La cucaracha

¿Qué vas a hacer si, al entrar al cuarto de baño, encuentras una cucaracha en la pared?

  1. Pegar un tremendo alarido, tan poderoso que llegaría quizá hasta el otro continente.
  2. Salir corriendo de ahí a buscar el insecticida en aerosol que seguramente tenías guardado en algún rincón de la casa.

Bueno, quizá no sirve para mucho el pegar un grito, que a lo mejor daría alerta al enemigo y le permitiría escapar, así que podría ser mejor la opción de buscar insecticida.

Y ¿qué vas a hacer si, ahí donde creías tener el insecticida, no lo encuentras y, en su lugar, solo aparecen dos latas de aerosol de otra cosa?

  1. Mini extinguidor de fuego
  2. Detergente para vidrios

Aquí no tengo la respuesta comprobada porque no he probado ninguna de las dos alternativas, pero estoy seguro de que funcionará perfectamente el detergente para vidrios mientras que quizá no el extinguidor. Y es que para matar cucarachas yo suelo usar el detergente de cocina, que es una poderosa y eficaz arma que diluye la grasa de la superficie de la cucaracha y tapa su conducto de respiración, provocándole la muerte casi instantánea por asfixia… sin necesitar nada de veneno. Así que, si funciona tan bien el detergente de cocina, supongo que dará el mismo resultado el de ventanas. Por otra parte, no se sabe qué contiene el extinguidor. En algunos casos, es agua básicamente y así no matará a nadie…

Bueno, el momento llegó hace unos días, con una cucaracha de mediano tamaño, bien quieta en la pared del cuarto de baño, que permanecía ahí aún después de mi búsqueda de armas. Perfecta oportunidad para comprobar la eficacia del detergente…, pero no. Salgo de ahí por segunda vez y busca algo en la cocina, donde encuentro un envase plástico vació, con el que vuelvo al baño y, medio minuto después, logro capturar la cucaracha, sana y salva, sin jamás tocarla directamente.

Con la cucaracha viva en cautiverio, bueno, en realidad no hay nada que hacer… solo observarla con mirada de entomólogo y, de todas maneas, asegurar que está bien cerrado el envase porque para nada quiero que la cucaracha salga a dar un plácido paseo por mi cuarto mientras que yo esté durmiendo.

A la mañana siguiente, todavía está viva la cucaracha y no sé qué hacer con ella. Para un niño sería una gran herramienta para hacer bromas o travesuras, pero esta vez opto por no hacer nada y…., en fin, como cualquier mañana (si no por el hecho de llevar la cucaracha) salgo y, a poco menos de un kilómetro de mi casa, le doy libertad incondicional al insecto.

Pues, nada. Es solo una tontería diaria, pero ahora me viene a la mente “El hilo de la araña” de Akutagawa Ryûnosuke, cuento ambientado en el infierno y cielo, donde el Buda en el cielo, al observar la escena de abajo, del infierno de estanques de sangre, decide darle una oportunidad de salvación a un condenado que, a pesar de haber sido un despiadado ladrón y asaltante, había obrado bien una única vez en su vida (dejando de aplastar una araña porque, porque se dio cuenta de que, por lo insignificante que sea, es un ser vivo y que él no debía quitarle la vida…)…

A ver, si es que uno puede salvarse del infierno por haber dejado de matar a una araña… ¿tendría yo esa suerte, por no haber matado a una cucaracha?

No… no es más que otra tontería mía.

5 comentarios

Archivado bajo libros

5 Respuestas a “La cucaracha

  1. Pablo Jiménez

    Hola 759:

    No es ninguna tontería. Según la tradición cristiana, a Dimas lo perdonaron cuando se arrepintió en la cruz: http://es.wikipedia.org/wiki/Buen_Ladrón

    Resulta interesante que tanto en el caso de Dimas como en el cuento de Akutagawa, el arrepentimiento de un ladrón resulte una imagen tan poderosa…

    Saludos.

  2. Yo probé con el detergente para vidrios y funcionó🙂
    No me gustan las cucarachas😦
    Un cordial saludo.

  3. Eres demasiado bueno.

    En España el arma preferida para acabar con las cucarachas (o arañas o un ratón despistado) es la chancla (http://es.wikipedia.org/wiki/Chancla). Requiere rapidez y pericia a la hora de usarlo, sobre todo para no dejar mancha, pero es mano de santo en estos casos :p

    Yo lo siento pero… con el asco que les tengo a las cucarachas, con la de enfermedades que transmiten, como que no le perdono la vida a ninguna con la que me cruce.

  4. panshipanshi

    Hola ! o hisashiburi!

    Bueno, estuve viviendo un tiempo en un departamento el verano de este hemisferio (que ya paso) y con el calor andaban muchas cucarachas y era un asco. Por más que limpiaba y envenenaba los ductos donde se metían, igual llegaban.
    En tu situación, encontrándome una cucaracha en el baño… pues… la agarraba con un pedazo de papel higienico y la apretaba bien fuerte para que muriera. A veces no podía echar veneno en la noche, porque debia cerrar las ventanas por el ruido de la calle.

    A mi se me ocurre preguntar ¿porqué no quisiste matar la cucaracha? Yo creo que de la respuesta que tú entregues depende si es que te vas al cielo o no ! jajaja😀 y buda ya la debe saber.

    Muchos saludos

  5. 759

    Hola Pablo Jiménez,
    Y ahí la diferencia es de que en caso de los cristianos, el arrepentimiento es aceptar a Jesucristo como Salvador (y así sería el caso del ladrón al pedirle a Jesús: “Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino”), mientras que en caso de los budistas, lo más importante parece ser las obras mismas (“no matar”, en este caso) sin la necesidad de creer en una autoridad superior. Y también es por su obra (esta vez mala, “no querer salvar a los demás”; y aquí tampoco importaría una fe en un ser superior) por la que el
    ladrón del cuento de Akutagawa pierde su salvación.
    Y por otra parte…, bueno, creo que según el budismo, toda vida debe ser respetada igualmente… Y pensando en la supuesta reencarnación, una cucaracha puede haber sido un ser humano en su vida anterior, o viceversa, algo que no sucede en el cristianismo, donde todo es creación de Dios: Si hablamos de la cucaracha, es que Dios creó la cucaracha como tal y la puso a disposición de nosotros, ¿cierto? (Para que la matáramos, para la comiéramos, o para que la detestáramos… no sé cuál hubiera sido la intención de Dios al crear la cucaracha…)
    Gracias por el comentario.
    Saludos.

    Hola Nora,
    Así que también funciona el detergente para vidrios. Ya lo usaré en caso de tener la necesidad.
    Gracias por la información.
    Saludos.

    Hola Leydhen,
    Bueno, aquí también hay gente experta en el manejo de chancletas o pantuflas para matar cucarachas (pero quizá no ratones)… pero yo no me atrevería a eso. Bueno, en las casas japonesas, donde uno anda descalzo, sería preferible evitar una forma de ataque que pueda dejar manchas en el piso o pared..
    Saludos.

    Hola Panshipanshi,
    De no haber matado a una cucaracha, en realidad no tengo ninguna explicación. Fue solo un capricho, o simplemente pensé que matando o no a un bicho, no cambiaría nada. Para mí lo único importante era que esa cucaracha en particular no volviera a aparecer en mi casa… Y que, fuera de mi casa, la cucaracha sobreviviera o muriera, no me interesaba ya.
    Bueno, creo que con este cuento no me darían permiso para salir del infierno, ¿no?
    Gracias por el comentario.
    Saludos.

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