El Señor del Sábado

Como cualquier mañana me levanto a las 4:35, apresuradamente desayuno, rutinariamente hago las siguientes tres cosas (lavar los platos, lavarme los dientes y calentar el té que luego llevo en mi termo) casi a la vez, me alisto y salgo de la casa poco antes de las 5:10… Bueno, últimamente me estoy acostumbrando a salir a las 5:10 pero esta vez trato de salir un poquito más temprano porque, al llegar a la estación, pienso comprar algo de comida en una de las dos tiendas de conveniencia que hay por ahí antes de tomar el tren.

Por suerte termino de hacer las compras a tiempo y tomo el tren a las 5:31 para viajar para viajar unos cuantos minutos y tomar el siguiente de tren de otra línea. No me hace gracias el tener que esperar los 13 minutos para este transbordo pero no hay remedio, ya que a esta hora no hay otra combinación de trenes. El segundo tren que tomo llega viene a las 5:47 y llega al destino a las 6:08 para luego ¡a correr!

Creía que la distancia era de 2,5 kilómetros pero resulta que en realidad era de poco más de 3,3 kilómetros (el hecho es que hace muchos años, una vez había calculado la distancia más o menos aproximada de 2,5 km entre la estación y mi oficina pero era para ir por avenidas principales y rutas nacionales, mientras que después cambié de ruta, para caminar por callecitas menos transitadas y menos peligrosas), que ahora estoy logrando correr en 20 minutos, casi, para llegar a la oficina a las 6:30…

 

Bueno, pareciera una repetición de la entrada anterior, solo unos datos actualizados, pero la otra diferencia es que al entrar a la oficina, me identifico ante el portero y registro la hora de entrada en un formulario antes de correr al pabellón donde trabajo…

Y es que ha comenzado mi ciclo de trabajar de martes a sábados y hoy es mi primer “sábado hábil”, y de ahí lo de comida (porque los sábados no funciona el comedor para los empleados) y todo. Bueno, habría que ver que no solo soy yo, sino que hay muchas otras personas que trabajan también en los fines de semanas y desde antes de esta hora… (incluidos los de la tienda de conveniencia, los empleados de la compañía ferroviaria, el portero de mi oficina, etc.), así que no es para quejarse… Nada. Y esto es simplemente para apuntar la vida diaria de uno y opto por hacerlo porque para esta vez no he tenido tiempo para encontrar otro tema.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El Señor del Sábado

  1. panshipanshi

    ¿Y qué tal la comida del convini? ¿Es rica?
    Tal vez y solo tal vez, sería bueno para ti tomarte un chocolate caliente de vez en cuando. Te daría calor y energía. ¿Se puede beber eso en la oficina?
    Una sugerencia de entrada: ¿es verdad que en Japón está prohibido ser obeso?

  2. 759

    Hola Panshipanshi,
    El chocolate caliente no está prohibido y sí que recuerdo que alguna vez he estado tomándolo de las máquinas expendedoras colocadas dentro de la oficina, que venden, junto con otras bebidas (cafés, tés y refrescos) el chocolate caliente también.
    En cuanto a la obesidad, no está prohibido pero las personas obesas, o con diagnóstico de síndrome metabólico, podrían recibir una recomendación para someterse a un chequeo minucioso, a cambiar su estilo de vida, etc.
    Gracias por el comentario y saludos.

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