Esto está cañón (9)

Y lo que fue mi tercera participación en la minicarrera de 20km en este año (novena vez en total desde hace tres años), en un lluvioso domingo de semptembre sin mucha suerte.

Según el pronóstico no iba a llover mucho durante la carrera y de hecho estaba casi escampado cuando llegué al lugar pero luego empezó a llover bien fuerte durante media hora más o menos, justo a la hora en que estábamos alistándonos y empezando la carrera… Y debido a eso, parte de la pista de la ruta quedó como un lodazal resbaloso, muy incómodo, donde, al saltar un charco, saltó también mi botella de agua que llevaba en un estuche riñonero, que cayó al suelo, que tuve que volver a recoger, atrás, y así fue el desastroso estreno de dicha riñonera, que siguió sin funcionar muy bien hasta el final… o mejor dicho, la tapa de la botella que había colocado, de donde aparentemente siguió escapando el líquido de a poquitos durante toda la carrera y me parece que tres cuartos del líquido se echó a perder así, sin servir para hidratarme como pretendía, así que la próxima vez tendré que pensar alguna otra manera..

Otro desastre fue mi GPS, que tomé la precaución de activar y sincronizar con la señal con tiempo, además de evitar dejar totalmente de realizar alguna operación, para así evitar que se apagara automáticamente; así seguí hasta unos cuantos minutos antes de la partida pero de ahí se me ocurrió ir al baño una última vez, lo que terminó siendo el origen de la increíble desgracia porque ese momentito de entrada al baño, ese momentito de pérdida de señal, fue más que suficiente para que mi desgraciado GPS se apagara para nunca más volver a activar, al menos durante la carrera ese día.

Y la carrera misma, bueno, no empecé a correr tan mal y me iba más o menos, hasta cierta distancia de la primera mitad. A los 8km o 9km empezamos a cruzarnos con los corredores más rápidos (que ya pasaron por el punto de retorno y están en camino de vuelta), que fui contando para calcular que yo estaba en décimo noveno o vigésimo lugar en ese momento pero es que sentí tremenda fatiga en la segunda mitad, mis pies empiezan a negarse a trabajar…. y esta vez creo que fueron los 20km más duros de toda mi carrera; por puro milagro llegué al final sin dejar de “correr” pero casi al punto de desmayarme y caer con la vista totalmente nublada y así, obviamente, con un récord que para nada esperaba, cuando mi deseo era ir ya mejorando mi rendimiento en preparación para las medias maratones de otoño.

record-koryatamaran201609

Y…. dado este desastroso contraste entre la primera mitad y la segunda, al menos me hubiera gustado analizarlo con datos concretos y viene el triste hecho de que los datos no están disponibles, porque mi GPS jamás volvió a sincronizarse con la seña, ni antes ni durante la carrera.

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