Los idiomas que [no] aprendí (1)

Fue un día de abril que mi madre decidió que yo y mi hermano estudiaríamos inglés por el curso “Inglés Básico” de Radio 2 de la emisora semiestatal NHK. Bueno, no se sabe exactamente en qué momento fue tomada la decisión pero lo concreto es que en aquel mes de abril en que yo iba a entrar al cuarto o quinto curso de primaria y mi hermano al quinto o sexto (sea, un año mayor que yo), empezamos a tener un nuevo rito diario, que consistía en prender la radio y pasar 20 minutos frente a ella cada mañana, abriendo el libro de texto que mi madre conseguiría mensualmente… Bueno, para mi madre, eso iba a ser un adelanto de lo que oficialmente íbamos a empezar a aprender desde el primer año de secundaria, ese idioma tan importante y necesario en cualquier especialidad y profesión… pero lo malo es que para mí, eso nunca fue más que un rito, que solo ritualmente soporté sin entender absolutamente nada, ni jota. Digamos que fue un desastre total y pérdida de tiempo y dinero (costo del libro de texto), y quizá lo entendió mi madre, pues el aburrido rito matinal quedó abolido al año siguiente. ¿La moraleja? Bueno, no sé pero parece que a veces no funciona obligar a alguien a aprender a algo que no le interesa…. o ¿algo así?

Un año o dos después, ya sin recordar nada del primer tropiezo, entro a la secundaria, donde comienzan las clases de inglés oficialmente. La verdad es que no sé cuál fue la diferencia… creo que no habría habido mucha diferencia entre el contenido del curso de NHK y de las clases de secundaria, y entonces yo bien hubiera podido repetir el primer fracaso pero ocurre lo contrario… Primero fui un alumno medianamente bueno pero luego pasé a ser el mejor de todo el colegio, llegando a sacar 99 puntos (de 0 a 100) en tres exámenes consecutivos. Eso sí, tuve cierto interés y estudié más o menos, pero sin demasiado esfuerzo… Pero, de todas maneras convendría aclarar que de lo que se trata no es del “inglés como segundo idioma”, sino como mera asignatura escolar, con todos los profesores y alumnos japoneses y sin tener ningún contacto con extranjeros. Bueno, la maestra era una japonesa soltera de mediana edad, que obligaba a sus alumnos a tratarla de “Mrs.” en vez de “Miss”, supuestamente para practicar la pronunciación menos fácil.

Luego de los tres años de secundaria, vienen otros tres años de “secundaria superior” (bachillerato, preparatoria o como se llame según cada país), donde las clases de inglés se diversifican y se dividen en tres: la de lectura-gramática, la de conversación y la de composición, aunque creo que en el fondo no hubo mucha diferencia. Lo más novedoso fue que entre los alumnos había unos cuantos chicos que hablaban perfectamente el inglés, por haber vivido en el extranjero. En las clases, cada vez que les tocaba leer un texto o pronunciar algo, solían surgir gritos de admiración, “¡Ohhhh!”. Y lo chistoso: en una ocasión, durante un examen de inglés (composición) ocurre que… en el papel de preguntas hay una que dice: “Escriba su brief story (sobre no sé qué…)” y ahí viene a vigilar un rato el profesor, a quien antes de salir del aula se le ocurre decir: “¿Que qué es brief? Son calzoncillos, pues”. Una broma de mal gusto, pero cuenta la historia que algunos chicos, entre ellos el más aplicado de la promoción, cayeron en la trampa y terminaron redactando su breve “Historia de Calzoncillos”, para luego recibir un llamado de atención. Bueno, en el tercer y último curso yo decidí tomar, además de la clase de francés, otra de inglés donde durante un año se iba a leer The Graduate, novela que contenía, según el profesor, excelentes diálogos y por eso muy adecuada para un curso de inglés según el profesor encargado, quien a la vez aclaró que se elegiría otra novela en caso de no estar disponible suficiente número de ejemplares de The Graduate, aunque tal probabilidad era de menos de 4%. Sin dejar de lado la gran curiosidad que aún guardo hasta el día de hoy, de saber de dónde salió esa cifra de 4%, no dudé en tomar la clase porque me atrajo la idea de leer por primera vez una novela completa en inglés… Bueno, a pesar del elogio del profe y la fama, la novela resultó ser bastante aburrida para mí y también terminó siéndolo la clase, que no fue más que una monótona y lenta repetición de lectura y traducción párrafo por párrafo, sin llegar a leer ni la mitad de la novela en todo un año… (No sé si tendrá que ver con esto pero la verdad es que nunca agarré el gusto de leer literatura en inglés…)

Se podría suponer que, por lo menos en mi época, la enseñanza del inglés aquí tenía, principalmente, el objetivo de preparar a los estudiantes para que después, en los estudios universitarios o en el trabajo, pudieran leer, o descifrar, libros y otros documentos especializados, y para eso tener una base gramatical. De ahí, bueno, alguito se aprende a leer pero difícilmente a conversar libremente y expresarse. Y lo más normal era que los estudiantes no tuvieran contacto alguno con ningún extranjero dentro y fuera del aula durante toda su etapa escolar. O así fue mi caso y yo, habiendo sido un “excelente” estudiante de inglés alguna vez, la verdad es que prácticamente no hablo ni escribo nada en inglés (ni pensar tener un Meu Quaderno bilingüe). Pero, bueno, algo está cambiando últimamente. Parece que ahora se está procurando enseñar más inglés como medio de comunicación o algo así y se habla, por ejemplo, del inicio de la enseñanza de inglés en la primaria desde el próximo año lectivo. Ya veremos si todo este cambio, junto con la presencia de niños extranjeros en las aulas, ya bastante común en muchas localidades, ayudará a formar a jóvenes japoneses más bilingües y comunicativos…

8 comentarios

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8 Respuestas a “Los idiomas que [no] aprendí (1)

  1. jasminee

    Aprovechando que ando por aqui…. A pesar de vivir al lado de USA aqui tiene poco que se implemento el aprendizaje del ingles en los niveles basicos, en lo personal siempre he tenido una aversion al ingles pero es por que la familia que venia de visita hacian bromas en ingles que no entendia, ahora quisiera poder haberlo aprendido a tiempo, definitivamente no vale quejarse y aun quiero aprenderlo pero tendra que hacer fila despues del coreano y el japones jajajajajaja, saludos es un gusto leerte

  2. 759

    Hola Jasminee,
    Aquí, a pesar de vivir a un paso de Corea, la verdad es que casi nada sé de coreano. Sería interesante saber entender un poco más a nuestros vecinos…. pero eso sí… hay una cola.
    Bueno, gracias por el comentario. Saludos.

  3. Coca

    Hola, quizás ya lo hayas mencionado, pero dime ¿donde aprendiste español? Te expresas muy bien!!

    Saludos,

  4. 759

    Hola Coca,
    Eso va a ser “Los idiomas que [no] aprendí (3)”, que pronto intentaré escribir. Así que un poco de espera más…
    Muchas gracias por el comentario. Saludos.

  5. Coca

    Ok esperaré pacientemente, ja, ja. Quizás esa entrada la lea desde Japón.

    Saludos

  6. Pablo Jiménez

    ¡Uf! Cosa similar ocurre acá en Chile, que debiéramos aprender portugués para estar más al tanto de los vecinos brasileños, pero nada.

    Un gran saludo, 759.

    PS: La sra. Robinson, vaya mujer vengativa que era😀

  7. 759

    Hola Pablo Jiménez,
    Bueno, una gran diferencia es que los hispanos y lusos se entienden algo… sin demasiado esfuerzo. Algo que jamás sucede entre el japonés, el coreano y el chino, porque son idiomas totalmente distintos.
    Gracias por el comentario.
    Saludos.

  8. Pablo Jiménez

    Hola 759:

    Bueh, la ventaja de las lenguas romances es relativa. Hay brasileños y portugueses que hablan de manera bastante entendible, pero si deciden expresarse en alguna jerga… Dentro de los otros idiomas de la Península Ibérica aparte del español, ciertamente el portugués me atrae mucho, el catalán es bellísimo y me llama muchísimo la atención el euskera.

    Y la diferencias que mencionas son ciertas con los vecinos de Japón. Es radical tener que enfrentarse al chino y sus entonaciones, a pesar de contar parte de la escritura en común. Lo que sí me sorprendió gratamente fue ver que el hangul sigue la misma lógica en el orden de trazos que los kanji y el katakana.

    Un gran saludo.

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