Desde la cocina

Una mañana cualquiera, intento encender la hornilla a gas para calentar té… y no se enciende. Repito unas veces el intento y no se entiende. Bueno, parece que están agotadas las pilas de la bujía, así que busco una cajita de cerillas a ver si logro encender la hornilla de todas maneras, y no funciona. O sea que esta hornilla, además de tener la bujía electrónica, tiene su microprocesador o algo así, que no permite su uso sin la pilla. Qué tal rollo que me complica la vida. Hay que ir a comprar pilas.
Y ahí aparece mi madre que, diciendo “¡Qué pasa, que huele a gas!”, no duda en pasar la mano al interruptor del extractor del cuarto. “¡NOOOOOO!”, le digo y la verdad es que me sorprende el grado de ignorancia que no me había imaginado de mi madre, quien no entiende nada y protesta: “¿¿¿Por qué no, si está fugando el gas???” Y yo no entiendo por qué cuesta tanto trabajo explicarle que, en caso de fuga de gas, JAMÁS se debe tocar interruptores de aparatos eléctricos, ni tampoco utilizar el extractor… ¿No era esto un conocimiento tan básico, que hasta los niños de primaria deben saber? Mi madre sigue desconforme y yo, para convencerla, busco el manual de instrucción de la hornilla en cuestión, en cuya sección de advertencias aparece, claro, la de JAMÁS tocar interruptores ni recurrir a extractores eléctricos en caso de fuga de gas. Se la demuestro y….
Mientras tanto, viene otra sorpresa más desde la “sala del televisor”, contigua a la cocina: mi padre, sin moverse de ahí nos grita: “¡Oe! ¡¿Por qué no prenden el extractor?!” O sea que ahí había otro habitante igualmente ignorante, ayayay. “Es que no se debe…”, le contesta mi madre, quien demuestra su nuevo conocimiento que recién acaba de adquirir…
Bueno, en realidad sé que no hay mucho peligro esta vez, porque la fuga de gas es mínima, tan solo lo que salió cuando hice mis intentos frustrados de encender el fuego y nada más, pero opto por insistir en el correcto procedimiento para dar lección a mis padres, y digo a mi madre que, si por el momento prohibo el uso de electrodomésticos, aproveche el tiempo para ir a comprar pilas porque de todas maneras las necesitamos, para volver a usar la hornilla después.
Y…
Mi madre:Ya, ya, pero antes tomaré esto calientito (un vaso de leche o té), que, como ahorita no se puede usar la hornilla, lo calentaré en microondas…” (y no duda en pasar la mano al botón de “Empezar a calentar” de microondas.)
Yo:¡NOOOOOO!

4 comentarios

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4 Respuestas a “Desde la cocina

  1. Hola 759,
    ¡Qué susto! Ojalá que ya todo este arreglado y puedas usar tu estufa sin problemas.
    Al parecer este incidente sirvió para recordar qué no hacer en caso de una fuga (o sospecha de) gas.

    Un cordial saludo,

  2. 759

    Hola Paprika,
    Aquí la ornilla está bien ya, con sus pilas repuestos sin problema, aunque lo que me preocupa es la ignorancia de mis padres, que ojalá no cometan errores fatales cuando yo no estoy en casa… (Y mira lo que hace mi madre, que realmente no aprende nada: con tanta frescura toca el botón de microondas tan pronto como terminamos de explicarle con tanta insistencia que no se debe tocar interruptores de aparatos eléctricos… ayayay.
    Como sea, gracias por el comentario. Saludos.

  3. jasminee

    jajajaja, una digna narracion de cuento de terror (para hallowen)

  4. 759

    Hola jasminee,
    Disculpas por la demora en contestarte, pero muchas gracias por la visita y el comentario. Saludos.

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