El endoscopio

Cada dos años, los empleados de mi oficina (de cierta edad para arriba) tenemos la oportunidad de saborear el bario, algo que no es de lo más rico que digamos pero que debe ser para la salud… y, bueno, este verano he tenido la otra expereincia, que fue específicamente para mí y no para los empleados en general, de mirar el interior de mi intestino grueso, por endoscopio y no estaría mal compartir el cuento.
Los preparativos:
Mientras que en caso del bario basta con un ayuno por la mañana del día de la sesión, los preparativos para la sesión con el endoscopio empieza un día antes. Aún se permite comer, eso sí, pero con el menú restringido: solo se permite comer cosas fáciles de digerir, como arroz, pan de molde, fideos, tôfu, potaje comsomé, sopa de miso sin ingredientes sólidos, plátanos, yogurt, miel, etc. En cuanto a la bebida, está permitido té verde, té chino, té de cebada, bebidas deportivas, café sin leche, té negro sin leche, etc. y está prohibido alcohol, leche y jugos. Y en todas maneras, se nos exige terminar comer antes de las 21:00 de la noche. De ahí que…, el día antes, mientras que no tenía mucho problema para elegir qué desayunar y cenar en casa, sí que tuve que pensar un poco para decidir mi almuerzo en la oficina (y es que, siendo un día hábil, no podía comer el habitual “menú B” del restaurante de mi oficina). Bueno, pensé un poco y opté por comprar en camino una hogaza de pan de molde (para comer la mitad, porque una hogaza entera sería demasiada), yogurt y un plátano, además del té de cebada que siempre llevo en mi termo. Este almuerzo resultó ser un poquito insípido pero sirvió, más de lo que esperaba, para llenar la barriga.
Además del control de comida hubo otra indicación para el día anterior: tomar una solución de picosulfato sódico, que no tiene mucho sabor tampoco. Bueno, quizá sea mejor no hacer nada más y dormir ya…
Y llega el esperado, o no tan esperado, día del endoscopio. Ya no es puede comer nada hasta terminar la sesión pero sí un poquito de agua. El agenda del día comienza a las 7:00, hora de degustar una pastilla de domperidona y dos de mosapride. Bueno, hasta aquí es más o menos pasable, comparado con lo que viene después…
Bueno, a las 9:00, todavía en casa, viene otra indicación que es para empezar a sufrir ya: es hora de tomar el tal niflec, que me dieron en forma de polvo que debo diluir en dos litros de agua, que luego tengo que saborear muy despacito… en dos o tres horas en total, para lo cual me instalo frente a la computadora con el recipiente de dos litros de niflec y un vasito. La computadora no forma parte de la indicación médica, pero hay que tener algo para matar tiempo, y el vasito es para tomar el líquido, eso sí, y hay que ir tomando más o menos con la velocidad de un vasito por cada 15 minutos, para terminar los dos litros en dos horas. Y este líquido no es para nada delicioso, que, bueno, al principio es todavía aguantable pero luego de pasar 500 mililitros, un litro, 1500 mililitros, etc… va pasando de aguantable a inaguantable, de “nada delicioso” a “recontra feo”, etc., así que hay que tener una paciencia para soportar este proceso. Otro punto, lo más importante, es que tras empezar a tomar el niflec, uno empieza a repetir unas cuantas idas y vueltas al cuarto de baño. Podrían ser unas cinco veces, por ejemplo, y hay que ver lo que sale: al principio puede ser algo “normal”, pero al final debe ser un líquido puro sin nada sólido, y esto viene a ser el signo de que el intestino ha quedado totalmente vacío, listo para ir ahora a la sesión de endoscopio.
Eran las 11:00 más o menos cuando terminé todo el proceso y mi cita en el hospital era a las 14:00, así que con suficiente tiempo y con tranquilidad, aunque con la barriga no muy contenta, salgo de casa y voy caminando hasta el hospital. Creo que llegué una hora antes y, tras presentarme a la recepción, paso un poco de tiempo leyendo folletos sobre la medicina en la sala de espera.
Y, en fin, llega mi turno y me llaman. Entro a la sala indicada y la verdad es que fue una experiencia bastante penosa. Primero me conectan al electrocardiograma para monitorear mis pulsos y presiones durante toda la sesión y me introducen el famoso endoscopio, que avanza muy a duras penas y muy lentamente dentro de mi. Ya no recuerdo cuándo, pero durante la sesión me pusieron una inyección, que me dijeron que era para calmar el movimiento del intestino… Cada vez que hay que cambiar la dirección (porque el intestino delgado no es un camino recto, sino con curvas…) me ordenan cambiar de posición y eso en sí no es tan duro pero aparentemente el dispositivo no es tan fácil de manejar y con dificultad giran… Y no sé si por eso choca a la pared del intestino o qué, pero lo cierto es que duele bastante, además de lo cual también duele el tener la barriga inflada… con el aire y agua que se inyecta a través de un tubo que acompaña el endoscopio (supongo) para así poder ver el interior del intestino. Y durante la sesión no entiendo muy bien lo que conversan los médicos y enfermeros o asistentes, pero en algún momento alcanzo a oír “… avanzado mucho” y me imagino que habrán encontrado un cáncer muy avanzado, etc.
No sé cuánto tiempo duró la sesión, media hora o una hora, creo, pero todo tiene su fin… De un momento me anuncian que el dispositivo llegó al destino y de ahí solamente queda el camino de vuelta, para ir sacando el dispositivo, muy despacito para observar bien todo el interior del túnel… Bueno, aún sigo sufriendo pero ya no tanto, al saber que ya pasó lo peor y al pensar que debe ser más fácil retroceder que avanzar el dispositivo: sería solo cuestión de jalarlo si es para sacarlo, ¿o no?
La sesión termina por fin y el doctor me anuncia que yo tenía el intestino grueso bien limpio y no tenía nada malo, además de aclarar que debe haber sido bien dura la sesión porque tenía un intestino grueso largo
En fin, una experiencia nada divertida pero será para algo, quizá…

3 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

3 Respuestas a “El endoscopio

  1. Hola 759,

    Definitivamente no es una experiencia muy agradable, ¿no? Lo bueno es que te encuentras bien, me da mucho gusto.
    No tenía ni idea de todo lo que podría implicar una endoscopia…
    Un saludos,

  2. jasminee

    hola
    Leo con asombro pero no logro entender. Es definitivo el diagnostico? Espero q si y en serio q martirio, pero lo importante es q estes sano.
    Saludos

  3. 759

    Hola Paprika,
    Bueno, por el momento me aclararon que en el intestino grueso no tenía nada y eso puede ser una noticia no tan mala, aunque no quita que yo tenga algo en otra parte de mi cuerpo y tendré que estar atengo a lo que vaya a suceder…Muchas gracias por el comentario. Saludos.

    Hola jasminee.
    Digamos que es definitivo el diagnóstico de que en el intestino grueso no tengo nada, mientras que sigo con la posibilidad de tengo algo en otras partes del cuerpo no examinadas esta vez. En todo caso, lo de endoscopio fue verdaderamente un martirio y espero no volver a tener la necesidad de pasar tal sesión en el futuro.
    Muchas gracias por el comentario. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s