La velocidad

 

A veces no me siento muy a gusto cuando viajo con mis amigos, porque algún día suceda algo. Bueno, yo hace una eternidad que no manejo, y quien maneja maneja muy bien… Por ahí vamos sin ningún problema pero mi temor no desaparece, y es que, frente al volante, mi amigo se irrita, se llena de ira y no deja de pronunciar insultos hacia los demás conductores que, según él, son tortugas o lentejas y no sé qué, que parecieran no tener derecho de existir en este mundo…, o al menos en la vía pública. Por gran milagro, hasta el momento no ha pasado nada grave pero temo que algún día mi amigo pudiera protagonizar un incidente como este:

 

La policía de *** de la prefectura de *** arrestó in fraganti al desempleado ******* ******* (de ** años de edad) por el cargo de agresión física el día ** del mes **.

Según el informe de la policía, *******, al transitar por la carretera nacional n° ** por la altura de ** alrededor de las ** horas con ** minutos del día **, se adelantó a un carro de pasajero de un ciudadano desempleado (de ** años de edad) y un camión ligero de un obrero (de ** años de edad), obligó a parar a ambos vehículos y, golpeó al ciudadano desempleado en la cara acusándolo de su “lentitud”, además de propinarle un cabezazo al obrero cuando este intentó detener la violencia.

*******, que fue neutralizado por un agente policial que acudió al lugar de los hechos, afirma haber estado irritado porque (la víctima desempleada) iba a baja velocidad, de 50 km/h aproximadamente…

 

 

Lo horrible es que esto bien podía haber pasado, y puede seguir pasando, aunque las víctimas condujeran a la velocidad máxima legal y, teóricamente, ni las víctimas ni el agresor tuvieran derecho a subir más la velocidad. Sobre el caso arriba citado, que leí en los periódicos este mismo mes, desconozco más detalle pero es muy posible. Parece que la gran mayoría de los conductores aquí, entre ellos mi amigo, consideran que es uno de los crímenes más imperdonables del universo el de NO exceder, como mínimo unos 15-20km/h, la velocidad máxima legal, y a este respecto parece no existir nada de tolerancia ni consideración hacia los débiles en absoluto (¿se llamará ley de la selva?). Bueno, si así es la “regla” para dejar fluir el tráfico, está bien pero muy curiosamente sucede que si la tortuga es un carro de policía, nadie sale a acosarla, además de que muchos conductores incurren al crimen de bajar la velocidad en los lugares donde se sabe que está instalado el radar automático para control de velocidad… (realmente no entiendo por qué los conductores dejan de insistir en hacer fluir el tráfico en tales lugares).

 

En fin, no me parece muy lógico que existan dos reglas contradictorias, una que rige de hecho y la otra que es legal. Creo que la ley, si es justa, debe hacerse respetar, y si no, debe cambiar para ajustarse a la realidad, porque de todas maneras, creo que no necesitamos una ley no respetada por nadie.

 

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