Cosas perdidas 3

Es martes por la noche. Al bajar del tren de regreso a casa me apetece escuchar las noticias y meto la mano al bolsillo para sacar mi radio portátil y…. no la encuentro ahí. La había usado antes de subir al tren también y claramente recuerdo haberla metido en el bolsillo, en donde no está ahora. Reviso el interior mi mochila, por si acaso, y nada. Seguramente se me habrá caído en el tren. Mala suerte, y empiezo a pensar dónde comprar otra radio, cuando ni siquiera pasa un mes después de reparar la que acaba de desaparecer. Para la noche mi plan original era volver a casa directamente pero cambio la idea y, a ver, subo a la sección de electrodomésticos del centro comercial que está junto a la estación de tren pero no encuentro el mismo modelo. Bueno, quizá vaya mañana a alguno de los locales de la misma cadena de tiendas de electrodomésticos donde hice mi anterior compra, y es que por casualidad no voy a trabajar mañana.
Al día siguiente, me levanto un poco más tarde que los días hábiles, salgo a correr los 10km en el parque para luego volver a casa a tomar un ligero desayuno y de ahí salir de nuevo para cierto asunto que ya tenía programado y…
Bueno, mi idea al salir de casa era ir a comprar una nueva radio y para eso había averiguado ya la ubicación de las tiendas, pero durante el viaje en tren se me ocurre que de repente se podría preguntar al funcionario de la estación y no se perdería nada aunque quizá no tuviera suerte tampoco. Y así lo hice.
Tras bajar del tren acudí a la oficina de la estación, donde me atendió una señora que, tras escuchar la descripción de mi radio (pequeña, de color blanco…) y también el horario del tren en que supuestamente la perdí, procede a averiguar y hablar por teléfono con no sé quién, y me pregunta si hay algunas características más de mi radio: su marca (bueno, es de marca poco conocida), si acaso tiene cordón (ciertamente, de color gris y sin nada de adorno) y algo más (a ver, es digital con botones y no diales). Al final de las averiguaciones me informa de que hay una radio que puede ser, que fue encontrada ayer y guardada ahora en Shinjuku (o sea que mi radio siguió viajando hasta el destino final del tren luego de que yo bajara en mi estación ayer). Lo que no es demasiado conveniente es que para recuperarla tendré que ir hasta ahí, hasta Shinjuku pero, bueno, qué importa, si así puedo evitar el gasto extra de comprar otra radio y si por casualidad tengo tiempo de sobra para ir y volver de Shinjuku hoy. Le contesto que está bien y la funcionaria arregla las cosas para que yo pueda recoger mi radio esta misma tarde, para lo que me pide rellenar un formulario y mostrarle un documento de identidad…
Y, bueno, así fue que he desperdiciado un día libre pero no importa. Algún otro día volveré a pedir permiso y esta vez de todas maneras me alivia el hecho de haber podido evitar comprarme otra radio más y las pilas recargables.

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