Impulso Azul

Japón renuncia para siempre a la guerra y la amenaza/uso de fuerzas como medio de resolver disputas internacionales, y por eso nunca mantendrá fuerzas terrestres/marinas/aéreas ni tampoco reconocerá el derecho de beligerancia del Estado, o así establece el artículo 9 de la Constitución del Japón.

La idea parece bien clara pero la realidad resulta más complicada, empezando por el hecho de que cuando fue creada (o, según algunos, “fue impuesta por los Estados Unidos”) esta constitución en 1946, se suponía que Japón iba a ser un país desmilitarizado y pacifista, idea que muy pronto cambia por la inestabilidad geopolítica en el Asia Oriental y la Guerra Fría, contexto en que se crea primero una Reserva Nacional de la Polícia en 1950, que se reorganiza como Fuerzas de Seguridad Nacional en 1952 y termina reemplaza por las Fuerzas de Autodefensa en 1954… siempre bajo influencia o en cooperación con los EE. UU.

Bueno, mejor no me meto en más detalle en un tema en que no soy experto, pero el hecho es que existen las llamadas Fuerzas de Autodefensa, que para otros países no serían otra cosa que Fuerzas Armadas o Ejército pero que Japón elude definirlas como tal, porque poseer “fuerzas armadas” sonaría anticonstitucional aquí. Bueno, si la situación ha cambiado desde la época en que se creó la Constitución y si es que se trata de un cambio justificado y necesario, lo más indicado sería enmendar la Constitución y así quedaría todo claro, cosa que, sin embargo, no sucede hasta el momento. De hecho, algunos abogan por cambiar la constitución pero sin iniciar tal proceso, por un lado porque el proceso es bastante engorroso aquí, cuando hay tantas otras cosas que hacer, y por otro es que quizá resulta más cómodo dejar las cosas en ambigüedad: a ver, lo ideal para los militaristas sería tener una constitución belicista pero ¿qué sucedería si se intentara realizar una enmienda así y fracasara por no lograr reunir suficiente apoyo popular? Mejor sería, sin tocar la constitución, ir estableciendo los hechos, o ¿no? Y de hecho, a pesar de su poco claro estatus “anticonstitucional pero legal (según un líder socialista en la década de los 80)” las Fuerzas de Autodefensa van ampliando su campo de actividades, hasta enviando sus integrantes a países como Irak e Afganistán, aunque no para operaciones bélicas)

Y… dejando ya el preámbulo, hoy decidimos infiltrarnos en una base aérea de las Fuerzas de Autodefensa a ver cómo funcionan las cosas. Bueno, no me atrevo a hacer nada peligroso, simplemente entro ahí por la puerta grande, en un día de su anual Festival Aéreo abierto al público. Aquí van algunas fotos:

Paracaidistas:


Operación de rescate:

Blue Impulse:


Otros aviones y helicópteros:


En tierra:


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