escribiendo y respondiendo las cartas de su propia autoría. De un momento el chico se va de viaje y dejan de llegar sus cartas, pero en vez de él el escribano le sigue escribiendo a la chica…

Interesante película fue, que quisiera volver a ver y quizá me gustará más, al pensar que yo de repente podría caer en la misma situación que el escribano un día… O, es solo una rara imaginación mía, no sé.

Lo cierto es que de alguna manera soy un entrometido entre unas parejas que se escriben, aunque (lamentablemente) no se trata de parejas de enamorados.  Mis “clientes” son nenes latinos y sus “padrinos” japoneses, quienes se cartean dentro de un programa de intercambio de una ONG de cooperación internacional con que colaboro como traductor, así es que, si bien no “redacto” propiamente dicho, sí traduzco las cartas, de ida y vuelta. Y, bueno, por aquí no pasa nada romántico, pero las cartas, de los nenes sobre todo, son muy lindas y me permiten saber de su vida en la capital o en el campo, escuela, familia, etc. Y el privilegio del entrometido traductor es poder leer cartas de muchos nenes (mientras que los “padrinos” solo reciben las cartas de sus respectivos ahijados)… Eso sí me gusta, y por ahora creo que seguiré tratando de traducir, de la mejor manera posible, los mensajes contenidos en las cartas originales…

Y… por cierto, aparte de la cooperación internacional, también he tenido experiencias de traducir otros tipos de cartas, de amor inclusive. Así es que si alguien necesita traducir cartas de amor, recuerde que de repente podría estar yo a su disposición…..

4 comentarios

Archivado bajo películas, voluntarios