Crónica de un examen (1)

Antecedentes

Odio los exámenes, que no hacen otra cosa que ponerme re-nervioso y dejarme tan estresado. Definitivamente es una seria amenaza para la salud mental y física, y por eso no quise volver a dar ninguno después de mi última vez en otro siglo. Fue así que no pensaba animarme esta vez tampoco, pero ocurre que no sé qué capricho me dio, una noche de julio estaba buscando información sobre un evento relacionado a las fiestas patrias de un país andino y me topo con otra información, que resultó ser sobre el tan comentado DELE, cuyos exámenes se iban a realizar más próximamente a finales de agosto y yo justo estaba a tiempo para inscribirme. Quizá haya sido la psicología del consumidor que corre a la rebaja de última hora antes del cierre del supermercado, o quizá no, pero el hecho es que tras comprobar que no tenía inconvenientes, terminé inscribiéndome. Ay, capricho de una noche de verano

Preparación

De todas maneras, el hecho es que quedé inscrito para dar el odiado examen. No pensé estudiar mucho, porque mi intención podía ser simplemente obtener una confirmación del conocimiento que ya tenía (bueno, algunos fijarán un alto objetivo para así motivarse a esforzarse por progresar, pero eso no fue mi caso) y para eso elegí el nivel que me pareció más o menos pasable: el B2, que, sin embargo, empieza luego a parecerme no tan fácilmente pasable y yo, para no echar a perder la nada barata ofrenda que pagué a Cervantes, me resigno a hacer un esfuerzo.

El principal reto era la expresión escrita o “producción de textos escritos” (ver los modelos de exámenes anteriores): redacción (carta, ensayo, etc.) sobre dos temas, en 150-200 palabras cada tema, en una hora en total… A ver, las entradas de Meu Quaderno tienen alrededor de 300 palabras y de ahí se podría tener una idea del volumen de texto exigido, pero la diferencia es que en caso del examen hay que hacerlo todo a mano (sin contador automático de palabras ni procesador de texto) sobre temas que no se nos ocurren a nosotros sino a Cervantes, con que necesitaría entrenarme (1) a regular el formato y volumen del texto sin más herramienta que lápiz y goma y (2) a improvisar y ordenar las ideas sobre cualquier tema con suficiente rapidez. Soy demasiado perezoso para estudiar seriamente, pero diré que hice un esfuerzo durante una semana o semana y media (no durante un mes… porque tardé semanas en darme cuenta de la gravedad del asunto), ensayando la redacción sobre tres o cuatro temas por día (dedicando 30-60 minutos antes de salir de casa por la mañana, a la hora de almuerzo en la oficina y luego de volver a casa por la noche).

Primer día (1)

Llega el día y acudo al lugar, una amplia aula de una universidad particular en el centro de Tokio. Llego más de media hora antes y aún está clausurada el aula, frente a cuya puerta están ya muchos candidatos, conversando o estudiando. Muchos tienen libros de preparación, cuadernos y diccionarios, etc. y se nota que estudian con mucha seriedad… Si es un examen que exige tanta preparación, ¿será que me he metido en un lugar equivocado? Bueno, lo peor ocurre luego de entrar al aula: leo las instrucciones en la pizarra y recién me doy cuenta de que hay que usar bolígrafo en la prueba de expresión escrita, cuando yo equívocamente creía que durante todo el examen se usaría solamente lápiz. Busco en mi cartuchera, donde conscientemente había metido solo lápices, sacapuntas y goma para que no estorbaran cosas de más… Por casualidad tenía un bolígrafo, pero medio roto y no resistiría para redactar 400 palabras. O sea, ¿es un acabóse ya? Bueno, miro el reloj y aún quedan 10-15 minutos para el inicio del examen. Está permitido salir para ir al baño, así que decido salir y corro, no hasta el baño sino hasta una tienda de conveniencia que había visto a un paso de la universidad. Ida y vuelta entre la sala (en el 7° u 8° piso del edificio) y la tienda para conseguir un bolígrafo, qué tal carrera con obstáculos… Olímpicamente superé la eliminatoria.

(Continuará)

2 comentarios

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2 Respuestas a “Crónica de un examen (1)

  1. 759

    Hola Nora,
    Muchas gracias por recordar.
    Saludos.

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