Archivo mensual: marzo 2009

En el País de las Mascarillas

Aún después de declarado el Estado de Florecimiento de Cerezos en Tokio, el invierno se resiste un poco más y vuelve el frió de febrero (que en todo caso espero que no dure muchos días…). Y yo vuelvo a usar la ropa gruesa que ya había lavado para guardarla hasta el próximo invierno. Parece que todavía es temprano para el cambio de ropa, de invierno a primavera.

Y no sé si será por este frío, que en estos días escucho noticias de que está volviendo a aumentar el número de pacientes de influenza, cuya temporada (con más pacientes en enero) pensaba que ya había pasado… Bueno, parece que todavía es temprano para el cambio de mascarillas también, de invierno a primavera. Y es que, así como hay ropa para cada época del año, también puede haber mascarillas para cada época. Para la época de influenza, hay mascarillas como ésta que parece ser muy buena, por lo que leo en su catálogo que nos repartieron en mi oficina junto con folletos sobre la prevención de la temida enfermedad, Está hecha de cuatro capas, de filtros que con efectos de electrostática y del ion de Ag+ y zeolita bloqean el 99% de las partículas de 0,0001 milímetros (tamaño del virus).. El problema es el precio que es algo caro (una unidad por precio de dos latas de Coca Cola, o precio con que, de optar por otras mascarillas más baratillas, se podría comprar hasta 20 unidades…), por lo que no sería para usarla durante todo el año. Luego de la llegada de primavera y del cambio de enemigo, de virus al polen, sería suficiente usar mascarillas más sencillas, que nos protegerían de las partículas de 0,005-0,003 (con un cero menos…) milímetros, por ejemplo, cuando el polen es mucho más grande (0,03 milímetros).

Bueno, yo por suerte no he tenido influenza y, además, no sé por qué pero el año pasado y este año no me está afectando mucho la alergia al polen en primavera. La temporada debe haber llegado, porque hay amigos que están sufriendo bastante, pero yo… bueno, no sé si por alguna rara casualidad estoy andando siempre por donde hay menos polen, o si estará sucediendo algo extraño…

De todas maneras, al viajar en tren y notar que las dos personas sentadas a mis dos lados usan sus mascarillas, o al caminar por la calle y noto que me cruzo siempre con personas que usan sus mascarillas, o al ver en la oficina lo que tienen mis jefes y muchos compañeros de trabajo, etc… es cuando pienso que estamos viviendo en el País de las Mascarillas.  (Bueno, justo terminando de escribir esto me parece curioso encontrar una noticia así, o será que Japón no es el único país de las mascarillas…).

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Reciclaje de electrodomésticos

Sí ya sabemos cómo funciona más o menos el negocio de “cambiapapelhigiénico” (de recolección de papel de periódicos) desde siempre, aquí también viene otro camión, más o menos parecido pero un tanto misterioso, que en su pregón dice así:

… refrigeradoras, lavadoras, computadoras, televisores con mando a distancia, equipos de estereo, radiocasetes con CD. No importa que no funcionen o que no salga la imagen. Los recogemos sin costo alguno….”

Es un servicio que suena muy conveniente y atractivo para quienes deseen deshacerse de alguno de los aparatos mencionados, cuando en este país existen leyes que establecen procedimientos de entrega/recogida/reciclaje de determinadas categorías de electrodomésticos usados, cuyo costo corre a cargo del consumidor:

  • En caso de aparatos de aire acondicionado, refrigeradoras y congeladores, televisores, y lavadoras, rige la Ley de Reciclaje de Electrodomésticos (ver la página 5, sobre todo), desde cuya entrada en vigor en 2001 el consumidor que desee “botar” su aparato usado tiene que comprar el “cupón de reciclaje” primero (cuesta entre 18-48 dólares aproximadamente), para luego, recién poder entregar el artículo a la tienda de electrodomésticos o al municipio (según la zona), quienes a su vez tienen la obligación de devolver el aparato a su fabricante o alguna planta de reciclaje autorizada.
  • En caso de computadoras, está la Ley de Utilización Efectiva de Recursos Reciclables, que desde 2003 obliga a los fabricantes de computadoras a recoger y reciclar sus productos. Aquí se ha adoptado un sistema diferente: Las computadoras se venden a precios que incluyen su costo de reciclaje (alrededor de 40 dólares), con que el consumidor, a la hora de botar su aparato, ya no necesita pagar sino el envío de su computadora a su fabricante nada más. En otro caso, en caso de computadoras vendidas antes de la introducción del sistema, ahí sí que hay que pagar primero, y luego seguir el procedimiento de reciclaje. En cualquiera de los casos, luego de realizado el pago del costo correspondiente, el fabricante hace llegar al consumidor el material de empaque para el envío de la computadora usada…. Qué tal sistema bien detallado, ¿no?

Así es que, en caso de tirar computadoras antiguas o aparatos estipulados por la Ley de Reciclaje de Electrodomésticos, definitivamente es conveniente recurrir a ese misterioso camión recolector, y así el consumidor podrá ahorrar un poco de plata, qué bien… Pero, mi curiosidad es saber adónde van a parar los aparatos recogidos de manera gratuita. Si es posible mantener tal negocio, conveniente para todos, ¿por qué no puede ser gratuita la recolección oficial, etc? ¿O detrás habrá un truco muy especial?

Bueno, con las dudas que tengo, sigo sin decidir qué hacer con una computadora malograda que tengo aquí hace bastantes años. No es mía, estrictamente hablando, sino de un amigo que me pidió que la arreglara, pero es que, en fin, no logré hacerla volver a funcionar. Es una Aptiva de IBM del año 1996 (sea, sin el pago previo del costo de reciclaje) sin teclado, monitor, ni nada de accesorios. Como no sirve para nada, ya sería mejor botarla, pero aún no decido, si gastar un dinero para eso o recurrir al misterioso camión…

Y la verdad es que mis dudas no terminan ahí… Mi otra curiosidad es: ¿Por qué no recogen los televisores sino con mando a distancia…? (Y es que ese misterioso camión nunca dice “televisores” a secas, sino siempre con ese requisito.)

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Reciclaje de papel (de periódicos)

Si muchos japoneses leen el periódico todos los días, en sus casas se van amontonando inevitablemente los periódicos atrasados, que a pesar de las informaciones útiles que puedan contener, empiezan a ocupar demasiado espacio y se convierten en un estorbo, que al final hay que botar. Y, entonces, qué conveniente que cada cierto tiempo aparece ese camión, que muy lentamente va por la calle, pronunciando ese famosísimo pregón,

Señores Habitantes del barrio,
Disculpen la molestia.
Éste es el popular
camión cambiapapelhigiénico de siempre.
Si en sus casas tienen periódicos atrasados, revistas, cartones o trapos que ya no necesiten,
Sin importar la cantidad, los cambiamos por dinero en efectivo o por rollos de papel higiénico.
Avísennos y acudiremos hasta la puerta de su casa….

En caso de que uno tiene que salir justo el día en que sabe que viene ese camión, fuera de la puerta de su casa puede dejar los periódicos, debidamente atados o empaquetados, y al volver a casa encontrará rollos de papel higiénico en lugar de los periódicos. O es lo que sigue funcionando en mi zona, aunque no sé si sigue así en otras zonas también. Según cada zona, puede ser, por ejemplo, que en lugar de ese camión de alguna empresa privada, esté el Municipio o alguna otra entidad recogiendo los papeles usados, como ocurre por donde queda mi oficina.

Bueno, si escribo estas cosas, algunos pensarán que aquí las cosas andan muy bien, pero en realidad, no tanto, porque si bien se mantiene alta taza de recolección de papel usado, no siempre se da el equilibrio entre la oferta, demanda, y precio de papel usado, y papel reciclado. Cuando hay demanda y el negocio es rentable, pueden surgir batallas legales entre Municipios y empresas privadas por el derecho a recoger el papel usado. O cuando se pone de moda el uso de productos “ecológicos” y los consumidores, empresas y entidades gubernamentales empiezan a elegir preferentemetne los productos de papel reciclado, puede ser motivo para que algunos fabricantes incurran en falsificación de datos sobre el uso de papel reciclado, vendiendo como “100% reciclado” los productos que en realidad no lo son…

De todas maneras, los interesados en el tema pueden encontrar aquí datos sobre el reciclaje de papel en Japón (del Centro de Promoción de Reciclaje de Papel)

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Periódicos

Los jóvenes franceses, al cumplir los 18 años de edad, podrán suscribirse gratuitamente a un periódico durante un año, gracias a un plan estatal de ese país para inculcar a los jóvenes el hábito de leer y salvar a la prensa escrita. Y es que el sector está pasando una grave crisis donde aún los periódicos tan tradicionales y influyentes como Le Monde y Le Figaro alcanzan una tirada de apenas 310-320 mil ejemplares, con que van aumentando sus pérdidas y se ven obligados a despedir a parte de sus periodistas y editores, cuando, por otra parte, crecen diarios de distribución gratuita, como “20 minutes” y “Metro” entre otros, que ya cuentan con más del doble (800 mil y 630 mil, etc) de ejemplares que los diarios más prestigiosos…

Son cosas que recién acabo de averiguar, pero lo cierto es que la situación ahí es bien diferente que en Japón, donde los grandes diarios alcanzan una tirada de 10 millones (Yomiuri), 8 millones (Asahi) de ejemplares, etc. O para hacer una comparación más exacta, aquí encuentro una estadística (número de ejemplares en total [unidad: mil], número de periódicos, y número de ejemplares por cada 1000 habitantes adultos) según la Asociación de Editores de Periódicos de Japón. Bueno, no sé si los franceses leen muy especialmente poco (205,4 ejemplares por mil adultos), pero tampoco imaginaba que hubiera países (como Dinamarca e Islandia) con cifras más altas que Japón. ¿Será que en estos países nórdicos sucederá lo mismo que en Japón, con los periódicos que cuentan con su propia red de venta y repartición y donde lo más normal es que cada hogar reciba el periódico en casa todas las mañanas y tardes, o donde el no leer el periódico diariamente, sobre todo en caso de estudiantes, podría ser considerado como un signo de bajo nivel cultural (aunque no tanto como antes, ya que el tiempo va cambiando)? Y aparte de lo que pasa en Europa, no dejo de mirar los datos de países latinoamericanos…., datos que son de alguna manera previsibles para mí, por lo que he visto con mis propios ojos en algunos de los países.

Bueno, con las estadísticas también habría que ver, por una parte, la veracidad de los datos, porque a veces puede haber cifras infladas a propósito, por ciertos intereses de las empresas, y por otra, el hecho de que la cantidad no necesariamente significa la calidad, por lo que, con solo comparar los números, no se puede decir muchas cosas. Eso sí, pero, de todas maneras, lo que concretamente puedo resaltar de los periódicos japoneses es su buena ortografía, que no deja de cuidar ni el más minúsculo y casi invisible puntito de los kanji. Si un periódico japonés imprimiera “Belaunde” queriendo decir “Belaúnde” (o, este kanji en lugar del que aparece en esta imagen, para citar un ejemplo más real), con toda seguridad puedo decir que aparecerá una fe de errata en la siguiente edición (cosa que sucede  solo una, dos o tres veces al año, quizá, y, fuera de eso yo nunca he llegado a detectar más errores de imprenta) . Bueno, me parece que en algunos países hay mucha más tolerancia a este tipo de faltas en los medios de prensa, pero lo cierto es que es más agradable leer un periódico libre de (y no “lleno de”) errores, y así debe ser bueno para la educación también. En eso sí, creo que los medios japoneses están dando un buen ejemplo…

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El “Mundial”

Según un periódico japonés que leí hace unos días, las estrellas de críquet en algunos países del Sur de Asia ocupan el mismo espacio en la sociedad que los mejores beisbolistas en Japón o futbolistas en Sudamérica. No fue un artículo sobre el deporte en sí, sino sobre un atentado terrorista, pero el diario japonés agregaba un poco de explicación sobre el críquet, su origen y su difusión y popularidad en ciertas partes del mundo, porque en otro caso los lectores japoneses no entenderían bien el asunto, y es que aquí muy pocos saben de este deporte.

Bueno, al hablar de un deporte desconocido fuera de su zona, no dejo de acordarme de lo que me contó NL de Uruguay, cuyos alumnos de liceo no quedaron muy convencidos cuando NL les habló de Japón y les comentó que aquí el principal deporte era el béisbol. No sé si NL solo mencionó el nombre o si habló muy detalladamente, pero ya supongo que el béisbol para los chicos de un país netamente futbolero sería lo mismo que el críquet para los japoneses, y difícilmente imaginarán que aquí el béisbol profesional existe desde hace 89 años (cuando la J-League de fútbol cumple tan solo 17 años); que sus partidos son televisados en vivo en horario estelar casi todos los días (cinco o seis días por semana) en horario estelar durante su temporada; que al definirse el equipo campeón del año muchos centros comerciales organizan grandes campañas de oferta para festejar la victoria del equipo de su simpatía, dando considerables efectos (por miles o decenas de miles de millones de yenes de consumo interno…) a la economía japonesa; y que, aparte del béisbol profesional, también es bastante popular el béisbol de estudiantes de secundaria superior (o bachillerato), cuyos dos campeonatos nacionales, a finales de marzo y en agosto, son todo un evento nacional, que acapara la atención de gran parte de los japoneses a lo largo de dos semanas que dura cada torneo…

Este año la temporada de este deporte, poco practicado en el mundo y excluido de las olimpiadas a partir de Londres 2012 para consternación de unos cuantos países minoritarios, arranca con un “mundial” de reciente y misteriosa creación, donde la selección samurái aspira a ser el campeón por segunda vez consecutiva. Así que a ver qué tal nos va a ir… aunque habría que aclarar que yo mismo no soy amante de este raro deporte.

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Despertar

rana

Una mañana de nieve. No necesito abrir la ventana para saberlo, porque ya se nota. Primero, por la temperatura especialmente baja, en que el ambiente se congela y yo me encojo y demoro un largo rato para resignarme a salir de la cama. Y, aún antes de decidir levantarme oigo el ruido de las motos de repartidores de periódicos y de los pocos carros y camiones que pasan a esta hora, que hacen un particular ruido al aplastar la nieve acumulada y al rascar la superficie de la pista con cadenas antideslizantes, que además causan un leve temblor que quizá sea percibido solo por quienes viven en casas destartaladas a punto de derrumbarse. Permanezco así, acurrucado bajo las mantas durante un rato más, para al final decidir salir como cualquier día…. Bueno, a pesar del frío que odio, el paisaje me gusta, y espero sacar unas cuantas fotos más o menos lindas.

… O, es lo que imaginaba que iba a ser, pero que no ocurre en realidad; el pronóstico falla y la nieve de anoche parece que se convirtió en lluvia antes de la medianoche, para luego escampar mucho antes de lo previsto. No escucho el ruido ni siento el frío congelador. Bueno, el frío hace, pero no se trata de un frío congelador; o sería un frío refrigerador que digamos, pasable para esta época. Y el paisaje es el mismo de siempre, nada de nieve ni hielo. Una mañana medio tranquila y medio defraudada.

Bueno, el cielo sigue nublado y está lloviendo de nuevo esta noche, pero la verdad es que no hace tanto frío como ayer. O, ¿será que es cierto lo que se dice aquí para esta temporada: “Con cada lluvia se acerca la primavera”? No sé, pero lo concreto es que ya estamos en marzo, y el calendario marca keichitsu, donde se supone que empiezan a despertar y salir los bichos hibernados. Paisaje de una primavera prematura…

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