La mala mañana

Una mañana, o “una madrugada” mejor dicha, salgo a correr como de costumbre y la verdad es que es bien agradable correr a esa hora, antes de la salida del sol y a temperaturas aún bajas. Salgo como siempre con una radio a mano y con un canguro donde llevo mi billetera y mi medidor de actividad física. El cielo parece estar algo nublado pero no está lloviendo, o quizá un poquito pero casi no se siente; muy de vez en cuando siento una gotita u otra, que de repente podría ser lo que quedó de las lluvias en días anteriores en las ramas de árboles o en hilos telegráficos. Creo que no pasará nada y sigo corriendo.
Y… creía que no iba a pasar nada pero resulta que sí que sucede algo, que termina siendo algo tremendo. Ocurrió cuando yo iba por 7 u 8 kilómetros, que de súbito, en cuestión de unos cuantos segundos, esas gotitas muy esporádicas se convierten una lluvia torrencial o “lluvia guerrillera” como decimos aquí, y diría yo que era una lluvia más poderosa que las Cataratas de Iguazú, dejándome totalmente mojado al toque. Y, bueno, la verdad es que no me importaba mojarme a mí porque en todo caso me iba a mojar por el sudor y me iba a cambiar de ropa luego de terminar de correr, así que de eso no tenía ningún problema. Lo que sí me importaba era mojar las cosas que llevaba: la billetera (bueno, no le billetera en sí, sino algunas tarjetas de papel y billetes), la radio y el medidor de actividad física (aparatitos electrónicos que se malograrían). Con la billetera y el medidor físico no se podía hacer nada ya pero con la radio, pues para darle una mínima protección la meto en mi canguro y sigo corriendo lo s13-14 kilómetros que aún quedaban (y es que ahora no corro 10km sino 21km y medio cada mañana… ). Bueno, luego de haberse mojado todo lo que se podía mojar, qué iba a importar ya.
Y… lo que encontré al llegar a casa luego de completar los 21km: la verdad es que no me imaginaba descubrir la triste característica de mi canguro, que tenía una PERFECTA permeabilidad desde fuera hacia dentro y una PERFECTA impermeabilidad desde dentro hacia fuera, con que luego de un paseo de 21km bajo la lluvia guerrillera, se había convertido en una especie de tanque portátil lleno de agua, y en esa agua estaban sumergidos completamente mi medidor físico, radio y billetera, sin signos de vida de las primeras dos de las tres cosas…
Lo muy desafortunado fue que precisamente esa madrugada había salido sin ver bien el pronóstico meteorológico, ya que de haberme enterado de lo que iba a ser con el tifón que nos iba a visitar, sin problema hubiera salido bien preparado, con bolsitas de plástico para proteger los aparatitos electrónicos, etc.
Qué mala mañana…

2 comentarios

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2 Respuestas a “La mala mañana

  1. panshipanshi

    Aaah pero qué mal!! tal vez ese canguro sirva para conseguir agua potable en una catástrofe.

  2. 759

    hola panshipanshi,
    bueno, espero que no se presente la ocasion para necesitar usar mi canguro para llevar agua potable…
    gracias por el comentario. saludos

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