A patear latas (3)

Ha pasado una semana más, con todos los días que parecen ser los mismos, y en caso mío en particular pareció ser una semana con siete sábados que digamos… Pero, bueno, para no exagerar tanto y para hacer algo, al menos hubo un día en que por fin vencí mi incurable flojera para preparar un papel y sí, al menos preparé el más fácil de todos: el currículum con mis datos personales, nombres de los centros de estudios donde estudié y nombre de mi anterior (sí, ya es “anterior”) compañía, que en fin son datos que se pueden poner mecánicamente, sin necesitar pensar nada. El siguiente paso es preparar el otro papel, el famoso “hoja de carrera”, donde sí que hay que pensar qué cosa se podría poner como mis “logros” y de ahí mis “puntos fuertes”, etc. Aún no se me ocurre nada de nada pero intentar inventar algo de ahora en 48 horas, porque el miércoles tengo una cita con mi consultor y le prometí llevar mis papeles, completos o no, sin los cuales sé que no tendremos nada que conversar.

Y… mientras que sigo sin avanzar nada en lo laboral, al menos intento mantenerme mínimamente en forma, físicamente, y creo que por ahí no ando tan mal, porque al tener todo el tiempo libre, sí que puedo continuar con mis rutinas matinales, de 25km de lunes a sábados (5 vueltas al parque) y de 23.65km (2 vueltas al lago) los domingos, excepto algunos días en que tengo desplazamientos a otros lados. Esta semana, bueno, el miércoles fui a ver una película al Instituto Cervantes de Tokio y aproveché la ocasión para pasar también por un restaurante “saludable” administrado por una empresa dedicada a la industria de salud (fabricación de instrumentos de medición de datos corporales y servicios relacionados), quedaba a 27km de mi domicilio; buena distancia para correr una ruta diferente a la habitual y a la vez ahorrar el pasaje de tren hasta allí. Luego, el sábado volví a participar en una pequeña carrera, no una carrera “profesional” sino una “carrera de ruta o de fondo”. Como no es la época para correr tan en serio para procurar establecer un récord, es más bien para entrenamiento y a ver qué tal me está yendo y, al menos, cambiar de aire corriendo con otros, y para eso elegí un evento bien barato, pequeño y bastante informal, con apenas 20 participantes, para dar vueltitas a la casita del Sr. Naruhito, sucesor de su papá desde mayo para ocupar su silloncito de emperador de este país. Me inscribí en la categoría de 20km (4 vueltas a esa casita) y terminé en 88 minutos y medio, buen resultado para esta época.

Bueno, fuera sigue lloviendo y aparentemente seguirá lloviendo durante una semana más, dando motivo para temer inundaciones, deslizamientos de tierra y cosas por el estilo en algunas partes de Japón que esperemos que terminen siendo alertas faltas, cuando… de todas maneras odio estas prolongadas lluvias que más que nada me dejan con los pies y zapatos casi permanentemente mojados. No me quejaría tanto si fuese solo cuestión de mojarse y luego secarse, pero … ojalá no salgan hongos, mohos y malos olores.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s