Cómo crear una cuenta bancaria en Japón

Acompañando a una señora latinoamericana que deseaba tener una tarjeta de débito que le permitiera sacar dinero desde su país de origen…

Su objetivo era bien claro: depositar dinero en Japón y sacarlo en los bancos o cajeros automáticos en su país de origen. Bueno, hay unos bancos japoneses y uno estadounidense que ofrecen tal servicio mediante sus tarjetas de débito comunes o especiales. Averiguo los datos y elijo Yokohama para punto de encuentro, porque ahí hay sucursales de todos los bancos averiguados. La idea mía era conversar un rato y comparar los bancos para luego decidir a cuál de los bancos iríamos, pero la amiga llega casi decidida ya, por el simple hecho de que el banco estadounidense opera en su país también (aunque después nos encontraríamos con que eso no sirve para nada), así que vamos directo.

Entramos y nos atiende un empleado japonés, que empieza por explicarnos las características de la cuenta y la tarjeta, pasando luego a preguntarnos el motivo para querer tener la tarjeta (presuntamente, la amiga viaja a su país unas cuantas veces al año para visitar a sus familiares, sobre todo una hija que está estudiando ahí, y en esas ocasiones no han servido tarjetas de débito de otros bancos japoneses…) y algunos otros datos más. Bueno, en resumen no es demasiado complicado: básicamente es que en Japón se depositaría el dinero en yenes, que desde el extranjero se podría sacar convertido en moneda local de cada país según la taza de cambio de VISA Internacional. Habría determinadas comisiones en cada operación, que se descontarían de la cuenta del usuario. Además de esta cuenta “normal”, se crearía automáticamente una segunda cuenta de ahorro en monedas extranjeras pero esta última sería solo para uso en Japón y en realidad no serviría para muchos en caso nuestro… Otro punto importante es que en este banco no es gratuito el mantenimiento de las cuentas, a menos que (1) se mantenga el saldo de las cuentas por encima de 500.000 yenes o (2) se realice por internet el trámite de apertura de las cuentas.

Bien, la amiga decide realizar el trámite ahora mismo, en la ventanilla. A ver…

El banquero le pide documentos de identidad, preferiblemente dos pero la amiga solo había traído su carnet de extranjería. Puede ser, pero la diferencia es que, en caso de presentar un solo documento, la tarjeta bancaria no se emitirá inmediatamente sino que se enviará por correo, demorando una semana aproximadamente. Bueno, un poco de demora…. no importa. Seguimos.

El banquero luego le pregunta en qué idioma desea rellenar el formulario, que puede ser en japonés o en inglés pero no en español… Bueno, es algo que no estaba escrito en ninguna parte de los folletos ni panfletos, pero se aclarar ahora que este banco acepta solamente a usuarios capaces de entender y rellenar el formulario en inglés o japonés…, buen obstáculo para los extranjeros no anglófonos en Japón. Teóricamente, yo estaba ahí para eso pero ahí resulta que el propio titular, y ninguna otra persona, tiene que rellenar el formulario. Pareciera un examen pero, bueno, no se está pidiendo redactar una composición sino tan solo rellenar (o, copiar del documento de identidad) los datos básicos como nombre, dirección, profesión, etc. La amiga decide seguir en japonés sin lograr completar nada. A mí me parece un extraño examen, que en realidad no tendría mucho sentido ya que por internet se aceptan trámites sin que nadie certificara quién manejó la computadora o quién tecleó (y por eso, el mismo banquero nos recomienda el trámite por internet…). Parecía que la derrota llegaría en cuestión de minutos, pero de repente cambia la situación cuando el banquero se acuerda de una cosa: Por si acaso… ¿usted usa nombre de medio? Y es que las personas con nombre de medio necesariamente deben usar el formulario en inglés. La amiga se salva, aunque no del todo…

La siguiente cuestión es sobre la ocupación (bueno, sería “empleada a tiempo parcial” como instructora de español…) y sobre el origen del dinero que se va a depositar (sería “salario”…). No debería ser muy complicado, pero desafortunadamente la amiga no se acuerda exactamente del nombre y dirección de su empleador (sea, su academia de idiomas)… “¿Este… estos datos son absolutamente necesarios?”Así es, señora, son absolutamente necesarios.” Vemos que entre las opciones de ocupación figura la de “ama de casa”, que no requeriría datos del empleo, así que preguntamos y el banquero no hace problemas. Así que la “ama de casa” se libraría ya del lío, pero no, porque al haberse convertido en “ama de casa” ahora tiene que explicar la procedencia del dinero, que ya no podría ser su salario. A ver, ¿ahorro del anterior trabajo (entonces, ¿seria necesario aclarar sobre el anterior trabajo?), ingreso de algún familiar (esposo, hijo…), o qué? Bueno, la amiga dice que sí tiene otro hijo en Japón… pero el banquero le pregunta su edad, para luego sentenciar que un menor de edad no puede trabajar ni ganar dinero. Parece bien riguroso el trámite. La amiga tacha lo de “ama de casa” y vuelve a marcar “trabajo a tiempo parcial”, y resuelve poner incompletamente el nombre de la academia de idiomas en el espacio del empleador.

Bueno…

La prueba ha pasado, por fin, y ahora solo falta definir los datos que poner en la deseada tarjeta de débito. Porque en la tarjeta, por cuestión de espacio limitado, a veces no se puede imprimir el nombre completo, así que ¿cómo desea que aparezca su nombre? Podría ser, por ejemplo, “PrimerNombre LetraInicialDelNombreDeMedio ÚltimoNombre”. Intentamos pero no cabe, así que optamos por eliminar completamente el nombre de medio, para poner solamente el primer nombre y el último nombre. (No sé cómo lo harían las personas con nombres más complicados, como “Fernanda María de la Trinidad del Monte Montes”, etc).

Y…

La última pregunta del banquero: ¿Desea registrar en la cuenta su nombre en katakana también? La amiga, teniendo cuentas de otros bancos así, contesta afirmativamente, y se aparta de la ventanilla porque justo en ese momento entra una llamada a su celular. El banquero mira la pantalla de su computadora para ingresar los datos, piensa y duda un rato y me dice que en su banco no se puede registrar en katakana los nombres con “nombre de medio”. Y, al no saber cómo está registrado exactamente su nombre en otros bancos, sería mejor que la amiga no registre aquí el nombre en katakana, porque pueden quedar impedidas las transacciones entre sus cuentas de diferentes bancos en caso de no coincidir exactamente el nombre en katakana con el registrado en otros bancos, problema que se puede evitar si se deja de registrar nada en katakana.

En fin, qué tal lío con la prueba de japonés e inglés, con la procedencia de dinero y con el nombre de medio. Bueno, el “examen de idiomas” podría parecer poco simpático pero ahora pienso que quizá está bien así, porque teóricamente el usuario, al solicitar el servicio del banco, debe haber leído y entendido la totalidad del contrato y otras explicaciones en letras chiquitas, y para eso es absolutamente necesario entender el idioma en que recibe el servicio. En cuanto al interrogatorio sobre el origen del dinero, supongo que será para contrarrestar lavado de dinero, crímenes organizados o cosas por el estilo; poco agradable pero sin demasiado problema para la mayoría de los clientes. Solo que el lío con el nombre de medio (¿o el “nombre de por medio“?),  me parece bien extraño porque, al menos, un banco extranjero en Japón debería estar ya acostumbrado a manejar diferentes formatos de nombres…

4 comentarios

Archivado bajo general, japón

4 Respuestas a “Cómo crear una cuenta bancaria en Japón

  1. panshipanshi

    Cuando postulé el año pasado para poder estudiar en Japón, salía el formulario en inglés y el famoso “middle name” (nombre medio). Tuve muchas dudas, así que le pregunté a un profesor y me dijo que cuando él postuló a una beca, puso su nombre y sus dos apellidos (aquí usamos los apellidos de la familia paterna y después el de la materna) y resulta que tuvo un gran lío, porque cuando debían entregarle el dinero de la beca, en vez de ponerle “Pedro Pérez Pereira” (ejemplo) le ponían “Pedro Pereira” y me parece que no podía recibirlo. ¡Qué lío!

  2. 759

    Hola Panshipanshi,
    Bastante lío, ¿no? Bueno, aquí hay mucha gente que cree que, en caso de los extranjeros, el apellido es el “último nombre”. Y de ahí, por ejemplo, le dicen “Márquez” a Gabriel García Márquez, y “Llosa” a Mario Vargas Llosa. (Quien no tendrá problema aquí será el presidente del gobierno español, que no sé si será por eso que usa más su apellido materno, Zapatero…).
    Gracias por el comentario.
    Saludos.

  3. Pablo Jiménez

    Hola panshi:

    ¿Postulaste a la Monbukagakusho? Me trae recuerdos de hace años, cuando intenté conseguirla…

    Hola 759:

    Ese tema es bien complicado, no sólo en los formularios, sino en todo evento público que tenga países con formatos de nombres muy distintos entre sí. En los eventos deportivos, creo que siguen la norma de colocar los apellidos en mayúscula, para distinguirlos de manera más sencilla.

    Un gran saludo.

  4. 759

    Hola Pablo Jiménez,
    He visto también que en Francia, por ejemplo, es algo común escribir los apellidos en mayúsculas en las cartas o sobres. Me parece una buena costumbre para dejar las cosas claras.
    Gracias como siempre por la información.
    Saludos.

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