La impresora (2)

Ahora dudo entre reparar la impresora fallada, conseguir una nueva o vivir sin impresora. Porque reparar un aparato fallado podría salir más caro que comprar uno nuevo, lamentablemente, y ahí empiezo a dudar ya la conveniencia de tener una impresora.

Es que una impresora de inyección funcionaría muy bien si se usara con suficiente frecuencia pero en otro caso, si el usuario la usa muy poco, la verdad es que, independientemente de la marca y modelo, lo más probable es que se gaste más tinta y tiempo limpiando el cabezal que imprimiendo, lo cual no debe ser nada conveniente. En tal caso, lo mejor puede ser, en vez de tener una impresora propia, acudir a alguna tienda o amigo que tenga el aparato en las pocas veces que necesito imprimir algo.

Se me ocurre también que otra interesante alternativa sería tener una tableta tipo iPad, porque yo cuando imprimo archivos (de textos o diseños), es para llevarlos, leerlos, corregirlos o mostrarlos a amigos en cualquier parte y todo esto muy bien se podría hacer con una tableta, mientras que en muy pocas ocasiones imprimo algo para enviarlos físicamente por correo, y para esto podría no ser impresora mía; puede ser la fotocopiadora-impresora de alguna tienda cerca de mi casa.

En todo caso, averiguo información sobre la posibilidad de reparar mi fallada impresora. Quizá podría llevarla a la tienda donde la compré, o a la ventanilla de la fabricante. Y descubro que no demasiado lejos de mi casa queda uno de los centros de reparaciones de la fabricante, con atención directa al usuario. Bueno, decido ir un día, y antes llamo por teléfono para saber que está atendiendo de verdad. Contesta una voz femenina, que me atiende amablemente, toma datos y me indica que sí puedo ir directamente. Bien.

Lo que me preocupa ahora es la validez de la garantía. Porque, no sé cómo, no encuentro el comprobante de la fecha de compra y el nombre de la tienda que vendió el aparato, y sin estos datos la garantía no vale. Y es increíble que suceda esto: yo generalmente guardo bien los papeles y datos, que no sé cómo desaparecen MUY precisamente cuando los necesito… Averiguo un poco más y ahora encuentro la tabla de precios de reparaciones, según la cual la reparación de mi impresora sí que tiene el precio más caro de lo que pagué cuando la compré en la tienda.

Y al día siguiente, llego al centro de reparaciones. Me atiende un señor que examina el aparato y luego me pregunta por el certificado de garantía. Le entrego el papel y se le escapa “Escrito a mano…” al ver esos datos (fecha de compra y nombre de la tienda) que escribí yo mismo a mano y que no le hacen gracia, obviamente…

En conclusión, bueno, fue admitida la garantía y la reparación sin costo. Supongo que habrá servido a mi favor el hecho de que el aparato tenía su fecha de fabricación (diciembre de 2011), que indicaría que, independientemente de la fecha exacta de compra, no había vencido el plazo de garantía (un año). Creo que la empresa podía también rechazar la garantía porque en su certificado de garantía aparece claramente su término de que pierde validez sin fecha de compra y nombre de la tienda, pero en fin parece que la gente ha tenido cierta flexibilidad. Tras esperar unas horas recibí el aparato reparado, con algunas piezas mecánicas repuestas. Así que de ahora tendré que tratar de no dejar de imprimir al menos una hoja o dos por semana, para así no repetir la experiencia.

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