Mi diente de leche

– Hoy día trabajaré solo hasta el mediodía y me voy.
– ¿Qué pasa?
– Es que se me cayó el relleno de una caries dental.
– Entendido.

Fue así, algo realmente inesperado pero ocurre que esta mañana, de súbito y sin ningún dolor ni nada, siento algo contundente y pequeño en la boca y fue eso, corona metálica de una muela tratada. No me dolía nada en absoluto pero igual me dio un susto e inmediatamente decido ir al dentista, dejando de trabajar por la tarde. Menos mal fue que por casualidad, ocurre esto en un día en que no iba a cenar en el restaurante de la oficina (para cenar en este restaurante se necesita una reserva previa, que, una vez hecha, no se puede anular sino antes de las 13:00 del día anterior. En otro caso, se nos cobra igual aunque no cenemos en realidad).
Luego reviso mi billetera a ver si llevo ahí la tarjeta de mi seguro de salud y  la del dentista al que voy cuatro veces al año para chequeo periódico. Por suerte encuentro las dos tarjetas y resulta que por otra casualidad, es justamente el momento del chequeo periódico, aunque me preocupa cuanto tiempo tendré que esperar hoy, que voy a ir sin reservar.

Llego a las 14:00 más o menos y me atiende una recepcionista, que me comunica que por haber muchas reservas para el día de hoy, me atenderán solo en un momento desocupado, sin especificar la hora exacta, y que de todas maneras vuelva a las 14:30, que era la hora de comienzo de atención de la tarde. Bueno, este consultorio queda dentro de un establecimiento comercial y yo me dirijo al espacio para descansar, que sé que hay en unos pisos abajo, para ahí matar tiempo de sobra… solo media hora, que bien podría aprovechar para leer.

A las 14:30 vuelvo al dentista, dispuesto a esperar lo que fuera…  En estos días estoy leyendo Los Pilares de la Tierra, libro que me regalaron el otro día en el Club de Lectura del Cervantes. Voy más o menos por la página 500 y aun me quedan 900 páginas, con que en realidad… cuanto más me hagan esperar, más me conviene… Pero en contrario de lo que me imaginaba, al cabo de unos cuantos minutos me llaman ya y entro a la sala de consultas.
Revisan mi dentadura y me explican que es un diente de leche que debería habérseme caído de niño pero que me quedaba aún. Y que por ser una muela ya muy envejecida, no tiene nervios y que por eso no me duele nada, se haga lo que se haga… Y en todo caso, habiendo dos maneras de reconstruir la corona (con material metálico o plástico), el doctor optará por el plástico de color blanco y para preparación de eso tomará el molde de la muela afectada, donde se usará un poco el taladro también, que seguramente no me dolería por lo ya explicado.
Y en efecto no me dolió nada.  Dentro de una semana, sea, el otro viernes, volveré de nuevo para que me coloquen la nueva corona en su sitio y también para el chequeo periódico.
Bueno, parece que la cosa no se va a complicar demasiado, lo que me deja un poco tranquilo. Solo que para el próximo viernes sí que hay que anular la cena, que ya tenía reservada con mucha antelación.

2 comentarios

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2 Respuestas a “Mi diente de leche

  1. panshipanshi

    Un diente de leche!!!! mamma mía! Cómo es que nunca se cayó?

  2. 759

    hola panshipanshi,
    bueno, no se sabe como, pero aun me quedaba, y tengo que cuidarmelo bien porque no es tan fuerte como diente permanente.
    gracias por el comentario. saludos.

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