De cigarras y otras hierbas

Un día encontré esta noticia que me pareció interesante sobre la reacción de algunos franceses ante ciertos ruidos: en una localidad del sureste de Francia, algunos turistas no soportan el ruido de las cigarras y exigen al alcalde que tome medidas al respecto y, al ver rechazada su petición, recurren a armas químicas para terminar con el problema, mientras que los lugareños como el alcalde toman el mismo canto de las cigarras como la banda sonora de Provence, parte de su folclore…

Y me gustó lo de la banda sonora y folclore, porque podría decirse que lo mismo sucede aquí, donde pasamos cada verano escuchando el canto de diferentes variedades de cigarras, que de hecho es un elemento imprescindible en las películas japonesas con escenas de verano, donde con solo oír su canto o ruido, ya sabemos que es una escena de verano.  Y en la vida diaria no es nada raro escuchar conversaciones así:

— Oye, este verano está un poquito débil el canto de las cigarras, ¿no?
— Es verdad. Será que las cigarras también están fatigadas con este extremo calor…

Y ahora me doy cuenta de que yo mismo, sin pensarlo mucho, venía anotando comentarios como “Este finde, oí el primer canto de tsukutsukubôshi de este verano”, “A las 03:30 las cigarras aún no están muy ruidosas. A las 04:30 poco a poco empezaban a cantar…”, “Noto que últimamente van disminuyendo las minminzemi  y van en aumento las tsukutsukubôshi.” en una bitácora (no publicada) mía que es un diario común y corriente, para nada un cuaderno de insectólogo…

O sea que algo tienen en común los franceses del sur y los japoneses, aunque en otro no… El alcalde arriba mencionado habla también de algunos otros vacacionistas que pidieron silenciar el tañido de la campana de la iglesia en la mañana, cuando en Japón ocurre que hay tanta gente que no soporta el “ruido” de los niños y mandan al diablo planes de inaugurar guarderías y jardines de infantes, etc. sin importar que se trate de instalaciones tan urgentemente necesarias en un país aquejada de la extremadamente baja tasa de natalidad y el avance sin precedentes del envejecimiento demográfico. 

No sé quiénes hacen el mayor ridículo.

 

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